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| + | De inmediato, mis hermanos, relacionamos esta palabra, estoy seguro, con aquel pasaje de la samaritana, donde Cristo también se declarara sediento. | ||
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| + | La sed es una realidad muy propia de la tierra de Jesús, Tierra sedienta. Hay también un salmo, el Salmo 63 y que así lo recuerda: "Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo; mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua" Salmo 63,2 . | ||
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| + | Y por eso podemos hablar de la sed en varias dimensiones. Podemos descubrir la sed como esa íntima, irreemplazable, apremiante necesidad humana, y entonces descubriremos que hay muchos modos de sed: la sed de la verdad, la sed de la justicia, de la que también habló Jesucristo: "Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia" Mateo 5,6, la sed de la paz, tan esquiva por ejemplo en nuestro país, la sed de la santidad, a sed de Dios | ||
Revisión del 15:18 21 may 2011
Fecha: 20330418
Título:
Original en audio: 8 min. 17 seg.
"Tengo sed" Juan 19,28.
De inmediato, mis hermanos, relacionamos esta palabra, estoy seguro, con aquel pasaje de la samaritana, donde Cristo también se declarara sediento.
La sed es una realidad muy propia de la tierra de Jesús, Tierra sedienta. Hay también un salmo, el Salmo 63 y que así lo recuerda: "Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo; mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua" Salmo 63,2 .
Y por eso podemos hablar de la sed en varias dimensiones. Podemos descubrir la sed como esa íntima, irreemplazable, apremiante necesidad humana, y entonces descubriremos que hay muchos modos de sed: la sed de la verdad, la sed de la justicia, de la que también habló Jesucristo: "Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia" Mateo 5,6, la sed de la paz, tan esquiva por ejemplo en nuestro país, la sed de la santidad, a sed de Dios