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| − | La primera lectura que nos ofrece la Iglesia en esta Santa Misa nos presenta un caso un poco raro. Se trata de la confrontación de dos profetas, uno, llamado Ananías, y otro, llamado jeremías. | + | La primera lectura que nos ofrece la Iglesia en esta Santa Misa nos presenta un caso un poco raro. Se trata de la confrontación de dos profetas, uno, llamado Ananías, y otro, llamado jeremías. Jeremías es el que le da su nombre a uno de los libros de la Sagrada Escritura, y Ananías es un profeta que apenas aparece en este pasaje que hemos escuchado. |
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| + | Ananías y Jeremías hablan al mismo tiempo y a la misma gente en unas misma circunstancias, pero dicen dos cosas totalmente distintas. | ||
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| + | ¿Qué era lo que estaba pasando en esa época? Ananías y Jeremías se encuentran en Jerusalén, la capital del reino de Judá. El rey, Jeconías, ha sido llevado a la deportación, el pueblo se ha quedado sin rey y el templo ha sufrido un primer saqueo, la situación entonces es crítica y triste, y la gente se encuentra descorazonada. | ||
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| + | Ananías se presenta con un lenguaje de esperanza: "Dios nos ha castigado, pero dentro de muy poco tiempo, Dios va a quitar el yugo de Babilonia". Porque efectivamente, fue Nabucodonosor, el rey de Babilonia, quien causó ese primer desastre al reino de Judá. | ||
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| + | Entonces Ananías tiene un mensaje de consuelo y un mensaje de esperanza: "Las cosas van a mejorar; ya muy pronto acabará esta pesadilla, van a volver los objetos del templo, Jeconías también regresará como rey y nosotros volveremos a ser lo que éramos". Ese es el mensaje de Ananías. | ||
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| + | Jeremías, por su parte, casi sólo tiene palabras de tristeza, de desgracia; por ejemplo, le dice a la gente: "Esto que ha empezado a suceder es sólo el comienzo de los dolores, lo más terrible está por llegar". | ||
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| + | Y dice que el templo de Jerusalén va a ser arrasado como lo fue el templo de Ciro, y dice que la ciudad de Jerusalén se va a convertir en fórmula de maldición para todos los pueblos, porque quedará tan destruída, que la gente, a manera de maldición, dirá: "Eso quedó como Jerusalén". | ||
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| + | El mensaje de Jeremías es un mensaje de tristeza, de aflicción, de duelo, de profunda conversión. Y aquí viene la parte interesante: ¿Cómo distinguir entre esos dos mensajes? Le hablan a una misma gente, a un mismo tiempo y en un mismo lugar. | ||
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| + | Pero Jeremías, a esa gente que ya está triste, le dice: "Van a venir todavía más desgracias, porque el momento de la sanación todavía no ha llegado. Ananías, en cambio, tiene un mensaje de consuelo: "Mire, no se entristezcan más, ya casi va a llegar la solución". | ||
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| + | Se encuentran frente a frente, esa es la escena que hemos escuchado en esta lectura, y Ananías toma de los hombros de Jeremías un yugo, es que Jeremías era como muy pedagogo, diríamos, en la demostración de sus mensajes. | ||
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| + | Y Jeremías había salido a profetizar con un yugo, se puso un yugo en los hombros, y así dijo: "Mire, la cosa va a ponerse peor". Entonces Ananías cogió el yugo de los hombros de Jeremías y lo rompió, y dijo" "Ese yugo que representa la dominación de Babilonia se va a acabar". Jeremías le dice: "Habrá que ver qué sucede". Y se fueron cada uno para su casa. | ||
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| + | Cuando ya se habían retirado, Jeremías recibe una palabra del Señor, y movido por el Espíritu de Dios, le dice esas palabras terribles que hemos escuchado al final: "Escúchame, Ananías, el Señor no te ha enviado, tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza; mira, yo te echaré de la superficie de la tierra" [[:Categoría:Jeremías 028_015-016|Jeremías 28,15-16]]. | ||
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| + | Ananías decía que Israel no iba a ser desterrado de su tierra, pues Jeremías le dice: "Ananías, tú que andas diciendo esas cosas, tú vas a ser desterrado, y no vas a ser sacado solamente de la tierra de Judá, sino de toda la tierra; te vas a morir este año". Y ese año se murió Ananías, y las palabras que había dicho Jeremías se cumplieron. | ||
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| + | ¿Qué enseñanza nos deja esta contienda entre profetas? Muchas veces, cuando nos llegan tiempos duros, nuestra primera reacción es simplemente que pase el dolor, que pase la tribulación, que se acaben, que pronto las cosas se arreglen, que vuelvan a ser como eran antes; ése es el estilo de Ananías: | ||
