Diferencia entre revisiones de «Co16002a»

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El texto del evangelio que acabamos de escuchar, muchas veces se utiliza para enfatizar la importancia de una vida de adoración, una vida de contemplación. 
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Por encima de una vida, llamémosla de mayor actividad o incluso de apostolado, siempre parece que es más importante dejar que Dios obre en nosotros antes que presentarle nosotros obras a Dios, las obras que nosotros le presentamos a Dios son del tamaño nuestro, las obras que El hace en nosotros son del tamaño de El. 
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Cuando nosotros estamos siendo transformados por la oración  ahí Dios está obrando a su tamaño, cuando nosotros estamos presentándole obras al Señor muchas veces son únicamente de nuestro tamaño. 
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En este sentido la Iglesia siempre ha reconocido el valor que tiene lo que se llama la vida contemplativa, es decir, esa actitud del corazón abierto que se enamora de la Palabra, así como María de Betania en este pasaje, está María era hermana de Marta y hermana de Lázaro y estos tres hermanos eran como una familia para Jesús, entonces María representa aquí esa actitud de la persona que tiene hambre de Dios y quiere escuchar su palabra y quiere dejarse formar por El; y esta actitud recibe un elogio de parte de Cristo.
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Sin embargo, el énfasis en las lecturas, en el conjunto de las lecturas de este domingo, no está en ese solo aspecto, en esa comparación, más bien parece que la palabra que nos puede ayudar a unificar las lecturas de hoy, por lo menos en las lecturas y en el evangelio, es la palabra acogida, la palabra hospitalidad lo que hace Abraham en el texto de la primera lectura tomada del Génesis es acoger, es brindar hospitalidad a esos hombres, esos personajes que iban de camino.
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Abraham abre su casa, da de su tiempo, saca de sus bienes y se pone a su servicio, todo esto implica la hospitalidad al servicio de esos desconocidos, esa es la hospitalidad.
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Y en el evangelio lo que encontramos es una familia que fue hospitalaria, una familia que fue acogedora para Jesús, una familia que supo recibir a Jesús, no aparece ni el papá ni la mamá sino solo los tres hermanos, Lázaro Martha y María; pero estos  tres hermanos recibieron a Jesús como uno de su familia, abrieron su hogar a Jesús, también ellos abrieron su casa, dieron de su tiempo, sacaron de sus bienes y se pusieron al servicio de Jesús. 
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La hospitalidad aparece recordada en una de las obras de misericordia materiales, cuando yo aprendía catecismo, allá en aquellas épocas, allá en el siglo pasado cuando yo aprendía catecismo en esas épocas se hablaba de obras de misericordia corporales y espirituales; y las obras de misericordia corporales incluía dar posada al peregrino, varias veces he escuchado, de eso  hablan las lecturas de hoy dar posada al peregrino, Jesús era un peregrino, le dieron posada esos tres personajes.  del Génesis eran peregrinos y Abraham les dio posada. 
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Varias veces he escuchado que esas obras de misericordia poco se puede practicar el día de hoy, porque si uno le da posada al peregrino el peregrino arrasa con todo, es muy difícil dar posada al peregrino el día de hoy, por lo menos materialmente es un poco difícil; pero yo quiero destacar de esa obra de misericordia corporal y quiero destacar también como la podemos practicar hoy, tanto en su dimensión corporal como en su dimensión espiritual, porque resulta que tampoco es que sea solamente material, corporal.
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Haber, nosotros en nuestras casas nosotros no podemos seguramente acoger a la primera persona que llegue y toque a la puerta, pero nosotros sí podemos apoyar las obras que tiene la Iglesia a nombre de todos nosotros, obras a las cual se acogen a esas personas, es decir, cuando tu apoyas por ejemplo una casa de misericordia, una casa de acogida, un orfanato, un hogar para indigentes, un lugar para huérfanos, tu no puedes seguramente tomar a un desconocido y meterlo en tu casa; pero tu sí puedes apoyar esa clase de obras y así a través de esas obras estás dando posada al peregrino. 
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Entonces por favor, no tomemos la solución cómoda y decir bueno esa ya no vale, como el famoso chiste del gitano al que le llegó el “run run” que ya iban a quitar de pecado algunas cosas, como me llegó el “run run” bueno yo ya quité eso de mi lista de pecados.

