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'''Título: Tres rostros del pecado: el cinismo, la superficialidad y la doblez, tres males que nos asechan a nosotros'''
  
 
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No son muchos los santos a los que les celebramos el comienzo y el final de su vida en esta tierra. Por supuesto, al Santo de los santos, Nuestro Señor Jesucristo, sí que lo celebramos así. Tenemos la Navidad que no es otra cosa sino la festividad propia de la entrada de Cristo en nuestra historia y a nuestra tierra; y luego tenemos la Semana Santa, la Pascua, que es el éxodo de jesucristo de este valle de lágrimas a esa tierra de promisión, a esa casa del Padre a donde todos estamos invitados.
 
No son muchos los santos a los que les celebramos el comienzo y el final de su vida en esta tierra. Por supuesto, al Santo de los santos, Nuestro Señor Jesucristo, sí que lo celebramos así. Tenemos la Navidad que no es otra cosa sino la festividad propia de la entrada de Cristo en nuestra historia y a nuestra tierra; y luego tenemos la Semana Santa, la Pascua, que es el éxodo de jesucristo de este valle de lágrimas a esa tierra de promisión, a esa casa del Padre a donde todos estamos invitados.
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Luego en la Santísima Virgen tenemos la celebración de la concepción, la celebración del nacimiento y la celebración de su dichosísimo tránsito a la gloria del cielo, es decir, la fiesta de la Asunción.
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Si miramos también a Juan el Bautista, se le celebra el nacimiento, festividad que queda el veinticuatro de junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo, y se le celebra también el final de la vida. Y eso es lo que tenemos hoy, el veintinueve de agosto se recuerda el martirio de San Juan Bautista.
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Cuando sedan estos casos uno debe presentir que hay añgo grande en ese nacimiento y hay algo grande en esa muerte. Efectivam,ente, Juan fue santificado desde el vientre de su madre, y fue santificado por nadie menos que por la presencia de Jesús, esta es la escena de la visitación, y por eso es tan importante el nacimiento de Juan, el Precursor.
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Pero luego, la muerte de Juan también es una hermosa catequesis que puede leerse desde distintos ángulos, hoy por ejemplo, démosle una mirada a las personas que estuvieron implicadas en esa muerte, especialmente un hombre llamado Herodes, su esposa, que no era esposa sino concubina, con la que vivía en adulterio porque era en realidad esposa de su hermano, esa mujer se llamaba Herodías, y luego la hija de Herodías, la muchachita esta que resulta danzando y despertando todo tipo de desos absurdos en los que están en esa gran fiesta de cumpleaños, en esa bacanal de cumpleaños de Herodes.
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Yo creo que estos tres personajes nos muestran como tres aspectos de la traición que implica el pecado, es decir, todo pecado es una traición al plan de Dios, y es una traición a la amistad de Dios, y es una traición a los amigos de Dios.
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Se ve muy claramente en el caso de Herodías, Herodías, esta mujer que detesta a Juan con todas sus fuerzas y que finalmente es la que mueve los hilos para que Juan sea decapitado, representa al pecado endurecido en sí mismo, al pecador que se encierra en su mundo, y con arrogancia y con cinismo, dice: "Pues esta es mi opción, esto es lo que yo quiero, suceda lo que suceda. Podemos decir que es el rostro cínico y arrogante del pecado.
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Mientras tanto, tenemos a la tonta  tenemos a la idiota útil, es esta muchachita, que metida en su mundo de superficialidad, de sensualidad y de vanidad, termina siendo cómplice. La mamás le dice: "Miaa, pide la cabeza de Juan Bautista", y ella es tonta, ella no tiene seso, ella no tiene una brújula moral, ella simplemente se deja llevar por lo inmediato, por la moda, por la opinión, por la sensualidad, por el gusto. Ella representa el aspecto del pecado como vanidad, como falta de trascendencia y de raíz.
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Pero no se nos olvide Herodes, Herodes tenía conciencia de lo que estaba sucediendo, se daba cuenta de la gravedad de lo que estaba ahí, pero estaba dividido, es decir, por un lado le gustaba lo que decía Juan, pero por otro lado también quería seguir llevando la vida que había llevado, y por eso termina traicionando.
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''Son tres rostros del pecado: el cinismo, la superficialidad y la doblez.''
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''¡Dios nos libre! Porque estoy seguro que esos mismos males nos asechan a nosotros.''

