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| − | ¿Qué lecturas, qué | + | ¿Qué lecturas, qué evangelios hemos escuchado en la Pascua? Durante la primera semana, es decir, durante la Octava, escuchamos relatos de las apariciones de Nuestro Señor Jesucristo a sus Discípulos. |
| − | Después, en la segunda semana, durante tres días, escuchamos apartes de la conversación entre Nuestro Señor y Nicodemo, lecturas, entonces tomadas todas del | + | Después, en la segunda semana, durante tres días, escuchamos apartes de la conversación entre Nuestro Señor y Nicodemo, lecturas, entonces, tomadas todas del evangelio según San juan. |
Y hemos seguido con San Juan, pero ya no del capítulo tercero, en esas conversaciones entre este maestro judío y Jesús, sino del capítulo sexto. | Y hemos seguido con San Juan, pero ya no del capítulo tercero, en esas conversaciones entre este maestro judío y Jesús, sino del capítulo sexto. | ||
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Es un relato que narra la multiplicación de los panes y que se despliega en un discurso que podemos llamar "el discurso del Pan de Vida". | Es un relato que narra la multiplicación de los panes y que se despliega en un discurso que podemos llamar "el discurso del Pan de Vida". | ||
| − | Durante de la Pascua seguiremos escuchando el evangelio según San Juan. Este capítulo sexto nos va a acompañar durante toda esta tercera semana y luego, en la cuarta semana de Pascua, abordaremos el capítulo décimo de San Juan donde se nos presenta el Señor Jesucristo como ese Buen Pastor que está unido al Padre Celestial y que se encarga de sus ovejas. | + | Durante de la Pascua seguiremos escuchando el evangelio según San Juan. Este capítulo sexto nos va a acompañar durante toda esta tercera semana y luego, en la cuarta semana de Pascua, abordaremos el capítulo décimo de San Juan, donde se nos presenta el Señor Jesucristo como ese Buen Pastor que está unido al Padre Celestial y que se encarga de sus ovejas. |
| − | ¿Cuál es entonces el sentido de estos | + | ¿Cuál es entonces el sentido de estos evangelios? Que todos están tomados de San Juan, así sucede en la Pascua, porque en el tiempo Ordinario, los evangelios que escuchamos durante las ferias, son los evangelios sinópticos: primero Marcos, luego Mateo y luego Lucas. |
Empieza por Marcos, porque de los versículos que tienen en común los tres evangelios, está la mayor proporción en Marcos, es decir, la mayor parte del evangelio de Marcos es común a los otros Evangelistas. Luego se pasa a escuchar al Evangelista Mateo y luego a Lucas, eso sucede en el tiempo Ordinario. | Empieza por Marcos, porque de los versículos que tienen en común los tres evangelios, está la mayor proporción en Marcos, es decir, la mayor parte del evangelio de Marcos es común a los otros Evangelistas. Luego se pasa a escuchar al Evangelista Mateo y luego a Lucas, eso sucede en el tiempo Ordinario. | ||
| − | Entonces a Juan ¿cuándo lo oímos? Precisamente ahora en la Pascua. Nuestros ojos, después de unos buenos llantos por la Cruz, por la Cuaresma, por los pecados, han sido como rebautizados por las lágrimas, y así se han podido despejar; y con la mirada recién despejada, podemos seguramente ahondar más en el misterio de Jesucristo. | + | Entonces a Juan ¿cuándo lo oímos? Precisamente ahora, en la Pascua. Nuestros ojos, después de unos buenos llantos por la Cruz, por la Cuaresma, por los pecados, han sido como rebautizados por las lágrimas, y así se han podido despejar; y con la mirada recién despejada, podemos seguramente ahondar más en el misterio de Jesucristo. |