Revisión del 04:47 18 jul 2010

Fecha: 20070722

Título:

Original en audio: 25 min. 1 seg.


En transcripcion

El texto del evangelio que acabamos de escuchar, muchas veces se utiliza para enfatizar la importancia de una vida de adoración, una vida de contemplación. Por encima de una vida, llamémosla de mayor actividad o incluso de apostolado, siempre parece que es más importante dejar que Dios obre en nosotros antes que presentarle nosotros obras a Dios, las obras que nosotros le presentamos a Dios son del tamaño nuestro, las obras que El hace en nosotros son del tamaño de El.

Cuando nosotros estamos siendo transformados por la oración ahí Dios está obrando a su tamaño, cuando nosotros estamos presentándole obras al Señor muchas veces son únicamente de nuestro tamaño.

En este sentido la Iglesia siempre ha reconocido el valor que tiene lo que se llama la vida contemplativa, es decir, esa actitud del corazón abierto que se enamora de la Palabra, así como María de Betania en este pasaje, está María era hermana de Marta y hermana de Lázaro y estos tres hermanos eran como una familia para Jesús, entonces María representa aquí esa actitud de la persona que tiene hambre de Dios y quiere escuchar su palabra y quiere dejarse formar por El; y esta actitud recibe un elogio de parte de Cristo.

Sin embargo, el énfasis en las lecturas, en el conjunto de las lecturas de este domingo, no está en ese solo aspecto, en esa comparación, más bien parece que la palabra que nos puede ayudar a unificar las lecturas de hoy, por lo menos en las lecturas y en el evangelio, es la palabra acogida, la palabra hospitalidad lo que hace Abraham en el texto de la primera lectura tomada del Génesis es acoger, es brindar hospitalidad a esos hombres, esos personajes que iban de camino.

Abraham abre su casa, da de su tiempo, saca de sus bienes y se pone a su servicio, todo esto implica la hospitalidad al servicio de esos desconocidos, esa es la hospitalidad.

Y en el evangelio lo que encontramos es una familia que fue hospitalaria, una familia que fue acogedora para Jesús, una familia que supo recibir a Jesús, no aparece ni el papá ni la mamá sino solo los tres hermanos, Lázaro Martha y María; pero estos tres hermanos recibieron a Jesús como uno de su familia, abrieron su hogar a Jesús, también ellos abrieron su casa, dieron de su tiempo, sacaron de sus bienes y se pusieron al servicio de Jesús.

La hospitalidad aparece recordada en una de las obras de misericordia materiales, cuando yo aprendía catecismo, allá en aquellas épocas, allá en el siglo pasado cuando yo aprendía catecismo en esas épocas se hablaba de obras de misericordia corporales y espirituales; y las obras de misericordia corporales incluía dar posada al peregrino, varias veces he escuchado, de eso hablan las lecturas de hoy dar posada al peregrino, Jesús era un peregrino, le dieron posada esos tres personajes. del Génesis eran peregrinos y Abraham les dio posada.

Varias veces he escuchado que esas obras de misericordia poco se puede practicar el día de hoy, porque si uno le da posada al peregrino el peregrino arrasa con todo, es muy difícil dar posada al peregrino el día de hoy, por lo menos materialmente es un poco difícil; pero yo quiero destacar de esa obra de misericordia corporal y quiero destacar también como la podemos practicar hoy, tanto en su dimensión corporal como en su dimensión espiritual, porque resulta que tampoco es que sea solamente material, corporal.

Haber, nosotros en nuestras casas nosotros no podemos seguramente acoger a la primera persona que llegue y toque a la puerta, pero nosotros sí podemos apoyar las obras que tiene la Iglesia a nombre de todos nosotros, obras a las cual se acogen a esas personas, es decir, cuando tu apoyas por ejemplo una casa de misericordia, una casa de acogida, un orfanato, un hogar para indigentes, un lugar para huérfanos, tu no puedes seguramente tomar a un desconocido y meterlo en tu casa; pero tu sí puedes apoyar esa clase de obras y así a través de esas obras estás dando posada al peregrino.

Entonces por favor, no tomemos la solución cómoda y decir bueno esa ya no vale, como el famoso chiste del gitano al que le llegó el “run run” que ya iban a quitar de pecado algunas cosas, como me llegó el “run run” bueno yo ya quité eso de mi lista de pecados.