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Bueno, pero mi historia va a esto: si uno se pone las gafas de la suspicacia y a sospechar de todo, y lee el evangelio de hoy, uno podría hacer esta pregunta: ¿Cómo es posible que esta señora, Ana, haya realizado esa obra de evangelización, y luego, cuando Jesús creció nadie se acordaba de eso? | Bueno, pero mi historia va a esto: si uno se pone las gafas de la suspicacia y a sospechar de todo, y lee el evangelio de hoy, uno podría hacer esta pregunta: ¿Cómo es posible que esta señora, Ana, haya realizado esa obra de evangelización, y luego, cuando Jesús creció nadie se acordaba de eso? | ||
| − | Porque aquí dice el texto de hoy que: "Ana, acercándose, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel" [[: | + | Porque aquí dice el texto de hoy que: "Ana, acercándose, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel" [[:Categoría:Lucas 002_038|San Lucas 2,38]]. |
Entonces la pregunta que uno hace es: ¿Bueno, pero si esta mujer recibió esa luz del Espíritu Santo y se dio cuenta quién era este bebecito que llevaban a presentar en le Templo, y si ella hablaba con ese amor y con ese ardor de este niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén, unos treinta años después, cuando Jesús aparece en público nadie se acuerda de eso?" | Entonces la pregunta que uno hace es: ¿Bueno, pero si esta mujer recibió esa luz del Espíritu Santo y se dio cuenta quién era este bebecito que llevaban a presentar en le Templo, y si ella hablaba con ese amor y con ese ardor de este niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén, unos treinta años después, cuando Jesús aparece en público nadie se acuerda de eso?" | ||
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Y ahí está lo grave; que las palabras de Ana, aunque era una anciana, aunque estaba decrépita, aunque para algunos sería una vieja loca, esas palabras estaban diciendo, estaban proclamando la verdad y nadie le puso cuidado. | Y ahí está lo grave; que las palabras de Ana, aunque era una anciana, aunque estaba decrépita, aunque para algunos sería una vieja loca, esas palabras estaban diciendo, estaban proclamando la verdad y nadie le puso cuidado. | ||
| − | Parecía una viejita loquita, seguramente mucha gente la conocía allá en Jerusalén, una viejita rezandera de esas que no salen del templo. Miren lo que dice acá: "Era una mujer muy anciana, de jovencita había vivido siete años casada y luego viuda hasta los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo día y noche sirviendo a Dios con ayunos y oraciones" [[: | + | Parecía una viejita loquita, seguramente mucha gente la conocía allá en Jerusalén, una viejita rezandera de esas que no salen del templo. Miren lo que dice acá: "Era una mujer muy anciana, de jovencita había vivido siete años casada y luego viuda hasta los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo día y noche sirviendo a Dios con ayunos y oraciones" [[:Categoría:Lucas 002_036-038|San Lucas 2,36-38]]. Era una viejita beata, rezandera; la loquita del Templo. |
Ya todo el mundo sabía que por ahí estaba Ana, seguramente diciendo sus salmos, que ya se los sabía de memoria, como tantas viejitas andan por ahí con su rosario, con la novena, y sí, es la viejita loquita, la del templo, la que se la pasa en el templo rece que rece en el templo, y la despreciaron y no la escucharon, porque era la loquita del templo. | Ya todo el mundo sabía que por ahí estaba Ana, seguramente diciendo sus salmos, que ya se los sabía de memoria, como tantas viejitas andan por ahí con su rosario, con la novena, y sí, es la viejita loquita, la del templo, la que se la pasa en el templo rece que rece en el templo, y la despreciaron y no la escucharon, porque era la loquita del templo. | ||
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Primero: demonos cuenta cuáles fueron los testigos del niño Jesús: pastores, pero a los pastores en esa época nadie les ponía cuidado. Los pastores eran considerados como locos, viciosos, borrachos, ladrones, bueno, no contaban. Y a estos ancianos: A Simeón y a Ana, nadie les puso cuidado. | Primero: demonos cuenta cuáles fueron los testigos del niño Jesús: pastores, pero a los pastores en esa época nadie les ponía cuidado. Los pastores eran considerados como locos, viciosos, borrachos, ladrones, bueno, no contaban. Y a estos ancianos: A Simeón y a Ana, nadie les puso cuidado. | ||
