Diferencia entre revisiones de «Apocalipsis 08: Llega el Día del Señor»

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Es bueno descubrir una especie de telón de fondo que está detrás de todas estas visiones proféticas preparatorias a la confrontación.  
 
Es bueno descubrir una especie de telón de fondo que está detrás de todas estas visiones proféticas preparatorias a la confrontación.  
  
Recordemos la estructura básica del libro del Apocalipsis: Jesús es “El que era, El que es, y El que ha de venir” Apocalipsis 1,8. Como Jesús es El que era y el que es, entonces Él es el que conoce a su Iglesia, y eso es lo que ha aparecido en los capítulos del uno al tres.  
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Recordemos la estructura básica del libro del Apocalipsis: Jesús es “El que era, El que es, y El que ha de venir” Apocalipsis 1,8. Como Jesús es el que era y el que es, entonces Él es el que conoce a su Iglesia, y eso es lo que ha aparecido en los capítulos del uno al tres.  
  
 
Como Él es el que ha de venir, entonces leemos en el capítulo cuarto lo siguiente: “Vi una puerta abierta en el cielo, y aquella voz que me había hablado antes, parecida al sonido de una trompeta me decía: sube acá que te voy a enseñar lo que has de suceder después” Apocaliopsis 4,1 Este será el tema entonces para los siguientes capítulos.  
 
Como Él es el que ha de venir, entonces leemos en el capítulo cuarto lo siguiente: “Vi una puerta abierta en el cielo, y aquella voz que me había hablado antes, parecida al sonido de una trompeta me decía: sube acá que te voy a enseñar lo que has de suceder después” Apocaliopsis 4,1 Este será el tema entonces para los siguientes capítulos.  

Revisión del 21:15 2 nov 2011

Tema 8. Llega el Día de Yahveh

http://fraynelson.com/blog/2011/06/23/apocalipsis-08-de-12-llega-el-dia-de-yahveh/


                                                    REVISANDO EN AUDIO

Es bueno descubrir una especie de telón de fondo que está detrás de todas estas visiones proféticas preparatorias a la confrontación.

Recordemos la estructura básica del libro del Apocalipsis: Jesús es “El que era, El que es, y El que ha de venir” Apocalipsis 1,8. Como Jesús es el que era y el que es, entonces Él es el que conoce a su Iglesia, y eso es lo que ha aparecido en los capítulos del uno al tres.

Como Él es el que ha de venir, entonces leemos en el capítulo cuarto lo siguiente: “Vi una puerta abierta en el cielo, y aquella voz que me había hablado antes, parecida al sonido de una trompeta me decía: sube acá que te voy a enseñar lo que has de suceder después” Apocaliopsis 4,1 Este será el tema entonces para los siguientes capítulos.

Pues bien, hay un telón de fondo para eso que ha de venir, lo que ha de venir es nuevo en cierto sentido, pero ya había sido anunciado también, y se trata del gran tema del día de Yahvéh. Yo creo que tenemos que detenernos un poco en esta expresión, una expresión que tiene su presencia ya en los profetas pero que alcanza como su máxima densidad precisamente en éstas visiones del Apocalipsis.


2:07.........El día de Yahveh, es una imagen que se va enriqueciendo en las palabras de distintos profetas, es un día de justicia, es un día de pasar la cuenta, es el Día del Gran Juicio, y por eso para entender lo que es el Día de Yahveh tenemos que decir unas palabras de cómo se entiende la justicia, yo he encontrado a lo largo de los años, que tal vez el camino que tenemos que en nuestra lengua castellana para acercarnos al concepto de justicia como está en la lengua hebrea, es con la palabra ajustar, es quizás la palabra que más sirve; esta palabra tiene su origen o su relación con justicia, pero es que sirve mucho, ajustar, lo contrario de ajustar es desajustar, el mundo está desajustado, la vida está desajustada y Dios quiere ajustarla.

Son muchísimas las palabras que tienen que ver con justicia por que también se podría decir ajusticiar o se podría decir juzgar o se podrían decir muchas otras, pero considero que las que más nos sirve es ésta, ajustar; si algo está desajustado y llega el artesano o llega el herrero o el carpintero, entonces lo ajusta; ajustar, ¿Qué es?, es tomar lo que estaba torcido y llevarlo a su camino, a su estándar, a su norma, por ejemplo: hay una escalera que tiene un pasamanos, pero resulta que el pasamanos es de hierro y tiene también una barra de madera, pero la barra de madera que tiene, se ha desajustado, se ha apartado, se dañó, la madera se humedeció, se ha desajustado, o sea lo que hay que hacer es ajustarla, cuando Dios hace Justicia, lo que hace es ajustar el mundo, porque el mundo se ha apartado del camino de Dios; el mundo se ha torcido, entonces hay que enderezarlo.

Son ideas en realidad muy sencillas, aquí realmente no estamos haciendo grandes descubrimientos y éste acto de ajustar es deshacer la obra del pecado y volver al Plan de Dios. Esto es lo que significa ajustar, porque el pecado es torcimiento, es divagación, es apartarse, ajustar es traer lo que estaba torcido y ponerlo en su lugar; deshacer la obra del pecado y volver al Plan de Dios. Así vemos por ejemplo al hijo pródigo, se había apartado, de hecho geográficamente se había apartado.

La parábola de Lucas capítulo 15, nos dice: “se fue a un país lejano”, se ha apartado, pero allá recibe como esa Luz, como esa Gracia de conversión y entonces el hijo vuelve sobre sus pasos, eso es deshacer la obra del pecado, deshace la obra del pecado y vuelve al plan de original, vuelve a la casa de Dios; ésa es la idea de ajustar, entonces hacer justicia es ajustar, hacer justicia es deshacer la obra del pecado y es, volver al plan original de Dios.

