Diferencia entre revisiones de «Ao24001a»

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Estábamos acostumbrados a escuchar no te digo hasta siete veces sino hasta 70 veces siete, ahora esta traducción, que entiendo yo que es la misma que aparece en vuestras hojas dice, hasta 77 veces.
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Estábamos acostumbrados a escuchar no te digo hasta siete veces sino que hasta 70 veces siete, ahora esta traducción, que entiendo yo que es la misma que aparece en vuestras hojas dice, hasta 77 veces.
  
 
70 veces siete es igual a 490; 77 parece que nos rebajaron un poquito, ya no son 490 sino 77, la explicación de este cambio radica en un estudio de los adjetivos numerales en el griego, cuando aparecen dos adjetivos numerales multiplicativos como en este caso, la traducción más acertada parece ser la que ahora estamos leyendo, 77 veces, pero evidentemente este evangelio no está propuesto para una clase de aritmética sino para contarnos como es el perdón de Dios y hablarnos de nuestro propio perdón.  
 
70 veces siete es igual a 490; 77 parece que nos rebajaron un poquito, ya no son 490 sino 77, la explicación de este cambio radica en un estudio de los adjetivos numerales en el griego, cuando aparecen dos adjetivos numerales multiplicativos como en este caso, la traducción más acertada parece ser la que ahora estamos leyendo, 77 veces, pero evidentemente este evangelio no está propuesto para una clase de aritmética sino para contarnos como es el perdón de Dios y hablarnos de nuestro propio perdón.  
  
Pero quiero seguir comentando algo sobre la presente traducción, que por cierto es especial para nuestro país, Colombia, tengo además la alegría de conocer a varios de los exegetas que participaron en esta traducción, le comento este detalle, si usted lee en su Biblia esto está en el capítulo 18 de San Mateo, si  usted lee en su Biblia allá no dice 60 millones de denarios, esa es una equivalencia aritmética que hicieron los traductores, si usted lee en su Biblia lo que usted va a encontrar es la cifra 10 000 talentos.  
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Pero quiero seguir comentando algo sobre la presente traducción, que por cierto es especial para nuestro país, Colombia, tengo además la alegría de conocer a varios de los exégetas que participaron en esta traducción, le comento este detalle, si usted lee en su Biblia esto está en el capítulo 18 de San Mateo, si  usted lee en su Biblia allá no dice 60 millones de denarios, esa es una equivalencia aritmética que hicieron los traductores, si usted lee en su Biblia lo que usted va a encontrar es la cifra 10 000 talentos.  
  
Pero hay una cierta equivalencia entre los talentos y los denarios que hace que 10 000 talentos equivalgan a 60 millones de denarios, por la cara que usted me hace eso no dice demasiado, bueno que sean 10 000 talentos, que sean 60 millones de denarios o 437 dracmas a mí eso me deja en las mismas.  
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Pero hay una cierta equivalencia entre los talentos y los denarios que hace que 10 000 talentos equivalgan a 60 millones de denarios, por la cara que usted me hace eso no dice demasiado, bueno que sean 10 000 talentos 60 millones de denarios o 437 dracmas a mí eso me deja en las mismas.  
  
Pero es que hay otro pasaje del evangelio en el que se nos cuenta cuanto era en un denario, un denario era lo que se pagaba como sueldo mínimo por un día de trabajo, esto significa que un denario equivale a algo así como, que se yo, dos mil o tres mil pesos nuestros y esto nos facilita muchísimo hacer las correspondientes conversiones.  
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Pero es que hay otro pasaje del evangelio en el que se nos cuenta cuanto era en un denario, un denario era lo que se pagaba como sueldo mínimo por un día de trabajo a una persona, esto significa que un denario equivale a algo así como, que se yo, dos mil o tres mil pesos nuestros y esto nos facilita muchísimo hacer las correspondientes conversiones.  
  
