Diferencia entre revisiones de «Sppv004a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
m (Protegió «Sppv004a»: transcribiendo [edit=sysop:move=sysop])
Línea 1: Línea 1:
En transcripción.
+
'''Fecha: 20080628'''
 +
 
 +
'''Título: Valoremos el recorrido del Evangelio y nuestra fe'''
 +
 
 +
'''Original en audio: 15 min. 5 seg.'''
 +
 
 +
 
 +
Mis Hermanos:
 +
 
 +
Esta es la fiesta de los Apóstoles, podríamos decir, más grandes que tenemos en nuestra Iglesia: Pedro, que siempre aparece en primer lugar en las listas de los doce Apóstoles, y luego Pablo, el gran Evangelizador, el gran Fundador de comunidades cristianas en todo ese Mar Mediterráneo, en todo el mundo conocido de entonces.
 +
 
 +
Pedro y Pablo son como dos columnas muy firmes, y cada uno de ellos, a su manera, da un testimonio vigoroso. La voz de ellos sigue resonando. Cada vez que vamos a la Misa y escuchamos: "Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo...", como, por ejemplo, sucedió hoy: "Lectura de la segunda Carta de San Pablo a Timoteo", ahí sigue oyéndose la voz de él.
 +
 
 +
Son cerca de dos mil años y las vidas, las voces de estos benditos testigos de Cristo siguen enriqueciéndonos, siguen alimentándonos, siguen iluminándonos. ¡Qué bella es la obra de Dios en ellos!
 +
 
 +
¡Qué bello reconocer que el mismo Dios los escogió, los educó, los preparó, los convirtió, los volvió hacia su amor, los revistió de fortaleza, los ungió con su Espíritu, los envió con misiones distintas pero con un sólo mensaje, el mensaje del Evangelio!
 +
 
 +
Realmente es un día para sentirnos felices y es un día para descubrir como esa dimensión tan profunda que tiene el Evangelio.
 +
 
 +
Nada más pensemos, hermanos, cuántos años nos separan de estos dos hombres. Pensemos qué recorrido ha tenido que hacer el Evangelio desde el momento en que salió de los labios de ellos y empezó una aventura maravillosa, atravesando culturas, pueblos, imperios, lenguas, hasta llegar aquí, hasta hacerse presente aquí.
 +
 
 +
Es que es fantástico cuando pensamos en toda esa aventura, en todo ese camino que ha recorrido el mensaje de Cristo hasta llegar a nuestros oídos. Y por eso, mi primera invitación en este día es a que nos sintamos felices de creer, a que nos sintamos felices de pertenecer a una comunidad que hunde sus raíces en hombres tan santos, en hombres tan sabios con la sabiduría de Dios, tan fuertes con la fortaleza de Dios.
 +
 
 +
Lo primero es éso: sentir y valorar nuestra fe, cerrar por un momento los ojos, ver el mapa, ver a Palestina en el siglo primero, y empezar a imaginarse todo ese camino que va recorriendo el mensaje hasta llegar a Siria, después a Turquía, después a Grecia, después a Roma, después por toda Europa, después a Inglaterra, a España.

Revisión del 21:36 24 jun 2010

Fecha: 20080628

Título: Valoremos el recorrido del Evangelio y nuestra fe

Original en audio: 15 min. 5 seg.


Mis Hermanos:

Esta es la fiesta de los Apóstoles, podríamos decir, más grandes que tenemos en nuestra Iglesia: Pedro, que siempre aparece en primer lugar en las listas de los doce Apóstoles, y luego Pablo, el gran Evangelizador, el gran Fundador de comunidades cristianas en todo ese Mar Mediterráneo, en todo el mundo conocido de entonces.

Pedro y Pablo son como dos columnas muy firmes, y cada uno de ellos, a su manera, da un testimonio vigoroso. La voz de ellos sigue resonando. Cada vez que vamos a la Misa y escuchamos: "Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo...", como, por ejemplo, sucedió hoy: "Lectura de la segunda Carta de San Pablo a Timoteo", ahí sigue oyéndose la voz de él.

Son cerca de dos mil años y las vidas, las voces de estos benditos testigos de Cristo siguen enriqueciéndonos, siguen alimentándonos, siguen iluminándonos. ¡Qué bella es la obra de Dios en ellos!

¡Qué bello reconocer que el mismo Dios los escogió, los educó, los preparó, los convirtió, los volvió hacia su amor, los revistió de fortaleza, los ungió con su Espíritu, los envió con misiones distintas pero con un sólo mensaje, el mensaje del Evangelio!

Realmente es un día para sentirnos felices y es un día para descubrir como esa dimensión tan profunda que tiene el Evangelio.

Nada más pensemos, hermanos, cuántos años nos separan de estos dos hombres. Pensemos qué recorrido ha tenido que hacer el Evangelio desde el momento en que salió de los labios de ellos y empezó una aventura maravillosa, atravesando culturas, pueblos, imperios, lenguas, hasta llegar aquí, hasta hacerse presente aquí.

Es que es fantástico cuando pensamos en toda esa aventura, en todo ese camino que ha recorrido el mensaje de Cristo hasta llegar a nuestros oídos. Y por eso, mi primera invitación en este día es a que nos sintamos felices de creer, a que nos sintamos felices de pertenecer a una comunidad que hunde sus raíces en hombres tan santos, en hombres tan sabios con la sabiduría de Dios, tan fuertes con la fortaleza de Dios.

Lo primero es éso: sentir y valorar nuestra fe, cerrar por un momento los ojos, ver el mapa, ver a Palestina en el siglo primero, y empezar a imaginarse todo ese camino que va recorriendo el mensaje hasta llegar a Siria, después a Turquía, después a Grecia, después a Roma, después por toda Europa, después a Inglaterra, a España.