Diferencia entre revisiones de «P074003a»
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| + | Estos días finales del tiempo pascual tiene varios propósitos: en primer lugar, que quede bien grabado en nuestro corazón el misterio de la victoria de Cristo por su resurrección. La resurrección del Señor es el centro de nuestra fe, es el motor del apostolado, es el objeto de neustra contemplación, es también la dulce esperanza que nos ayuda a sobrellevar las dificultades de la vida. Así que lo primero es eso: ser confirmados en la verdad de la resurrección. | ||
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| + | En segundo lugar, estos días nos ayudan a prepararnos para la fiesta de Pentecostés. Recordemos que sin Pentecostés la Pascua queda incompleta, radicalmente incompleta; sin Pentecostés la victoria de Jesús sería un hecho del pasado y un hecho que sólo podríamos referirlo a Ël diciendo: "¡Que bueno para Él! ¡Qué bella su victoria!", la de Él, pero nosotros quedaríamos de algún modo excluidos de esa victoria, porque seguiríamos sujetos a la doblez y a la inconsistencia de nuestros corazones. | ||
Revisión del 12:16 7 jun 2011
Fecha: 20110609
Título
Original en audio. 4 min. 23 seg.
Estos días finales del tiempo pascual tiene varios propósitos: en primer lugar, que quede bien grabado en nuestro corazón el misterio de la victoria de Cristo por su resurrección. La resurrección del Señor es el centro de nuestra fe, es el motor del apostolado, es el objeto de neustra contemplación, es también la dulce esperanza que nos ayuda a sobrellevar las dificultades de la vida. Así que lo primero es eso: ser confirmados en la verdad de la resurrección.
En segundo lugar, estos días nos ayudan a prepararnos para la fiesta de Pentecostés. Recordemos que sin Pentecostés la Pascua queda incompleta, radicalmente incompleta; sin Pentecostés la victoria de Jesús sería un hecho del pasado y un hecho que sólo podríamos referirlo a Ël diciendo: "¡Que bueno para Él! ¡Qué bella su victoria!", la de Él, pero nosotros quedaríamos de algún modo excluidos de esa victoria, porque seguiríamos sujetos a la doblez y a la inconsistencia de nuestros corazones.