Diferencia entre revisiones de «Ap06006a»
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| + | Podemos decir que el tiempo pascual es como un puente, un puente que va desde la resurrección de Cristo, que celebramos en la solemnidad de la Vigilia Pascual, hasta Pentecostés. Y en ese puente, Cristo y el Espíritu, de laguna manera extienden hacia nosotros su presencia, su poder. | ||
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| + | Decían los antiguos Padres de la Iglesia que Cristo y el espíritu eran como las dos manos de Papá Dios, y que Dios extendía sus manos para abrazarnos con el envío de su Hijo y con el envío del Espíritu. | ||
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| + | Pues bien, el Hijo y el Espíritu son los que nos han ido acompañando en la Pascua, pero podemos decir que al principio tiene mayor presencia el Resucitado, las apariciones del Resucitado, el impacto en unos discípulos poco creyentes, las primeras persecuciones; y luego a medida que vamos avanzando en la Pascua, el Espíritu se va revelando como vida de la comunidad creyente, como líder en la misión, como luz que esclarece el misterio de Cristo, como fuerza para vencer las dificultades, como autor de maravillas, como aquel, en fin, que renueva todo lo que nosotros somos y tenemos. | ||
Revisión del 00:02 28 may 2011
Fecha: 20110529
Título:
Original en audio 4 min. 37 seg.
Nuestro camino por el tiempo pascual va avanzando: llegamos ya al sexto domingo, y en esta ocasión y de aquí en adelante el Espíritu Santo de Dios será cada vez más el protagonista de la Pascua.
Podemos decir que el tiempo pascual es como un puente, un puente que va desde la resurrección de Cristo, que celebramos en la solemnidad de la Vigilia Pascual, hasta Pentecostés. Y en ese puente, Cristo y el Espíritu, de laguna manera extienden hacia nosotros su presencia, su poder.
Decían los antiguos Padres de la Iglesia que Cristo y el espíritu eran como las dos manos de Papá Dios, y que Dios extendía sus manos para abrazarnos con el envío de su Hijo y con el envío del Espíritu.
Pues bien, el Hijo y el Espíritu son los que nos han ido acompañando en la Pascua, pero podemos decir que al principio tiene mayor presencia el Resucitado, las apariciones del Resucitado, el impacto en unos discípulos poco creyentes, las primeras persecuciones; y luego a medida que vamos avanzando en la Pascua, el Espíritu se va revelando como vida de la comunidad creyente, como líder en la misión, como luz que esclarece el misterio de Cristo, como fuerza para vencer las dificultades, como autor de maravillas, como aquel, en fin, que renueva todo lo que nosotros somos y tenemos.