Diferencia entre revisiones de «Co13003a»
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Cuando se organiza un encuentro de oración y tal vez hay un predicador o alguna persona que viene y que tiene como ese don de sanar, de llenan los lugares, se llenan estadios completos. ¿A quién no le gusta ese momento de la vida de Cristo? Los milagros, ¡qué hermosura! Pero la vida de Cristo no sólo tiene esos pasajes agradables y hermosos; el camino de Cristo también tiene la soledad y el rechazo. | Cuando se organiza un encuentro de oración y tal vez hay un predicador o alguna persona que viene y que tiene como ese don de sanar, de llenan los lugares, se llenan estadios completos. ¿A quién no le gusta ese momento de la vida de Cristo? Los milagros, ¡qué hermosura! Pero la vida de Cristo no sólo tiene esos pasajes agradables y hermosos; el camino de Cristo también tiene la soledad y el rechazo. | ||
| − | Precisamente el evangelio de hoy | + | Precisamente el evangelio de hoy empieza contándonos un rechazo: iban por una población de Samaría, y los samaritanos tenían esa inquina, esa pelea, esa diferencia con los judíos. Cuando supieron que Jesús y sus Apóstoles iban hacia la capital de Judea, es decir Jerusalén, les negaron hospedaje. |
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| + | Va uno bien cansado del camino, y ya cree que puede encontrar donde recogerse, y "que no, que aquí no te recibimos, vete"; y eso significa caminar todavía otra hora, otras dos horas hasta encontrar otro poblado; y uno con los pies hinchados, agotado del camino. | ||
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| + | Ese momento no fue amable. Fue tanto el disgustoque les causó a dos de los Apóstoles, llamados Santiago y Juan, que ahí salió a relucir el mal temperamento que tenían: "Señor, ¿mandamos que les caiga un rayo?" [[Category:Lucas 009_054|San Lucas 9,54]]. | ||
Revisión del 17:20 1 jul 2010
Fecha: 20100627
Título:
Original en audio: 21 min. 7 seg.
Queridos Hermanos:
Estas lecturas tienen un marcado tono vocacional. La palabra "vocación" signifivca llamado, llamar, Cristo que llama, Dios que llama.
En la primera lectura aparece el llamado que Dios le hace a un hombre llamado Eliseo. Dios llama a Eliseo a través de otro, un gran profeta llamado Elías, es una vocación. En el evangelio es jesucristo el que llama: llama con su manera de vivir, que despierta admiración y entusiasmo, y llama también con su palabra, por eso oímos que Cristo le dice a alguno: "Sígueme" San Lucas 9,59.
El llamado de Cristo, el llamado de Dios. un llamado a ponerse en camino, por eso se habla del "seguimiento de Cristo"; Él es nuestro lider, nosotros vamos detrás; Él va marcando el camino y la pauta, nosotros, tras sus huellas, vamos haciendo también nuestro propio camino.
El seguimiento de Cristo implica que nosotros participemos de lo bueno y de lo malo de ese camino. Recordemos la época de las romerías: venía la gente caminando desde largas distancias, tenían que pasar por lugares difíciles, o con mucho frío, o con mucho calor, o con falta de alimento. Hacer un camino es eso, es pasar por todo: por lo bueno y por lo malo.
A veces uno quiere participar de la vida de Cristo, pero sólo la parte bonita. ¿A quién no le gusta la parte de los milagros? ¡Qué hermoso cuando brillan los milagros de Cristo! Todavía hoy la gente vive fascinada por los milagros.
Cuando se organiza un encuentro de oración y tal vez hay un predicador o alguna persona que viene y que tiene como ese don de sanar, de llenan los lugares, se llenan estadios completos. ¿A quién no le gusta ese momento de la vida de Cristo? Los milagros, ¡qué hermosura! Pero la vida de Cristo no sólo tiene esos pasajes agradables y hermosos; el camino de Cristo también tiene la soledad y el rechazo.
Precisamente el evangelio de hoy empieza contándonos un rechazo: iban por una población de Samaría, y los samaritanos tenían esa inquina, esa pelea, esa diferencia con los judíos. Cuando supieron que Jesús y sus Apóstoles iban hacia la capital de Judea, es decir Jerusalén, les negaron hospedaje.
Va uno bien cansado del camino, y ya cree que puede encontrar donde recogerse, y "que no, que aquí no te recibimos, vete"; y eso significa caminar todavía otra hora, otras dos horas hasta encontrar otro poblado; y uno con los pies hinchados, agotado del camino.
Ese momento no fue amable. Fue tanto el disgustoque les causó a dos de los Apóstoles, llamados Santiago y Juan, que ahí salió a relucir el mal temperamento que tenían: "Señor, ¿mandamos que les caiga un rayo?".