Diferencia entre revisiones de «7pa5004a»
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De inmediato, mis hermanos, relacionamos esta palabra, estoy seguro, con aquel pasaje de la samaritana, donde Cristo también se declarara sediento. | De inmediato, mis hermanos, relacionamos esta palabra, estoy seguro, con aquel pasaje de la samaritana, donde Cristo también se declarara sediento. | ||
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Y por eso podemos hablar de la sed en varias dimensiones. Podemos descubrir la sed como esa íntima, irreemplazable, apremiante necesidad humana, y entonces descubriremos que hay muchos modos de sed: la sed de la verdad, la sed de la justicia, de la que también habló Jesucristo: "Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia" [[:Category:Mateo 005_006|Mateo 5,6]], la sed de la paz, tan esquiva por ejemplo en nuestro país, la sed de la santidad, la sed de Dios. | Y por eso podemos hablar de la sed en varias dimensiones. Podemos descubrir la sed como esa íntima, irreemplazable, apremiante necesidad humana, y entonces descubriremos que hay muchos modos de sed: la sed de la verdad, la sed de la justicia, de la que también habló Jesucristo: "Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia" [[:Category:Mateo 005_006|Mateo 5,6]], la sed de la paz, tan esquiva por ejemplo en nuestro país, la sed de la santidad, la sed de Dios. | ||
| − | Esa es una dimensión: reconocer la sed como esa profunda necesidad de nosotros. Y aquí nos podemos hacer una pregunta: ¿Cuál es la sed que gobierna mi vida? Porque cada persona es gobernada por algún tipo de sed. El que tiene sed de justicia tal vez organice un ejército para liberar a una nación; el que tiene sed de conocimientos tal vez buscará una sabiduría en los libros o en países lejanos; y el que tiene sed del placer seguramente buscará las conveniencias del dinero fácil,los lugares de diversión. | + | Esa es una dimensión: reconocer la sed como esa profunda necesidad de nosotros. Y aquí nos podemos hacer una pregunta: ¿Cuál es la sed que gobierna mi vida? Porque cada persona es gobernada por algún tipo de sed. El que tiene sed de justicia tal vez organice un ejército para liberar a una nación; el que tiene sed de conocimientos tal vez buscará una sabiduría en los libros o en países lejanos; y el que tiene sed del placer seguramente buscará las conveniencias del dinero fácil, los lugares de diversión. |
Podemos definir lo que nosotros somos conociendo la clase de sed que tenemos. Para nosotros no hay duda de cuál es la sed que tiene Cristo. Sed tiene su cuerpo deshidratado por la tortura a la que ha sido sometido; pero además de esa sed biológica y física sabemos cuál es la sed que tiene, ya lo dijo San Agustín en el caso de la samaritana: sed de nuestra fe para lograr nuestra salvación y la gloria de Dios. | Podemos definir lo que nosotros somos conociendo la clase de sed que tenemos. Para nosotros no hay duda de cuál es la sed que tiene Cristo. Sed tiene su cuerpo deshidratado por la tortura a la que ha sido sometido; pero además de esa sed biológica y física sabemos cuál es la sed que tiene, ya lo dijo San Agustín en el caso de la samaritana: sed de nuestra fe para lograr nuestra salvación y la gloria de Dios. | ||
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Hay otro enfoque también en el tema de la sed, y es el contraste que han predicado varias veces los antiguos Padres de la Iglesia: Cristo, que tiene sed, se convierte en la Cruz en un manantial porque de Él sale sangre y agua; tiene sed y da de beber. | Hay otro enfoque también en el tema de la sed, y es el contraste que han predicado varias veces los antiguos Padres de la Iglesia: Cristo, que tiene sed, se convierte en la Cruz en un manantial porque de Él sale sangre y agua; tiene sed y da de beber. | ||
| − | Se extrañaban los discípulos en el caso del episodio de la samaritana cómo era que Él no comía, y Él dijo: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra" Juan | + | Se extrañaban los discípulos en el caso del episodio de la samaritana cómo era que Él no comía, y Él dijo: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra" [[:Category:Juan 004_034|San Juan 434]]. Y efectivamente, fíjate que en el caso de la samaritana, termina el relato y finalmente nadie le dio de beber a Cristo, y tenía sed. |
Miremos ese misterio: Éste tiene sed y da de beber, ¿eso cómo se explica? Se explica porque el que tiene sed puede entender, puede comprender, puede descubrir las grietas del corazón humano. Con la ayuda del Espíritu expresémoslo de esta manera. | Miremos ese misterio: Éste tiene sed y da de beber, ¿eso cómo se explica? Se explica porque el que tiene sed puede entender, puede comprender, puede descubrir las grietas del corazón humano. Con la ayuda del Espíritu expresémoslo de esta manera. | ||
Revisión del 17:13 21 may 2011
Fecha: 20330418
Título:
Original en audio: 8 min. 17 seg.
