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| + | Por supuesto ella detestaba con todo su corazón lo que pudiera recordarle a la gente que había una alianza con Yahvé, una alianza con el Dios de Moisés. Y por eso ella odiaba a muerte a Elías. | ||
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| + | En la práctica Elías tuvo que salir como fugitivo. No teniendo a dónde ir, se fue precisamente al monte de la Alianza, el Monte Horeb, y allí sucedió lo que encontramos en el texto de hoy. | ||
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| + | Elías en su cueva, encerrado, buscando cómo sobrevivir, recibe una visita de Dios, y es una visita que trae un mensaje de paz. Es decir, está toda esa tormenta de tribulación, de dolor que asfixia; está toda esa angustia y luego la presencia de Dios que restaura, que devuelve la paz. | ||
Revisión del 03:56 5 ago 2011
Fecha: 20080810
Título: Nuestra paz comienza cuando reconocemos que Dios es indestructible y ponemos nuestra esperanza en El.
Original en audio: 18 min. 22 seg.
Como hemos destacado en otras oportunidades, es una buena idea buscar como un hilo conductor en las lexturas. Estas lecturas que nos ofrece la Iglesia, especialmente el domingo, no son escogidas al azar, sino que van recorriendo paso a paso la vida de Cristo, el ministerio de Cristo.
Nos van enseñando por éso mismo a mirar al Hijo de Dios. para descubrir en Él nuestra salvación, para afirmar en Él nuestra fe. Hoy, por ejemplo, la primera lectura y el evangelio nos hablan de esa tranquilidad, nos hablan de esa paz que Dios puede dar.
Elías es el protagonista de la primera lectura, un profeta que tuvo que vivir tiempos muy difíciles, porque la mayor parte de su gente había traicionado la fe de los mayores, había traicionado la Alianza, esa alianza que se selló con Moisés.
Le habían dado la espalda a Dios y Elías había quedado solo, y no únicamente en esa angustia de la soledad, sino en la angustia de la persecución. Detrás de todos los tormentos, de la tribulación de Elías, estaba una mujer, Jezabel, que logró eficazmente implantar la idolatría en Israel.
Por supuesto ella detestaba con todo su corazón lo que pudiera recordarle a la gente que había una alianza con Yahvé, una alianza con el Dios de Moisés. Y por eso ella odiaba a muerte a Elías.
En la práctica Elías tuvo que salir como fugitivo. No teniendo a dónde ir, se fue precisamente al monte de la Alianza, el Monte Horeb, y allí sucedió lo que encontramos en el texto de hoy.
Elías en su cueva, encerrado, buscando cómo sobrevivir, recibe una visita de Dios, y es una visita que trae un mensaje de paz. Es decir, está toda esa tormenta de tribulación, de dolor que asfixia; está toda esa angustia y luego la presencia de Dios que restaura, que devuelve la paz.