 
¿Cuánto eran entonces 60 millones de denarios? una suma absolutamente fabulosa, quizá no haya habido persona en este mundo que alguna vez haya tenido como deuda personal, no como deuda institucional, ni nacional, como deuda personal una cantidad tan elevada, 60 millones de denarios es en dinero colombiano algo así como 120 mil o 150 mil millones de pesos.  
 
¿Cuánto eran entonces 60 millones de denarios? una suma absolutamente fabulosa, quizá no haya habido persona en este mundo que alguna vez haya tenido como deuda personal, no como deuda institucional, ni nacional, como deuda personal una cantidad tan elevada, 60 millones de denarios es en dinero colombiano algo así como 120 mil o 150 mil millones de pesos.  
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El rey miró a la pobre criatura arrodillado rogando y pensó haciendo cuentas, 180 mil años de trabajo, creo que me alcanzo a morir y este señor no me va a acabar de pagar, mejor dejemos la cosa así, mejor váyase a su casa, eso fue lo que le perdonó, ciento ochenta mil años de trabajo y de trabajo forzado, porque es trabajar regalando todo el sueldo, cosa que está prohibida por la legislación laboral colombiana.  
 
El rey miró a la pobre criatura arrodillado rogando y pensó haciendo cuentas, 180 mil años de trabajo, creo que me alcanzo a morir y este señor no me va a acabar de pagar, mejor dejemos la cosa así, mejor váyase a su casa, eso fue lo que le perdonó, ciento ochenta mil años de trabajo y de trabajo forzado, porque es trabajar regalando todo el sueldo, cosa que está prohibida por la legislación laboral colombiana.  
  
El hombre sale y le acaban de perdonar 140 mil millones de pesos, le acaban de perdonar 180 mil años de trabajo y se acaba de encontrar al otro que le debía 300 mil pesos, oye, perdóname la deuda aquella y le dice “ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”  (San Mateo 18, 28-30)  le repite las mismas palabras que este le había dicho al rey y esa sí era una petición razonable, porque cien denarios es el trabajo de cien días.  
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El hombre sale y le acaban de perdonar 140 mil millones de pesos, le acaban de perdonar 180 mil años de trabajo y se acaba de encontrar al otro que le debía 300 mil pesos, oye, perdóname la deuda aquella y le dice: “ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”  (San Mateo 18, 28-30)  le repite las mismas palabras que este le había dicho al rey y esa sí era una petición razonable, porque cien denarios es el trabajo de cien días.  
  
Vamos a suponer que dada la legislación laboral eso supusiera como un año de trabajo, se da por entendido que esta era gente con necesidades, pues bien, a este señor le perdonaron 180 mil años de trabajo y el no puede perdonar un año de trabajo.  
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Podemos suponer que dada la legislación laboral eso supusiera como un año de trabajo, se da por entendido que esta era gente con necesidades, pues bien, a este señor le perdonaron 180 mil años de trabajo y el no puede perdonar un año de trabajo.  
  
¿Jesús por que nos pone en este evangelio a jugar con estas cifras? ¿por qué eso? Porque El es un excelente maestro y sabemos que los maestros a veces necesitan ser un poco exagerados para dar a entender sus respectivas ideas.  
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¿Jesús por que nos pone en este evangelio a jugar con todas estas cifras? ¿por qué eso? Porque El es un excelente maestro y sabemos que los maestros a veces necesitan ser un poco exagerados para dar a entender sus respectivas ideas.  
  
