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Revisión del 00:55 26 ene 2011
Fecha: 20100101
Título: Dios nos protege con la bendicion y nos libera con la oracion sincera.
Original en audio: 35 min. 36 seg.
Mis hermanos, son muchos los sentimientos que se reúnen, se agolpan en el corazón en un día como hoy, este es un día en que todos deseamos recibir la bendición de Dios; porque empieza un año nuevo, un año civil nuevo.
El año litúrgico empezó con el Adviento, hace más o menos un mes, pero el año civil empieza el primero de enero y queremos empezar este año con pie firme.
En esta celebración la Iglesia nos invita a levantar nuestra mirada hacia María la madre de Cristo Dios, hoy es el día para meditar en el misterio de la maternidad divina, este misterio lo decimos en cada Ave María, la segunda parte del Ave María dice: "Santa María madre de Dios, ruega por nosotros pecadores".
Ese título, "Madre de Dios" es exactamente el que hoy celebramos y así la llamamos, porque ella es madre de uno que es Dios, puesto que Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios.
Aquella que es madre de Cristo en ese sentido es Madre de Dios, no que ella sea el comienzo de Dios, Dios no tiene principio sino que El es el principio de todo, pero María sí es el principio de la existencia humana de Jesucristo el Hijo de Dios.
Así que tenemos el tema del comienzo del año y tenemos el tema de la maternidad divina, también hoy podemos reflexionar en lo que significa aquello de bendecir, la primera lectura y el salmo nos hablan de bendiciones y algo muy hermoso que tuvimos en esta basílica anoche, fue ver familias completas que estaban asistiendo a la Santa Misa, muchos de nosotros recibimos el año Nuevo en Misa, que para mí es una alegría como ustedes no se pueden imaginar, a mi me parece que no hay mejor manera de comenzar el año, ¡eso de que cuento de agüeros ni que nada!, lo que vale es la fe que está puesta en Dios, la alegría de saber que somos sus hijos y la esperanza de recibir la plenitud de su bendición.
Yo se que hoy también hay familias que están aquí reunidas y vamos a hacer esta homilía un poquito diferente, vamos a dar en primer lugar un saludo a las familias que están aquí ¿será que se dé el caso de una familia que esté completa? ¿donde esté el papá, la mamá, hijos? Haber, aquí por ejemplo hay una familia y ahí está el niño haciéndose sentir, aquí está otra familia joven, que eso nos hace pensar que son como José María y el niño, ¡que hermosura!.
Aquí está otra familia completa, quiero ver la familia completa, miren el papá o el abuelito está en silla de ruedas, no lo vamos a molestar, pero con todo cariño lo acercamos, es una familia numerosa, hermosa, véala, levanten la mano para que la gente los vea, oramos por ustedes, denle un aplauso a esa familia, que hermosura.
Vamos a ver que otra familia completa hay, ahí está otra familia, el papito, la mamita y las dos niñas, ellos vienen a recibir bendición, estamos felices de que estén aquí, allá hay otra familia, haber cual es la familia más numerosa que esté completa, ¿se vale? papá, mama, hijos, primos y a eso agréguele lo que quiera, amigos no.
Esta es la esperanza de Colombia, que hagamos familias llenas de amor, llenas de fe, miren que belleza, yo me imagino que es la abuelita, Cerlila Ortegón con nueve hijos y una sola mujer, los amamos, le pedimos a Dios que los bendigan, muchas gracias de que estén aquí.
Aquí está otra familia, inmensa, esta es la esperanza de Colombia, los niños que están aquí, las niñas que están aquí, por favor aprendan donde está la esperanza de un país, familias unidas llenas de amor, llenas de fe, cerca de María Santísima, con la fe puesta en Jesucristo, mire, aquí están como dos busetas, vienen desde Popayán y desde la unión Nariño y de Ecuador también, para visitar a la Virgen de Chiquinquirá, aqui siempre oramos por Ecuador el año pasado estuve por allá en Ecuador.
Niños y niñas aquí presentes, miren esta familia, eso es lo que Dios quiere para el futuro de un país, tenemos que hacer familias llenas de amor, llenas de fe, unidas.
