Diferencia entre revisiones de «K041002a»
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¿A quién no le gusta un anuncio de alegría? Qué hermoso que esta cuarta semana de Cuaresma empieza con esas palabras del capítulo sesenta y cinco de Isaías. Es una promesa de alegría, de salud, de abundancia, de bendición. | ¿A quién no le gusta un anuncio de alegría? Qué hermoso que esta cuarta semana de Cuaresma empieza con esas palabras del capítulo sesenta y cinco de Isaías. Es una promesa de alegría, de salud, de abundancia, de bendición. | ||
| − | Dios compromete su propia palabra para decir todas las maravillas que van a venir sobre su pueblo elegido. | + | Dios compromete su propia palabra para decir todas las maravillas que van a venir sobre su pueblo elegido. El llanto, la tristeza se alejan, el temor desaparece,la paz se afianza,la esperanza crece, el gozo de todos va en aumento. |
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| + | Es un panorama maravilloso, se parece mucho al paraíso. La Biblia, en sus primeros capítulos, allá en el Génesis, nos cuenta del paraíso terrenal.Indudablemente, Isaías, en este capítulo sesenta y cinco, tiene en mente algo similar: hay abundancia y paz, hay bendición y seguridad. | ||
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| + | Pero es que si hay un nuevo paraíso es porque hay primero una nueva creación, y es aquí donde debemos poner el énfasis. Precisamente, las palabras del texto para la Misa de hoy empiezan diciendo: "Olviden lo pasado, voy a hacer un cielo nuevo, voy a hacer una tierra nueva" [[:Category:Isaías 065_017-018|Isaías 65,17-18]]. | ||
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| + | Es decir, el Dios que lo creó todo puede volver a crearlo todo. Dios no quedó cansado al crear el universo; por consiguiente, el poder de Dios no está exhausto: Dios tiene suficiente poder y sabiduría para hacer este y muchos más universos, y por eso es posible la nueva creación. | ||
Revisión del 16:03 2 abr 2011
Fecha: 20110404
Título:
Original en audio: 4 min. 18 seg.
¿A quién no le gusta un anuncio de alegría? Qué hermoso que esta cuarta semana de Cuaresma empieza con esas palabras del capítulo sesenta y cinco de Isaías. Es una promesa de alegría, de salud, de abundancia, de bendición.
Dios compromete su propia palabra para decir todas las maravillas que van a venir sobre su pueblo elegido. El llanto, la tristeza se alejan, el temor desaparece,la paz se afianza,la esperanza crece, el gozo de todos va en aumento.
Es un panorama maravilloso, se parece mucho al paraíso. La Biblia, en sus primeros capítulos, allá en el Génesis, nos cuenta del paraíso terrenal.Indudablemente, Isaías, en este capítulo sesenta y cinco, tiene en mente algo similar: hay abundancia y paz, hay bendición y seguridad.
Pero es que si hay un nuevo paraíso es porque hay primero una nueva creación, y es aquí donde debemos poner el énfasis. Precisamente, las palabras del texto para la Misa de hoy empiezan diciendo: "Olviden lo pasado, voy a hacer un cielo nuevo, voy a hacer una tierra nueva" Isaías 65,17-18.
Es decir, el Dios que lo creó todo puede volver a crearlo todo. Dios no quedó cansado al crear el universo; por consiguiente, el poder de Dios no está exhausto: Dios tiene suficiente poder y sabiduría para hacer este y muchos más universos, y por eso es posible la nueva creación.