Diferencia entre revisiones de «V033002a»
(Página creada con 'LA PAZ SOLO EXISTE CUANDO SIRVO A UN ÚNICO DIOS '''Fecha: 20091216''' '''Título: La paz sólo existe cuando sirvo a un único Dios''' '''Original en audio: 21 min. 22 seg.''...') |
|||
| Línea 1: | Línea 1: | ||
| − | |||
'''Fecha: 20091216''' | '''Fecha: 20091216''' | ||
Revisión del 04:07 30 nov 2011
Fecha: 20091216
Título: La paz sólo existe cuando sirvo a un único Dios
Original en audio: 21 min. 22 seg.
Queridos hermanos, durante el Adviento nos ha acompañado el Profeta Isaías. Isaías, Juan Bautista y la Virgen María, son el trío del Adviento. Estos tres santos, estos tres amigos de Dios son como maestros para nuestras almas para que aprendamos a esperar a Jesucristo y preparemos su venida.
El Libro del Profeta Isaías es uno de los más extensos de toda la biblia, tiene más de sesenta capítulos, sus riquezas son inmensas y entre sus muchos temas tiene éste que hemos oído en la primera lectura de hoy.
¿Quién es el Dios verdadero? ¿Qué significa Dios en la vida humana? ¿Será que todo el mundo tiene alguna clase de dios o hay algunos que viven sin ningún dios? ¿Cómo escoger entre los distintos dioses, si así podemos hablar?
Entonces en el Profeta Isaías aparece una especie de contienda, una especie de competencia, ¿cuál es el Dios verdadero? Y en ese espíritu está la primera lectura de hoy donde Dios se manifiesta a si mismo como el Dios verdadero. “Yo soy el Señor y no hay otro”
Pero luego da unas señales que a nosotros nos pueden parecer un poco extrañas. Vamos a ver si podemos entenderlas. Dice: “Yo soy el Señor y no hay otro. Artífice de la luz, creador de las tinieblas. Autor de la paz, creador de la desgracia. Yo el Señor hago todo esto”
Bueno, eso puede sonar un poco extraño a nuestros oídos. Que Dios es el autor de las cosas buenas, es algo que uno está acostumbrado a escuchar. Pero resulta que aquí dice que Dios es también creador de las tinieblas, creador de las desgracias.
¿Cómo así? Y lo que parece más serio, nos presenta esa manera de hablar, esa característica, la presenta como la propia del Dios verdadero. Yo soy el Señor y no hay otro.
¿Qué es lo que nos quiere decir este texto? Pues mis hermanos, devolvámonos unos cuantos siglos, vayamos a los tiempos de la antigüedad. En aquellas antiguas culturas, lo que era más común era tener muchos dioses, creer en muchos dioses.
Por ejemplo los griegos tenían una cantidad de dioses: la diosa de la sabiduría, el dios de la guerra, la diosa del amor, la diosa de los campos, el dios de los comerciantes.
Como que la actividad humana, cada actividad humana, tenía su propia deidad. Cada actividad humana tenía su propio patrono, podríamos decir, de modo que el mundo aparecía como parcelado y cada parcela le pertenecía a un dios.
Entonces había deidades para lo bueno y deidades para lo malo. Así por ejemplo se hablaba de unas especies de semi-divinidades llamadas las parcas. Las parcas eran unas especies de semidiosas que eran las que llevaban el hilo de la vida de las personas.
Eran tres, tres personajes oscuros, tres personajes femeninos que iban llevando el hilo de la vida de cada uno de los seres humanos. Una de ellas iba como desenvolviendo una rueca, dando vueltas. La otra iba pasando el hilo y había otra que en un momento dado cortaba el hilo. ¡Y ese es el momento de la muerte!
Esas eran las parcas, ellas tenían poder sobre la muerte. De modo que para los griegos había algunos que tenían poder sobre la vida y otros que tenían poder sobre la muerte. Había algunos que tenían poder sobre la verdad y sobre la sabiduría y otros que tenían poder sobre la mentira. Por ejemplo se suponía que entre los griegos y romanos había una diosa que se llamaba Diana y Diana era la diosa de la sabiduría.
Entiendo yo que los griegos la llamaban Atenea, ella era la de la verdad, la sabiduría y la luz. Mientras que había otro dios, un dios astuto que se llamaba Mercurio, o entre los griegos Hermes y Hermes era el dios de los comerciantes y de los mentirosos.
¿Por que los griegos asociaron el comercio con la mentira? ¡Yo no me meto en eso! Pero el hecho es que los comerciantes y los mentirosos tenían el mismo dios, que se llamaba Hermes.
De modo que la diosa de la sabiduría y la verdad era Atenea y el dios del engaño, la mentira y el truco era Hermes. Y según eso había un dios, un poder para la verdad y otro poder para la mentira. Un poder para la luz, otro para la oscuridad. Un poder para la vida, otro poder para la muerte.
