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Revisión del 14:52 28 may 2011

Fecha: 20110530

Título: ¿De que manera es tu corazon casa para el Evangelio?

Original en audio: 4 min. 28 seg.


Preguntémonos: ¿hay un hilo conductor que nos ayude a ubicar todas estas historias, todos estos relatos del libro de los Hechos de los Apóstoles que nos ha venido acompañando durante el tiempo pascual? Sí lo hay, son las palabras de Cristo cuando dice a sus Apóstoles al comienzo del libro: "Seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaría y hasta los confines del orbe" Hechos de los Apóstoles 1,8.

Se trata de un movimiento expansivo como de círculos concéntricos que se van ensanchando, y Cristo está al centro de ese movimiento. El Resucitado conquista los corazones de sus Apóstoles, lo llena, los colma del Espíritu Santo de Dios, y ellos se convierten en voces de Jesús, en testigos de Jesús, que van ampliando, que van llevando esta noticia hasta los confines del orbe.

Y esto se refleja en un hecho con el que termina el libro, el libro tiene veintiocho capítulos, y el último de estos capítulos cuenta cómo Pablo queda prisionero en Roma pero pronto a ser liberado. Según la tradición, después de un tiempo en el que probablemente fue hasta España, Pablo fue capturado nuevamente y finalmente degollado, decapitado, en la ciudad de Roma.

Pero la pregunta es esta: ¿Por qué termina ahí el libro? Pues porque llegar hasta Roma y llegar hasta España, en ese mundo antiguo, era llegar hasta lo último de lo último, hasta los confines. Pero el libro, reconozcámoslo, de algún modo queda incompleto porque tenemos que completarlo tú y yo, es decir, los hechos tuyos y los hechos míos, tienen que unirse a los hechos de los Apóstoles.

Este libro está incompleto porque sólo podrá completarse cuando la Iglesia, cuando cada uno de nosotros haya hecho su tarea. Y por eso nosotros tenemos que llevar el Evangelio hasta el último rincón.

Como ves, se trata de un plan grandioso, se trata de algo macro, es del tamaño del mundo, es algo global, es algo universal; pero al mismo tiempo es algo que depende de seres humanos concretos, en circunstancias bien específicas. Así por ejemplo en la primera lectura de hoy, tomada del capítulo dieciséis de los Hechos de los Apóstoles, encontramos que hay una mujer llamada Lidia, la cual abre su corazón a la fe.

Ella recibe la Palabra de Dios, ella cree en la Palabra del Señor. Y cuando ella acepta esa Palabra, y cuando ella se convence de esa Palabra, entonces también abre su casa y obliga, cariñosamente, afectuosamente, obliga a Pablo y a sus compañeros a que se hospeden, y entonces la familia de Lidia se convierte, en primer lugar se convierte a Jesucristo, pero en segundo lugar se convierte en un centro misionero. La casa de Lidia es como el primer hogar para Jesús en Europa.

Lidia vivía en la ciudad de Filipos, región de Macedonia, al oriente de Europa. Y allá llega el Evangelio de Cristo. Y a través de la generosidad, la alegría y el espíritu hospitalario de lidia, ¡qué cosas maravillosas suceden! Y así el Evangelio empieza a correr su historia, a correr su aventura en tierras europeas.

Ahora te pregunto yo: ¿cuáles son tus hechos,-este libro se llama Hechos de los Apóstoles-, cuáles son tu hechos? ¿De qué manera eres tú también casa para Jesús? ¿De qué manera es tu corazón casa para el Evangelio? ¿De qué manera es tu familia centro de evangelización para que la Palabra, la Buena Noticia siga recorriendo, siga avanzando hasta el confín del mundo?