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Indudablemente, este fue un tema que preocupó mucho a aquellos primeros cristianos, porque en otras partes también se habla de la sabiduría. Por ejemplo, el Apóstol San Pablo, como seguramente recordamos, en el capítulo segundo, tercero  y en otras partes de la Primera Carta a los Corintios, habla también sobre la sabiduría.
 
Indudablemente, este fue un tema que preocupó mucho a aquellos primeros cristianos, porque en otras partes también se habla de la sabiduría. Por ejemplo, el Apóstol San Pablo, como seguramente recordamos, en el capítulo segundo, tercero  y en otras partes de la Primera Carta a los Corintios, habla también sobre la sabiduría.
  
También el Apóstol Pablo, cuando escribe a los fieles de Colosas y también cuando habla a a los Efesios, hace alusiones a este tema de la sabiduría e incluso en el Apocalipsis, en las Cartas a las Siete Iglesias, los capítulos segundo y tercero, se encuentran referencias a este tema del conocimiento y de la sabiduría.
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También el Apóstol Pablo, cuando escribe a los fieles de Colosas y también cuando habla a a los Efesios, hace alusiones a este tema de la sabiduría, e incluso en el Apocalipsis, en las Cartas a las Siete Iglesias, los capítulos segundo y tercero, se encuentran referencias a este tema del conocimiento y de la sabiduría.
  
No nos debe extrañar, porqur en realidad en todo el mundo griego la sabiduría fue como un gran ideal, y creo que hay razones para hablar así. Tener el verdadero conocimiento, ser un sabio -sabio en griego se dice sophós, sabiduría se dice sophia, y por eso Grecia es la tierra de los filósofos, es decir, de aquellos que tienen la philosophia, el amor a la sabiduría.
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No nos debe extrañar, porque en realidad en todo el mundo griego la sabiduría fue como un gran ideal, y creo que hay razones para hablar así. Tener el verdadero conocimiento, ser un sabio -sabio en griego se dice sophós, sabiduría se dice sophia, y por eso Grecia es la tierra de los filósofos, es decir, de aquellos que tienen la philosophia, el amor a la sabiduría.
  
 
De manera que hasta donde llegó la influencia del Imperio Griego, del Imperio Helenístico, en toda esa región ese tema del conocimiento, eso se dice gnoseos, gnosis, en griego, o el tema de la sabiduría, la sophia, está ahí presente.
 
