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Jesús lo anunció, “si alguien no os recibe, sacudíos el polvo” [[:Category:Lucas 009_005|San Lucas 9,5]]. Y si uno lee luego los Hechos de los Apóstoles, ¿qué encuentra? Que esas no eran palabras vanas, esas palabras se cumplieron a la letra.  
 
Jesús lo anunció, “si alguien no os recibe, sacudíos el polvo” [[:Category:Lucas 009_005|San Lucas 9,5]]. Y si uno lee luego los Hechos de los Apóstoles, ¿qué encuentra? Que esas no eran palabras vanas, esas palabras se cumplieron a la letra.  
  
Lea usted los Hechos de los Apóstoles, capítulos 13, 14, 15, 16, 17, vaya leyendo la historia de esas misiones de Pablo, cómo llegaba Pablo, si hay alguien que conozca el poder del Espíritu Santo después de Cristo y de María, San Pablo, digo yo, bueno, todos los apóstoles.  
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Lea usted los Hechos de los Apóstoles, capítulos trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, vaya leyendo la historia de esas misiones de Pablo, cómo llegaba Pablo, si hay alguien que conozca el poder del Espíritu Santo después de Cristo y de María, San Pablo, digo yo, bueno, todos los apóstoles.  
  
 
Llega Pablo que era un volcán del Espíritu Santo, con ese poder del Espíritu, con ese don de predicación, con esos milagros sin igual, llega Pablo a predicar y a anunciar la buena noticia de Jesucristo, y cuando terminaba, en algunas sinagogas, a empellones lo sacaban de la sinagoga y agarre las piedras y: "¡Acábenlo, mátenlo, mátenlo!”. Predicador de Jesucristo.
 
Llega Pablo que era un volcán del Espíritu Santo, con ese poder del Espíritu, con ese don de predicación, con esos milagros sin igual, llega Pablo a predicar y a anunciar la buena noticia de Jesucristo, y cuando terminaba, en algunas sinagogas, a empellones lo sacaban de la sinagoga y agarre las piedras y: "¡Acábenlo, mátenlo, mátenlo!”. Predicador de Jesucristo.
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Revisión del 16:59 26 sep 2010

Fecha: 20000927

Título: ¿Que quiere decir que Jesucristo envia a sus apostoles a predicar "de aldea en aldea"?

Original en audio: 27 min. 35 seg.


Dios nuestro Señor nos regala un evangelio lleno de alegría, un evangelio que tiene acordes de victoria, que tiene perfume de triunfo, un momento muy bello de la vida de Jesucristo, y un momento inolvidable en la experiencia de los Apóstoles.

El Señor Jesús, que hasta ahora había sido como un predicador maravilloso y un taumaturgo maravilloso, pero solitario, ahora hace en cierto modo un milagro mayor que todos los anteriores, porque otorga a sus amigos a sus discípulos más cercanos la gracia, el poder, la autoridad para hacer lo que Él mismo venía haciendo.

Jesús vino a nuestra tierra a compartir nuestro destino; pero ahora vemos una cosa que es todavía más grande, Cristo nos hace compartir de su destino.

Es conmovedor, es hermosísimo ver que Jesús se hace solidario de nuestra pobreza, pero es todavía más impresionante ver, que a través de esa solidaridad suya con nuestra pobreza, Él nos hizo solidarios con su riqueza; no solamente descendió Él hacia nosotros, sino que nos hizo ascender a nosotros.

Nos sube, nos hace subir hacia Él, nos empieza a participar del poder, de la belleza, de la gracia, de la limpieza de su vida a través de su ministerio y en primer lugar por medio de los Apóstoles.

Cuando vemos a Jesús pobre en ese pesebre, cuando vemos a Jesús escondido en ese pequeño pueblo que era Nazaret, cuando sabemos que Jesús experimenta las privaciones de tantos necesitados de su tiempo, sentimos un amor inmenso por Jesucristo.

Jesús, tú quisiste compartir lo que nosotros somos, pero nuestra admiración no se puede quedar ahí, hay algo que hace que nosotros sintamos todavía mayor gozo.

Lo más grande no es que tu hayas venido a compartir nuestra pequeñez, sino que tú quieras regalarnos de tu grandeza; lo más grande,Jesús, no es que tú hayas querido untarte de nuestro barro, sino que quieras llevarnos a nosotros para que aspiremos los perfumes de la gloria, para que abramos los ojos a los resplandores del cielo, para que sintamos las dulzuras de la amistad divina.