Pero resulta que aquí es donde empieza la confusión, hacer justicia o lo que aquí hemos dicho ajustar, se dice a veces con una palabra que engendra confusión, hacer justicia es justificar, fíjate que este verbo justificar con esa raíz, que aparece al final significa hacer, por ejemplo: panificar es volver pan, rectificar es hacer recto, volver recto, justificar es hacer justo, entonces lo que en la Biblia llaman, incluyendo los escritos de San Pablo llaman justificar y lo que sale de aquí sustantivo abstracto, justificación, la justificación ¿Qué es? Es el acto de justificar, justificar es hacer justo, hacer justo es ajustar, no son cosas complicadas, pero nos van aclarando.

Por ejemplo en nuestro español usual cuando se dice justificación, se parece mucho a una excusa, si a alguien le dicen: mire no se justifique, ¿Qué se le quiere decir? lo que se quiere decir con esto es no diga excusas, además excusas inanes, inútiles, no diga excusas, y resulta que en el genio de la lengua hebrea el sentido de la palabra va por otro lado completamente. La justificación es llegar a hacer justo y llegar hacer justo es ajustar y ajustar es deshacer la obra del pecado y volver al plan de Dios.

Pero ese volver al plan de Dios, no es simplemente y en éste sentido nos apartamos con la metáfora, o comparación con la escalera, volver al plan de Dios no es algo solamente mecánico, la cercanía entre ese trozo de madera y el hierro, es una cercanía solamente física, pero uno no puede estar cerca de Dios, únicamente en términos físicos, porque Dios no es un cuerpo; estar cerca de Dios es estar en buenos términos con Él.

Es estar como lo describen los padres Germán Correa y Pedro Ortiz, en el leccionario colombiano, es estar a paz y salvo, “a paz y salvo con Dios”, eso es el resultado de la justificación, el resultado de justificar; el resultado de ajustar es deshacer las obras del pecado y volver al plan original de Dios, quedando a paz y salvo con Dios, quedando en buenos términos con Dios, es estar de una manera libre, amigable, transparente, descansada como cuando uno está con un amigo.

Esta idea es muy importante porque entonces nos cuenta ¿Qué quiere decir el juicio de Dios? el juicio de Dios no es entonces una explosión de su disgusto, aunque así lo describan los profetas antropomórficamente hablando: “Viene del día de Yahveh, día grande y terrible, día de nubarrones, día de truenos”, no sé qué , en esas descripciones uno puede pensar, que todo consiste simplemente en que Dios iba llevando cuentas ¿No?, Dios iba diciendo: va una, van dos, van tres, ya no me aguanto más, ya no me aguanto más, ¡esto se acabó!, y entonces Dios explota y en esa explosión de su ira, pues revienta la creación y pues caiga quién caiga, por que Dios se puso bravo.

Eso no tiene nada que ver con lo que aquí aparece, entonces el juicio de aquí, de justificación, podemos entender lo que es el juicio de Dios ¿Qué es?, el juicio de Dios es el gran ajuste de la creación, y de aquí también podemos entender de justificación, podemos entender lo que es un justo, por ejemplo: se dice de Zacarías y de Isabel que eran justos, se dice del anciano Simeón que era justo; entonces éste justo ¿Qué quiere decir?, justo, quiere decir ajustado, el que se ajusta al plan de Dios o el que ha sido ajustado al plan de Dios, el que sigue el camino del Señor, es lo que quiere decir justo.

En general la palabra justo en la Biblia corresponde en términos morales a lo que nosotros llamaríamos una persona santa, una persona que sigue el camino de Dios, una persona correcta, una persona que delante de Dios vive en amistad con Él. Entonces el día de Yahveh ¿Qué es? Pues es el día del ajuste, es el día de ajustar la creación. Bueno teniendo ya claras estas ideas podemos dar un paso más, y este paso tiene que ver con lo que el Concilio Vaticano II, llama la autonomía relativa, autonomía de las realidades creadas.

Es decir, lo que ahora nos tenemos que preguntar es ¿Cómo sucede éste ajustar? ¿Cómo sucede ésta intervención Divina? O dicho de otra manera dado que nosotros los seres humanos gozamos de libertad, pues da la impresión de que una intervención Divina puramente externa, sería algo así como abusiva y como desconectada de la historia, es decir ¿Cómo se relaciona el entretejido de las libertades humanas y de las acciones humanas, con el juicio de Dios?, esa es la pregunta ¿Eso cómo se relaciona?, y esto nos va a llevar a un concepto muy interesante, que es la plenitud de los tiempos.

Fíjate en el capítulo 13 en la primera carta a los Corintios dice el Apóstol San Pablo “ El Amor no lleva cuentas”; entonces parece muy extraño que Dios, Dios mismo que es el Amor, esté llevando cuentas como diciendo: Bueno un día que no se levantó, otro día y no se levantó, otro día y no se levantó, entonces, por supuesto que Dios lo sabe todo, pero es que la expresión de llevar cuentas, es algo así como un tomar distancia para esperar el momento de “caer”, esa es la idea, llevar cuentas como sucede con las parejas que se van llevando ese tipo de cuentas ¿No?, llega tarde, llega tarde, llega tarde, entonces me voy a aguantar una vez más, pero a la próxima que llegue tarde le digo, es decir, eso supone una distancia, un distanciamiento interior, eso es vigilar como el cazador a la presa, estoy esperando el momento, la hizo, ése es mi momento, se le cae, no podemos imaginar a Dios de ese modo.