| − | Aplicación a nuestra vida:¿no será que nosotros tenemos cerca voces, personas que nos están hablando, que nos están aconsejando, que tienen al Espíritu Santo?. Mire lo que dice aquí: “Acercándose en aquel momento daba gracias a Dios” [[: | + | Aplicación a nuestra vida:¿no será que nosotros tenemos cerca voces, personas que nos están hablando, que nos están aconsejando, que tienen al Espíritu Santo?. Mire lo que dice aquí: “Acercándose en aquel momento daba gracias a Dios” [[:Categoría:Lucas 002_038|San Lucas 2,38]]; Ana fue movida por el Espíritu Santo. |
¿Quiénes son, cuáles son las personas que esta utilizando Dios para hablarte hoy? Y tal vez tú los estás despreciando, como en aquella época se despreciaba a los pastores y como seguramente hoy seguimos despreciando a los ancianos. | ¿Quiénes son, cuáles son las personas que esta utilizando Dios para hablarte hoy? Y tal vez tú los estás despreciando, como en aquella época se despreciaba a los pastores y como seguramente hoy seguimos despreciando a los ancianos. | ||
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Bueno, y empieza uno a hablar con la persona y llega un momento en el que dice: "Y es que mi mamá sí me lo decía" "Y usted que pensaba de su mamá? "Que era una vieja anticuada y loca". | Bueno, y empieza uno a hablar con la persona y llega un momento en el que dice: "Y es que mi mamá sí me lo decía" "Y usted que pensaba de su mamá? "Que era una vieja anticuada y loca". | ||
| − | Una Ana. No le puso cuidado a la mamá porque era anticuada, porque era loca. Antes de que nos pasen las cosas, preguntémonos a través de qué voces nos está hablando Dios. Dios siempre nos manda mensajeros. El Profeta Amós dice: "Nada hace Dios sin revelar sus planes a sus amigos los profetas" [[: | + | Una Ana. No le puso cuidado a la mamá porque era anticuada, porque era loca. Antes de que nos pasen las cosas, preguntémonos a través de qué voces nos está hablando Dios. Dios siempre nos manda mensajeros. El Profeta Amós dice: "Nada hace Dios sin revelar sus planes a sus amigos los profetas" [[:Categoría:Amós 003_007|Amós 3,7]], y esa palabra de Amós no ha caído. |
''Dios sigue hablándonos, Dios no quiere que nadie cometa ningún pecado. Dios siempre nos manda recados y los recados son los recados o los recaderos o los mensajeros del pesebre. Dios siempre nos manda Ángeles, siempre nos manda pastores, siempre nos manda ancianos, o pobres, o locos. Dios siempre tiene una persona para advertirnos. ¿Estamos dispuestos a escuchar?'' | ''Dios sigue hablándonos, Dios no quiere que nadie cometa ningún pecado. Dios siempre nos manda recados y los recados son los recados o los recaderos o los mensajeros del pesebre. Dios siempre nos manda Ángeles, siempre nos manda pastores, siempre nos manda ancianos, o pobres, o locos. Dios siempre tiene una persona para advertirnos. ¿Estamos dispuestos a escuchar?'' | ||
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Resulta que Ana, mire la vida que llevaba: no se apartaba del Templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Fíjate cómo Ana, que seguramente ya tenía los ojos debilitados por la edad o por la enfermedad, aunque corporalmente no viera bien, tenía los ojos de su corazón limpios. | Resulta que Ana, mire la vida que llevaba: no se apartaba del Templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Fíjate cómo Ana, que seguramente ya tenía los ojos debilitados por la edad o por la enfermedad, aunque corporalmente no viera bien, tenía los ojos de su corazón limpios. | ||
| − | El Apóstol San Juan nos dice en la Primera Carta: “El que tiene esta esperanza en Dios, se purifica” [[: | + | El Apóstol San Juan nos dice en la Primera Carta: “El que tiene esta esperanza en Dios, se purifica” [[:Categoría:1 Juan 003_003|1 San Juan 3,3]]. |
''Para reconocer a Jesús, para nosotros también ser los mensajeros de Jesús, necesitamos limpiar nuestros ojos, limpiar los ojos del corazón y aquí está la clave: oración, ayuno. Estaba cerca del Templo esta mujer, a través de la oración, a través de la penitencia, limpiaba y limpiaba su corazón, y porque ella tenía los ojos limpios, pudo ver a Jesús''. | ''Para reconocer a Jesús, para nosotros también ser los mensajeros de Jesús, necesitamos limpiar nuestros ojos, limpiar los ojos del corazón y aquí está la clave: oración, ayuno. Estaba cerca del Templo esta mujer, a través de la oración, a través de la penitencia, limpiaba y limpiaba su corazón, y porque ella tenía los ojos limpios, pudo ver a Jesús''. | ||
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Revisión actual del 15:49 6 dic 2011
Fecha: 20021230
Título: Ancianos, pobres, locos, despreciados, todos son mensajeros de Jesus.