Para que experimentemos en nosotros, como experimentaron los Apóstoles, que es verdad que hay potestad que hay autoridad, y que si el demonio hasta ahora había tenido alguna autoridad y algún poder sobre nosotros, ha llegado el que le pone orden a este asunto.

Y esa potestad y ese orden la comunica Jesús a sus Apóstoles, haciendo que se riegue que se propague una oleada de victoria, de triunfo, de sanación, de liberación.

Jesús, en este día se muestra ante nosotros como cuando esa piedrecita cae en el estanque y empiezan a formarse ondas que van ocupando toda la superficie del lago, así hace Jesús con nosotros en este pasaje.

Le habíamos visto al Él predicando, a Él sanando, pero ahora Él comunica esa potestad, da esa autoridad sobre los demonios a los Apóstoles, y entonces ya hay un círculo alrededor de Jesucristo, un círculo que participa de la potestad, de la autoridad de Jesucristo.

Y después de esos Apóstoles vendrán otros y luego vienen otros y otros, y se van ensanchando las ondas y se va propagando la noticia fantástica del Evangelio por todas partes.

Y nosotros mismos estamos en este maravilloso estanque, y también a nosotros nos están llegando esas oleadas, esas ondas de salvación, esas ondas de sanación, esas ondas de liberación están llegando a nosotros, es hermosísimo.

Podemos decir que es también como una danza, las ondas se parecen como una danza en el agua, empieza a producirse una danza en el agua, cuando se producen las ondas, y esa danza va recorriendo todo el lago.

Nosotros vamos recibiendo esa onda y también nosotros entramos en la danza, nosotros entramos también en ese júbilo, nosotros también entramos en esa alabanza, nosotros también epezamos a movernos al ritmo ¿de qué? Al ritmo de ese primer movimiento que vino de los cielos y que no es otro sino el hijo de Dios hecho Carne de nuestra carne.

Ese es un cristiano. Un cristiano es un hombre que ha entrado en la danza de Jesucristo, un cristiano es un hombre que sabe moverse al ritmo de Jesucristo, un cristiano es un hombre que siente el palpitar de Jesucristo, que tiene su corazón sintonizado con el Corazón de Jesucristo.

Y danza al ritmo de Jesucristo, y siente cómo palpita, cuál es ritmo que tiene el Corazón de su Señor y está palpitando al mismo ritmo de ese Señor.

Jesús envió a sus Apóstoles a proclamar el Reino de Dios. Y termina diciendo el pasaje de hoy: “Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea” San Lucas 9,6.

Esta expresión a mí me gusta, ¿por qué? Por dos razones: primera, ustedes saben que Jesús es el personaje más atrayente, Jesús es el personaje más hermoso, más fantástico, más interesante de toda la historia de la humanidad; pero Jesús no es un soñador, Jesús no es un iluso, Jesús es el hombre más realista del universo, Jesús sabe cómo son las cosas.

Jesús los mandó a que fueran de aldea en aldea, ¿y les iba a ir bien en todas partes? No, ojo, los mandó a todas las aldeas, sabiendo que en unas les iba a ir bien, y en otras les iba a ir mal.

Ojo, porque cuando uno habla de la danza y del Corazón de Cristo, y estar con Jesús, y de participar de la liberación y de la sanación, uno cree que le va a ir bien en todas partes, y que la vida de uno va a ser como una danza, y que uno va a vivir así como entre la alabanza y la gratitud y el canto todo el tiempo.

Y de pronto uno se estrella con que y llegó a una aldea y "¡páquete"!, como dice un amigo mío, llegó a la aldea y "¡páquete!, les importó un pepino, no recibieron nada, no escucharon nada, no le creyeron ni cinco.

Jesús lo anunció, “si alguien no os recibe, sacudíos el polvo” San Lucas 9,5. Y si uno lee luego los Hechos de los Apóstoles, ¿qué encuentra? Que esas no eran palabras vanas, esas palabras se cumplieron a la letra.

Lea usted los Hechos de los Apóstoles, capítulos trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, vaya leyendo la historia de esas misiones de Pablo, cómo llegaba Pablo, si hay alguien que conozca el poder del Espíritu Santo después de Cristo y de María, San Pablo, digo yo, bueno, todos los apóstoles.

Llega Pablo que era un volcán del Espíritu Santo, con ese poder del Espíritu, con ese don de predicación, con esos milagros sin igual, llega Pablo a predicar y a anunciar la buena noticia de Jesucristo, y cuando terminaba, en algunas sinagogas, a empellones lo sacaban de la sinagoga y agarre las piedras y: "¡Acábenlo, mátenlo, mátenlo!”. Predicador de Jesucristo.

