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Nunca olvidemaos que la Cuaresma es peregrinación, la Cuaresma es camino. Y una de las estaciones más importantes en la Cuaresma es el perdón, perdón que recibimos porque lo necesitamos, y perdón quedamos. Tenemos el derecho de ser perdonados y tenemos también el deber de perdonar.
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''Nunca olvidemos que la Cuaresma es peregrinación, la Cuaresma es camino. Y una de las estaciones más importantes en la Cuaresma es el perdón, perdón que recibimos porque lo necesitamos, y perdón que damos. Tenemos el derecho de ser perdonados y tenemos también el deber de perdonar.''
  
 
Sé que es una manera un poco extraña de hablar del perdón, porque uno tiende a imaginar el perdón más como una cosa opcional; la realidad es que sin perdón no se puede vivir.  
 
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Por ejemplo, una pareja que renuncia a perdonarse, acabará disolviéndose; si los papás no perdonaran las faltas de sus hijos, no podrían realmente acompañarlos en su proceso de educación y formación. Pero si los hijos no perdonan las fallas que ven en los papás, jamás reconocerán plenamente su autoridad.
 
Por ejemplo, una pareja que renuncia a perdonarse, acabará disolviéndose; si los papás no perdonaran las faltas de sus hijos, no podrían realmente acompañarlos en su proceso de educación y formación. Pero si los hijos no perdonan las fallas que ven en los papás, jamás reconocerán plenamente su autoridad.
  
POdemos decir que el perdón es una necesidad vital, una necesidad humana, pero es también un regalo que viene de Dios. Esto lo enfatiza el capítulo tercero del libro del profeta Daniel, es la primera lectura en la Misa de hoy.
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Podemos decir que el perdón es una necesidad vital, una necesidad humana, pero es también un regalo que viene de Dios. Esto lo enfatiza el capítulo tercero del libro del profeta Daniel, es la primera lectura en la Misa de hoy.
  
 
Lo que encontramos en este capítulo tercero de Daniel, es aun hombre piadoso llamado Azarías, y Azarías hace una oración suplicando el perdón de Dios. Lo más hermoso en le caso de esta oración, es que Azarías es plenamente consciente que no puede apoyarse en nada suyo.
 
Lo que encontramos en este capítulo tercero de Daniel, es aun hombre piadoso llamado Azarías, y Azarías hace una oración suplicando el perdón de Dios. Lo más hermoso en le caso de esta oración, es que Azarías es plenamente consciente que no puede apoyarse en nada suyo.
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Por eso el capítulo dieciocho de San Mateo, por medio de una parábola supremamente elocuente, nos muestra cómo, aquellas personas que son conscientes del perdón que Dios les ha dado son también generosas y comprensivas a la hora de perdonar a sus hermanos.
 
Por eso el capítulo dieciocho de San Mateo, por medio de una parábola supremamente elocuente, nos muestra cómo, aquellas personas que son conscientes del perdón que Dios les ha dado son también generosas y comprensivas a la hora de perdonar a sus hermanos.
  
Cuaresma: tiempo de reconciliación, tiempo para reconocer neustros fallos, tiepo para abrirnos al inmenso, al infinito amor de Dios y tiempo, también, para encontar en el perdón y en la reconciliación, una nueva vida, no sólo para nosotros, sino para nuestras familias y para la sociedad enttera.
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''Cuaresma: tiempo de reconciliación, tiempo para reconocer nuestros fallos, tiempo para abrirnos al inmenso, al infinito amor de Dios y tiempo, también, para encontrar en el perdón y en la reconciliación, una nueva vida, no sólo para nosotros, sino para nuestras familias y para la sociedad entera.''

Revisión actual del 21:51 27 mar 2011

Fecha: 20110329

Título: Tenemos el derecho de ser perdonados y tenenemos el deber de perdonar

Original en audio: 4 min. 19 seg.


Sí, amigos, seguimos avanzando en nuestro camino cuaresmal.

Nunca olvidemos que la Cuaresma es peregrinación, la Cuaresma es camino. Y una de las estaciones más importantes en la Cuaresma es el perdón, perdón que recibimos porque lo necesitamos, y perdón que damos. Tenemos el derecho de ser perdonados y tenemos también el deber de perdonar.

Sé que es una manera un poco extraña de hablar del perdón, porque uno tiende a imaginar el perdón más como una cosa opcional; la realidad es que sin perdón no se puede vivir.

Por ejemplo, una pareja que renuncia a perdonarse, acabará disolviéndose; si los papás no perdonaran las faltas de sus hijos, no podrían realmente acompañarlos en su proceso de educación y formación. Pero si los hijos no perdonan las fallas que ven en los papás, jamás reconocerán plenamente su autoridad.

Podemos decir que el perdón es una necesidad vital, una necesidad humana, pero es también un regalo que viene de Dios. Esto lo enfatiza el capítulo tercero del libro del profeta Daniel, es la primera lectura en la Misa de hoy.

Lo que encontramos en este capítulo tercero de Daniel, es aun hombre piadoso llamado Azarías, y Azarías hace una oración suplicando el perdón de Dios. Lo más hermoso en le caso de esta oración, es que Azarías es plenamente consciente que no puede apoyarse en nada suyo.

Nosotros descubrimos el verdadero tamaño, la verdadera dimensión del perdón cuando descubrimos precisamente que nos somos dignos de ser perdonados; es decir, el perdón no entra dentro de la lógica de una especie de transacción: "Yo hago esto y tú me perdonas".

Azarías se da cuenta que no tiene nada realmente eficaz, nada realmente valioso para ponerlo delante de Dios, y desde su propia limitación, desde su propia imposibilidad clama el perdón, pero entonces lo suplica como un regalo.

Y este regalo del perdón se convierte entonces como en el comienzo, en un nuevo comienzo, el comienzo en realidad de una nueva existencia.

Observemos que si cada uno de nosotros ha recibido la existencia, la ha recibido como un regalo; nosotros no hicimos nada par existir, precisamente no existíamos, y por eso no podíamos dar nada para empezar a existir.

Así pues, si no tenemos cómo adquirir la existencia, sino que la recibimos como un regalo, lo mismo sucede con el perdón, y por eso el perdón es el comienzo de una nueva existencia.

Si Dios es así bondadoso con nosotros, esa bondad divina no quiere detenerse en nosotros; ese torrente de misericordia y de gracia no quiere frenarse en ti una vez que te alcanza.

Por eso el capítulo dieciocho de San Mateo, por medio de una parábola supremamente elocuente, nos muestra cómo, aquellas personas que son conscientes del perdón que Dios les ha dado son también generosas y comprensivas a la hora de perdonar a sus hermanos.

Cuaresma: tiempo de reconciliación, tiempo para reconocer nuestros fallos, tiempo para abrirnos al inmenso, al infinito amor de Dios y tiempo, también, para encontrar en el perdón y en la reconciliación, una nueva vida, no sólo para nosotros, sino para nuestras familias y para la sociedad entera.