La vida humana según ese modelo, la vida humana estaba así como parcelada. Como que una parte de mi vida le pertenece a este dios y otra parte le pertenece a este otro dios. ¡Y esta otra parte para aquí y esta otra parte para acá!
Ese es el paganismo, tener muchos dioses. Una parte de mí, va para allá; es como tener al ser humano distribuido, despedazado. Como si uno dijera este brazo le pertenece a un dios y este brazo a otro, y esta pierna a otro. Es como que queda el ser humano desmembrado entre todos esos poderes.
Y la angustia de los antiguos griegos y romanos y muchas otras culturas, la angustia de las personas era: ¡cómo hago para mantenerlos contentos a todos!
Es como vivir en una casa siendo uno empleado; siendo uno empleado en una casa donde hay muchos señores y cada uno manda sobre alguna cosa y todos están dando órdenes al tiempo. Esa era la idea que tenían los paganos.
Pero resulta que Isaías, hablando de parte de Dios, nos describe la divinidad de otra manera: “Yo soy el Señor y no hay otro. Artífice de la luz, creador de las tinieblas. Autor de la paz, creador de la desgracia.”
No son varios, es uno solo y yo no tengo que andar tratando como mantengo contento al uno y al otro. Mi corazón puede permanecer, mi corazón ¡debe permanecer unificado, unificado en el servicio de un solo Dios!
De Él viene todo, ¡todo viene de Él! Él es la fuente de todo, Él es el creador de todo, yo no tengo que andar buscando complacer a muchas divinidades, ni mi corazón tiene que estar lleno de temor pensando a ¿quién sería que dejé descontento?, como sentían los antiguos griegos y romanos.
Bueno, esa es la primera lección hoy, que, si Dios es solamente uno, mi corazón no tiene que estar dividido pensando en complacer a mucha gente. Y esto ya le da a uno mucha paz, porque la paz solo existe donde existe la unidad y la unidad solo existe cuando toda la intención, cuando todo el apetito, cuando toda la intencionalidad del corazón se dirige a uno solo, al único Dios.
Pero ahora nos queda un problema. Si Dios es el autor de todo, entonces quiere decir que hay muchas cosas malas en el mundo. Y eso que quiere decir, ¿que a Dios le quedó mal hecho el mundo?
Esto es un problema que ha sido quebradero de cabeza de mucha gente, incluso hay personas que dicen que no pueden creer en Dios, porque dicen: si existe un Dios, ¿cómo es posible que mueran niños de hambre? Si existe un Dios, ¿por que no hizo nada el día en que se accidentó mi papá? Si existe un Dios, ¿por qué Dios permite que haya secuestrados y que la gente muera de dolorosas enfermedades?
Si Dios es el único dueño de todo lo que existe, entonces, ¿por qué hay cosas malas? Isaías lo dice de un modo todavía más drástico, ¿por qué Dios es el creador de la desgracia? Así lo llama, ¡creador de la desgracia! Esas palabras jamás osaríamos pronunciarlas nosotros si no estuvieran en la biblia misma, capítulo 45 de Isaías.
Pues mira, esa inquietud existe hace tiempo. Esa pregunta quemante sobre el mal en el mundo existe hace tiempo. Pero la respuesta también existe hace tiempo. Esa respuesta se ha dado de muchas maneras. Yo me voy a permitir presentárselas con una adaptación al siglo XXI.
Vamos a hablar de las películas, vamos a hablar del cine o la televisión. ¿Qué es una película? Una película es como una historia que se va contando, pero en estos modernos aparatos que tenemos ahora, por ejemplo un DVD, resulta que tú puedes parar la escena, tú puedes detener la película.
Por ejemplo, si estás viendo una película de la Pasión de Cristo, tú puedes detener la película en el momento en que Cristo muere y ahí queda, congelada la imagen cuando murió Cristo.
O tú puedes detener la película en otro momento, por ejemplo cuando en una escena dramática uno de los empleados, -vamos a llamarlo así-, o ayudante del Sanedrín, le da una bofetada a Jesús. Cristo queda golpeado en su cara, tú paras la película.
Uno puede parar la película en los momentos de desgracia y uno puede decir, el plan de Dios fracasó, porque mire al hijo de Dios cómo le pegan, vea. Uno puede parar la película y decir el plan de Dios fracasó porque, mire que sí, ¡se murió!
Pero resulta que ese aparato, -que nosotros llamamos en Colombia DVD-, ese aparato para ver las películas, no solamente tiene la pausa sino que tiene otro botoncito que suele llamarse el “play”, que es para que siga la película.
Y cuando sigue la película tú te das cuenta que después de la muerte vino otra cosa, la Resurrección. Tú te das cuenta de que después de la desgracia vino una gracia mayor. Tú te das cuenta de que después del aparente fracaso viene una victoria más esplendorosa. Tú te das cuenta de que no se puede parar la película.
Fíjate lo que nos dice el profeta Isaías. Nos dice que Dios es el creador de la desgracia. Y uno como que se agarra la cabeza y dice ¡Virgen Santísima qué está diciendo este profeta!
