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No hay lugar para ellos en la posada y luego Herodes, siendo todavía niño Jesús, quiere asesinarlo; y luego, cuando predica a sus paisanos en Nazaret, quieren botarlo por un barranco; y luego escribas y fariseos se ponen de acuerdo, intentan llegar a un acuerdo sobre cómo eliminarlo, y finalmente, por la traición de uno de sus discípulos, uno de sus allegados, encuentra la muerte de cruz y el derramamiento terrible de su propia sangre. | No hay lugar para ellos en la posada y luego Herodes, siendo todavía niño Jesús, quiere asesinarlo; y luego, cuando predica a sus paisanos en Nazaret, quieren botarlo por un barranco; y luego escribas y fariseos se ponen de acuerdo, intentan llegar a un acuerdo sobre cómo eliminarlo, y finalmente, por la traición de uno de sus discípulos, uno de sus allegados, encuentra la muerte de cruz y el derramamiento terrible de su propia sangre. | ||
| − | De manera que Jesús es perseguido, Jesús es Rey de mártires, y por eso sabía bien lo que estaba diciendo cuando enseño a sus apóstoles: "Os perseguirán y tendréis que comparecer ante los reyes y ante los gentiles" | + | De manera que Jesús es perseguido, Jesús es Rey de mártires, y por eso sabía bien lo que estaba diciendo cuando enseño a sus apóstoles: "Os perseguirán y tendréis que comparecer ante los reyes y ante los gentiles" [[:Categoría:Mateo 010_017|San Mateo 10,17]]. |
¿Cómo podemos aplicar este texto a nuestra vida? ¿Qué podemos decir de esta liturgia, de esta celebración y nuestra vida? Porque ese tiempo terrible de persecuciones no ha aparecido, no sabemos si tarde mucho en aparecer. | ¿Cómo podemos aplicar este texto a nuestra vida? ¿Qué podemos decir de esta liturgia, de esta celebración y nuestra vida? Porque ese tiempo terrible de persecuciones no ha aparecido, no sabemos si tarde mucho en aparecer. | ||
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Revisión actual del 16:24 6 dic 2011
Fecha: 19971226
Título: San Esteban, primer martir
Original en audio: 10 min. 7 seg.
Cambia dramáticamente el panorama entre el día de ayer y el día de hoy. Entre las alegrías y cánticos y ternuras de la Navidad, y los insultos y los gritos y las crueldades del martirio de Esteban, el día de hoy.
Esteban, el primer mártir de la Iglesia, viene como a sacudir nuestro corazón en este día. Y uno puede preguntarse qué tiene en común la celebración de ayer con la de hoy. La respuesta hermosa que conozco es el mismo amor que trajo a Cristo del cielo a la tierra, ese mismo amor llevo Esteban de la tierra al cielo
Y por eso, un día después de la Navidad, tenemos una imagen clara, trazada con rasgos vigorosos del amor cristiano. Este amor, a veces, tiene el aspecto suave, blando, tierno de un bebé; otras veces tiene el aspecto espantoso, fuerte de la persecución, de la muerte y del derramamiento de la sangre.
Pero se trata en el fondo del mismo amor. "Os perseguirán" San Mateo 10,17, había dicho el Señor Jesucristo, porque Él mismo también fue perseguido de niño.
No hay lugar para ellos en la posada y luego Herodes, siendo todavía niño Jesús, quiere asesinarlo; y luego, cuando predica a sus paisanos en Nazaret, quieren botarlo por un barranco; y luego escribas y fariseos se ponen de acuerdo, intentan llegar a un acuerdo sobre cómo eliminarlo, y finalmente, por la traición de uno de sus discípulos, uno de sus allegados, encuentra la muerte de cruz y el derramamiento terrible de su propia sangre.
De manera que Jesús es perseguido, Jesús es Rey de mártires, y por eso sabía bien lo que estaba diciendo cuando enseño a sus apóstoles: "Os perseguirán y tendréis que comparecer ante los reyes y ante los gentiles" San Mateo 10,17.
¿Cómo podemos aplicar este texto a nuestra vida? ¿Qué podemos decir de esta liturgia, de esta celebración y nuestra vida? Porque ese tiempo terrible de persecuciones no ha aparecido, no sabemos si tarde mucho en aparecer.