Mi profesor de física por ejemplo, que en paz descanse, murió después de haberme dado física a mi, pero no por eso, si no por otras razones, el profesor de física tenia comparaciones como estas, el decía: si usted va a cien kilómetros por la autopista y de pronto ve que se le atraviesa un poste, hombre, los postes no se atraviesan, lo puede uno decir en rigor, pero el profesor tiene que ser exagerado y caricaturesco, el maestro tiene que hacerse entender a toda costa y eso hacia Jesucristo.  
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Mi profesor de física por ejemplo, que en paz descanse, murió después de haberme dado física a mi, pero no por eso, si no por otras razones, el profesor de física tenia comparaciones como estas, el decía: si usted va a cien kilómetros por hora por la autopista y de pronto ve que se le atraviesa un poste, hombre, los postes no se atraviesan, lo puede uno decir en rigor, pero el profesor tiene que ser exagerado y caricaturesco, el maestro tiene que hacerse entender a toda costa y eso hacia Jesucristo.  
  
¿Por qué Cristo utiliza estas exageraciones? Pues yo voy a hacer una comparación haber si nos ayuda, cuando yo era más joven era un poco más atlético de lo que soy ahora y tuve un buen profesor de atletismo que nos enseñaba las competencias propias de los juegos olímpicos, el lanzamiento de bala, de martillo o salto largo, etcétera, ciertamente mi figura corporal no ayuda demasiado, ni para el salto largo, ni para el salto alto, ni para otras cosas, pero gracias al entrenamiento de este hombre, que era obstinado, no importa lo mogolludo que era su alumno, gracias a la obstinación de este hombre yo alcance a saltar, en aquellos, tiempo algo así como 1.20  o 1.30 nada de records olímpicos o mundiales.
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¿Por qué Cristo utiliza estas exageraciones? Pues yo voy a hacer una comparación haber si nos ayuda, cuando yo era más joven era un poco más atlético de lo que soy ahora y tuve un buen profesor de atletismo que nos enseñaba las competencias propias de los juegos olímpicos, el lanzamiento de bala, de martillo o salto largo, etcétera.  
  
Supongamos que alguien me dice a mí que el record mundial de salto alto está en 2 metros con 10 centímetros, a mi me parece una cifra casi prácticamente imposible para mí, pero una cifra todavía posible, si alguien me dijera a mi voy a llevarte a un entrenamiento de salto alto y tu vas a alcanzar a saltar dos metros, de pronto con mucha imaginación yo le creo, pero si alguien me dice, necesito que te pares dónde estás y es un brinco y caes encima de esa lámpara que está a 10 o 12 metros, entonces yo le digo hasta allá así de esos entrenamientos no existen en esa tierra.  
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Ciertamente mi figura corporal no ayuda demasiado, ni para el salto largo, ni para el salto alto, ni para otras cosas, pero gracias al entrenamiento de este hombre, que era obstinado, no importa lo mogolludo que era su alumno, gracias a la obstinación de este hombre yo alcance a saltar, en aquellos, tiempo algo así como 1.20 metros o 1.30 metros nada de records olímpicos o mundiales.
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Supongamos que alguien me dice a mí que el record mundial de salto alto está en 2 metros con 10 centímetros, a mi me parece una cifra prácticamente imposible para mí, pero una cifra todavía posible, si alguien me dijera a mi voy a llevarte a un entrenamiento de salto alto y tu vas a alcanzar a saltar dos metros, de pronto con mucha imaginación yo le creo, pero si alguien me dice, necesito que te pares dónde estás y es un brinco y caes encima de esa lámpara que está a 10 o 12 metros, entonces yo le digo mire hasta allá así de esos entrenamientos no existen en esa tierra.  
  
 
Cuando Jesús quería mostrar algo que requiere la acción de Dios y que solo podemos pedirle a Dios, utilizaba un lenguaje exagerado, el objetivo de la exageración no es que nosotros nos reventemos la mente o el alma con un esfuerzo frustrado.  
 
Cuando Jesús quería mostrar algo que requiere la acción de Dios y que solo podemos pedirle a Dios, utilizaba un lenguaje exagerado, el objetivo de la exageración no es que nosotros nos reventemos la mente o el alma con un esfuerzo frustrado.  
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Le voy a dar tres ejemplos, cuando Jesús por ejemplo dice: “mire, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja” ( Mateo 19, 24 ) es una cosa tan grafica  que uno de poner al pobre camello frente a la aguja no se le olvida la enseñanza de Jesús.  
 