"Tengo sed" Juan 19,18.
De inmediato, mis hermanos, relacionamos esta palabra, estoy seguro, con aquel pasaje de la samaritana, donde Cristo también se declarara sediento.
La sed es una realidad muy propia de la tierra de Jesús, Tierra sedienta. Hay también un salmo, el Salmo 63 y que así lo recuerda: "Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo; mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua" Salmo 63,2.
Y por eso podemos hablar de la sed en varias dimensiones. Podemos descubrir la sed como esa íntima, irreemplazable, apremiante necesidad humana, y entonces descubriremos que hay muchos modos de sed: la sed de la verdad, la sed de la justicia, de la que también habló Jesucristo: "Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia" Mateo 5,6, la sed de la paz, tan esquiva por ejemplo en nuestro país, la sed de la santidad, la sed de Dios.
Esa es una dimensión: reconocer la sed como esa profunda necesidad de nosotros. Y aquí nos podemos hacer una pregunta: ¿Cuál es la sed que gobierna mi vida? Porque cada persona es gobernada por algún tipo de sed. El que tiene sed de justicia tal vez organice un ejército para liberar a una nación; el que tiene sed de conocimientos tal vez buscará una sabiduría en los libros o en países lejanos; y el que tiene sed del placer seguramente buscará las conveniencias del dinero fácil, los lugares de diversión.
Podemos definir lo que nosotros somos conociendo la clase de sed que tenemos. Para nosotros no hay duda de cuál es la sed que tiene Cristo. Sed tiene su cuerpo deshidratado por la tortura a la que ha sido sometido; pero además de esa sed biológica y física sabemos cuál es la sed que tiene, ya lo dijo San Agustín en el caso de la samaritana: sed de nuestra fe para lograr nuestra salvación y la gloria de Dios.
Esta es la sed de Cristo, esa es la de Él, ¿y la mía? ¿Cuál es la sed que esta gobernando mi vida? ¿Qué es lo que estoy haciendo y hacia dónde me estoy encaminando? Hay una lámpara que podemos encender en el sendero de nuestra existencia y es preguntarnos seriamente cuál es la sed que nos mueve, porque no es tan obvio.
Si nos vamos a referir al caso de religiosas o de sacerdotes, lo obvio debería ser: sed de santidad, por ejemplo, pero eso no sucede siempre así, se nos puede entrar de contrabando una sed de poder, o una sed de dinero, o una sed de fama. Preguntarse a fondo cuál es la sed que uno tiene, es mirar a esto que Santa Catalina de Siena llamaba "el conocimiento de uno mismo". No tengamos miedo a esa verdad que puede aparecer en nuestra vida cuando nos preguntamos seria y profundamente cuál es la sed que me gobierna.
Hay otro enfoque también en el tema de la sed, y es el contraste que han predicado varias veces los antiguos Padres de la Iglesia: Cristo, que tiene sed, se convierte en la Cruz en un manantial porque de Él sale sangre y agua; tiene sed y da de beber.
Se extrañaban los discípulos en el caso del episodio de la samaritana cómo era que Él no comía, y Él dijo: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra" San Juan 434. Y efectivamente, fíjate que en el caso de la samaritana, termina el relato y finalmente nadie le dio de beber a Cristo, y tenía sed.
Miremos ese misterio: Éste tiene sed y da de beber, ¿eso cómo se explica? Se explica porque el que tiene sed puede entender, puede comprender, puede descubrir las grietas del corazón humano. Con la ayuda del Espíritu expresémoslo de esta manera.