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"Tu fe te ha curado" [[:Category:Marcos 010_052|San Marcos 10,52]], dice Jesús. Por esta expresión de Nuestro Señor y otras, de otros pasajes del Evangelio, da la impresión de que Cristo quisiera que nos quedara claro que la fe es la que logra los milagros.
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"Tu fe te ha curado" [[:Categoría:Marcos 010_052|San Marcos 10,52]], dice Jesús. Por esta expresión de Nuestro Señor, y otras, de otros pasajes del Evangelio, da la impresión de que Cristo quisiera que nos quedara claro que la fe es la que logra los milagros.
  
En otra oportunidad, por ejemplo, le decía a alguien: "Que suceda como tú crees" [[:Category:Mateo 008_013|San Mateo 8,13]]. Sí, da la impresión de que Cristo quiere que sintamos o que nos quede claro que la fe es la que hace las obras, hasta el punto de que detrás de esa fe casi se oculta el mismo Cristo.
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En otra oportunidad, por ejemplo, le decía a alguien: "Que suceda como tú crees" [[:Categoría:Mateo 008_013|San Mateo 8,13]]. Sí, da la impresión de que Cristo quiere que sintamos o que nos quede claro que la fe es la que hace las obras, hasta el punto de que detrás de esa fe casi se oculta el mismo Cristo.
  
 
Como que esa fe pasa de tal manera al primer plano, que el mismo Jesús, Él mismo, queda como oculto, quiere que uno pueda decir: "Mi fe me curó", casi más que decir: "Jesús", "mi fe, la fe me curo".
 
Como que esa fe pasa de tal manera al primer plano, que el mismo Jesús, Él mismo, queda como oculto, quiere que uno pueda decir: "Mi fe me curó", casi más que decir: "Jesús", "mi fe, la fe me curo".
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Ayúdeme Dios a explicarlo de alguna forma, porque no es una casualidad; en la vida de Cristo habrá de todo menos casualidades, y en el Evangelio hay de todo menos palabras inútiles.
 
Ayúdeme Dios a explicarlo de alguna forma, porque no es una casualidad; en la vida de Cristo habrá de todo menos casualidades, y en el Evangelio hay de todo menos palabras inútiles.
  
Parece que el orden que Cristo quiere que nos quede es este: su presencia despierta en nosotros la fe, y la fe es la que hace las obras, es la que hace los milagros. ¿Entonces cuál es el papel de Cristo? Cristo es un despertador de la fe, Cristo es una fuente para nuestra fe.
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''Parece que el orden que Cristo quiere que nos quede es este: su presencia despierta en nosotros la fe, y la fe es la que hace las obras, es la que hace los milagros. ¿Entonces cuál es el papel de Cristo? Cristo es un despertador de la fe, Cristo es una fuente para nuestra fe.''
  
Cuando aparece Jesús de Nazaret en nuestra vida la fe se hace posible. Pero ¿por qué no quiere Él que uno diga, o por qué no quiso que este milagro quedara en estos términos: "Jesucristo me curo"? ¿Por qué quiere Él que quede la fe en primer plano? Ese es el misterio mismo de la Encarnación y de la donación del Espíritu.
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Cuando aparece Jesús de Nazaret en nuestra vida, la fe se hace posible. Pero ¿por qué no quiere Él que uno diga, o por qué no quiso que este milagro quedara en estos términos: "Jesucristo me curó"? ¿Por qué quiere Él que quede la fe en primer plano? Ese es el misterio mismo de la Encarnación y de la donación del Espíritu.
  
''Es preciso que nosotros recibamos la salvación que Dios nos da sin quedarnos mirando a nada, ni siquiera a la Carne de Cristo.''  
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''Es preciso que nosotros recibamos la salvación que Dios nos da sin quedarnos mirando a nada, ni siquiera a la carne de Cristo.''  
  
 
Cristo no quiere que este ciego diga: "Jesús me curó", porque el ciego podría quedarse mirando esa carne, es cuerpo, esos ojos, esas manos, y alguien podría creer que para curarse de su propia ceguera, tiene que tener también delante esa carne, esas manos, esos ojos, y así se hacen muy poquitos milagros.
 