Entonces fíjate, que hay dos problemas que hay para resolver: primero ¿cómo se articula ese correr y tejerse de las voluntades y los actos humanos y con el juicio de Dios?, y segundo, Dios no es un dios que esté llevando cuentas, ése no es un dios, aunque Él lo sabe todo, lo típico y lo propio de llevar cuentas no es propio de Dios, entonces ¿Qué es lo que sucede?, bueno la explicación de nuestro amigo Santo Tomás, la da con respecto al tema de la ira, él dice que la ira de Dios, es una expresión, de la acumulación por las consecuencias del pecado.

Con ésta explicación quedan resultas las dos preguntas formuladas, no es que Dios intervenga abusivamente como al margen de las libertades humanas, sino que precisamente nuestros actos humanos tienen consecuencias, esas consecuencias se amontonan y el amontonamiento, la montaña de nuestras consecuencias cae sobre nosotros mismos. Entonces el tiempo, de la visita de Dios, no es un tiempo marcado desde fuera, sino es un tiempo que depende del adentro.

Del adentro ¿Qué quiere decir? Que depende del desarrollo de las voluntades humanas, esto se ve claramente en el caso de Nínive ¿No? Éste hombre, Jonás, predica y da un tiempo, pero el tiempo que da Jonás, es un tiempo llamémoslo así, extrapolado, es decir, si las cosas siguen como van, las cosas se acaban en cuarenta días, ése es el sentido de la profecía; pero los profetas no hablan en ése lenguaje condicional.

Jonás lo presenta como un hecho: Nínive será destruida en cuarenta días, pero viene una respuesta del rey de Nínive, viene una respuesta de penitencia y conversión, en todo el pueblo e incluso los animales hacen penitencia, según el relato del profeta Jonás, todo el mundo hizo penitencia y entonces la penitencia y la conversión cambian el reloj; el reloj no está predeterminado, esto es lo mismo que recuerda el Cardenal Ratzinger haciendo una exégesis de los acontecimientos de Fátima, el reloj no está predeterminado, no estamos ante una bomba de tiempo, que está ahí, lista para una determinada fecha, va a llegar el 2012, va a llegar el 2015.

Pero claro habrá gente que no alcance el 2012, eso también es cierto, pero en todo caso va a llegar esa fecha y va a explotar, ¿No?, como en las películas de acción de Hollywood siempre hay una bomba que tiene un número que va disminuyendo, 11, 10, 9, 8, ¡esto va a explotar!, no nosotros no estamos ante un reloj externo, una fecha, una hora predeterminada, sino que los acontecimientos del mundo retrasan o alejan la hora de Dios.

Es lo mismo que nos dice el apóstol San Pedro: “no es que Dios retrase su venida sino que con paciencia aguarda a que todos se conviertan”, es decir, que las voluntades humanas determinan el tiempo cósmico ¡Ay Dios mío, qué palabra ésa!, las voluntades humanas determinan el tiempo de la creación, hay una solidaridad imposible de describir en palabras, que une a la naturaleza creada con el actuar humano, entonces el reloj de la creación pasa por nuestros corazones, el reloj de la creación depende de nosotros, porque en la medida que se acumulan las consecuencias de nuestros pecados, ésa acumulación, la palabra no la utiliza Santo Tomás, pero se podría utilizar, la acumulación objetiva, de las consecuencias de nuestros pecados, es lo que produce finalmente la catástrofe.

Y ésa acumulación objetiva de consecuencias, es lo que produce el día de Yahveh, es lo que produce entonces el juicio de Dios, de ahí surgen algunas preguntas por ejemplo: ¿De qué tipo de consecuencias estamos hablando? Son consecuencias físicas, morales, mentales, intelectuales, espirituales, pero las más fáciles de comprender son las consecuencias físicas, por ejemplo: si una persona no se alimenta bien, tarde o temprano, pues eso tiene consecuencias. Si una persona consume droga esto trae consecuencia en su organismo, se acumulan esas consecuencias.

Ese es el ejemplo más fácil de entender, si una persona ha sido alcohólica seguramente habrá arruinado su hígado, entonces le llega una cirrosis la persona muere; la acumulación de los actos pecaminosos ó mejor dicho la acumulación de las consecuencias de estos actos, llega a producir una catástrofe, esto es de alguna manera el fruto de lo que se ha sembrado, dice San Pablo “el que siembra en la carne cosechará corrupción”.

Entonces hay unas consecuencias, las más fáciles de entender son las consecuencias físicas, lo que le sucede al fumador, lo que le sucede al que se contagia de una enfermedad venérea, lo que le sucede al que hecha a perder su hígado, lo que le sucede a cualquiera que acumule consecuencias; pero las consecuencias van en todos los órdenes, eso también lo muestra el Apocalipsis, también hay consecuencias intelectuales, estas son interesantes cómo hay una acumulación de consecuencias intelectuales, dice en algún lugar de la escritura “ se volvieron vanos sus pensamientos”, indicando ¿Qué? Que la persona que acostumbra a su cerebro, acostumbra su mente a pensar tonterías, llega un momento en que queda como blindado, como impermeable frente a la Palabra de salvación, es decir, su dureza, lo impermeable de su mente es una consecuencia de tantos actos de vanidad y de superficialidad.

Esto es un asunto preocupante, es decir póngase usted a pensar que la gente realmente más bonita, la gente más bella, las que tienen esos cuerpos de reina de belleza, tienen que adorarse unas cuatro horas al día, ¿Cómo se adoran? A base de masajes y gimnasio, una supermodelo (según declaran ellas mismas), tiene que pasar cerca de tres horas de ejercicio todos los días o más y después de ese tiempo necesita masajes y tratamientos para que su piel esté siempre perfecta, eso ¿Qué quiere decir?, que durante cuatro horas al día esta mujer no hace otra cosa que adorarse en un espejo, no hace más que obsesionarse por eso, su única preocupación es que sus músculos estén perfectos, el tono de la piel esté perfecto, que el bronceado esté perfecto, y ella está obligando a su cerebro a pensar únicamente en eso: mi piel, lo tostadito de la piel, el músculo de no sé donde, el gordito de no sé donde.

