Diferencia entre revisiones de «Nsdo005a»
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Y lo que nosotros vemos en la Virgen Dolorosa es el tamaño de un amor que vence todo tipo de dificultades. Porque es que fíjate que en el misterio de la cruz del Señor y en lo que tuvo que presenciar la Santísima Virgen están todos los elementos para despertar lo peor que tiene el corazón humano. Quiero decir, el orgullo, la incredulidad, la rebeldía contra Dios, el ansia de venganza, el deseo de violencia, estas son las reacciones típicas en una situación como la que vivió la Santísima Virgen. | Y lo que nosotros vemos en la Virgen Dolorosa es el tamaño de un amor que vence todo tipo de dificultades. Porque es que fíjate que en el misterio de la cruz del Señor y en lo que tuvo que presenciar la Santísima Virgen están todos los elementos para despertar lo peor que tiene el corazón humano. Quiero decir, el orgullo, la incredulidad, la rebeldía contra Dios, el ansia de venganza, el deseo de violencia, estas son las reacciones típicas en una situación como la que vivió la Santísima Virgen. | ||
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| + | De modo que hemos de considerar prácticamente milagroso, hemos de considerar como un milagro, o si lo digo más precisamente, como una obra de la gracia que Ella, estando en semejante trance, en semejante dificultad, permaneció, por una parte, adherida a Dios, y por otra parte, unida a ese misterio de redención, del cual nos beneficiamos tú y yo. | ||
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| + | Es decir, ese amor intercesor, ese amor que sencillamente se niega a odiar, ese amor que no se deja vencer por el alud del odio, ese amor es el que muestra ya el triunfo de Dios, y eso es lo que celebramos cuando celebramos a la Virgen Dolorosa. | ||
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Revisión del 16:10 13 sep 2011
Fecha: 20110915
Título:
Original en audio: 4 min. 11 seg.
El 15 de septiembre nuestra Iglesia Católica recuerda a la Santísima Virgen María en un aspecto, el más duro de su vida: la llamamos Nuestra Señora de los Dolores, la Virgen Dolorosa.
Esta fiesta, que tiene un carácter tan extraño, porque cómo vamos a celebrar el dolor de alguien, queda encuadrada en un contexto más comprensible, en aquellos países donde el 14 de septiembre se celebra la Exaltación de la Santa Cruz. Esta es una diferencia en el calendario litúrgico que hay entre algunos y otros países.
Hablando en general, en Europa el 14 de septiembre es la Exaltación de la Santa Cruz, mientras que en América esa festa suele ser el día tres de mayo,lo cual hace que entonces en América el 14 de septiembre no sea una fiesta particular o una fiesta relacionada con la cruz. Por supuesto, en aquellos países donde el 14 de septiembre sí tiene ese carácter de recuerdo de la cruz gloriosa, pues queda inmediatamente el contexto para hablar de Aquella, que junto a la cruz, participó del misterio de dolor pero también del misterio de amor de Jesucristo.
Y creo que ahí he mencionado las palabras más importantes para esta fiesta: se trata de dolor, pero se trata ante todo de amor. Nosotros, católicos, nos celebramos el dolor por el dolor. Aquí no se trata de exaltar el sufrimiento, tampoco se trata de animar a la gente a que simplemente sufra porque hay que sufrir; tampoco se trata de decirle a la gente: "Mire que toca sufrir en esta tierra, porque después vendrá un cielo donde todos estaremos muy contentos".
La clave está en la palabra amor. Lo que hace valiosa a la cruz de Cristo es el amor, que junto con esas gotas de sangre, se derramó abundantemente para salvación del mundo.
Y lo que nosotros vemos en la Virgen Dolorosa es el tamaño de un amor que vence todo tipo de dificultades. Porque es que fíjate que en el misterio de la cruz del Señor y en lo que tuvo que presenciar la Santísima Virgen están todos los elementos para despertar lo peor que tiene el corazón humano. Quiero decir, el orgullo, la incredulidad, la rebeldía contra Dios, el ansia de venganza, el deseo de violencia, estas son las reacciones típicas en una situación como la que vivió la Santísima Virgen.
De modo que hemos de considerar prácticamente milagroso, hemos de considerar como un milagro, o si lo digo más precisamente, como una obra de la gracia que Ella, estando en semejante trance, en semejante dificultad, permaneció, por una parte, adherida a Dios, y por otra parte, unida a ese misterio de redención, del cual nos beneficiamos tú y yo.
Es decir, ese amor intercesor, ese amor que sencillamente se niega a odiar, ese amor que no se deja vencer por el alud del odio, ese amor es el que muestra ya el triunfo de Dios, y eso es lo que celebramos cuando celebramos a la Virgen Dolorosa.
¿Bendita sea!