Creo que después de San Pablo es difícil pensar en otro predicador de esa talla, de esa altura, de esa santidad y mire qué le hicieron.

O sea que la misión es bellísima, pero la misión tiene esos reveses, tiene esas contradicciones, y precisamente el verdadero apóstol se reconoce no cuando las cosas salen bien, sino cuando las cosas salen mal.

Cuando usted dice: "-Yo creo que Jesús nos ama", y la gente dice: "-Háblanos mas de eso, qué cosa tan interesante, yo quiero que Jesús también me ame, cuéntanos tu testimonio, repítenos esa parte".

¡Ah, es muy fácil ser apóstol así! Pero cuando usted va a decir: "-Yo pienso que Jesús me ama", "- ¡Ah, vieja fanática, ya se metió en esos grupos de locos, Ah, usted sí, ¿no se le ocurre nada bueno?" ¡Cállese! ¡Ahora se le entró una rezadera, y se le entró..."

El que persevere, cuando eso sucede, el que y sigue con humildad, si no acaba su danza, no acaba su canto, no acaba su alegría, al que se le acabe la alegría por las contradicciones es que no conoce de quién es discípulo.

Si la alegría suya se le va a acabar porque lo contradicen, usted no sabe de quién es discípulo, hermano mío, porque las contradicciones ya Jesús las anunció desde el primer envío, les dijo, mire: "En algunas partes los van a recibir tan mal que ustedes van a tener que salir sacudiéndose el polvo de las sandalias".

O sea que démonos cuenta, hermanos, Jesús es perfectamente realista y así tenemos que ser nosotros; pero muchas veces esas mismas contradicciones son las que más nos sirven para verdaderamente llegar al crecimiento y a la madurez espiritual; muchas veces son esas contradicciones las que hacen que nos corrijamos de nuestros verdaderos defectos; muchas veces son esas contradicciones las que depuran la fe.

Cada rato resulto yo hablando de ese episodio en que Pablo y Silas estaban predicando y terminaron metidos en una cárcel, los metieron en la cárcel por influencias de unos judíos rebeldes al Evangelio.

Y sí sabe ¿no? Estaban Pablo y Silas en la última mazmorra, allá en la cárcel, ¿y qué estaban haciendo? Orando, alabando, yo me imagino a Silas con la guitarra y a Pablo cantando, suponiendo que hubiera habido guitarra en la época, y cante y "bendigamos a Dios y cantemos por sus obras al Creador". ¡Ese es un apóstol!

"Ay, me metieron a la cárcel, ¿no ve? No ve que es que así la gente, !ah! !La gente es toda la misma, la gente es una manda de amargados, la gentees una manada de envisiosos!"

Mire, papito, ¿usted que creía que era la gente? ¿A usted de dónde lo sacaron? ¿De qué pedazo de basurero, de qué fondo alcantarilla lo sacaron a usted? ¡Ahí es donde vive el resto del universo, hermano!

Es que precisamente si hay que evangelizar es porque la gente es así, como es lema entre los comerciantes norteamericanos, es que el negocio empieza cuando el otro dice "no", ahí es donde empieza el negocio.

La evangelización verdadera empieza cuando a la gente no le interesa, cuando nos tiran la puerta en la cara, cuando nos tratan de locos, ahí es donde tenemos que revisarnos de arriba abajo, convertirnos más y más de nuestras culpas, orar con mayor humildad y nunca, nunca, apagar la alegría.

Así te mandaran a la última de las mazmorras, así te mandaran al último rincón, allá tú seguirás cantando las maravillas del Señor, porque esa es la señal del verdadero apóstol, del verdadero evangelizador.

Yo no quiero volver a escuchar, óigame bien, no quiero volver a escuchar a un cristiano que me diga: "Yo empecé a evangelizar, pero es que, ah, la gente es más amargada y más envidiosa, ¿entonces yo para que me metí en problemas?"

Señor, ¿cuál evangelización iba a hacer usted? ¿No se supone que la evangelización es precisamente llegar al mundo? Y el mundo es mentiroso, es amargado, el mundo es como es, como lo ha dejado el pecado.

Por favor, mis hermanos, yo gente ilusa no quiero por aquí, gente que crea que va a ir de victoria en victoria, yo no la quiero por aquí. Jesucristo es lo más realista del mundo, y así nos envía a nosotros, para que nosotros tengamos conciencia de que hay momentos duros, pero ahí es donde se conoce al evangelizador.