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| + | "Que este dolor se acabe, rápido, rápido, rápido, y que pueda volver a la paz que yo tenía antes"; ése es el estilo de Ananías. | ||
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| + | ¿Cual es la característica de este estilo? Que se cabe mi dolor, pero yo no he entendido qué era lo que Dios quería decirme con ése dolor; que se acabe la tribulación,que se acabe la guerra, que se acabe el destierro, que se acabe la enfermedad, pero sin que yo entienda nada. | ||
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| + | Ese es el estilo de Ananías: simplemente que me quiten este dolor, que pase esa pesadilla, pero sin entender qué era lo que Dios me quería decir. | ||
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| + | No pensemos que Jeremías era una especie de enemigo del pueblo, que se gozaba viendo sufrir a la gente, no; Jeremías sufre todos los dolores de sus hermanos de raza. | ||
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| + | No es que Jeremías se goce viendo cómo la gente sufre y padece, no, sino que Jeremías se da cuenta de que solo podrá venir el consuelo y la sanación verdadera cuando hay una conversión verdadera, cuando le hayamos entendido a Dios qué es lo que nos quiere decir en cada circunstancia, especialmente en las circunstancias de tribulación y de lágrimas. | ||
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| + | Por ese motivo, queridos hermanos, nuestra enseñanza en este día es que no basta simplemente con huir del dolor y con pedirle a Dios "que se me pase este problema", "que yo consiga trabajo rápido", "que se me alivie esta enfermedad", "que se acabe esta situación en mi familia", no, no basta eso. | ||
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| + | ''Lo primero que hay que decirle a Dios es: "Señor, que yo entienda el mensaje que me quieres decir; Señor, que yo acepte la palabra que tú me quieres enseñar, que tú me quieres transmitir por medio de estos acontecimientos, y que luego mi corazón se convierta total y absolutamente hacia ti, y entonces tú enviarás verdaderamente el espíritu de consuelo, de restauración y de sanación".'' | ||
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| + | Porque también hoy, queridos hermanos, hoy también hay profetas como Ananías, que inducen una falsa confianza en el pueblo. Yo podría dar muchos nombres, pero voy a dar en público uno, para que usted lo sepa y para que no crea en la falsa confianza. | ||
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| + | ¿Usted ha oído hablar de la "Era de Acuario" ¿Ha oído hablar de la "Era Azul", de la "Nueva Era" que está a punto de venir? ¿Usted ha oído hablar de que vendrá un tiempo de paz, de reconciliación, de integración del hombre con el cosmos, y del hombre con la mujer, y del hombre consigo mismo? | ||
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| + | ¿y que todo eso lo lograremos a través de una sabiduría cósmica, y una sabiduría ecológica, que empieza con el cuento de los cuarzos, las pirámides, y la meditación trascendental, el poder mental, y el enchufarse uno a la fuente de divinidad que se supone que uno tiene dentro? | ||
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| + | Ese es Ananías hoy, esa es la mentira de hoy, esa es la falsa confianza de hoy.La persona que tiene pecados, y pecados graves, y no se arrepiente, sino que se dedica simplemente a repetir mantras y a decir sílabas por allá en otras lenguas para tranquilizar su conciencia, o a hacer yoga, o lo que sea por olvidarse de su problema, esa es la falsa confianza, esa es la mentira, ese es el Ananías de hoy. | ||
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| + | Y esas mentiras, y esos engaños, y esa Nueva Era, pasarán y se acabarán, como se se acabó Ananías. Porque no es la primera vez que el gnosticismo, -ese es el nombre que eso tiene-, no es la primera vez que el gnosticismo intenta adormecer las conciencias, para que no nos convirtamos de corazón a Cristo, a su sangre, a su gracia y a su cruz. | ||
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| + | ''Queridos hermanos, nada de falsas confianzas; primero hay que pasar por el destierro, hay que pasar por la tribulación, no para desesperarnos ni para amar el dolor, sino para entender que sólo cuando le entendamos el mensaje a Dios vendrá verdadera paz, que no tiene color azul, que no tiene nombre de Acuario y que no se llama Nueva Era, sino que se llama redención y resurrección, que se llama gracia y cruz, que se llama Jesucristo.'' | ||
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| + | A Él la gloria y el honor por los siglos. | ||
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| + | Amén. | ||
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Revisión actual del 16:02 6 dic 2011
Fecha: 19960805
Título: Pedirle al Senor que entendamos y aceptemos su mensaje, antes que pedirle que se quite el dolor que estamo sintiendo
Original en audio: 11 min. 58 seg.