Ese constante pensar en eso, hace que su cerebro se atrofie en otros aspectos, la persona se queda perfectamente insensible, la persona queda perfectamente atontada, bloqueada para aprender otras cosas; éste es otro ejemplo de lo que significa acumular consecuencias y llega a un momento en que la persona está endurecida; lo mismo sucede con el pecado, con el pecado, también se puede llegar a éste tipo de endurecimiento y por eso aunque cuesta tanto trabajo pronunciar estas palabras, hay que decirlo con claridad: la posibilidad de la condenación eterna es real.

¿Porqué? por que el endurecimiento también es real ¿Eso ha sucedido, en alguna persona ha sucedido, podemos asegurar de alguien con nombre propio que se haya condenado? Nunca, pero que tenemos que admitir como verdadera y real la posibilidad del infierno, eso jamás lo podemos negar, eso ¿De dónde sale? Surge de este endurecimiento progresivo, que hace que la persona cada vez cierre con otra capa más, con otra reja más, con otra muralla más, cierre su corazón a la gracia, entonces la persona aprende a impermeabilizarse, frente a todo llamado del Amor de Dios.

Es posible sin embargo que Dios en su infinita generosidad y en su infinito poder, logre penetrar esas murallas que se acumulan, eso puede suceder, pero en lo que a nosotros respecta, vemos para dónde va este tema; la acumulación de consecuencias, llave finalmente a un desastre, esa acumulación de consecuencias, es la que lleva al juicio de Dios, es la que lleva al Día de Yahveh. ¿Cómo sabemos que esas consecuencias se están acumulando?, pues aquí se aplica el gran principio que nos da Jesús, un principio que tiene se refiere con lo bueno y con lo malo, al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará, es decir, lo bueno llama a más bondad y lo malo llama a más maldad, lo anterior se ve muy bien en el caso de la mentira, una persona mentirosa tiene que desarrollar su inteligencia para decir la siguiente mentira, porque toda mentira produce a su vez una red de mentiras, por lo que hay que mentir, y volver mentir; pero entonces ya la inteligencia se tiene que conectar con la mentira, pero a ver, si tengo que mentir con frecuencia, tengo que aprender a dominar mis emociones, si tengo que aprender a dominar mis emociones porque si la gente va a notar que estoy diciendo mentiras, entonces ¡se pierde!

Todo mentiroso tiene que desarrollar una gran inteligencia, tiene que desarrollar un tremendo control de sus emociones. Por lo que de un pecado van surgiendo otros y otros, pero una vez que una vez que ¡tengo el control de mis emociones! tengo también control sobre las emociones de otros; entonces puedo dominar a otros, puedo aprovecharme de otros. Esa posibilidad, esa especie de propagación del mal en el corazón humano, es la que hipotéticamente lleva a la figura del anticristo.

¿Qué es el anticristo dentro de este enfoque del juicio de Dios y de la acumulación de los males? Pues el anticristo se refiere a esa realidad humana llevada al último extremo ¿Qué clase de personaje tendría que ser el anticristo? Tendría que ser una persona supremamente inteligente, con una gran facilidad de palabra, con un dominio completo de sus emociones y con un gran dominio, con un gran control sobre su imagen de persona bondadosa, de persona amigable, de persona que hace el bien, tendría que pasar por benefactor.

Entonces el mal se acumula, porque un mal va llamando a otro mal así como, un criminal para producir sus golpes más certeros tiene asociarse con otros, no porque los ame, ¡los detesta!, prueba de que los detesta es que quisiera deshacerse de ellos y a veces se deshace de ellos, logrado el crimen hay que asesinar, hay que destruir a todos los demás, no los ama, pero los utiliza. Entonces el mal, llama a otros males, el bien llama a otros bienes, eso es lo que muestra el Apocalipsis.

El Apocalipsis es un libro muy lógico, lo que nos está diciendo el Apocalipsis con todas estas consecuencias de los pecados, por una parte no es algo que Dios imponga como desde fuera, sino que, ¡es el fruto mismo del corazón humano!, que va sacando sus consecuencias y por otro lado, el Apocalipsis está recordándonos una verdad esencial: los males atraen a otros males, los pecados atraen a otros pecados. Jesús dice que cuando sale ése demonio busca a otros siete demonios peores para llevar a una condición aún más lamentable al hombre al cual había salido ese primer demonio. Éste es el esquema, este es el telón de fondo para los sellos, las trompetas, y las plagas. El telón de fondo es el Día de Yahveh, el día de la justicia y, el día de la justicia no es que Dios esté mirando un reloj y esté diciendo ya, ésta es la hora, sino el Día de Yahveh es el fruto maduro, por eso se habla de la siega, por eso se habla de la cosecha, ha llegado el tiempo de la vendimia, lo vamos a encontrar ahí en uno de los textos porque la historia está madurando, está madurando a medida que los males atraen a otros males y los bienes atraen a otros bienes.

Es apenas natural que si los males atraen a otros males se produzcan centros de acumulación de maldad. En una persona esa acumulación astuta, supremamente artera de maldad es lo que se llama el anticristo, ese es el anticristo es la acumulación inteligente para propio provecho de todos esos rasgos de la maldad, el mal tiende a acumularse, el bien tiende a acumularse y tarde o temprano tiene que darse una confrontación.

