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Ustedes han recibido con un corazón generoso, agradecido y alegre el mensaje del Evangelio. Algunas veces es así. Pero para muchas personas, Jesús no será bien recibido. Ese es el primer punto que debe quedarnos claro hoy.
  
Y nos preguntamos, ¿por qué? Hay un refrán que utilizamos en Colombia, y quizás también en otros sitios: "Porque lo mejor es enemigo de lo bueno". O como dice Jesús: "El que ha probado vino viejo, no quiere vino nuevo" [[:Category:Lucas 005_039|San Lucas 5,39]].  
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Y nos preguntamos, ¿por qué? Hay un refrán que utilizamos en Colombia, y quizás también en otros sitios: "Porque lo mejor es enemigo de lo bueno". O como dice Jesús: "El que ha probado vino viejo, no quiere vino nuevo" [[:Categoría:Lucas 005_039|San Lucas 5,39]].  
  
 
El que tiene una solución mediocre, se aferra a su solución mediocre, en vez de buscar una solución completa y total.
 
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Esto será lo tercero que podemos aprender. Es como si Dios nos dijera: "Suelta la fruta que te apresa, y yo te doy esa otra fruta, yo te doy esa otra vida, yo te doy ese otro alimento que te libera".
 
Esto será lo tercero que podemos aprender. Es como si Dios nos dijera: "Suelta la fruta que te apresa, y yo te doy esa otra fruta, yo te doy esa otra vida, yo te doy ese otro alimento que te libera".
  
"Suelta la fruta que te apresa, y yo te doy la fruta que te libera. Suelta el pan que te envenena, y yo te doy el Pan que te da la vida. Suelta", -como dijo Dios por boca de Jeremías-,"suelta esas tinajas de agua ponzoñosa, y yo te doy torrentes de agua viva" [[:Category:Jeremías 002_013|Jeremías 2,13]].
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"Suelta la fruta que te apresa, y yo te doy la fruta que te libera. Suelta el pan que te envenena, y yo te doy el Pan que te da la vida. Suelta", -como dijo Dios por boca de Jeremías-,"suelta esas tinajas de agua ponzoñosa, y yo te doy torrentes de agua viva" [[:Categoría:Jeremías 002_013|Jeremías 2,13]].
  
 
El Señor nos anuncia hoy, que sus promesas están vigentes, y que si nosotros creemos en esas promesas, Él es fiel. Él fue fiel a su pueblo, un pueblo que incluso no había sido fiel con Él.
 
El Señor nos anuncia hoy, que sus promesas están vigentes, y que si nosotros creemos en esas promesas, Él es fiel. Él fue fiel a su pueblo, un pueblo que incluso no había sido fiel con Él.
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Revisión actual del 16:12 6 dic 2011

Fecha: 20060511

Título: ¿Por que evangelizar encuentra resistencia?

Original en audio: 14 min. 4 seg.


Amados Hermanos:

La primera lectura de hoy nos presenta un discurso que realiza el Apóstol San Pablo. Este discurso se encuentra en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Y el libro de los Hechos de los Apóstoles nos cuenta en su mayor parte los viajes misioneros de este Apóstol, y también todas las dificultades que encontró.

¿Por qué está él hoy haciendo ese discurso? Tuvo que hacer ese discurso en defensa de sí mismo, por las acusaciones, especialmente de otros judíos, que sentían envidia de él, o que querían frenar su ministerio.

Este hombre tuvo que padecer muchas cárceles, persecución, azotes, por causa de la predicación del Evangelio. Y en una de esas varias ocasiones en que tuvo que defenderse, Pablo habla a sus hermanos de religión, y trata de contarles quién es Jesús; sobre todo, trata de que descubran que Jesús es el cumplimiento de las promesas que se habían hecho a Israel.

El objetivo fundamental de este discurso, que es como una defensa que Pablo hace y que es al mismo tiempo su manera de evangelizar a los de su propia raza, es que ellos entiendan, que ellos descubran, que toda la historia que nosotros llamamos Antiguo Testamento, tiene su desenlace, tiene su plenitud en el Señor Jesucristo.

Cristo es la plenitud de esa historia, Cristo es la respuesta a esas expectativas, Cristo es Aquel que fue anunciado por los profetas. Ese es Cristo, el que lleva a esa plenitud.