En segundo lugar, la expresión “de aldea en aldea” San Lucas 9,6 me llama la atención, porque nos muestra que Jesús verdaderamente quiere cubrirlo todo, Jesús quiere llenarlo todo, óigame bien, Jesús quiere llenarlo todo, todo. ¿Por qué digo esto? Porque siempre existe el peligro del cristiano que vive como refugiado, como avergonzado, como apenado.

Entonces que le den el grupo de oración, ahí si lo ve en danza, "¡bendito sea Dios!" Pero luego, "que nadie se dé cuenta". Esto pasa mucho en algunos jóvenes y sobre todo en algunas jóvenes, digo yo en mi experiencia.

"No, qué pereza que en la universidad se den cuenta de que estoy en un grupo de oración, voy a Misa, me confieso, ¡terrible!"

Y empezamos con la doble vida, como quien dice: "Que mi familia se llene de Dios, qué rico, mi papá está lleno de Dios, mi mamá está llena de Dios, mis primos están llenos de Dios, mi familia está llena de Dios, mi grupo está lleno de Dios, mi grupo reboza de Dios, mi universidad, no, allá sí me da pena; mi barrio, no, qué oso, no, imposible, mal, o sea, limitémonos".

“De aldea en aldea” San Lucas 9,6, eso significa: todo. ¿Qué quiere Cristo de tu vida? Todo, todo: tus amigos, tu noviazgo, tu papá, tu abuelito.

“Ay, padre, es que usted no sabe, mire, yo soy una joven muy creyente, yo quiero a la Virgen, para mí los Ángeles,mire, los Ángeles me hacen chillar, esas Eucaristías, vea, yo me derrito, yo entro en alabanza y soy una guitarra para el Señor, pero lo que pasa es que mi abuelito es masón, y yo con mi abuelito sí no lo puedo".

Un cristiano sabe que el mandato es: "De aldea en aldea" San Lucas 9,6, todo, con prudencia, claro, con sabiduría, claro, con discernimiento, claro, sabiendo que le van dar a uno duro, claro que sí, pero hay que hacerlo, claro que sí, hay que hacerlo.

Porque mire, esto es lo mismo que un globo, yo tengo no sé cuántos años de no inflar un globo o una bomba de esas de caucho, pero de la última vez que inflé una vejiga de esas aprendí este detalle: que para que la vejiga infle, no debe tener ningún un huequito, eso aprendí yo.

No sé si las vejigas de ahora sean distintas, pero en mi tiempo, cuando iba a inflar una vejiga de esas, había que fijarse, porque si la vejiga tenía un solo huequito, por ahí se salía todo el aire, lo mismo pasa en la vida cristiana.

"¿-El señor Dios ha llegado a tu vida?" "-Sí", "-¿Lo has experimentado?" "-Sí, con poder", "-maravilloso, extraordinario, ¿quiere decir que ha llegado a tu dinero?" "-Más o menos", "-¿y a tu novia?" "-No, es decir, hay unas partecitas que hace falta; pero, compréndame, padre, que a mí no me conviene que ella se convierta tan rápido, usted me entiende, se convierte muy rápido y empieza con la cuestión aquella de que, ¿no? Entonces se nos complica la vida".

Esa es una vida con agujero, y si la vida tiene agujero, por ese agujero se sale todo el aire. La única manera que crezca la vejiguita la bomba esa, la única manera que crezca es que no tenga ni un hueco. “De aldea en aldea” San Lucas 9,6, todo: tu dinero, tu barrio, tu trabajo, tu pasado, tu familia, tu sexualidad, tus amigos, tus diversiones, todo, “de aldea en aldea” San Lucas 9,6.

O sea que este evangelio lo debes practicar tú, ¿por qué lo debes practicar? Porque resulta que si tú no prácticas el evangelio "de aldea en aldea" San Lucas 9,6, quiere decir que tienes huequitos en tu bombita, y el Espíritu Santo es un viento, ¿no? Dice la Biblia que es como un "viento impetuoso" Hechos de los Apóstoles 2,2, ese es el viento que quiere inflar la bombita.

Y tú dices: “Señor, dame Espíritu Santo”, y el Señor cumple la promesa, esa es una promesa que Jesús nunca la deja de cumplir, Jesús se amarró, por así decirlo, con una promesa: “¿Cómo no dará el Padre Celestial el Espíritu Santo a quienes lo pidan?” San Lucas 11,13. Esa es una petición que Dios siempre la oye.