Ahora les voy a hacer una pregunta ¿quiénes son los mayores ahí? sea sincero delante de la Virgen ¿usted señor, alguna vez ha peleado con su esposa o nunca? Nunca han pelado, llegaron aquí San José y la Virgen, no, ya corrigió, que sí han tenido peleas, pero pequeñitas, ah bueno ya eso le creo más.
Esa es la familia cristiana, problemas, discusiones, peleas sí vamos a tener, pero lo importante es saberse perdonar, saberse querer, saberse apoyar, darle un ejemplo a los hijos, defender el futuro de la familia y del país, ¿y su señora esposa? Dele un abrazo y un besito a su esposa me hace el favor, muchas gracias, sean siempre bienvenidos.
Ese es el primer mensaje que queremos dar para hoy mis hermanos, la fe cristiana se construye y pasa por el futuro de la familia. Es muy importante que los papás les den a los hijos no solamente buenas palabras sino buenos ejemplos sobre todo, los hijos se dan cuenta que los papás tienen dificultades, que los papás tienen peleas, pero los hijos también se dan cuenta que los papás se perdonan y que vuelven a abrazarse y vuelven a besarse y este ejemplo queda grabado en los corazones de ellos.
Desde este Santuario Mariano Nacional, con toda la fuerza y la hermosura del corazón de la Virgen les quiero decir, bendigan ustedes a sus familias, bendigan ustedes a sus hijos, acostúmbrense a eso.
Entonces esta parte también la hacemos de un modo muy práctico. ¿Como se hace para bendecir a los hijos? la primera lectura de hoy nos da un una fórmula, un texto muy hermoso, entonces tengan la bondad, ya no vamos a hablar de familias completas sino todos los que hayan venido aquí que sean papá e hijo, o mamá e hijo, haber, el ejercicio es el siguiente, por favor, el papá o la mamá pone la mano en la frente de un hijo o una hija, si quieren se ponen de pie y quedan mas cómodos para hacerlo así, vamos a que ustedes van a bendecir a sus hijos y a sus hijas, nieto también me sirve, acostúmbrense a bendecir, por eso en muchas partes del país existía la costumbre de que los hijos nunca salían de la casa sin pedir la bendición, hay que pedirle la bendición al papá.
Póngale la mano, es decir pose su mano en el niño o nieto, y repitan después de mi "que el Señor te bendiga y te proteja, que el Señor te muestre su rostro radiante y te trate con bondad, que el Señor vuelva a ti sus ojos y te conceda la paz" Amén.
Seguramente tendrán algún otro hijo o hija ahí cerquita o los tíos tengan ahí cerquita al sobrino, en general es buena idea que nos acostumbremos en bendecirnos unos a otros.
Haber vamos a repetir el ejercicio, cambien de hijo, hija, nieto o sobrino, y vamos a orar por ellos, por los niños o niñas, y es muy importante orar por ellos, muy importante, y en este día primero de enero es hermosísimo seguir la palabra de Dios.
Listos para hacer esta bendición, repiten por favor los que están bendiciendo: "que el Señor te bendiga y te proteja, que el Señor te muestre su rostro radiante y te trate con bondad, que el Señor vuelva ti sus ojos y te conceda la paz" Amén.
Esta oración se encuentra en el libro de los Números 6, en la Biblia, cuando ustedes lleguen a su casa acostúmbrense a utilizar esta bendición, por las noches oren por sus hijos, cuando vayan a salir de su casa los niños oren por ellos, y ustedes niños y niñas, jóvenes de ambos sexos acostúmbrense a pedir la bendición. Un pueblo que recibe bendición es un pueblo que se pone bajo el amparo de Dios y que está dispuesto a obedecer a Dios.
Pero ahora vamos a hablar de otra clase de bendición, muchas personas en Colombia viven con una preocupación ¿será que me hicieron brujería, que me hicieron un maleficio? ¿será que me tienen ojeriza? Y las personas llevadas por el miedo acuden donde unos embaucadores, brujos para que le saquen el maleficio o para que les pongan una protección que se llama cierre de cuerpo o para que los bañen en hierbas de distintos olores y colores.