Cristo no quiere que este ciego diga: "Jesús me curó", porque el ciego podría quedarse mirando esa carne, es cuerpo, esos ojos, esas manos, y alguien podría creer que para curarse de su propia ceguera, tiene que tener también delante esa carne, esas manos, esos ojos, y así se hacen muy poquitos milagros.
  
Y Cristo está afanado, Cristo tiene prisa de que entendamos que el don de Dios es inmenso, y es para todo el que crea, más allá de la carne visible de Cristo, más allá de sus ojos y de sus manos.
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''Y Cristo está afanado, Cristo tiene prisa de que entendamos que el don de Dios es inmenso, y es para todo el que crea, más allá de la carne visible de Cristo, más allá de sus ojos y de sus manos.''
  
Reunamos lo que hemos tratado de decir. La presencia de la carne de Cristo, de sus ojos, de sus manos, despierta la fe; pero luego esa carne tiene que desaparecer para que no nos agarremosa ella, y esa fue la vida de Cristo, fue el amanecer de la gracia, y fue el ocultarse casi inmediatamente de esa gracia, para que apareciera la gloria en el Espíritu.
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Reunamos lo que hemos tratado de decir. La presencia de la carne de Cristo, de sus ojos, de sus manos, despierta la fe; pero luego esa carne tiene que desaparecer para que no nos agarremosla ella, y esa fue la vida de Cristo, fue el amanecer de la gracia, y fue el ocultarse casi inmediatamente de esa gracia, para que apareciera la gloria en el Espíritu.
  
 
¿Cómo obra entonces Cristo en nuestra vida? Él aparece "tan cerca de mí que hasta lo puedo tocar", dice una canción; Él aparece, aparece en una predicación, aparece en el sacramento, aparece cuando se parte el pan en Emaús, Él aparece ahí, y uno sabe que es Él, y cree, y la vida cambia.  
 
¿Cómo obra entonces Cristo en nuestra vida? Él aparece "tan cerca de mí que hasta lo puedo tocar", dice una canción; Él aparece, aparece en una predicación, aparece en el sacramento, aparece cuando se parte el pan en Emaús, Él aparece ahí, y uno sabe que es Él, y cree, y la vida cambia.  
  
Pero luego desaparece: desapareció en Emaús, fue llevado a la Cruz, al sepulcro y al cielo, se va de jericó; luego desparece para que entendamos que lo que ha sucedido está más allá de lo que ven nuestros ojos.   
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Pero luego desaparece: desapareció en Emaús, fue llevado a la Cruz, al sepulcro y al cielo, se va de Jericó; luego desparece para que entendamos que lo que ha sucedido está más allá de lo que ven nuestros ojos.   
  
Aparece ante nuestros ojos para que creamos, y desaparece de nuestros ojos para que nos salvemos;
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''Aparece ante nuestros ojos para que creamos, y desaparece de nuestros ojos para que nos salvemos;
aparece ante nuestros ojos para que tengamnos fe, y desaparece de nuestros ojos para que tengamos esperanza.  
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aparece ante nuestros ojos para que tengamos fe, y desaparece de nuestros ojos para que tengamos esperanza.''
  
Con amor aparece y con amor desaparece. Por amor ha llegado hasta nosotros, y por amor se va prestamente de nosotros. Y cuando se ha ido, en su ausencia está más presente; y cuando ya no lo vemos o lo palpamos como al principio, en esa búsqueda y en esa ansia de lo que ya no vemos, está más presente.
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Con amor aparece y con amor desaparece. Por amor ha llegado hasta nosotros, y por amor se va prestamente de nosotros. Y cuando se ha ido, en su ausencia está más presente; y cuando ya no lo vemos o lo palpamos como al principio, en esa búsqueda y en esa ansia de lo que ya no vemos, está más presente.
  
