Diferencia entre revisiones de «I166003a»
| Línea 8: | Línea 8: | ||
Una de las cualidades más hermosas de Jesucristo como predicador es lo que lo llamo su capacidad de hacer hablar a las cosas. Jesús toma lo más sencillo, como la levadura, como la moneda, como el rebaño, y a partir de esas cosas elementales, cotidianas, cercanas a la vida prácticamente de todos en todas partes, a partir de algo tan elemental, nos transmite preciosas y profundas enseñanzas. | Una de las cualidades más hermosas de Jesucristo como predicador es lo que lo llamo su capacidad de hacer hablar a las cosas. Jesús toma lo más sencillo, como la levadura, como la moneda, como el rebaño, y a partir de esas cosas elementales, cotidianas, cercanas a la vida prácticamente de todos en todas partes, a partir de algo tan elemental, nos transmite preciosas y profundas enseñanzas. | ||
| − | La siembra, por ejemplo, es algo que Jesús aprovecha en sus parábolas, la más conocida es la parábola del sembrador, pero esa no es la que corresponde al evangelio de hoy; y sin embargo hoy se habla también de una siembra: así como hay un sembrador bueno,también hay gente y también hay fuerzas que quieren sembrar el mal. Y así como el bien puede crecer y volverse fuerte, también el mal, como en una tenebrosa caricatura del bien, sabe crecer y se afianza y se vuelve fuerte. | + | La siembra, por ejemplo, es algo que Jesús aprovecha en sus parábolas, la más conocida es la parábola del sembrador, pero esa no es la que corresponde al evangelio de hoy; y sin embargo hoy se habla también de una siembra: así como hay un sembrador bueno, también hay gente y también hay fuerzas que quieren sembrar el mal. Y así como el bien puede crecer y volverse fuerte, también el mal, como en una tenebrosa caricatura del bien, sabe crecer y se afianza y se vuelve fuerte. |
| − | Y este crecimiento del bien y del mal, este crecimiento, podríamos decir, simultáneo, que muchas veces nos exaspera y que puede llegar a confundirnos, este crecimiento lo representa Cristo a través de la figura del trigo y la cizaña | + | Y este crecimiento del bien y del mal, este crecimiento, podríamos decir, simultáneo, que muchas veces nos exaspera y que puede llegar a confundirnos, este crecimiento lo representa Cristo a través de la figura del trigo y la cizaña. El sembrador bueno, por supuesto ha dejado trigo, pero hay también la siembra maligna, y ahí están entonces los brotes de cizaña. |
| + | |||
| + | Es San Agustín el que nos da una pista muy interesante sobre esta parábola, porque nos hace ver que, en contraste con lo que sucede en la naturaleza, donde lo que nace trigo sólo puede seguir siendo trigo, y lo que nace cizaña sólo pude seguir siendo cizaña, en la vida del espíritu, en los corazones humanos sí que puede suceder algo inesperado: el trigo puede volverse cizaña o la cizaña puede volverse trigo. | ||
| + | |||
| + | Jesús advierte que no debe arrancarse el trigo junto con la cizaña cuando apenas empiezan a brotar. Es una imagen muy bien construida, porque en efecto, cuando apenas brotan el trigo y la cizaña se parecen mucho, a medida que crecen se van diferenciando. | ||
Revisión del 15:00 21 jul 2011
Fecha: 20110723
Título:
Original en audio: 4 min. 25 seg.
Una de las cualidades más hermosas de Jesucristo como predicador es lo que lo llamo su capacidad de hacer hablar a las cosas. Jesús toma lo más sencillo, como la levadura, como la moneda, como el rebaño, y a partir de esas cosas elementales, cotidianas, cercanas a la vida prácticamente de todos en todas partes, a partir de algo tan elemental, nos transmite preciosas y profundas enseñanzas.
La siembra, por ejemplo, es algo que Jesús aprovecha en sus parábolas, la más conocida es la parábola del sembrador, pero esa no es la que corresponde al evangelio de hoy; y sin embargo hoy se habla también de una siembra: así como hay un sembrador bueno, también hay gente y también hay fuerzas que quieren sembrar el mal. Y así como el bien puede crecer y volverse fuerte, también el mal, como en una tenebrosa caricatura del bien, sabe crecer y se afianza y se vuelve fuerte.
Y este crecimiento del bien y del mal, este crecimiento, podríamos decir, simultáneo, que muchas veces nos exaspera y que puede llegar a confundirnos, este crecimiento lo representa Cristo a través de la figura del trigo y la cizaña. El sembrador bueno, por supuesto ha dejado trigo, pero hay también la siembra maligna, y ahí están entonces los brotes de cizaña.
Es San Agustín el que nos da una pista muy interesante sobre esta parábola, porque nos hace ver que, en contraste con lo que sucede en la naturaleza, donde lo que nace trigo sólo puede seguir siendo trigo, y lo que nace cizaña sólo pude seguir siendo cizaña, en la vida del espíritu, en los corazones humanos sí que puede suceder algo inesperado: el trigo puede volverse cizaña o la cizaña puede volverse trigo.
Jesús advierte que no debe arrancarse el trigo junto con la cizaña cuando apenas empiezan a brotar. Es una imagen muy bien construida, porque en efecto, cuando apenas brotan el trigo y la cizaña se parecen mucho, a medida que crecen se van diferenciando.