El Apocalipsis es un libro muy lógico, tiene que darse una confrontación si los males se van acumulando, sumando y los bienes se van sumando, entonces tiene que darse el momento en el que el bien y el mal tienen que entrar en conflicto y entonces vendrá la confrontación y vendrá la victoria, así termina el libro del Apocalipsis y así termina la historia humana y, esperemos que así termine también nuestra propia vida.

Con éste contexto miremos algunos elementos, algunos versículos de estas imágenes, de estas visiones. El esquema general es sencillo terminaron las cartas a las iglesias, recordemos que las cartas a las Iglesias, son un mensaje de Jesucristo, a ver ¿Qué aparecía en al principio de las cartas a las siete Iglesias? Jesús dice lo siguiente: “escribe pues lo que has visto, lo que ya es y lo que va a suceder más tarde, escribe a la Iglesia de Éfeso”, es Cristo Quién manda a escribir esas cartas y luego es Cristo también que habla : “vi una puerta abierta en el Cielo y aquella voz que me había hablado antes, parecida al sonido de una trompeta me decía, sube acá que te voy a enseñar lo que ha de suceder”.

El capítulo 4, que es un capítulo muy breve del Apocalipsis describe el trono de Dios, se apoya evidentemente en el profeta Ezequiel, esas visiones impresionantes, majestuosas de Ezequiel, vuelven a aparecer aquí “el trono de Dios”, Dios mismo no se describe, es uno que está sentado en el trono, hay un arco iris alrededor de Él y hay veinticuatro tronos alrededor del trono, el veinticuatro es dos veces el número doce, es el Israel de la Antigua Alianza y el Israel de la Nueva Alianza, es decir, todo Israel.

“Del trono relámpagos y truenos, gran estruendo, las siete antorchas de fuego, los siete espíritus de Dios”, de los que ya hemos hablado, que no sabemos si corresponde a los siete dones del Espíritu Santo o si se refiere a los Arcángeles, entre otras cosas hay una tradición que habla de los siete arcángeles, esto ha sido objeto de discusión en la Iglesia; como en la Biblia aparecen sólo los nombres de tres arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, hay personas que han buscado los nombres de los otros cuatro, interpretando que los otros siete Espíritus son los siete Arcángeles y entonces la idea de ellos es que esos nombres se pueden de otros libros, obtener de la literatura apócrifa, en concreto el nombre que más se repite es el de Uriel, y luego vienen otros nombres que se suponen serían los nombres restantes, que no están mencionados explícitamente en la Biblia.

La Iglesia finalmente ha rechazado eso , ha rechazado que se utilicen otros nombres de Ángeles si no son los que aparecen expresamente en las Sagradas Escrituras, por una muy buena razón y es porque no tenemos manera de afirmar nada con algún grado de certeza, sobre esos otros arcángeles, si bien es cierto, se puede decir algo de Gabriel, se puede decir algo de Miguel, se puede decir algo de Rafael, porque aparecen, pero de los demás ¿Qué se puede decir? ¿Qué tan serio se puede tomar la literatura apócrifa?

Hay cosas que parecen digamos hermosas, bien escritas, pero también hay una cantidad de desfiguraciones, algunas con buena intención, ¿Te acuerdas que de niños, tal vez nos leyeron esa historia o la leímos de como Jesús hacía unos pajaritos de barro y los pajaritos de barro de Jesús volaban?, pues eso parece simpático, pero eso niega a Cristo, niega la humillación de la vida oculta de Cristo, eso niega la Biblia y, ¡Parece que le está haciendo un elogio a Cristo!, pero es una negación de Cristo.

Otro evangelio apócrifo cuenta, que cuando la Sagrada Familia iba para Egipto ¡Las palmeras se extendían para hacerle sombra! Y eso niega la humillación de Cristo, eso niega la pobreza de un desplazado, eso también es una burla para los que no tiene palmeras que les hagan ese favor. En la literatura apócrifa incluso aunque hubiera buena intención, el daño que se hace ¡es terrible!, ¿Cómo puede uno creer en la literatura apócrifa?, en la literatura apócrifa salen distintas cosas, hasta alguna de ellas blasfemas, como varias sugerencias de amor entre Jesús y María Magdalena, eso también aparece en la literatura apócrifa.

Entonces ¿Esa es la literatura que me va a dar los otros nombres de los Ángeles?, bueno existe otra posibilidad de personas que han tenido visiones sobre ángeles y han descubierto o dicen que les ha sido revelado nombres de muchos ángeles, el caso más notable es el de esta señora aparentemente muy santa, la del Opus Angelorum, una señora muy mística de nombre Gabriele, muy santa ella, se supone que recibió una cantidad enorme de nombres de Ángeles, es posible que sí, y hay mucho de la doctrina que uno dice que, podría ser.

Pero el problema de la Iglesia es este ¿Cómo pueden aplicar su autoridad ahí?, ¿Cómo puede aplicarla?, ¿Eso es verdad o no es verdad?, no hay manera de saberlo, decir que eso es verdad, pues es gravísimo porque no tiene ninguna comprobación ni ninguna base ni en la Tradición ni en las Sagradas Escrituras y, decir que eso es mentira, tampoco se puede decir, entonces ¿Qué es lo que el Vaticano a dicho?, a ésta gente del Opus Angelorum y a los entusiastas de los escritos de la madre Gabriele Bitterlich, es que eso no se puede utilizar, y ahí están estos escritos, algunos dicen que son para devoción privada, lo que sea, pero no se puede utilizar y una verdadera angelología o una verdadera teología de los ángeles no anda explicando nombres sino que contará otras cosas de éstos seres espirituales.