Así sucede también en el divino sacramento de la Eucaristía: Cristo ciertamente aparece ahí, y al ser comido por nosotros, al ser comulgado por nosotros desparece, ¿qué se hizo? Parece como un niño, juega a las escondidas, ahí estaba, ¿qué se hizo? ¿Se desaparecio? ¿Se me perdio? ¿Se fue por dentro? ¿Qué se hizo?
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Así sucede también en el divino sacramento de la Eucaristía: Cristo ciertamente aparece ahí, y al ser comido por nosotros, al ser comulgado por nosotros desparece, ¿qué se hizo? Parece como un niño, juega a las escondidas, ahí estaba, ¿qué se hizo? ¿Se desapareció? ¿Se me perdió? ¿Se fue por dentro? ¿Qué se hizo?
  
 
Pero en ese desaparecer del signo sacramental, ya no queda el sacramento, sino que queda la realidad que el sacramento señalaba. ¿Qué se hizo? Ya no es distinto de ti. ¿Qué se hizo? Los ojos con que lo buscas son los ojos de Él. ¿Qué se hizo? La voz que lo pregunta es la voz de Él.
 
Pero en ese desaparecer del signo sacramental, ya no queda el sacramento, sino que queda la realidad que el sacramento señalaba. ¿Qué se hizo? Ya no es distinto de ti. ¿Qué se hizo? Los ojos con que lo buscas son los ojos de Él. ¿Qué se hizo? La voz que lo pregunta es la voz de Él.
  
Este juego de amor, este aparecer y desparecer es la perfecta pedagogía para que nuestra vida, al mismo tiempo pueda creer en la gracia y pueda levantarse de este mundo. "Anda, tu fe te ha curado" [[:Category:Marcos 010_052|San Marcos 10,52]].
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''Este juego de amor, este aparecer y desparecer es la perfecta pedagogía para que nuestra vida, al mismo tiempo pueda creer en la gracia y pueda levantarse de este mundo. "Anda, tu fe te ha curado"'' [[:Categoría:Marcos 010_052|San Marcos 10,52]].
  
 
También nosotros contemplamos así a Cristo, lo vemos aparecer, quizá en este momento lo sentimos y decimos: "Sí, así es Él", pues prepárate, ya pronto se va a ir, ya pronto va a desaparecer. Pero cuando no esté, ahí estará mucho más.
 
También nosotros contemplamos así a Cristo, lo vemos aparecer, quizá en este momento lo sentimos y decimos: "Sí, así es Él", pues prepárate, ya pronto se va a ir, ya pronto va a desaparecer. Pero cuando no esté, ahí estará mucho más.
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[[:Categoría:Mateo 008_013|San Mateo 8,13]]
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[[Categoría:Marcos 010_052|San Marcos 10,52]]

Revisión actual del 15:56 6 dic 2011

Fecha: 19960530

Título: La pedagogía perfecta de Cristo con nosotros

Original en audio: 9 min. 32 seg.


"Tu fe te ha curado" San Marcos 10,52, dice Jesús. Por esta expresión de Nuestro Señor, y otras, de otros pasajes del Evangelio, da la impresión de que Cristo quisiera que nos quedara claro que la fe es la que logra los milagros.

En otra oportunidad, por ejemplo, le decía a alguien: "Que suceda como tú crees" San Mateo 8,13. Sí, da la impresión de que Cristo quiere que sintamos o que nos quede claro que la fe es la que hace las obras, hasta el punto de que detrás de esa fe casi se oculta el mismo Cristo.

Como que esa fe pasa de tal manera al primer plano, que el mismo Jesús, Él mismo, queda como oculto, quiere que uno pueda decir: "Mi fe me curó", casi más que decir: "Jesús", "mi fe, la fe me curo".

Eso es un poco extraño, porque las curaciones no se hubieran sucedido si no hubiera estado Jesús. Este ciego, sentado al borde del camino pidiendo limosna, es la imagen de muchas vidas fracasadas. Mucha gente cansada, sentada al borde del camino; mucha gente imposibilitada, pidiendo limosna.

Este ciego no tenía un pequeño trastorno en la vista, estaba incapacitado para ver, y es la presencia de Jesús la que logra el milagro, y es la voz de Jesús. ¿Por qué entonces quiere Cristo que nosotros como que casi nos quedemos con la fe?.

Ayúdeme Dios a explicarlo de alguna forma, porque no es una casualidad; en la vida de Cristo habrá de todo menos casualidades, y en el Evangelio hay de todo menos palabras inútiles.