Original en audio: 15 min. 52 seg.
Los últimos doscientos años la Biblia ha sido estudiada de una manera muy distinta a como se había hecho tradicionalmente. Eso ha servido para encontrar cosas maravillosas, pero también para llegar a algunos errores.
Me refiero a los estudios que han hecho especialmente cristianos no católicos, es decir, protestante y sobre todo de esa tendencia que se llama el protestantismo liberal.
Para esta manera de leer la Biblia, las historias que se nos cuentan tienen un manto de sospecha, están rodeadas por un manto de sospecha: "¿Sí pasaría eso? ¿Sí sería que hubo unos Magos de Oriente que llegaron hasta donde Jesús?
¿Sí sería verdad lo de los pastores? ¿Sí sería verdad esta escena que hemos escuchado en el evangelio de hoy cuando la viejita, la ancianita Ana, hija de Fanuel, empieza a alabar a Dios y a profetizar refiriéndose al niño?
Esa manera de interpretar la Biblia, esa manera tan crítica y tan suspicaz de leer la Biblia, más es el daño que el bien que ha hecho y casi siempre esa manera de leer la Biblia nos va dejando el alma como reseca.
Lo comento así porque es posible que alguna vez usted se encuentre con gente, incluso con sacerdotes, que no creen muchas cosas de las que se dicen en la Sagrada Escritura y le ponen siempre como ese manto de sospecha.
No hace mucho, un sacerdote muy ilustre y muy estudiado sacaba unos escritos en el periódico El Tiempo, diciendo que quién sabe si sería verdad eso de la virginidad de María y quién sabe si sería verdad que Cristo resucitó corporalmente. ¡Sacerdote, de muchos estudios!
Entonces nosotros como pueblo fiel tenemos que saber cuándo una persona empieza a poner sospechas y a ponerse tan suspicaz, tenemos que saber que eso viene no de la Iglesia Católica, sino de esa tendencia protestante, de ese grupo, de esa ala del protestantismo que se llama el protestantismo racionalista liberal. Ese liberal no tiene nada que ver con partidos político, es otro cuento.
Bueno, pero mi historia va a esto: si uno se pone las gafas de la suspicacia y a sospechar de todo, y lee el evangelio de hoy, uno podría hacer esta pregunta: ¿Cómo es posible que esta señora, Ana, haya realizado esa obra de evangelización, y luego, cuando Jesús creció nadie se acordaba de eso?
Porque aquí dice el texto de hoy que: "Ana, acercándose, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel" San Lucas 2,38.
Entonces la pregunta que uno hace es: ¿Bueno, pero si esta mujer recibió esa luz del Espíritu Santo y se dio cuenta quién era este bebecito que llevaban a presentar en le Templo, y si ella hablaba con ese amor y con ese ardor de este niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén, unos treinta años después, cuando Jesús aparece en público nadie se acuerda de eso?"
Ese es uno de los argumentos de estos críticos, de estos super críticos suspicaces, para decir que esta historia es inventada. Pero yo no creo que sea inventada y yo no creo que haya que negarle a la Palabra de Dios la verdad que tiene. Yo más bien lo que creo es que aquí hay una enseñanza muy grande, y esa es la que quiero compartir y ese es el objetivo de estas palabras.