De manera que hasta donde llegó la influencia del Imperio Griego, del Imperio Helenístico, en toda esa región ese tema del conocimiento, eso se dice gnoseos, gnosis, en griego, o el tema de la sabiduría, la sophia, está ahí presente.
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¿Pero cuál es la verdadera sabiduría? Santiago viene con una enseñanza, y lo primero que quiere es que distingamos entre dos modos de sabiduría. Hay una sabiduría que es celestial, que es pura, que es misericordiosa y que es amante de la paz.
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Hay otra sabiduría que es terrena, él la llama animal, diabólica, y es la que viene sellada por el egoísmo, por la amargura y por la envidia. Son dos modos de sabiduría, desde luego dos modos contradictorios, dos modos incompatibles de sabiduría.
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Porque se puede buscar una sabiduría que viene del cielo, pero también se puede buscar esa otra sabiduría, de la que nos habló Santiago, la sabiduría que es animal, que es diabólica y que está marcada por la amargura, por el egoísmo y también por esa envidia.
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''Primera conclusión entonces: la sola búsqueda de la sabiduría no puede guiar la vida humana, porque la sabiduría misma tiene distintas maneras, tiene distintos modos. Y así lo vemos. Hay gente que tiene muchísimo conocimiento, muchísimos estudios, pero sus estudios más parece que les han servido para alejarse de Dios, que para servir a Dios dándole gloria.''
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Entonces, el estudio por sí mismo, el uso de la razón, el tener una gran inteligencia o el buscar muchos conocimientos, eso no necesariamente sirve. Hay que ver cuál es la sabiduría que está buscando esa persona.
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Pero por otro lado, segunda enseñanza, como hay una sabiduría que es celestial, hay una sabiduría que es amante de la paz, es pura y es misericordiosa, es un deber de toda alma cristiana buscar esa verdadera sabiduría.
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Porque sería un desprecio a la generosidad divina desechar la sabiduría que es pura, que es celestial, que es compasiva, que es amante de la paz, que es amable.
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''Segunda enseñanza entonces: tenemos el deber de buscar esa sabiduría. Hay una sabiduría que hay que buscar y es esa sabiduría celestial, esa sabiduría que es amante de la paz, que es amable, que es dulce, esa sabiduría que está alejada de toda envidia, esa sabiduría que verdaderamente construye. Esa es una segunda conclusión.''
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Bueno, ¿y qué indicación nos da este Apóstol para buscar una sabiduría o buscar la otra? Volvamos al texto que hemos proclamado y busquemos ahí esas señales. Dice: "¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido? Que lo demuestre con una buena conducta. La sabiduría que viene de arriba es pura, amante de la paz, comprensiva" [[:Categoría:Santiago 003_013-017|Santiago 3,13-17]]; [[:Categoría:Santiago 003_018|Santiago 3,18]].
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Una buena conducta, una buena conducta, es decir, el conocimiento se pone a prueba en las obras. Esa es podemos decir, la gran diferencia entre el estilo griego del conocimiento, el estilo más propiamente griego del conocimiento y esto que propone el Apóstol.
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La gran mayoría de aquellos inteligentes y de esos genios, tenían muchos conocimientos, pero el problema está en la conducta. Es la vida, podríamos traducir, es la vida la que tiene que hablar de los que tú conoces, de lo que tú crees de lo que tú piensas.
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''Es decir, que el gran criterio que nos ofrece Santiago es: mantenga su pensamiento cerca de la vida y mantenga su vida cerca de su pensamiento. Ahí está el criterio. ¿Qué quiere decir mantenga el pensamiento cerca de la vida? Quiere decir que tenemos que ocuparnos ante todo en aprender aquellas cosas que nos hacen mejores, que nos hacen buenos, que  nos hacen puros, que nos hacen amables, que nos hacen constructores de la paz.''
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En las Constituciones de nuestra Comunidad, por ejemplo, cuando se habla del estudio, se dice: "Vuestro estudio está enderezado ante todo a que podamos ser útiles en la salvación de las almas". Es decir, el estudio por el estudio, el conocimiento por el conocimiento no es cristiano. Que el pensamiento esté cerca de la vida.
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Busca en tu pensamiento, busca en conocer qué es lo que necesitas para vivir mejor, para darle la gloria a Dios con tu vida, para servir mejor a los hermanos, para crecer en estas cosas que nos ha dicho él: crecer en la amabilidad, en la pureza, en el servicio, en la construcción de la paz. Eso significa que el pensamiento esté cerca de la vida.
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Pero lo otro también es cierto: que la vida esté cerca del pensamiento. ¿Eso qué quiere decir? Que si tienes unos pensamientos altos, puros, bellos, pues aquí dice: "Demuéstralo con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría" [[:Categoría:Santiago 003_013|Santiago 3,13]]. Una buena conducta.
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Entonces es bonito mantener esas dos cosas unidas. Un pensamiento cerca de la vida, ¿en qué debo ocuparme? ¿Qué debo estudiar sobre todo? Debo estudiar lo que lo que me puede ayudar más en la vida, en la vida real. Y eso significa, de acuerdo con lo que nos dice aquí el Apóstol, la pureza, la misericordia, la construcción de la paz, eso es lo que debo trabajar, eso es lo que debo estudiar.
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Pero luego, que la vida esté cerca del pensamiento. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que mantengamos la conducta cercana a esos ideales que tenemos en la cabeza. Hay que mantener el ideal. Que a veces nos cuesta trabajo, que a veces somos incoherentes, eso es cierto, pero hay que mantener la vida cerca de ese pensamiento.
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Quiero terminar esta reflexión con una anotación sobre aquello de la amabilidad. Nos dice aquí el Apóstol: "La sabiduría tiene como una característica la amabilidad" [[:Categoría:Santiago 003_013|Santiago 3,13]].
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¿Por qué ese sello? Porque la amabilidad es lo propio del que tiene la perta abierta al hermano, A veces el estudio se convierte, como se ha dicho, en una torre de marfil, ¿no? A veces los estudios nos separan de los hermanos.
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Amabilidad quiere decir una puerta abierta. Que tu hermano pueda ascender contigo hacia la verdad que tú amas; y que la verdad que tú conquistas tenga siempre un canal para llegar hacia tu hermano. Si está cerrada la puerta al hermano, la sabiduría entonces es egoísta, es animal, es diabólica.
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Esa no es la que le gusta a Dios. Ten la puerta abierta para tu hermano, y ahí tienes un criterio, ahí tienes una luz para indicar en dónde está la verdadera sabiduría.
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Revisión actual del 15:49 6 dic 2011