Parece que el orden que Cristo quiere que nos quede es este: su presencia despierta en nosotros la fe, y la fe es la que hace las obras, es la que hace los milagros. ¿Entonces cuál es el papel de Cristo? Cristo es un despertador de la fe, Cristo es una fuente para nuestra fe.

Cuando aparece Jesús de Nazaret en nuestra vida, la fe se hace posible. Pero ¿por qué no quiere Él que uno diga, o por qué no quiso que este milagro quedara en estos términos: "Jesucristo me curó"? ¿Por qué quiere Él que quede la fe en primer plano? Ese es el misterio mismo de la Encarnación y de la donación del Espíritu.

Es preciso que nosotros recibamos la salvación que Dios nos da sin quedarnos mirando a nada, ni siquiera a la carne de Cristo.

Cristo no quiere que este ciego diga: "Jesús me curó", porque el ciego podría quedarse mirando esa carne, es cuerpo, esos ojos, esas manos, y alguien podría creer que para curarse de su propia ceguera, tiene que tener también delante esa carne, esas manos, esos ojos, y así se hacen muy poquitos milagros.

Y Cristo está afanado, Cristo tiene prisa de que entendamos que el don de Dios es inmenso, y es para todo el que crea, más allá de la carne visible de Cristo, más allá de sus ojos y de sus manos.

Reunamos lo que hemos tratado de decir. La presencia de la carne de Cristo, de sus ojos, de sus manos, despierta la fe; pero luego esa carne tiene que desaparecer para que no nos agarremosla ella, y esa fue la vida de Cristo, fue el amanecer de la gracia, y fue el ocultarse casi inmediatamente de esa gracia, para que apareciera la gloria en el Espíritu.

¿Cómo obra entonces Cristo en nuestra vida? Él aparece "tan cerca de mí que hasta lo puedo tocar", dice una canción; Él aparece, aparece en una predicación, aparece en el sacramento, aparece cuando se parte el pan en Emaús, Él aparece ahí, y uno sabe que es Él, y cree, y la vida cambia.

Pero luego desaparece: desapareció en Emaús, fue llevado a la Cruz, al sepulcro y al cielo, se va de Jericó; luego desparece para que entendamos que lo que ha sucedido está más allá de lo que ven nuestros ojos.

Aparece ante nuestros ojos para que creamos, y desaparece de nuestros ojos para que nos salvemos; aparece ante nuestros ojos para que tengamos fe, y desaparece de nuestros ojos para que tengamos esperanza.

Con amor aparece y con amor desaparece. Por amor ha llegado hasta nosotros, y por amor se va prestamente de nosotros. Y cuando se ha ido, en su ausencia está más presente; y cuando ya no lo vemos o lo palpamos como al principio, en esa búsqueda y en esa ansia de lo que ya no vemos, está más presente.

Así sucede también en el divino sacramento de la Eucaristía: Cristo ciertamente aparece ahí, y al ser comido por nosotros, al ser comulgado por nosotros desparece, ¿qué se hizo? Parece como un niño, juega a las escondidas, ahí estaba, ¿qué se hizo? ¿Se desapareció? ¿Se me perdió? ¿Se fue por dentro? ¿Qué se hizo?

Pero en ese desaparecer del signo sacramental, ya no queda el sacramento, sino que queda la realidad que el sacramento señalaba. ¿Qué se hizo? Ya no es distinto de ti. ¿Qué se hizo? Los ojos con que lo buscas son los ojos de Él. ¿Qué se hizo? La voz que lo pregunta es la voz de Él.

Este juego de amor, este aparecer y desparecer es la perfecta pedagogía para que nuestra vida, al mismo tiempo pueda creer en la gracia y pueda levantarse de este mundo. "Anda, tu fe te ha curado" San Marcos 10,52.

También nosotros contemplamos así a Cristo, lo vemos aparecer, quizá en este momento lo sentimos y decimos: "Sí, así es Él", pues prepárate, ya pronto se va a ir, ya pronto va a desaparecer. Pero cuando no esté, ahí estará mucho más.San Mateo 8,13