La primera lectura que nos ofrece la Iglesia en esta Santa Misa nos presenta un caso un poco raro. Se trata de la confrontación de dos profetas, uno, llamado Ananías, y otro, llamado jeremías. Jeremías es el que le da su nombre a uno de los libros de la Sagrada Escritura, y Ananías es un profeta que apenas aparece en este pasaje que hemos escuchado.
Ananías y Jeremías hablan al mismo tiempo y a la misma gente en unas misma circunstancias, pero dicen dos cosas totalmente distintas.
¿Qué era lo que estaba pasando en esa época? Ananías y Jeremías se encuentran en Jerusalén, la capital del reino de Judá. El rey, Jeconías, ha sido llevado a la deportación, el pueblo se ha quedado sin rey y el templo ha sufrido un primer saqueo, la situación entonces es crítica y triste, y la gente se encuentra descorazonada.
Ananías se presenta con un lenguaje de esperanza: "Dios nos ha castigado, pero dentro de muy poco tiempo, Dios va a quitar el yugo de Babilonia". Porque efectivamente, fue Nabucodonosor, el rey de Babilonia, quien causó ese primer desastre al reino de Judá.
Entonces Ananías tiene un mensaje de consuelo y un mensaje de esperanza: "Las cosas van a mejorar; ya muy pronto acabará esta pesadilla, van a volver los objetos del templo, Jeconías también regresará como rey y nosotros volveremos a ser lo que éramos". Ese es el mensaje de Ananías.
Jeremías, por su parte, casi sólo tiene palabras de tristeza, de desgracia; por ejemplo, le dice a la gente: "Esto que ha empezado a suceder es sólo el comienzo de los dolores, lo más terrible está por llegar".
Y dice que el templo de Jerusalén va a ser arrasado como lo fue el templo de Ciro, y dice que la ciudad de Jerusalén se va a convertir en fórmula de maldición para todos los pueblos, porque quedará tan destruída, que la gente, a manera de maldición, dirá: "Eso quedó como Jerusalén".
El mensaje de Jeremías es un mensaje de tristeza, de aflicción, de duelo, de profunda conversión. Y aquí viene la parte interesante: ¿Cómo distinguir entre esos dos mensajes? Le hablan a una misma gente, a un mismo tiempo y en un mismo lugar.
Pero Jeremías, a esa gente que ya está triste, le dice: "Van a venir todavía más desgracias, porque el momento de la sanación todavía no ha llegado. Ananías, en cambio, tiene un mensaje de consuelo: "Mire, no se entristezcan más, ya casi va a llegar la solución".
Se encuentran frente a frente, esa es la escena que hemos escuchado en esta lectura, y Ananías toma de los hombros de Jeremías un yugo, es que Jeremías era como muy pedagogo, diríamos, en la demostración de sus mensajes.
Y Jeremías había salido a profetizar con un yugo, se puso un yugo en los hombros, y así dijo: "Mire, la cosa va a ponerse peor". Entonces Ananías cogió el yugo de los hombros de Jeremías y lo rompió, y dijo" "Ese yugo que representa la dominación de Babilonia se va a acabar". Jeremías le dice: "Habrá que ver qué sucede". Y se fueron cada uno para su casa.
Cuando ya se habían retirado, Jeremías recibe una palabra del Señor, y movido por el Espíritu de Dios, le dice esas palabras terribles que hemos escuchado al final: "Escúchame, Ananías, el Señor no te ha enviado, tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza; mira, yo te echaré de la superficie de la tierra" Jeremías 28,15-16.
Ananías decía que Israel no iba a ser desterrado de su tierra, pues Jeremías le dice: "Ananías, tú que andas diciendo esas cosas, tú vas a ser desterrado, y no vas a ser sacado solamente de la tierra de Judá, sino de toda la tierra; te vas a morir este año". Y ese año se murió Ananías, y las palabras que había dicho Jeremías se cumplieron.