Pero, no pares la película. Sí, Dios es el que ha creado este universo donde mueren niños de hambre, donde la gente se muere de cáncer, donde hay secuestros, donde hay dolor, pero ¡no pares la película!, ¡no la pares!
La vida, el hilo de la vida, el designio, el plan de Dios, la película no se detiene ahí. Y aquí tienes dos alternativas: si tú crees que hay una vida después de esa muerte, o si no lo crees. Para las personas que no creen que exista algo después de esta vida, ese problema no tiene solución.
Pero para los que creemos que la vida es algo que trasciende la puerta de la muerte, entendemos que uno no debe parar la película. Entendemos que una enfermedad de cáncer puede servir para la conversión de muchas personas. Entendemos que el dolor de los inocentes reposa en el vientre, reposa en las entrañas, reposa en el corazón mismo de Dios y dará a luz un mundo nuevo.
Entendemos que hay una justicia que va mas allá de lo que alcanzan a ver nuestros ojos en esta tierra. De modo que, de muchos males que suceden en esta tierra Dios saca cosas maravillosas. Y de muchos males, cuyos frutos no alcanzamos a ver, lo veremos un día porque hay una vida después de esta vida.
Resumen de esta lectura, ¡tan provocadora! de Isaías: Primero: ¡hay un solo Dios! Yo no tengo que andar buscando complacer a mucha gente ni complaciendo a muchos poderes. ¡Hay un solo Dios! y mi tarea y mi vida es complacer a ese único Dios.
Segundo: ese único Dios también ha querido que en nuestra vida existan baches oscuros y el gran error que uno comete es detener la película y decir ¡fracasó Dios!
Pero uno dice eso porque uno detiene ahí la escena. Si uno sigue la película se da cuenta de que después de la noche viene el amanecer; después del dolor viene la alegría; después del fracaso o lo que parece fracaso viene la victoria.
Y uno se da cuenta que del barro de tantas desgracias que pasan en esta tierra Dios hace florecer llanto en nuestros ojos, cosas maravillosas y hará florecer una cosa hecha esplendorosa en la vida eterna.
No hay que tener miedo de decir que Dios es el único creador. No hay que tener miedo de decir: a Él solo le pertenezco. Hermanos, no podemos caer en la trampa en la que están cayendo muchos que se dicen católicos pero a la vez quieren complacer a otros poderes.
Como el problema tan grave que hay hoy en España con los políticos que se dicen católicos. Hay un famoso político allá, un señor de apellido Bono, él se dice católico pero apoya una ley que lo que hace es ampliar el aborto, empeorar la situación del aborto voluntario, asesino, en España.
Ese señor está jugando malabarismos: a ver cómo soy católico, pero a ver cómo no pierdo los votos. A ver como juego mi malabarismo, ¡no sea payaso señor! ¡Aprenda a pertenecer a un solo Dios! Si usted dice que es católico, entonces, ¡entregue su corazón a Dios y obedezca, y crea y profese y proclame lo que dice la iglesia.
Lo que necesitamos es gente más coherente, no gente más payasa que está haciendo malabarismos, a ver como complazco por aquí, a ver como caigo bien por acá, a ver como no pierdo a estos amigos.
Y así también hay sacerdotes; hay unos sacerdotes, que por supuesto que con esa opción de vida que tienen se supone que sirven a Dios, pero a la vez tienen amigos que viven en unión libre, amigos que están en adulterio, amigos que están en pecado y a esos amigos entonces los tratan de una manera preferencial.
Y entonces hay sacerdotes que parece que no fueran sacerdotes sino el Papa y le dicen tonterías despistando a la gente, como por ejemplo, que aunque estén viviendo en adulterio con la segunda o tercera pareja si se aman mucho entonces pueden comulgar, ¡mentira!
Señor sacerdote, ¡respete, respete!, para aquello por lo que usted fue ordenado hermano. Deje de estar haciendo componendas: a ver cómo soy sacerdote por aquí pero como no pierdo estos amigos por acá. A ver cómo no los pierdo.
Dejemos esos temores, la vida nuestra está llamada a la unidad en el único Dios. Pero uno dice: si me quedo con ese único Dios entonces me van a pasar cosas malas, me va a llegar la desgracia, me van a llegar horas de tinieblas.
Isaías responde: ¡claro que te van a llegar, seguro que sí! Pero no es esa la película, no te quedes en eso, más allá de esa desgracia, amanece bien y verás el resplandor de tu victoria con mayor claridad.
¡Qué llamada tan fuerte! ¡Qué llamada tan vigorosa la que nos hace este profeta! Hermanos, que esta llamada, que esta voz de Dios no caiga en el vacío, que nosotros aprendamos a volver nuestros ojos hacia el único Señor y a profesarle íntegro amor.
¿De que estoy hablando finalmente? Del primer mandamiento de la ley de Dios, ahí se resume todo: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con todo tu entendimiento, con todas tus fuerzas.”