¿Qué podemos aprender nosotros de este discurso? Podemos aprender un par de cosas, o tal vez tres. Podemos aprender, que la evangelización encuentra resistencia. Nosotros llevamos una buena noticia, la noticia del amor de Jesucristo. Pero vamos a encontrar resistencia. Y es bueno que sepamos que ese anuncio no siempre es bien recibido.

Debería ser bien recibido. Si estamos anunciando la medicina, debería ser bien recibido Cristo, sobre todo habiendo tantos enfermos del alma, del corazón.

Si estamos anunciando el alimento, el Pan del Cielo, Cristo debería ser bien recibido, porque hay tanta hambre y tanta necesidad espiritual. Si estamos anunciando la luz y la guía de Jesús, Jesús debería ser bien recibido, porque precisamente muchas personas necesitan de esa guía, necesitan de esa luz.

Jesús debería ser bien recibido. Pero no es bien recibido, y no va a ser bien recibido. Eso es lo primero que nos enseña la lectura de hoy.

Pablo, defendiéndose frente a los mismos hermanos de raza, Pablo, defendiéndose en tantos juicios que le tocaron, Pablo, tratando de abrirle un espacio a Jesús, nos está mostrando que Jesús no será siempre bien recibido.

Tenemos una noticia preciosa, pero no va a ser bien recibida, y no esperemos que sea bien recibida siempre. Algunas veces uno recibe gratitud, uno encuentra gratitud y encuentra alegría. En lo personal, yo no tengo sino motivos de agradecimiento prácticamente, por ejemplo, de este tiempo que he estado con ustedes aquí.

Ustedes han recibido con un corazón generoso, agradecido y alegre el mensaje del Evangelio. Algunas veces es así. Pero para muchas personas, Jesús no será bien recibido. Ese es el primer punto que debe quedarnos claro hoy.

Y nos preguntamos, ¿por qué? Hay un refrán que utilizamos en Colombia, y quizás también en otros sitios: "Porque lo mejor es enemigo de lo bueno". O como dice Jesús: "El que ha probado vino viejo, no quiere vino nuevo" San Lucas 5,39.

El que tiene una solución mediocre, se aferra a su solución mediocre, en vez de buscar una solución completa y total.

Entonces, nuestros hermanos, los hermanos que vamos a encontrar en nuestra vida, se han aferrado, se han apegado a distintas cosas, y de esas cosas esperan seguridad, de esas cosas esperan felicidad, de esas cosas esperan autoestima, y de esas cosas esperan amor.

Esas cosas son, por ejemplo, su dinero, o su posición social, o su manera de despreciar a los demás en su propio corazón; es decir, el sentimiento de superioridad y petulancia.

La gente tiene esa serie de estrategias, y se aferra a eso. Se aferra a un placer, se aferra a un poder, se aferra a un dinero, se aferra a una idea equivocada, se aferra a un ídolo; así se llama eso.

Y Cristo no es bien recibido, porque Cristo tiene que entrar en conflicto con los ídolos que hay en la vida. Si yo he puesto mi certeza, si yo he puesto mi seguridad, por ejemplo, en tener mucho dinero, para recibir a Cristo, que es mi verdadero tesoro, tengo que descubrir que mi dinero no es todo. Y eso es lo que duele, soltar el ídolo. ¡Soltar el ídolo duele!

El segundo libro de los Macabeos nos cuenta una historia muy interesante. Hubo una cierta batalla, y los israelitas salieron al combate. Algunos de ellos murieron y cayeron al campo de batalla.

En sus ropas encontraron que tenían ídolos, tenían imágenes de ídolos extranjeros. Aunque eran israelitas, aunque creían en el Dios verdadero y aunque salieron a pelear por Él, de todas maneras poseían ídolos falsos en sus bolsillos.

Es decir, uno se apega a sus cosas, uno se apega a sus resentimientos, uno se apega a su dinero, uno se apega a su poder. Esos apegos que tenemos, esa manera como agarramos a los ídolos, eso es lo que duele cuando llega Jesucristo. Porque llega Jesús, y uno tiene que abrir la mano y soltar el ídolo; lo que uno no quiere. Esa puede ser la perdición de uno.

Me contaron una historia muy simpática de micos o monos, ¿o cómo llamarán por aquí esos animalitos? Vamos a llamarlos micos.