Revisión actual del 21:43 27 ago 2011

Fecha: 20110829

Título: Tres rostros del pecado: el cinismo, la superficialidad y la doblez, tres males que nos asechan a nosotros

Original en audio: 4 min. 34 seg.


No son muchos los santos a los que les celebramos el comienzo y el final de su vida en esta tierra. Por supuesto, al Santo de los santos, Nuestro Señor Jesucristo, sí que lo celebramos así. Tenemos la Navidad que no es otra cosa sino la festividad propia de la entrada de Cristo en nuestra historia y a nuestra tierra; y luego tenemos la Semana Santa, la Pascua, que es el éxodo de jesucristo de este valle de lágrimas a esa tierra de promisión, a esa casa del Padre a donde todos estamos invitados.

Luego en la Santísima Virgen tenemos la celebración de la concepción, la celebración del nacimiento y la celebración de su dichosísimo tránsito a la gloria del cielo, es decir, la fiesta de la Asunción.

Si miramos también a Juan el Bautista, se le celebra el nacimiento, festividad que queda el veinticuatro de junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo, y se le celebra también el final de la vida. Y eso es lo que tenemos hoy, el veintinueve de agosto se recuerda el martirio de San Juan Bautista.

Cuando sedan estos casos uno debe presentir que hay añgo grande en ese nacimiento y hay algo grande en esa muerte. Efectivam,ente, Juan fue santificado desde el vientre de su madre, y fue santificado por nadie menos que por la presencia de Jesús, esta es la escena de la visitación, y por eso es tan importante el nacimiento de Juan, el Precursor.

Pero luego, la muerte de Juan también es una hermosa catequesis que puede leerse desde distintos ángulos, hoy por ejemplo, démosle una mirada a las personas que estuvieron implicadas en esa muerte, especialmente un hombre llamado Herodes, su esposa, que no era esposa sino concubina, con la que vivía en adulterio porque era en realidad esposa de su hermano, esa mujer se llamaba Herodías, y luego la hija de Herodías, la muchachita esta que resulta danzando y despertando todo tipo de desos absurdos en los que están en esa gran fiesta de cumpleaños, en esa bacanal de cumpleaños de Herodes.

Yo creo que estos tres personajes nos muestran como tres aspectos de la traición que implica el pecado, es decir, todo pecado es una traición al plan de Dios, y es una traición a la amistad de Dios, y es una traición a los amigos de Dios.

Se ve muy claramente en el caso de Herodías, Herodías, esta mujer que detesta a Juan con todas sus fuerzas y que finalmente es la que mueve los hilos para que Juan sea decapitado, representa al pecado endurecido en sí mismo, al pecador que se encierra en su mundo, y con arrogancia y con cinismo, dice: "Pues esta es mi opción, esto es lo que yo quiero, suceda lo que suceda. Podemos decir que es el rostro cínico y arrogante del pecado.

Mientras tanto, tenemos a la tonta tenemos a la idiota útil, es esta muchachita, que metida en su mundo de superficialidad, de sensualidad y de vanidad, termina siendo cómplice. La mamás le dice: "Miaa, pide la cabeza de Juan Bautista", y ella es tonta, ella no tiene seso, ella no tiene una brújula moral, ella simplemente se deja llevar por lo inmediato, por la moda, por la opinión, por la sensualidad, por el gusto. Ella representa el aspecto del pecado como vanidad, como falta de trascendencia y de raíz.

Pero no se nos olvide Herodes, Herodes tenía conciencia de lo que estaba sucediendo, se daba cuenta de la gravedad de lo que estaba ahí, pero estaba dividido, es decir, por un lado le gustaba lo que decía Juan, pero por otro lado también quería seguir llevando la vida que había llevado, y por eso termina traicionando.

Son tres rostros del pecado: el cinismo, la superficialidad y la doblez.

¡Dios nos libre! Porque estoy seguro que esos mismos males nos asechan a nosotros.