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Durante estos días posteriores a la celebración de la Navidad, estos días que se llaman de la Octava de Navidad, nos va acompañando y nos va enseñando el Apóstol San Juan, especialmente a través de su Primera Carta.
 
Durante estos días posteriores a la celebración de la Navidad, estos días que se llaman de la Octava de Navidad, nos va acompañando y nos va enseñando el Apóstol San Juan, especialmente a través de su Primera Carta.
  
En el capítulo segundo de esta Primera Carta, el Evangelista introduce un tema bien interesante: la luz; de la luz nos va a hablar también el evangelio de hoy, en el capítulo segundo de San Lucas, ahí también aparece la luz: "Luz para alumbrar a las naciones" [[:Category:Lucas 002_032|San Lucas 2,32]].
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En el capítulo segundo de esta Primera Carta, el Evangelista introduce un tema bien interesante: la luz; de la luz nos va a hablar también el evangelio de hoy, en el capítulo segundo de San Lucas, ahí también aparece la luz: "Luz para alumbrar a las naciones" [[:Categoría:Lucas 002_032|San Lucas 2,32]].
  
 
Pero hay un matiz muy interesante en la primera lectura. Sucede que se habla de una luz, pero esa luz no es un puro conocimiento.  
 
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Sin embargo, no dejemos perder en el evangelio esa frase que dice Simeón, el anciano que recibe al Niño Jesús cuando los papás se acercan para presentarlo en el templo, según estba estipulado en la ley judía.
 
Sin embargo, no dejemos perder en el evangelio esa frase que dice Simeón, el anciano que recibe al Niño Jesús cuando los papás se acercan para presentarlo en el templo, según estba estipulado en la ley judía.
  
Esa fase de Simeón es el resumen de los anhelos del corazón humano. Simeón, cuando ya pudo recibir a Jesús, cuando ya pudo abrazar a Dios en  nuestra carne dijo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejra a tu siervo irse en paz" [[:Category:Lucas 002_029|San Lucas 2,29]].
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Esa fase de Simeón es el resumen de los anhelos del corazón humano. Simeón, cuando ya pudo recibir a Jesús, cuando ya pudo abrazar a Dios en  nuestra carne dijo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejra a tu siervo irse en paz" [[:Categoría:Lucas 002_029|San Lucas 2,29]].
  
 
Simeón encontró en ese Cristo, que es luz para las naciones, encontró su verdadero descanso, encontró que en Él hallaban satisfacción sus más profundos anhelos.  
 
Simeón encontró en ese Cristo, que es luz para las naciones, encontró su verdadero descanso, encontró que en Él hallaban satisfacción sus más profundos anhelos.  
  
 
''Y ahí está el mensaje para nosotros: que jesús sea el que sacia nuestros anhelos, que Jesús sea el que da satisfacción a nuestra hambre y nuestra sed más profunda.''
 
''Y ahí está el mensaje para nosotros: que jesús sea el que sacia nuestros anhelos, que Jesús sea el que da satisfacción a nuestra hambre y nuestra sed más profunda.''

Revisión del 15:48 6 dic 2011

Fecha: 20101229

Título: Que la luz que trae Jesucristo sea la que sacie nuestros anhelos mas profundos

Original en audio:


Durante estos días posteriores a la celebración de la Navidad, estos días que se llaman de la Octava de Navidad, nos va acompañando y nos va enseñando el Apóstol San Juan, especialmente a través de su Primera Carta.

En el capítulo segundo de esta Primera Carta, el Evangelista introduce un tema bien interesante: la luz; de la luz nos va a hablar también el evangelio de hoy, en el capítulo segundo de San Lucas, ahí también aparece la luz: "Luz para alumbrar a las naciones" San Lucas 2,32.

Pero hay un matiz muy interesante en la primera lectura. Sucede que se habla de una luz, pero esa luz no es un puro conocimiento.

Es que en el tiempo en el que fue escrita esa carta ya había algunos grupos, podríamos decir algunas sectas, que querían transformar el lenguaje cristiano simplemente en una serie de ideas, podríamos decir como una especie de filosofía, querían cambiar el cristianismo en un conocimiento, un conocimiento más o menos secreto, casi esotérico que se va transmitiendo de los maestros a los discípulos y que finalmente sirve como para abrir las claves de la existencia humana.

También hoy sigue siendo atrayente esa especie de sabiduría que en griego se dice "gnosis". Esa especie de gnosis, esa especie de sabiduría, ese buscar los secretos, las claves de la vida es algo que sigue siendo atrayente para mucha gente.

Pero la Primera Carta de Juan nos pone en guardia contra esa manera de pensar. Sucede que el conocimiento, sucede que la luz que Cristo ha mostrado es ante todo la luz de su propio comportamiento.

Es su manera de vivir, es su manera de amar, es su manera de servir, son sus costumbres limpias, son sus virtudes excelsas, son sus obras de piedad y de compasión, es la coherencia de su conducta lo que realmente merece el nombre de luz.

Y por eso el Evangelista quiere que también nosotros vivamos en la luz, es decir, que también nostros mostremos, ante todo con nuestras obras, quién es el que ha llegado a nuestra existencia, que nosotros mostremos, que nosotros seamos transparencia de ese Dios, no porque tenemos mucho lenguaje refinado, sino porque tenemos obras que manifiestan, obras que muestran quién es el que vive en nosotros.

Sin embargo, no dejemos perder en el evangelio esa frase que dice Simeón, el anciano que recibe al Niño Jesús cuando los papás se acercan para presentarlo en el templo, según estba estipulado en la ley judía.

Esa fase de Simeón es el resumen de los anhelos del corazón humano. Simeón, cuando ya pudo recibir a Jesús, cuando ya pudo abrazar a Dios en nuestra carne dijo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejra a tu siervo irse en paz" San Lucas 2,29.

Simeón encontró en ese Cristo, que es luz para las naciones, encontró su verdadero descanso, encontró que en Él hallaban satisfacción sus más profundos anhelos.

Y ahí está el mensaje para nosotros: que jesús sea el que sacia nuestros anhelos, que Jesús sea el que da satisfacción a nuestra hambre y nuestra sed más profunda.