Le voy a dar tres ejemplos, cuando Jesús por ejemplo dice: “mire, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja” ( Mateo 19, 24 ) es una cosa tan grafica  que uno de poner al pobre camello frente a la aguja no se le olvida la enseñanza de Jesús.  
  
Cuando Jesús dice “cuando te peguen en una mejilla pon la otra mejilla” (San Mateo 5, 39 ) El no estaba dando instrucciones ni de boxeo ni de contiendas personales ni  cosa parecida, de hecho sabemos por el relato de la pasión que cuando uno de los soldados le pego a el Jesús no puso la otra mejilla sino le pregunto al soldado con estas palabras “si he dicho mal dime en que, sino ¿por qué me pegas?” ( San Juan 18, 23 )
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Cuando Jesús dice “cuando te peguen en una mejilla pon la otra mejilla” (San Mateo 5, 39 ) El no estaba dando instrucciones ni de boxeo ni de contiendas personales ni  cosa parecida, de hecho sabemos por el relato de la pasión que cuando uno de los soldados le pegó a El, Jesús no puso la otra mejilla sino le pregunto al soldado con estas palabras “si he dicho mal dime en que, sino ¿por qué me pegas?” ( San Juan 18, 23 )
  
O sea que Jesús no estaba con este tipo de lenguaje, no estaba dando instrucciones precisas, lo mismo que en el evangelio de hoy no nos está diciendo que uno empiece a llevar la cuenta de las veces,  cero y van una, cero y van dos, cero y van tres, porque yo pienso, por ejemplo, en los matrimonios, yo creo que al cabo de unos diez años de vivir con un personaje ya la cuenta ha pasado de 77 veces y de pronto la cuenta ha pasado hasta de las 490 veces que estábamos acostumbrados a oír.  
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O sea que Jesús no estaba con este tipo de lenguaje, no estaba dando instrucciones precisas, lo mismo que en el evangelio de hoy no nos está diciendo que uno empiece a llevar la cuenta de las veces,  cero y van una, cero y van dos, cero y van tres, porque yo pienso, por ejemplo, en los matrimonios, yo creo que al cabo de unos diez o doce años de vivir con un personaje ya la cuenta ha pasado de 77 veces y de pronto la cuenta ha pasado hasta de las 490 veces que estábamos acostumbrados a oír.  
  
De pronto va a usted a salir en el periódico en la página judicial, “terrible asesinato, terrible uxoricidio en primer grado” cuando le preguntan al fulano por qué sucedió tal cosa, el dirá: “bueno, yo empecé a llevar la cuenta a mi esposa, le perdoné una, dos, tres, le perdone 415, le perdoné 485, le perdone 490, cuando llego al 491 dije hasta aquí, me pedía Jesús ahora si mi’ hija…”  
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Entonces de pronto va a usted a salir en el periódico en la página judicial, “terrible asesinato, terrible uxoricidio en primer grado” cuando le preguntan al fulano por qué sucedió tal cosa, el dirá: “bueno, yo empecé a llevar la cuenta a mi esposa, le perdoné una, dos, tres, le perdone 415, le perdoné 485, le perdoné 490, cuando llego al 491 dije hasta aquí, me pedía Jesús ahora si mi’ hija...”  
  
El sentido del evangelio no es que uno empiece a contar el número de veces que perdona, sino que uno se dé cuenta de que volumen de perdón Dios tiene para ofrecernos, es tan descomunal.   
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El sentido del evangelio no es que uno empiece a contar el número de veces que perdona, sino que uno se dé cuenta de que el volumen de perdón que Dios tiene para ofrecernos, es tan descomunal.   
  