Esta era una viejita que tenía ochenta y cuatro años, de pronto en esta iglesia puede haber una persona que se acerque a esa edad, y cuando las personas ya están mayorcitas, mayorcitas, viejitas, empezamos a tomar sus palabras como palabras de locos, como palabras de tontos.
Y ahí está lo grave; que las palabras de Ana, aunque era una anciana, aunque estaba decrépita, aunque para algunos sería una vieja loca, esas palabras estaban diciendo, estaban proclamando la verdad y nadie le puso cuidado.
Parecía una viejita loquita, seguramente mucha gente la conocía allá en Jerusalén, una viejita rezandera de esas que no salen del templo. Miren lo que dice acá: "Era una mujer muy anciana, de jovencita había vivido siete años casada y luego viuda hasta los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo día y noche sirviendo a Dios con ayunos y oraciones" San Lucas 2,36-38. Era una viejita beata, rezandera; la loquita del Templo.
Ya todo el mundo sabía que por ahí estaba Ana, seguramente diciendo sus salmos, que ya se los sabía de memoria, como tantas viejitas andan por ahí con su rosario, con la novena, y sí, es la viejita loquita, la del templo, la que se la pasa en el templo rece que rece en el templo, y la despreciaron y no la escucharon, porque era la loquita del templo.
Eso es lo grave, fíjate, ¿a quienes se mostró el misterio del niño Jesús? ¿El misterio del niño en Navidad a quién se mostró? A los pastores, ¿pero quién le pone cuidado a los pastores? Eran tan despreciados los pastores que Jesé, el papá del Rey David, ni siquiera contaba entre los hijos a David.
Cuando llegó Samuel allá a buscar cuál era el rey elegido por Dios, Jesé le puso delante todos los hijos, pero no le pasó a David porque David estaba por allá cuidando las ovejas; los pastores no contaban. ¿A quién más se mostró Dios? A un anciano, al viejito Simeón y a otra viejita, la loquita del templo, Ana.
A los pastores, a los ancianos, a los rezanderos nadie les puso cuidado. Ellos hablaban, Ana hablaba. A mí no me cuenta ningún trabajo imaginarme la escena. Yo me imagino a la viejita Ana, ochenta y cuatro años, encorvadita, demacrada por los años, por los ayunos, por los dolores de la vida, acercándose a la gente para decirle: “-Mire que mi Dios se acordó de nosotros, ya viene la liberación de…", "-sí, sí, sí, tranquila, sí, sí, quédese allá tranquila".
Nadie le puso cuidado. “-Mire que el Señor nos mandó al Mesías", "-sí, sí, claro, se la fumó verde, viejita. Vaya desayune bien, repose y quédese allá. "-Que el Señor, que el Señor, que llegó el Mesías", "-sí, sí, claro. Otro trastorno. Acuéstese, mañana levántese tarde".
Ana dio testimonio y no le pusieron cuidado. Bueno, de aquí vamos a sacar dos o tres enseñanzas para nosotros.
Primero: demonos cuenta cuáles fueron los testigos del niño Jesús: pastores, pero a los pastores en esa época nadie les ponía cuidado. Los pastores eran considerados como locos, viciosos, borrachos, ladrones, bueno, no contaban. Y a estos ancianos: A Simeón y a Ana, nadie les puso cuidado.
Aplicación a nuestra vida:¿no será que nosotros tenemos cerca voces, personas que nos están hablando, que nos están aconsejando, que tienen al Espíritu Santo?. Mire lo que dice aquí: “Acercándose en aquel momento daba gracias a Dios” San Lucas 2,38; Ana fue movida por el Espíritu Santo.
¿Quiénes son, cuáles son las personas que esta utilizando Dios para hablarte hoy? Y tal vez tú los estás despreciando, como en aquella época se despreciaba a los pastores y como seguramente hoy seguimos despreciando a los ancianos.
¿A través de quiénes, cuáles son las voces que está utilizando Dios para hablarte? Para mí como sacerdote, es impresionante en el sacramento de la confesión oír a personas jóvenes que se confiesan a veces después de cometer terribles errores: "Tengo veinticinco años y ya me casé y ya me separé y tengo un niño, ¿qué hago, padre?.