Que le quede claro a todo el mundo, ¡eso no le gusta a Dios! toda clase de brujería, adivinación, baño de hierbas para protegerse de espíritus, ritos extraños con el té, con el chocolate o con lo que sea, eso no le gusta a Dios, eso destruye la fe en el verdadero Dios.
El tarot, el horóscopo, el hi chin, el estar buscando el futuro en un brujo, en una persona que lee las cartas, así sea por curiosidad, no lo haga, eso no le gusta a Dios eso aparta la bendición de Dios a su hogar no lo haga, crea usted por favor conserve usted su fe en aquello que nos dice el apóstol San Pablo, él dice que si nosotros tomamos lo que Dios nos da y lo recibimos con bendición y acción de gracias nada puede hacernos daño.
Cuando usted entre a un nuevo lugar de trabajo, usted piense lo siguiente “si Dios en su providencia me dio este trabajo y si yo lo acepto con acción de gracias nada podrá hacerme daño”.
Cuando usted llegue a un nuevo vecindario, gente que usted no conoce y a veces hasta encuentran cosas raras, que les enterraron muñecos, huesos, tierra de difunto o no sé cuantas cosas, usted diga "yo esta casa se la pedí a Dios y yo la recibo de las manos de Dios y se la agradezco a Dios y nada puede hacerme daño".
Recuerden también lo que dice la 1Juan "el que está en ustedes, es decir, el Espíritu Santo, es más fuerte que el que está en el mundo" ( 1Juan 4,4)es decir, todo espíritu de tinieblas que quiera seducir, pervertir o confundir o hacer daño.
La vida de nosotros los cristianos está marcada por una bendición increíblemente, incalculablemente poderosa, es la bendición del Hijo de Dios, es la bendición de aquel que derramando su sangre derrotó para siempre a Satanás, derrotó para siempre el pecado, derroto para siempre a la muerte, así que desde el día de hoy tiene que haber un espíritu de paz en tu corazón, suceda lo que suceda, yo soy bendecido por Dios, yo estoy marcado por su gracia.
La señal en la que yo creo, el signo de mi vida no es Aries ni Capricornio, ni Escorpión, ni estupideces de esas, el signo de mi vida es el signo de la cruz, ese es el signo de mi vida, todos esos otros signos, todos esos otros inventos, no te traen bendición, te traen confusión, debilitan y agrietan tu fe, empobrecen tu confianza en el único Dios. Vivir como cristianos es vivir al amparo, a la sombra del árbol de la vida que es la cruz de Jesucristo, ese es el signo nuestro.
Cuando le vuelvan a preguntar sus amigas en el colegio, en el trabajo o en la universidad ¿y tu de que signo eres? Usted la mira a su amiga y le dice “soy del signo de la cruz”, verá que abre sus ojos como si fueran huevos fritos, - no pues yo decía de Aries, Acuario o no sé que - y tu le repites - en nada de eso creo, yo nací cuando Dios dispuso que yo naciera y estoy bajo el signo de la cruz-. Eso tenemos que decirlo sin miedo, sin violencia, sin perder la paz.
Acostumbrémonos hermanos a que vivir en la bendición es vivir bajo la señal de la cruz, esa es la señal de mi vida, esa es el amor de mi alma, ahí tengo mi victoria, en lo demás no creo y no importa lo que importa mi vida, lo que ha marcado mi vida es el niño del pesebre, el predicador de Galilea, el profeta que murió en Jerusalén, el santo hijo de Dios y de María Santísima, Jesús él es el que importa en mi vida.
Ese es el segundo punto de esta predicación, el primer punto eran las familias y la necesidad de bendecirse, el segundo punto es estamos bajo la señal de la cruz y todo lo demás desprécielo sin petulancia y sin herir a nadie, simplemente diga, en nada de eso creo, no pierdas tiempo conmigo, yo no hago juegos de esos.