Fecha: 20020520

Título: Es deber de todo cristiano buscar la verdadera sabiduria

Original en audio: 12 min. 10 seg.


Vamos a tomar el texto que nos ofrece el Apóstol Santiago para reconocer los rasgos de la verdadera sabiduría.

Indudablemente, este fue un tema que preocupó mucho a aquellos primeros cristianos, porque en otras partes también se habla de la sabiduría. Por ejemplo, el Apóstol San Pablo, como seguramente recordamos, en el capítulo segundo, tercero y en otras partes de la Primera Carta a los Corintios, habla también sobre la sabiduría.

También el Apóstol Pablo, cuando escribe a los fieles de Colosas y también cuando habla a a los Efesios, hace alusiones a este tema de la sabiduría, e incluso en el Apocalipsis, en las Cartas a las Siete Iglesias, los capítulos segundo y tercero, se encuentran referencias a este tema del conocimiento y de la sabiduría.

No nos debe extrañar, porque en realidad en todo el mundo griego la sabiduría fue como un gran ideal, y creo que hay razones para hablar así. Tener el verdadero conocimiento, ser un sabio -sabio en griego se dice sophós, sabiduría se dice sophia, y por eso Grecia es la tierra de los filósofos, es decir, de aquellos que tienen la philosophia, el amor a la sabiduría.

De manera que hasta donde llegó la influencia del Imperio Griego, del Imperio Helenístico, en toda esa región ese tema del conocimiento, eso se dice gnoseos, gnosis, en griego, o el tema de la sabiduría, la sophia, está ahí presente.

¿Pero cuál es la verdadera sabiduría? Santiago viene con una enseñanza, y lo primero que quiere es que distingamos entre dos modos de sabiduría. Hay una sabiduría que es celestial, que es pura, que es misericordiosa y que es amante de la paz.

Hay otra sabiduría que es terrena, él la llama animal, diabólica, y es la que viene sellada por el egoísmo, por la amargura y por la envidia. Son dos modos de sabiduría, desde luego dos modos contradictorios, dos modos incompatibles de sabiduría.

Porque se puede buscar una sabiduría que viene del cielo, pero también se puede buscar esa otra sabiduría, de la que nos habló Santiago, la sabiduría que es animal, que es diabólica y que está marcada por la amargura, por el egoísmo y también por esa envidia.

Primera conclusión entonces: la sola búsqueda de la sabiduría no puede guiar la vida humana, porque la sabiduría misma tiene distintas maneras, tiene distintos modos. Y así lo vemos. Hay gente que tiene muchísimo conocimiento, muchísimos estudios, pero sus estudios más parece que les han servido para alejarse de Dios, que para servir a Dios dándole gloria.

Entonces, el estudio por sí mismo, el uso de la razón, el tener una gran inteligencia o el buscar muchos conocimientos, eso no necesariamente sirve. Hay que ver cuál es la sabiduría que está buscando esa persona.

Pero por otro lado, segunda enseñanza, como hay una sabiduría que es celestial, hay una sabiduría que es amante de la paz, es pura y es misericordiosa, es un deber de toda alma cristiana buscar esa verdadera sabiduría.

Porque sería un desprecio a la generosidad divina desechar la sabiduría que es pura, que es celestial, que es compasiva, que es amante de la paz, que es amable.

Segunda enseñanza entonces: tenemos el deber de buscar esa sabiduría. Hay una sabiduría que hay que buscar y es esa sabiduría celestial, esa sabiduría que es amante de la paz, que es amable, que es dulce, esa sabiduría que está alejada de toda envidia, esa sabiduría que verdaderamente construye. Esa es una segunda conclusión.