Poco a poco la altanería, la soberbia, las blasfemias, se van acercando a la Casa de Dios, no son ni una, ni dos las profanaciones Eucarísticas que han sucedido en nuestro país, y este año que termina deja una huella espantosa de sacrilegios Eucarísticos, y la mano de los violentos no se ha detenido ya en secuestrar, en amenazar a sacerdotes e incluso, recientemente, al señor obispo de Tibú.
De manera que los tiempos no son de abierta persecución, pero tampoco son de completa paz, ni de respeto, ni de escucha, ni de obediencia a la Palabra Divina.
Sin embargo, pienso que la principal aplicación de esta fiesta, de esta celebración a nuestra vida, no es empezar a buscar cuáles son nuestros perseguidores, más bien creo que esta celebración sirve para que encontremos o sepamos encontrar el amor que nos puede hacer fuertes incluso si llega la persecución.
El martirio de Esteban nos invita a descubrir el poder del amor, el poder del amor de Jesucristo; hasta dónde Jesús hace fuertes estos corazones y hasta dónde les da la sabiduría y la paz y la capacidad de orar.
Yo creo que no es tanto para que busquemos cuáles son nuestros enemigos, sino para que encontremos cuál es nuestro gran amigo, que sepamos que en ese gran amigo, esa palabra en latín viene del mismo verbo que amar, nuestro gran amigo, nuestro maravilloso amigo tiene ese amor para nosotros y en ese amor seremos fuertes, incluso si llega la persecución.
¡Hay tanto que admirar en la vida de Esteban! Quiero destacar solo un rasgo.
En medio de la oposición violenta de su pueblo, en medio de las discusiones, las diatribas, los insultos, y finalmente la tortura, Esteban mantiene una gran paz.
Yo creo que hay que cultivar el don de la paz; la anunciaron los Ángeles: "Paz a los hombres" (véase San Lucas 2,14). Esa paz que anunciaron los Ángeles, esa paz de la Navidad, es el fruto de un corazón en el que reina Dios. Porque a veces hay corazones tan nerviosos, los nervios, la falta de sosiego, nos hace perder el centro nuestro.
Hay un jesuita, Peter Knaer, que dice que todos los pecados tienen su raíz en el miedo, ¿qué tal esa teoría? En el miedo, porque el miedo ahí se entiende como desconfianza, como incapacidad de apoyar confiadamente el corazón a Dios y dejarlo ahí.
El miedoso se parece al que regala y quita el regalo: "Ahí te regalo, pero mejor lo tengo yo; sí, te lo doy, pero te lo quito". Es como regalar un perrito sin soltar la cuerda o algo parecido. Y esa falta de confianza, esa inestabilidad, en el fondo significa que seguimos creyendo que nuestra vida está mejor controlada por nosotros.
No queremos, por decirlo así, entregar el control de nuestra vida, y como no entregamos el control de nuestra vida, entonces las fuerzas de las tentaciones, de las persecuciones, de las burlas o de las imaginaciones nuestras -porque ¡cuántas imaginaciones caben en una cabeza!- la fuerza de todo eso nos lleva a una parte y a otra y nos hace perder el camino.
El miedo, decía este padre, es el gran pecado porque en el fondo significa que no creo, que no acepto que Dios es mi Señor, sino que, pretendo yo mismo, que ya se que soy débil, mantener el control sobre mi propia vida.
Por eso Jesús en más de un lugar del Evangelio, dice: “Me fobú” o en plural, “mé fobeisthe”, no temáis, no dejes que se te entre el miedo.
Vamos a pedirle a San Esteban que nos cure del miedo, que nos sane del miedo. ¡Cuántos miedos caben en un corazón! Que nos sane del miedo.
Miedos a la muerte, a la enfermedad, miedos a no perseverar en la vocación, miedo a nos ser aceptado, miedo a que se burlen, miedo a no ser entendido, miedo a la vejez, ¡cuántos miedos hay!
Vamos a pedirle al Señor, por intercesión de San Esteban que puso todo su corazón en Cristo, todo su corazón en los cielos, que nos libre de ese miedo, que nosotros podamos descubrir el gran amor del Amigo y que en ese amor depositemos nuestra confianza totalmente, irrevocablemente.
Si Dios es irrevocable en sus regalos, que nosotros seamos irrevocables en recibírselos.