-Ven que te voy a leer el horóscopo- , -no me leas nada léeme el evangelio-, ¡ay! te volviste protestante- , no, descubrí las riquezas de mi fe católica, bendito Dios y la Virgen Amén, así vas a dar testimonio frente a las demás personas.
También aquí cabe recordar la importancia de trazarnos debidamente la señal de la cruz, que es la señal de la bendición, algunos de los que vienen a esta basílica se trazan la señal de la cruz, pero uno no sabe si están espantando una mosca o que, hacen como un garabato o no sé qué cosa que uno no sabe si están espantando mosquitos, que yo sepa no hay mosquitos en esta basílica.
¡Dejen de espantar moscos! la señal de la cruz se traza bien, clara, que se vea la señal completa de la cruz, que se vea que la cruz ha marcado tu vida, que se vea que Jesucristo que con la cruz te dio libertad, es el centro de tu vida, la señal de la cruz es algo sagrado para nosotros y a los niños enséñenles muy bien a trazar la señal de la cruz, que se vea a quien pertenecemos, que se vea quien es el que nos ha bendecido.
La tercera y última parte de esta predicación tiene que ver con los enemigos, ya dijimos que hay personas que tienen temor de que les hayan hecho algún maleficio, pues mira, Jesús que es nuestro líder, nuestro salvador, el amor de nuestras almas y el maestro de nuestras vidas, Jesús nos enseño que es lo que había que hacer cuando tengas un enemigo, con un enemigo ¿qué hay que hacer? Orar por él, eso es lo que hay que hacer.
Pero como voy a orar por mi enemigo si me cae mal, me cae gordo, le tengo antipatía, no nos queremos ni poquito, Jesús no dijo que tu enemigo te iba a caer bien, seguramente tu enemigo te cae como un mazazo en la nuca, tu enemigo te cae mal, le ves cara de dolor de muelas, te fastidia. Jesús no dijo, oren por aquellos que les caen bien, Jesús nos dijo que había que aprender a orar por los enemigos y la mejor manera de orar por los enemigos es sencilla y simplemente entregarlos al poder de la voluntad de Dios.
Uno no tiene que jugar con las emociones o los sentimientos, haber si siento bonito o siento algo feo, no, lo que uno tiene que hacer es entregar o si lo digo de una manera más vigorosa, arrojar a los pies de Cristo crucificado ese enemigo.
¿Cómo se hace?, supongamos que su enemigo se llama ¿Qué nombre le pondremos a ese enemigo que no coincida con el nombre de ninguno de ustedes? eso es muy difícil, encontrar un nombre, porque hay gente muy creativa para poner esos nombres, yo voy a suponer que ninguno de ustedes se llama Jefté que es un nombre de la Biblia y voy a suponer que el enemigo suyo es una persona que se llama Jefté, ¿como hace uno para orar por Jefté? uno ora diciendo las siguientes palabras: "Padre Dios entrego a Jefté al poder de tu voluntad, cumple en el tu voluntad" y punto, no más.
Usted no tiene que agregar nada malo, porque eso iría en contra de la voluntad de Dios; pero tampoco tiene que agregar nada bueno, porque seguramente usted se sentiría como una hipócrita, si por ejemplo una mujer está orando por la vieja esa arpía, desgraciada que le quitó el marido, pues entonces esta mujer no va a orar por esa otra mujer diciendo, Señor que le vaya bien, eso no sería honesto, eso no sería real y probablemente no es lo que necesita esa adultera para convertirse y aprender a respetar la ley de Dios.
Entonces al orar por esa mujer ¿cierto? Lo que hay que hacer es decir vamos a suponer que esa mujer se llama Jeftina, claro, de que otra manera se va a llamar, ¿como se debe orar una mujer, por la enemiga? es decir, aquella miserable, malvada que le arruinó el hogar, debe orar o no debe orar, pues sí debe orar ¿y como debe orar? "Señor, cumple en Jeftina tu voluntad, hoy la entrego al poder de tu voluntad Señor" Amen y punto nada mas, no agregue nada más, ni positivo ni negativo, solamente diga eso.