Bueno, ¿y qué indicación nos da este Apóstol para buscar una sabiduría o buscar la otra? Volvamos al texto que hemos proclamado y busquemos ahí esas señales. Dice: "¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido? Que lo demuestre con una buena conducta. La sabiduría que viene de arriba es pura, amante de la paz, comprensiva" Santiago 3,13-17; Santiago 3,18.

Una buena conducta, una buena conducta, es decir, el conocimiento se pone a prueba en las obras. Esa es podemos decir, la gran diferencia entre el estilo griego del conocimiento, el estilo más propiamente griego del conocimiento y esto que propone el Apóstol.

La gran mayoría de aquellos inteligentes y de esos genios, tenían muchos conocimientos, pero el problema está en la conducta. Es la vida, podríamos traducir, es la vida la que tiene que hablar de los que tú conoces, de lo que tú crees de lo que tú piensas.

Es decir, que el gran criterio que nos ofrece Santiago es: mantenga su pensamiento cerca de la vida y mantenga su vida cerca de su pensamiento. Ahí está el criterio. ¿Qué quiere decir mantenga el pensamiento cerca de la vida? Quiere decir que tenemos que ocuparnos ante todo en aprender aquellas cosas que nos hacen mejores, que nos hacen buenos, que nos hacen puros, que nos hacen amables, que nos hacen constructores de la paz.

En las Constituciones de nuestra Comunidad, por ejemplo, cuando se habla del estudio, se dice: "Vuestro estudio está enderezado ante todo a que podamos ser útiles en la salvación de las almas". Es decir, el estudio por el estudio, el conocimiento por el conocimiento no es cristiano. Que el pensamiento esté cerca de la vida.

Busca en tu pensamiento, busca en conocer qué es lo que necesitas para vivir mejor, para darle la gloria a Dios con tu vida, para servir mejor a los hermanos, para crecer en estas cosas que nos ha dicho él: crecer en la amabilidad, en la pureza, en el servicio, en la construcción de la paz. Eso significa que el pensamiento esté cerca de la vida.

Pero lo otro también es cierto: que la vida esté cerca del pensamiento. ¿Eso qué quiere decir? Que si tienes unos pensamientos altos, puros, bellos, pues aquí dice: "Demuéstralo con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría" Santiago 3,13. Una buena conducta.

Entonces es bonito mantener esas dos cosas unidas. Un pensamiento cerca de la vida, ¿en qué debo ocuparme? ¿Qué debo estudiar sobre todo? Debo estudiar lo que lo que me puede ayudar más en la vida, en la vida real. Y eso significa, de acuerdo con lo que nos dice aquí el Apóstol, la pureza, la misericordia, la construcción de la paz, eso es lo que debo trabajar, eso es lo que debo estudiar.

Pero luego, que la vida esté cerca del pensamiento. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que mantengamos la conducta cercana a esos ideales que tenemos en la cabeza. Hay que mantener el ideal. Que a veces nos cuesta trabajo, que a veces somos incoherentes, eso es cierto, pero hay que mantener la vida cerca de ese pensamiento.

Quiero terminar esta reflexión con una anotación sobre aquello de la amabilidad. Nos dice aquí el Apóstol: "La sabiduría tiene como una característica la amabilidad" Santiago 3,13.

¿Por qué ese sello? Porque la amabilidad es lo propio del que tiene la perta abierta al hermano, A veces el estudio se convierte, como se ha dicho, en una torre de marfil, ¿no? A veces los estudios nos separan de los hermanos.

Amabilidad quiere decir una puerta abierta. Que tu hermano pueda ascender contigo hacia la verdad que tú amas; y que la verdad que tú conquistas tenga siempre un canal para llegar hacia tu hermano. Si está cerrada la puerta al hermano, la sabiduría entonces es egoísta, es animal, es diabólica.

Esa no es la que le gusta a Dios. Ten la puerta abierta para tu hermano, y ahí tienes un criterio, ahí tienes una luz para indicar en dónde está la verdadera sabiduría.