 
Como perdonarle la deuda a alguien que debía lo que debe todo un país, porque 150 mil millones de pesos no es deuda de una persona sino de un país y que perdonar 180 mil años de trabajo es algo tan descomunal que ninguna persona en esta tierra puede hacerlo.  
 
Como perdonarle la deuda a alguien que debía lo que debe todo un país, porque 150 mil millones de pesos no es deuda de una persona sino de un país y que perdonar 180 mil años de trabajo es algo tan descomunal que ninguna persona en esta tierra puede hacerlo.  
  
En síntesis, Jesús con este evangelio intenta despertar en nosotros la admiración por el perdón de Dios, por el increíble, bellísimo, poderosísimo perdón de Dios, para que fascinados por ese perdón de Dios apreciemos en su justa medida, sin exagerar ya más, apreciemos lo que nos sucede también a nosotros.  
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En síntesis, Jesús con este evangelio intenta despertar en nosotros la admiración por el perdón de Dios, por el increíble, bellísimo, poderosísimo perdón de Dios, para que fascinados por ese perdón apreciemos en su justa medida, sin exagerar ya más, apreciemos lo que nos sucede también a nosotros.  
  
 
Recíbamele entonces la enseñanza a Jesucristo, démosle gracias por su incalculable perdón, nademos un rato en el océano de su misericordia, paseemos por la playa de su amor, extasiémonos ante el cielo de su clemencia y después de respirar el aire de su perdón entenderemos que el perdón también es posible en nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestra patria.
 
Recíbamele entonces la enseñanza a Jesucristo, démosle gracias por su incalculable perdón, nademos un rato en el océano de su misericordia, paseemos por la playa de su amor, extasiémonos ante el cielo de su clemencia y después de respirar el aire de su perdón entenderemos que el perdón también es posible en nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestra patria.

Revisión del 02:02 9 sep 2011

Fecha: 19960915

Título:

Original en audio: 13 min. 58 seg.


En transcripcion


Estábamos acostumbrados a escuchar no te digo hasta siete veces sino que hasta 70 veces siete, ahora esta traducción, que entiendo yo que es la misma que aparece en vuestras hojas dice, hasta 77 veces.

70 veces siete es igual a 490; 77 parece que nos rebajaron un poquito, ya no son 490 sino 77, la explicación de este cambio radica en un estudio de los adjetivos numerales en el griego, cuando aparecen dos adjetivos numerales multiplicativos como en este caso, la traducción más acertada parece ser la que ahora estamos leyendo, 77 veces, pero evidentemente este evangelio no está propuesto para una clase de aritmética sino para contarnos como es el perdón de Dios y hablarnos de nuestro propio perdón.

Pero quiero seguir comentando algo sobre la presente traducción, que por cierto es especial para nuestro país, Colombia, tengo además la alegría de conocer a varios de los exégetas que participaron en esta traducción, le comento este detalle, si usted lee en su Biblia esto está en el capítulo 18 de San Mateo, si usted lee en su Biblia allá no dice 60 millones de denarios, esa es una equivalencia aritmética que hicieron los traductores, si usted lee en su Biblia lo que usted va a encontrar es la cifra 10 000 talentos.

Pero hay una cierta equivalencia entre los talentos y los denarios que hace que 10 000 talentos equivalgan a 60 millones de denarios, por la cara que usted me hace eso no dice demasiado, bueno que sean 10 000 talentos 60 millones de denarios o 437 dracmas a mí eso me deja en las mismas.

Pero es que hay otro pasaje del evangelio en el que se nos cuenta cuanto era en un denario, un denario era lo que se pagaba como sueldo mínimo por un día de trabajo a una persona, esto significa que un denario equivale a algo así como, que se yo, dos mil o tres mil pesos nuestros y esto nos facilita muchísimo hacer las correspondientes conversiones.