Bueno, y empieza uno a hablar con la persona y llega un momento en el que dice: "Y es que mi mamá sí me lo decía" "Y usted que pensaba de su mamá? "Que era una vieja anticuada y loca".
Una Ana. No le puso cuidado a la mamá porque era anticuada, porque era loca. Antes de que nos pasen las cosas, preguntémonos a través de qué voces nos está hablando Dios. Dios siempre nos manda mensajeros. El Profeta Amós dice: "Nada hace Dios sin revelar sus planes a sus amigos los profetas" Amós 3,7, y esa palabra de Amós no ha caído.
Dios sigue hablándonos, Dios no quiere que nadie cometa ningún pecado. Dios siempre nos manda recados y los recados son los recados o los recaderos o los mensajeros del pesebre. Dios siempre nos manda Ángeles, siempre nos manda pastores, siempre nos manda ancianos, o pobres, o locos. Dios siempre tiene una persona para advertirnos. ¿Estamos dispuestos a escuchar?
Fíjate, esa oración que hizo Salomón. Salomón le pidió a Dios: dame un corazón que sepa escuchar. ¡Cuántos dolores nos ahorraríamos si tuviéramos un corazón capaz de escuchar!
¿No hay en tu casa por casualidad, una viejita, una abuelita por allá arrinconada? ¿No será que allá está la respuesta? ¿No será que allá esta la luz que necesitas? Nosotros despreciamos mucho al anciano y despreciamos a muchas otras personas.
Entones la primera aplicación es: hazte esta pregunta: ¿A través de quién te está hablando Dios? Uno dice muchas veces: "¿Pero dónde esta Dios? ¿Dios qué se hizo? ¿Dios por qué no me habla?" Dios te está hablando. Lo que hay que saber es a través de quién. Muchas veces es a través de la persona más pobre.
Una tontería les voy a contar que me acaba de suceder. Yo no sabía dónde quedaba la casa de monseñor Gregorio, nuestro Obispo emérito, y necesitaba urgentemente hablar con él. Fui a la parroquia donde él se encuentra, la parroquia "El Buque" y busque y pregunte, fui a la casa cural, no estaba el padre, la empleada no sabía, pregunté en una casa y otra.
Finalmente por allá en una casa, sale una niñita de seis años: "¿Padre, qué necesita?" "que necesito el obispo, quiero hablar con monseñor Gregorio". "Ah, un momentico", dijo la niña, fue allá y llegó con el hermanito de nueva años, y me dicen los dos niños: "Espere, Padre, nosotros lo llevamos", y fueron ellos los que me llevaron a la casa del obispo con el que yo necesitaba hablar.
Dios siempre le manda mensajeros a uno, siempre. Una palabra, Dios siempre te dará una palabra, siempre; a través de una predicación, un consejo de un niño, de un pobre, de un loco, de un anciano. Dios siempre manda mensajes. ¿Estamos dispuestos a escuchar?
Segundo. Segunda aplicación a nuestra vida y última por el día de hoy.
Resulta que Ana, mire la vida que llevaba: no se apartaba del Templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Fíjate cómo Ana, que seguramente ya tenía los ojos debilitados por la edad o por la enfermedad, aunque corporalmente no viera bien, tenía los ojos de su corazón limpios.
El Apóstol San Juan nos dice en la Primera Carta: “El que tiene esta esperanza en Dios, se purifica” 1 San Juan 3,3.
Para reconocer a Jesús, para nosotros también ser los mensajeros de Jesús, necesitamos limpiar nuestros ojos, limpiar los ojos del corazón y aquí está la clave: oración, ayuno. Estaba cerca del Templo esta mujer, a través de la oración, a través de la penitencia, limpiaba y limpiaba su corazón, y porque ella tenía los ojos limpios, pudo ver a Jesús.
Vamos a pedirle a Dios dos cosas: primera, que nos haga sensibles para que oigamos los mensajeros que Él nos manda, y segunda, que aprendamos a purificar el corazón para reconocer a Jesús y también nosotros ser mensajeros a favor de otras personas.