Este es, uno de los muchos casos, en los que el Apocalipsis ha conducido a callejones sin salida, la gente que ha afirmado esos nombres de Arcángeles, ¿En qué queda finalmente?, lo más sano me parece a mí, es seguir la interpretación muy prudente y siempre muy sobria que da la Iglesia y esa interpretación siempre ha dicho que éstos siete Espíritus, se refieren o a la plenitud del Único Espíritu o, se refieren efectivamente a Ángeles Santos de Dios sin dar nombres o, se refieren a los dones del Espíritu Santo.

Es una visión hermosa, reaparece el cantico de Isaías: “Santo, Santo, Santo, es el Señor Todopoderoso”; y aparecen esos cánticos, que tenemos ¡bendito sea Dios!, en vísperas: “Eres Digno Señor y Dios nuestro de recibir la Gloria, el Honor y el Poder por que Tú has creado el universo, por Tu Voluntad existe y fue creado”. Algo para añadir en el capítulo 4, que es la visión del Trono de Dios, es que aparecen también cuatro vivientes, desde ya el Siglo II, han sido interpretados como imágenes de los evangelistas, fue principalmente San Irineo quien apoyó ésta interpretación; siguiendo esta visión: Aparece un toro, aparece un león, aparece un águila y un hombre; se dice que el toro o novillo es San Mateo, el león es San Marcos, el águila es San Juan y el hombre es San Lucas.

Se dice de San Lucas es el “Evangelista Humanitatis Cristi”, porque es el que nos ha presentado los aspectos como más humanos de Jesucristo, esta interpretación es alegórica y es bonita entonces por eso se asocia a Marcos con un león, por eso aparece Mateo con el toro, y por eso aparece como un águila el evangelista San Juan el evangelista teólogo que se ha remontado a las alturas del Verbo, y del Logos, antes de la encarnación.

Son imágenes alegóricas, bonitas pero en su interpretación original no tienen que ver con ello, la interpretación original es que el número cuatro, es el número del cosmos, es el número de la creación y al parecer éstos cuatro seres espirituales, éstos cuatro gigantes poderosos están indicando fuerzas espirituales que gobiernan el mundo del cosmos, que gobiernan la creación desde luego de parte de Dios. Adoración es la palabra que aparece en torno al Trono de Dios, los veinticuatro ancianos se postran ante el que está sentado en el Trono y adoran al que vive por los siglos y arrojan sus coronas delante del que está en el Trono diciendo: “Eres Digno Señor, Dios nuestro”.

Aquí hay algo importante que decir y tiene relación con la eternidad, se supone que ésta escena acontece en el Cielo, acontece en la eternidad, lo que voy a decir a continuación va a sonar un poco irrespetuoso para algunos oídos piadosos, así que prepárense: éstos ancianos arrojan sus coronas, luego ¿Quién se las recoge? Cierto por lo que dice aquí: “cada vez que los vivientes dan Gloria, Honor y Acción de Gracias al que está sentado, los ancianos tiran las coronas”; pero luego tendrán que recogerlas, es ridículo ¿cierto?, es una escena ridícula, uno se imagina a esos pobres viejitos buscando cada uno su corona, volviéndosela a poner, y esperando a que llegue otro momento de alabanza, para volver a tirar la corona.

¿Te acuerdas de lo que mencionamos en los temas anteriores, sobre que no se pueden sumar las imágenes, sino que hay que tomar cada imagen en sí misma y lo que hay que sumar son los significados?, entonces las coronas ¿Qué indican?, las coronas representan desde luego realeza, éstos son príncipes de la tierra, estos son los seres más importantes de la humanidad y, ellos, los reyes reconocen que al Único Rey, por eso se quitan las coronas, reconocen que sólo Dios es Rey, sólo Dios Reina, casi hay aquí un eco del lema de San Miguel Arcángel ¿Quién como Dios?, se quitan la corona y la arrojan renuncian a ser reyes, reconocen que solo Dios es Rey. Pero hay algo interesante y es la repetición de la escena, mira lo que dice antes “cada uno de los cuatro vivientes tiene seis alas, -esto proviene por supuesto de Isaías- están llenos de ojos todo alrededor y por dentro”, ya uno siente que eso es un monstruo, ¡No! Cada ojo indica conocimiento, el estar llenos de ojos significa una plenitud de conocimiento que Dios les ha dado, conocimiento de lo interior y de lo exterior.

“Repiten sin descanso día y noche ¡Santo, Santo, Santo!”; y cada vez que ellos repiten ¡Santo, Santo, Santo! Los ancianos arrojan sus coronas ¿Qué debe entender uno de esto? Que la eternidad para ser descrita en imágenes, pues no resulta tan sencillo, la eternidad en imágenes es complicada, nos explica nuestro querido Santo Tomás de Aquino que las imágenes provienen del mundo sensible, las imágenes y la imaginación provienen del mundo sensible, y el mundo sensible y el mundo material, el mundo que depende de la materia, eso es exactamente lo que no hay en el cielo y en la eternidad, esto quiere decir que no hay imágenes apropiadas de la eternidad, no hay manera de describir el Cielo en imágenes, logrando en esa descripción algo que sea verdadero.

Lo que nosotros podemos hacer es tomar aspectos del Cielo y tratar de describirlos en imágenes, pero no existe una traducción entre la eternidad y la imaginación, no se puede imaginar lo que ni el ojo vió ni el oído oyó, no hay manera de traducir la eternidad a nuestra imaginación, ésta advertencia es severa porque es algo que renace sin cesar y hay personas que, incluso pueden decir bueno, como alguien comentaba, además de cantar ¡Santo, Santo, Santo! ¡Qué más hacen los Ángeles!, por que el Cielo ¡puede ser aburrido según eso! ¡Es un Cielo aburrido!