¿Cuánto eran entonces 60 millones de denarios? una suma absolutamente fabulosa, quizá no haya habido persona en este mundo que alguna vez haya tenido como deuda personal, no como deuda institucional, ni nacional, como deuda personal una cantidad tan elevada, 60 millones de denarios es en dinero colombiano algo así como 120 mil o 150 mil millones de pesos.

Es verdad que hay gente muy endeudada, pero llegar a deber 150 mil millones de pesos es algo descomunal. La otra cifra es mucho más pequeña, simplemente 100 denarios, 100 denarios es lo que más o menos una persona como usted y como yo puede tener de deuda, eso puede equivaler a unos 200 o 300 mil pesos.

De manera que cuando el primer funcionario se va a rogarle al rey que le perdone la deuda y le dice “ten paciencia que te lo pagaré todo” (San Mateo 18, 26) necesitaba 60 millones de días para pagárselo todo.

¿Cuánto son 60 millones de días? Simplifiquemos la aritmética, esto es una predicación con muchos números, mil días son algo así como tres años, por consiguiente un millón de días son algo así como tres mil años, 60 millones de días entonces vienen siendo como 180 mil años y este optimista le dice al rey, “ten un poquito de paciencia te lo voy a pagar todo” (San Mateo 18, 26).

180 mil años, si me ha fallado algún numero por favor me disculpan no traje las cifras escritas, pero en todo caso son cifras descomunales 180 mil años, le estaba diciendo “espérame un poquitico y yo de a poquito te lo voy pagando” necesitaba 180 mil años, poco más o poco menos para pagarle todo lo que le debía.

El rey miró a la pobre criatura arrodillado rogando y pensó haciendo cuentas, 180 mil años de trabajo, creo que me alcanzo a morir y este señor no me va a acabar de pagar, mejor dejemos la cosa así, mejor váyase a su casa, eso fue lo que le perdonó, ciento ochenta mil años de trabajo y de trabajo forzado, porque es trabajar regalando todo el sueldo, cosa que está prohibida por la legislación laboral colombiana.

El hombre sale y le acaban de perdonar 140 mil millones de pesos, le acaban de perdonar 180 mil años de trabajo y se acaba de encontrar al otro que le debía 300 mil pesos, oye, perdóname la deuda aquella y le dice: “ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo” (San Mateo 18, 28-30) le repite las mismas palabras que este le había dicho al rey y esa sí era una petición razonable, porque cien denarios es el trabajo de cien días.

Podemos suponer que dada la legislación laboral eso supusiera como un año de trabajo, se da por entendido que esta era gente con necesidades, pues bien, a este señor le perdonaron 180 mil años de trabajo y el no puede perdonar un año de trabajo.

¿Jesús por que nos pone en este evangelio a jugar con todas estas cifras? ¿por qué eso? Porque El es un excelente maestro y sabemos que los maestros a veces necesitan ser un poco exagerados para dar a entender sus respectivas ideas.

Mi profesor de física por ejemplo, que en paz descanse, murió después de haberme dado física a mi, pero no por eso, si no por otras razones, el profesor de física tenia comparaciones como estas, el decía: si usted va a cien kilómetros por hora por la autopista y de pronto ve que se le atraviesa un poste, hombre, los postes no se atraviesan, lo puede uno decir en rigor, pero el profesor tiene que ser exagerado y caricaturesco, el maestro tiene que hacerse entender a toda costa y eso hacia Jesucristo.

¿Por qué Cristo utiliza estas exageraciones? Pues yo voy a hacer una comparación haber si nos ayuda, cuando yo era más joven era un poco más atlético de lo que soy ahora y tuve un buen profesor de atletismo que nos enseñaba las competencias propias de los juegos olímpicos, el lanzamiento de bala, de martillo o salto largo, etcétera.