Ustedes saben que hay un modo muy simpático de atrapar micos. Resulta que se utiliza una botella grande, con una tapa relativamente pequeña, y se pone adentro una fruta de las que le gustan a estos animalitos, por ejemplo, la consabida banana.

Un frasco de vidrio grande, pero con una entrada relativamente pequeña, estrecha, y adentro una fruta: Entonces, el animalito viene y como tiene hambre, mete la mano, agarra la fruta y quiere sacarla. Pero claro que no le sale la mano con la fruta, porque la boca del frasco es estrecha.

Si el frasco está pegado con pegante, si el frasco está pegado, por ejemplo, a una tabla, o está pegado a la tierra, o a un cemento, o a cualquier cosa fuerte, el animal queda atrapado.

El animalito queda atrapado, porque él mete la mano, agarra la fruta, y no suelta la fruta. Como no suelta la banana ésa, entonces no puede sacar la mano. Se han dado casos en que encuentran a micos de éstos, muertos de sed y de hambre, pero con la fruta agarrada. No es mucha inteligencia.

Pues, eso es lo mismo que nosotros hacemos. Nosotros metemos la mano, agarramos un ídolo, y no queremos soltarlo.

Si el mico ése, tuviera un poquito más de inteligencia, diría: "Mejor me salgo yo y suelto la fruta. ¡No me pude comer la fruta! Suelto la manzana, o la fresa, o la banana ésa, saco mi mano, y quedo libre, por lo menos yo".

Pero el mico no suelta la fruta, y como no suelta la fruta, y no le sale la fruta con la mano, entonces ahí queda agarrado.

"Modo económico de atrapar micos", es una de las muchas cosas que se aprenden en Radio Betania. ¿Cómo atraparlos? Ya se lo aprendió: Un frasco grande que está pegado, con una entrada que es más o menos estrecha, una fruta, y el animal no suelta la fruta. Como no la suelta, queda preso.

Eso es lo que sucede también con nosotros. "Como no lo sueltas, quedas preso. Como no sueltas ese adulterio, quedas preso. Como no sueltas ese dinero que robas, quedas preso. Como no sueltas ese odio que tienes, quedas preso". Así quedamos apresados, y tal vez nos morimos de sed y de hambre.

Lo primero que nos enseña la lectura de hoy, entonces, es que a San Pablo le costó mucho trabajo evangelizar, aunque él llevaba una buena noticia. Y la razón por la que le costaba tanto trabajo evangelizar, es porque Cristo encuentra resistencia.

Lo segundo que hemos aprendido es, ¿y por qué Cristo encuentra resistencia? La respuesta es: porque nosotros estamos aferrados a ídolos, como el mico se aferra a esa banana dentro del frasco. No queremos soltar nuestros ídolos. Duele soltar el ídolo. Descubrimos que Cristo entra en conflicto con nuestros ídolos, y eso es lo que duele. Eso es lo que causa ira, o lo que causa dolor, o lo que causa conflicto.

Y finalmente, ¿a dónde nos conduce esta lectura? Pues, la lectura de hoy queda como a mitad de camino. San Pablo está mostrando, que las promesas de Dios tienen su cumplimiento en Jesucristo.

Esto será lo tercero que podemos aprender. Es como si Dios nos dijera: "Suelta la fruta que te apresa, y yo te doy esa otra fruta, yo te doy esa otra vida, yo te doy ese otro alimento que te libera".

"Suelta la fruta que te apresa, y yo te doy la fruta que te libera. Suelta el pan que te envenena, y yo te doy el Pan que te da la vida. Suelta", -como dijo Dios por boca de Jeremías-,"suelta esas tinajas de agua ponzoñosa, y yo te doy torrentes de agua viva" Jeremías 2,13.

El Señor nos anuncia hoy, que sus promesas están vigentes, y que si nosotros creemos en esas promesas, Él es fiel. Él fue fiel a su pueblo, un pueblo que incluso no había sido fiel con Él.

El Señor nos dice hoy, que lo mejor de lo que nosotros deseamos, se encuentra en Él; que tú tienes el derecho de desear la felicidad, de desear la alegría, de desear la sabiduría y las demás cosas buenas que puedes anhelar.

Tú tienes ese derecho. Pero busca eso que anhelas, búscalo en el Señor. Búscalo en Él y en Él lo encontrarás. No será una trampa, como la que se le hace a los micos, sino será el principio de tu libertad.