No hay manera de traducir la eternidad en el tiempo, no existe esa manera, entonces ¿Qué se ha utilizado para traducir la eternidad? Se han utilizado tres tipos de imágenes: una imagen es el Punto, otra imagen es la Flecha y la otra imagen es el Ciclo. El problema de la eternidad es que precisamente no tiene tiempo; el difunto padre Pastor Prada, nos describía la eternidad, buscando que nos enfervorizásemos de novicios, nos describía la eternidad como un asombro, que hace desaparecer el tiempo y que nunca acaba , es una imagen bella, eso es un Punto, el asombro es como un punto.

Supongamos que una persona quizás un niño que llega a un parque maravilloso, se supone que Disney World, es uno de los parques ¡más fantástico que se pueda imaginar!, el niño va en el carro con su familia y llega por primera vez a Disney World y entra y ¡mira ese castillo, y mira todo lo que hay, mira todos los juegos, todos los mecanos y todas las cosas que eso tiene, todas las atracciones y el niño queda como en un asombro total! Ese momento de asombro que es como un éxtasis natural unos cuantos segundos algo nos dice de la eternidad y del Cielo. El Cielo es como un punto, de un momento de asombro, y cuando el niño está asombrado, en esos pocos segundos, en que vive ese asombro, porque ya después inmediatamente la mamá lo regaña ¡Mijo venga para acá!, ¡Tenga cuidado con eso!, pero antes del primer regaño que le dará la mamá el niño está como en éxtasis, y en esos segundos que dura su éxtasis, el tiempo no pasa para él. Ésa es una imagen de la eternidad, el punto.

Un asombro en donde el tiempo desaparece y que dura para siempre, me acuerdo del padre Pastor contándonos lo que era morirse y que era entrar al Cielo, y él decía llegar al Cielo es sentir ese asombro, pero un asombro que ya no termina, el tiempo sencillamente desaparece, es un modo bonito de describir la eternidad, como un punto, el punto, el instante, el asombro.

Otra manera de describir la eternidad es como una flecha, la eternidad se describe también como una sensación creciente, como una alegría que no acaba, por ejemplo en el Libro del Apocalipsis, se describe, más adelante claro está, la Jerusalén del Cielo y la visión de los que van entrando, es como una alegría que va creciendo, así como cuando en una familia llega una fecha importante por decir la Navidad y van llegando los invitados ¡mira que ya llegaron los primos!, ¡Ay vino el tío no se cuanto!, ¡Cuánto tiempo sin vernos!, ¡Ya llegó!, esa alegría creciente, la alegría creciente del banquete, de la fiesta, la alegría creciente de la reunión, eso es describir el Cielo como una flecha.

Otra descripción parecida es la que utilizan los que hablan del Cielo como un océano, un océano en el que uno puede sumergirse y hundirse ¡de ahí la importancia de ser buza! Jajá, uno puede sumergirse, uno puede hundirse en el océano infinito, en el océano luminoso del Amor Divino, y nada termina. Decía San Juan de la Cruz en la lectura que ustedes recuerdan, Cristo es como una mina donde uno entra en uno de esos socavones y dentro de ese encuentra otro, dentro de ese otro y otro, y otro, ¡y eso no acaba!, esa es otra imagen del Cielo como una Flecha que cada vez crece, no es que el Cielo sea así, porque si el Cielo fuera así, estaríamos hablando del tiempo, tendría que haber tiempo, en el Cielo no hay tiempo; pero estas descripciones nos ayudan a percibir eso, a percibir de algún modo un aspecto ¿Cierto?, lo que ni el ojo vió ni el oído oyó.

Lo mismo aparece en la otra imagen, que es el ciclo; el ciclo que se repite, porque también tiene su propia alegría, esto lo saben bien los enamorados, por eso los enamorados repiten un determinado ciclo; es el juego del yo te quiero, ¿Tu me quieres? Sí, yo también te quiero; yo te quiero más, yo también te quiero, y repite y repite y en esa repetición en ese ciclo, ¿Qué es lo que trae el ciclo?, el ciclo lo que trae es una sensación de que esto es para siempre, esto no lo puede destruir nada, esto estará siempre ahí, y por eso las parejas no quieren que ese momento termine. Esas son las tres grandes imaginaciones de la eternidad, pero sólo son eso, imaginaciones; cuando aquí se habla, cuando cada vez arrojan las coronas, no es que arrojan y recogen, sino que es una manera de decir, que es una adoración perfecta, perpetua, completa, irrevocable, estable, es una adoración-, una adoración de los ancianos que representan a lo más noble de la raza humana y del Israel de Dios adorando.

Es lo que dice Santo Tomás, del Ciclo lo que se tiene que tomar es la idea, la idea de la estabilidad, de la flecha lo que hay que tomar la idea de la intensidad y del punto hay que tomar la idea del éxtasis. Entonces uno toma la idea, según esto Santo Tomás es la idea no imaginación no la imagen, la idea si nos aproxima un poco a la eternidad.

En el capítulo Quinto aparece el Cordero, pero antes del Cordero, aparece el Libro de los designios de Dios “¿Quién es Digno de abrir el Libro y arrancar sus sellos?”, pero nadie era capaz, ni en el Cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, yo no paraba de llorar porque no se podía encontrar a nadie digno que pudiera abrir el Libro ni leerlo, pero uno de los ancianos me dice no llores, ha triunfado el León de la Tribu de Judá, el retoño de David, Él podrá abrir el Libro y sus siete sellos”, entonces aparece el Cordero degollado, también la figura es monstruosa, pero no vamos a insistir en esto porque ya tenemos la claridad al respecto.