Ciertamente mi figura corporal no ayuda demasiado, ni para el salto largo, ni para el salto alto, ni para otras cosas, pero gracias al entrenamiento de este hombre, que era obstinado, no importa lo mogolludo que era su alumno, gracias a la obstinación de este hombre yo alcance a saltar, en aquellos, tiempo algo así como 1.20 metros o 1.30 metros nada de records olímpicos o mundiales.

Supongamos que alguien me dice a mí que el record mundial de salto alto está en 2 metros con 10 centímetros, a mi me parece una cifra prácticamente imposible para mí, pero una cifra todavía posible, si alguien me dijera a mi voy a llevarte a un entrenamiento de salto alto y tu vas a alcanzar a saltar dos metros, de pronto con mucha imaginación yo le creo, pero si alguien me dice, necesito que te pares dónde estás y es un brinco y caes encima de esa lámpara que está a 10 o 12 metros, entonces yo le digo mire hasta allá así de esos entrenamientos no existen en esa tierra.

Cuando Jesús quería mostrar algo que requiere la acción de Dios y que solo podemos pedirle a Dios, utilizaba un lenguaje exagerado, el objetivo de la exageración no es que nosotros nos reventemos la mente o el alma con un esfuerzo frustrado.

Le voy a dar tres ejemplos, cuando Jesús por ejemplo dice: “mire, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja” ( Mateo 19, 24 ) es una cosa tan grafica que uno de poner al pobre camello frente a la aguja no se le olvida la enseñanza de Jesús.

Cuando Jesús dice “cuando te peguen en una mejilla pon la otra mejilla” (San Mateo 5, 39 ) El no estaba dando instrucciones ni de boxeo ni de contiendas personales ni cosa parecida, de hecho sabemos por el relato de la pasión que cuando uno de los soldados le pegó a El, Jesús no puso la otra mejilla sino le pregunto al soldado con estas palabras “si he dicho mal dime en que, sino ¿por qué me pegas?” ( San Juan 18, 23 )

O sea que Jesús no estaba con este tipo de lenguaje, no estaba dando instrucciones precisas, lo mismo que en el evangelio de hoy no nos está diciendo que uno empiece a llevar la cuenta de las veces, cero y van una, cero y van dos, cero y van tres, porque yo pienso, por ejemplo, en los matrimonios, yo creo que al cabo de unos diez o doce años de vivir con un personaje ya la cuenta ha pasado de 77 veces y de pronto la cuenta ha pasado hasta de las 490 veces que estábamos acostumbrados a oír.

Entonces de pronto va a usted a salir en el periódico en la página judicial, “terrible asesinato, terrible uxoricidio en primer grado” cuando le preguntan al fulano por qué sucedió tal cosa, el dirá: “bueno, yo empecé a llevar la cuenta a mi esposa, le perdoné una, dos, tres, le perdone 415, le perdoné 485, le perdoné 490, cuando llego al 491 dije hasta aquí, me pedía Jesús ahora si mi’ hija...”

El sentido del evangelio no es que uno empiece a contar el número de veces que perdona, sino que uno se dé cuenta de que el volumen de perdón que Dios tiene para ofrecernos, es tan descomunal.

Como perdonarle la deuda a alguien que debía lo que debe todo un país, porque 150 mil millones de pesos no es deuda de una persona sino de un país y que perdonar 180 mil años de trabajo es algo tan descomunal que ninguna persona en esta tierra puede hacerlo.

En síntesis, Jesús con este evangelio intenta despertar en nosotros la admiración por el perdón de Dios, por el increíble, bellísimo, poderosísimo perdón de Dios, para que fascinados por ese perdón apreciemos en su justa medida, sin exagerar ya más, apreciemos lo que nos sucede también a nosotros.

Recíbamele entonces la enseñanza a Jesucristo, démosle gracias por su incalculable perdón, nademos un rato en el océano de su misericordia, paseemos por la playa de su amor, extasiémonos ante el cielo de su clemencia y después de respirar el aire de su perdón entenderemos que el perdón también es posible en nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestra patria.