¿Qué enseñanza nos deja esta contienda entre profetas? Muchas veces, cuando nos llegan tiempos duros, nuestra primera reacción es simplemente que pase el dolor, que pase la tribulación, que se acaben, que pronto las cosas se arreglen, que vuelvan a ser como eran antes; ése es el estilo de Ananías:
"Que este dolor se acabe, rápido, rápido, rápido, y que pueda volver a la paz que yo tenía antes"; ése es el estilo de Ananías.
¿Cual es la característica de este estilo? Que se cabe mi dolor, pero yo no he entendido qué era lo que Dios quería decirme con ése dolor; que se acabe la tribulación,que se acabe la guerra, que se acabe el destierro, que se acabe la enfermedad, pero sin que yo entienda nada.
Ese es el estilo de Ananías: simplemente que me quiten este dolor, que pase esa pesadilla, pero sin entender qué era lo que Dios me quería decir.
No pensemos que Jeremías era una especie de enemigo del pueblo, que se gozaba viendo sufrir a la gente, no; Jeremías sufre todos los dolores de sus hermanos de raza.
No es que Jeremías se goce viendo cómo la gente sufre y padece, no, sino que Jeremías se da cuenta de que solo podrá venir el consuelo y la sanación verdadera cuando hay una conversión verdadera, cuando le hayamos entendido a Dios qué es lo que nos quiere decir en cada circunstancia, especialmente en las circunstancias de tribulación y de lágrimas.
Por ese motivo, queridos hermanos, nuestra enseñanza en este día es que no basta simplemente con huir del dolor y con pedirle a Dios "que se me pase este problema", "que yo consiga trabajo rápido", "que se me alivie esta enfermedad", "que se acabe esta situación en mi familia", no, no basta eso.
Lo primero que hay que decirle a Dios es: "Señor, que yo entienda el mensaje que me quieres decir; Señor, que yo acepte la palabra que tú me quieres enseñar, que tú me quieres transmitir por medio de estos acontecimientos, y que luego mi corazón se convierta total y absolutamente hacia ti, y entonces tú enviarás verdaderamente el espíritu de consuelo, de restauración y de sanación".
Porque también hoy, queridos hermanos, hoy también hay profetas como Ananías, que inducen una falsa confianza en el pueblo. Yo podría dar muchos nombres, pero voy a dar en público uno, para que usted lo sepa y para que no crea en la falsa confianza.
¿Usted ha oído hablar de la "Era de Acuario" ¿Ha oído hablar de la "Era Azul", de la "Nueva Era" que está a punto de venir? ¿Usted ha oído hablar de que vendrá un tiempo de paz, de reconciliación, de integración del hombre con el cosmos, y del hombre con la mujer, y del hombre consigo mismo?
¿y que todo eso lo lograremos a través de una sabiduría cósmica, y una sabiduría ecológica, que empieza con el cuento de los cuarzos, las pirámides, y la meditación trascendental, el poder mental, y el enchufarse uno a la fuente de divinidad que se supone que uno tiene dentro?
Ese es Ananías hoy, esa es la mentira de hoy, esa es la falsa confianza de hoy.La persona que tiene pecados, y pecados graves, y no se arrepiente, sino que se dedica simplemente a repetir mantras y a decir sílabas por allá en otras lenguas para tranquilizar su conciencia, o a hacer yoga, o lo que sea por olvidarse de su problema, esa es la falsa confianza, esa es la mentira, ese es el Ananías de hoy.
Y esas mentiras, y esos engaños, y esa Nueva Era, pasarán y se acabarán, como se se acabó Ananías. Porque no es la primera vez que el gnosticismo, -ese es el nombre que eso tiene-, no es la primera vez que el gnosticismo intenta adormecer las conciencias, para que no nos convirtamos de corazón a Cristo, a su sangre, a su gracia y a su cruz.
Queridos hermanos, nada de falsas confianzas; primero hay que pasar por el destierro, hay que pasar por la tribulación, no para desesperarnos ni para amar el dolor, sino para entender que sólo cuando le entendamos el mensaje a Dios vendrá verdadera paz, que no tiene color azul, que no tiene nombre de Acuario y que no se llama Nueva Era, sino que se llama redención y resurrección, que se llama gracia y cruz, que se llama Jesucristo.
A Él la gloria y el honor por los siglos.
Amén.