Los siete cuernos, el cuerno es la imagen del poder, entonces el altar del Templo de Jerusalén tenía dos cuernos, de Moisés salían destellos de poder, pero eso en hebreo se dice cuernos, por eso algunas veces se representa a Moisés como si tuviera unos cuernos y eso queda repugnante, pero es por falta de hebreo; esos cuernos lo que aluden es destellos de Poder, fuerza. El altar tenía dos cuernos y de Moisés salía como el Poder, lo mismo aparece aquí, siete cuernos ¿Qué quiere decir siete cuernos? Me ha sido dado todo el Poder en el Cielo y en la tierra; siete ojos ¿Qué quiere decir? Pleno conocimiento, conozco tus obras, conozco tu conducta.

Y dice “se acercó, tomó el Libro de la mano de la mano derecha del que está sentado en el trono, cuando lo tomó, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero”, esto se llama adoración. Yo pregunto ¿Cómo existen todavía seres humanos que pretenden negar la Divinidad de Cristo?, es que más claro no puede estar ahí, los mismos que adoran a Dios y los mismos que tienen un gesto específico de adoración hacia Dios, le dan ese gesto hacia Jesucristo. “Los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, tenía cada uno una cítara”, señal de alabanza “y copas de oro llenas de perfume”, son cálices donde se ofrece ese incienso perfumado. Luego viene ese cántico que ustedes a veces interpretan “Eres Digno de tomar el Libro y abrir los sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios hombre de toda raza, lengua pueblo y nación”, sigue la visión, ya apareció el Trono, ya apareció el Libro, el Cordero, y entonces tienen que abrirse los siete sellos.

Cuando se abren los sellos ¿Qué es lo que está sucediendo? Pues precisamente el Juicio de Dios, porque este Juicio empieza con aquellos males que Dios había anunciado por boca de los profetas. Lo primero que aparece es un caballo blanco, sobre el caballo blanco existen dos interpretaciones; se rompe el primer sello y sale un caballo a galope, un caballo blanco; el caballo era característico de los Partos, acuérdate en Pentecostés, hablamos de los Partos, Medos y Elamitas. Los partos utilizaban caballos blancos muy bien adiestrados, muy bien enseñados y, los partos luchaban de modo feroz contra el imperio Romano, entonces podría referirse a la guerra.

Pero mucha tradición de la predicación de los Padres ven en el caballo blanco a la Palabra de Dios, sin embargo si uno mira lo que está en el texto, resulta que resulta lo mismo que con los evangelistas, es una alegoría bonita lo de la Palabra de Dios pero ¡No, no es, lo que está en el texto! A mí me da pesar con el Apocalipsis, muchas imágenes ¡son tan elocuentes!, como son tan vigorosas la Iglesia las ha tomado, algunos predicadores las han tomado para ciertos propósitos, pero no son los que están ahí, voy a decir el más duro de todos: el de la Virgen.

El Capítulo 12, que presenta una mujer, vestida del sol, de una vez ver la virgen, ¡hombre que no! No realmente no es la Virgen, se puede hacer una alusión, se puede hacer una comparación, pero en el Apocalipsis esa no es la Virgen María; también aquí el caballo blanco ¡hombre! se ve ahí que sale con vigor, la predicación, bonito pero no, no es lo que está aludiendo y lo dice expresamente mira: “ A los cuatro jinetes se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con la espada, el hambre, la peste y las fieras”, eso no es la Palabra de Dios; lo que aparece ahí es el desencadenamiento de estas consecuencias de las que ya hemos hablado aquí, en la tradición de los castigos que Dios habían mencionado; La espada o la guerra es lo que representa ese caballo.

El segundo sello, el segundo caballo, el caballo rojo, se le concedió desterrar de la tierra la Paz, luego el tercer caballo que llevaba una balanza ¡Qué cosa tan rara un caballo con una balanza!, “era un jinete con una balanza”, y era aquí un caballo negro…,y luego “oí la voz del cuarto viviente, un caballo verdoso, un caballo color muerte, color peste”, esas son las plagas, o plagas no, sino los castigos, los castigos que se habían anunciado desde antiguo por los profetas, eso es lo que están indicando esos cuatro sellos; lo que hacen es ponernos en el contexto los castigos que habían anunciado los profetas desde antiguo; fíjate que la parte dañada de la tierra es relativamente menor, es una cuarta parte, que resulta afectada por esos castigos. El castigo de la espada, el hambre, la peste y las fieras, aquí menciona la Biblia de Jerusalén que el de la balanza es el hambre, indica el excesivo precio que hay que pagar por cualquier cosa así pese muy poco.

En el quinto sello ¿Qué sucede? El quinto sello es impresionante, las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios se pusieron a gritar “¿Hasta cuando Dueño Santo y Veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin vengarte de los habitantes de la tierra, por haber derramado nuestra sangre? Entonces recibió cada uno un vestido blanco y se les dijo que se esperasen todavía un poco”, ese fue el quinto sello, fíjate como esto afecta toda la tierra, el cielo, es realmente cósmico.

Sexto sello, “se produjo un violento terremoto el sol se puso negro como paño de crin, la luna enrojeció como sangre, las estrellas cayeron sobre la tierra, el cielo desapareció como un libro que se enrolla, las islas fueron removidas de sus asientos, los reyes de la tierra, los tribunos, los ricos, los poderosos, se ocultaron en las cuevas y en las peñas de los montes y dijeron: caed sobre nosotros y ocultadnos a la vista por que ha llegado el gran día de su ira”. El capítulo 7, nos cuenta que serán preservados los servidores de Dios al romperse el séptimo sello comienza la serie de las trompetas, así poco a poco y el último sello, lo que abre la series de las trompetas, de las cuales contaremos algo en nuestra siguiente sesión.