Con esa oración usted está logrando tres cosas: primera, le está haciendo caso a Jesucristo, segunda, se está liberando usted de cualquier iniquidad que el corazón de esa otra persona haya querido traer a su vida; y tercera, usted está preparando el camino para que esa persona, si Dios así lo permite, un día se convierta, por eso hay que orar por los enemigos.
Terminemos con un ejercicio práctico, piense usted en un enemigo que tenga o haya tenido, enemigo en serio, y yo estoy hablando aquí en un país donde lamentablemente se secuestra, se mata, se traiciona, se roba, piense usted en un enemigo que haya tenido o tenga, piense, identifique aquí el nombre de esa persona, quizá alguien de su familia, quizá su ex marido, quizá un socio que lo haya traicionado en los negocios, quizás un funcionario público que cometió prevaricación en contra suya.
Piense quien es ese enemigo que le hizo daño a usted, puede ser una persona mayor, quizás un adulto que abusó de usted cuando usted era niño o niña, piense en esa persona, no reprima mas ese recuerdo, estamos en la casa de Dios, aquí nada nos puede hacer daño, vamos a traer a la memoria a esa persona que nos pervirtió, que nos engaño, que nos robó, que nos insultó injustamente, piense usted en esa persona en este momento, no tenga miedo, estamos en la casa de Dios, estamos bajo el amparo de la intercesión de la Virgen María, piense en esa persona y hoy declárese libre del daño que esa persona quiso hacerle y usted se va a declarar libre haciendo por esa persona, haciendo lo que esa persona no hizo, orar por usted, usted sí va a orar por ella, pero no va a orar deseando cosas que usted no sentiría verdaderamente y que quizás no debe sentir.
Lo más importante en esta oración no es el sentimiento, es la obediencia en la fe, ahora usted ya tiene en su mente a esa persona, ahora va usted a decir después de mi la oración, yo la voy a decir dos veces, una vez con el nombre de un hombre, Jefté, suponiendo que ese sea el nombre de un enemigo y después Jeftina, cuando yo diga esa oración usted no va a decir Jefté sino va a decir el nombre de ese hombre que le hizo daño a usted, porque lo robó, porque lo dañó, porque lo insultó, porque lo maltrató, porque lo secuestró a usted.
Usted hoy se va a declarar libre, usted hoy va a experimentar la libertad, como nos dice la Carta a los Gálatas que hemos escuchado, “la prueba de que somos hijos es que Dios nos ha dado el espíritu de su Hijo” (Carta a los Gálatas 4,4).
Entonces vamos a orar por los enemigos hombres, listos, preparados por favor, repiten después de mi, recuerden que yo digo Jefte y usted dice el nombre de algún hombre que le haya hecho un daño salvaje, lo decepcionó, lo engañó, lo insultó, lo echó de algún trabajo, lo maltrató, lo robó, tenga en la cabeza el nombre de esa persona, por favor repitan después de mi y recuerden cambiar el nombre "Señor, hoy entrego al poder de tu voluntad a ese enemigo mío hombre, cumple en Jefté tu voluntad".
Ahora vamos a orar por las personas mujeres que nos han tratado como enemigos, aquellas mujeres que nos han hecho daño, que nos han lastimado, que nos han traicionado, que nos han herido, que se han burlado de nosotros, que destruyeron hogares, repiten después de mi por favor "Señor, hoy quiero ser libre del daño que me causó Jeftina, hoy entrego a Jeftina al poder de tu voluntad".
Con toda fe diga esa oración una vez más, hoy entrego a Jeftina al poder de tu voluntad, entregue a esa persona al poder de la voluntad de Dios, entréguela, eso es aplicar el lenguaje de la bendición, es increíble como eso va liberando el corazón, es increíble como eso va trayendo libertad.
Sigamos mis hermanos la celebración eucarística, ahora vamos a renovar nuestra fe y Dios nuestro Padre nos ha enseñado muchas cosas, a proteger nuestras familias a no dejarnos asustar por maldiciones o agüeros y a defendernos de nuestros enemigos sin hacerles daño.