"Señor, dame Espiritu Santo, mucho Espíritu Santo, muchísimo Espíritu Santo", y Dios está que sopla, ¿por qué no se infla tu vida? ¿Por qué no se llena de la gloria de Dios? Porque hay huequitos, tienes una bomba pecosita, con huequitos, y por eso, no es que Dios haya dejado de infundir el Espíritu Santo, es que tu bomba tiene huequitos, tu vejiguita tiene huequitos y tu crees que el problema es de más de Espíritu Santo.

Cuando no me creas o cuando se te olvide está predicación, tú vas a la tienda de la esquina, compras una bomba y le abres un huequito con un alfiler y empiezas a inflarla, cuando se te haya acabado el diafragma, de tratar de inflar la bomba, entonces ahí entenderás por qué hay cosas en tu vida que no cambian.

De la última vez que estuve inflando bombas, hace mucho tiempo, también aprendí que si yo inflo la bomba con un huequito, el huequito se hace más grandecito, de manera que tú le pides al Señor: “Dame y dame y dame Espíritu Santo, dame mucho Espíritu Santo”, y el Señor sopla con fuerza sobre ti, sopla y sopla, pero si hay un huequito y si tu no reparas tu huequito, y si el huequito no cambia, cuanto más te llegue ese viento, más se abre se huequito.

y eso es lo que pasa, Jesús lo anunció, dijo que cuando una persona se convertía a medias, es como cuando le sacan un demonio a una persona pero luego vienen siete demonios peores y se meten en esa person, es decir, el roto se hace peor.

Por eso mis hermanos, la consigna es, “de aldea en aldea” San Lucas 9,6, toda tu vida para Jesús, toda. Eso es lo maravilloso de pertenecer a la Iglesia Católica.

Perdónenme que yo sea un poco presuntuoso, pero me siento tan feliz de estar en la Iglesia Católica, porque para mí la Iglesia Católica es como una bomba sin huequitos, es una bomba entera.

Todo lo cuida la Iglesia Católica, todo; si es el dinero y la cuestión social, cuánta doctrina social tiene la Iglesia, si es la vida espiritual, qué enseñanzas tan sabias; si es la intimidad y si es el matrimonio y la sexualidad, qué enseñanzas tan claras.

Ese es el problema de las sectas protestantes, pues, me perdonan, yo no iba a entrar en ese tema, pero ese es el problema que hay, claro, le predican a la gente: “El Señor te sana, el Señor te salva, el Señor te envía el espíritu”, todo eso es cierto; “invoquemos el Espíritu” maravilloso; “el Señor va a dar su Espíritu”, clarísimo, y llega el Espíritu Santo, pero esas vidas ¿cómo están?"

¿Por qué en esos grupos no se predica como se debería predicar sobre la indisolubilidad del matrimonio? ¿Por qué no se predica como se debería de predicar, que debería predicarse, sobre el aborto? ¿Por qué en un país como Colombia la única institución que lucha en contra de la despenalización del aborto, la única institución es la Iglesia Católica?

¿Por qué todos esos cristianos andan buscando corporaciones publicas? ¿Por qué toda ese gente que quiere ser consejal, alcalde senador y presidente, por qué ellos nunca se meten con todos esos temas? Porque la bomba de ellos está llena de huecos, hermanos, no es que no haya Espíritu Santo que pase por allá, sino que hay esos rotos terribles.

Y por eso yo los invito hoy, desde luego, Dios me libre del orgullo, pero por eso yo los invito hoy, de todo corazón, siéntanse felices, gozosos de estar en la Santa Iglesia Católica y Apostólica.

Siéntanse felices y gozosos, no para creer que entonces ya no hay que pedir más Espíritu, se necesitan las dos cosas: la bomba sanita, es decir, la doctrina completa; pero también poder del Espíritu, las dos cosas, ese es un verdadero católico, ese es un verdadero santo.

Sigamos, mis hermanos, con esta celebración.

Vamos a pedirle a Dios, por la intercesión de nuestros santos amigos, San Vicente, nuestro Santos Ángeles, vamos a pedirle a Dios que traiga con poder la fuerza del Espíritu Santo, que nos haga evangelizadores de aldea en aldea.

Pero atención, también que sane todos los huequitos, que todos los aspectos de nuestra vida sean para Él y que Cristo se deleite en nuestras obras, pensamientos y palabras, para alabanza de su gloria por los siglos.

Amén.