| − | Y por eso la Iglesia, siempre Maestra y siempre Madre, nos ofrece, en el tiempo de Pascua, este tesoro, este banquete suculento | + | Y por eso la Iglesia, siempre Maestra y siempre Madre, nos ofrece, en el tiempo de Pascua, este tesoro, este banquete suculento, estas facetas, estas miradas al misterio de Jesucristo como Aquel que nos permite nacer de nuevo, como Aquel que nos mantiene en esa vida nueva y que nos comunica esa vida nueva, como Aquel que guarda esa vida nueva. |
Él suscita esa vida nueva por el Espíritu y por el agua, como lo dijo a Nicodemo; Él alimenta esa vida nueva, porque Él es el Pan de Vida, porque Él es la vida misma; Él guarda esa vida, porque Él y el Padre son uno y porque Él es el Buen Pastor. | Él suscita esa vida nueva por el Espíritu y por el agua, como lo dijo a Nicodemo; Él alimenta esa vida nueva, porque Él es el Pan de Vida, porque Él es la vida misma; Él guarda esa vida, porque Él y el Padre son uno y porque Él es el Buen Pastor. | ||
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Cristo como Pan de Vida, Cristo como Buen Pastor, Cristo como Aquel que comunica la nueva vida, la que no podíamos recibir ni siquiera de nuestros padres, aunque volviéramos a entrar a su seno, como cuenta allá la conversación entre Jesús y Nicodemo. | Cristo como Pan de Vida, Cristo como Buen Pastor, Cristo como Aquel que comunica la nueva vida, la que no podíamos recibir ni siquiera de nuestros padres, aunque volviéramos a entrar a su seno, como cuenta allá la conversación entre Jesús y Nicodemo. | ||
| − | Por consiguiente, podemos decir que estos | + | ''Por consiguiente, podemos decir que estos evangelios del tiempo de la Pascua son especialmente contemplativos. Estos evangelios, estos textos tomados del Evangelista Juan, más que para narrar una historia, para describir unos acontecimientos o para explicar una teoría, están puestos para que el corazón los pase y los repase como aprendiendo a descansar, aprendiendo a sosegar su ánimo precisamente en Aquel que es nuestra paz.'' |
El estilo de Juan es absolutamente único. Como lo hemos comentado en otras ocasiones, él no sigue un desarrollo lineal, ordenado, esquemático, como suele tener Lucas. | El estilo de Juan es absolutamente único. Como lo hemos comentado en otras ocasiones, él no sigue un desarrollo lineal, ordenado, esquemático, como suele tener Lucas. | ||
| − | Lucas es como el más ordenado de los Evangelistas, toma un determinado tema, y entonces desarrolla ese tema, punto final, pasa a otro tema; él va desarrollando su materia de una manera muy organizada tanto en el | + | Lucas es como el más ordenado de los Evangelistas, toma un determinado tema, y entonces desarrolla ese tema, punto final, pasa a otro tema; él va desarrollando su materia de una manera muy organizada, tanto en el evangelio como en los Hechos de los Apóstoles; es como muy esquemático, podríamos decir. |
Tampoco Juan es tan narrativo como Marcos; Marcos quiere presentar a Jesús en plena acción, quiere que los hechos mismos sean los que hablen, y entonces nos narra, nos cuenta sobre todo las acciones de Jesús, y desde luego también, los padecimientos del mismo Jesús. | Tampoco Juan es tan narrativo como Marcos; Marcos quiere presentar a Jesús en plena acción, quiere que los hechos mismos sean los que hablen, y entonces nos narra, nos cuenta sobre todo las acciones de Jesús, y desde luego también, los padecimientos del mismo Jesús. | ||
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Mateo agrupa la materia como en discursos, Mateo es el de los discursos, entonces presenta el discurso evangélico, el discurso misionero, el discurso escatológico, y en esos discursos, pues Cristo va adelantando su enseñanza a la manera, en cierto sentido, de un nuevo Moisés; va como mostrando la renovación de todas las cosas en contínuo contraste con lo que se ofrecía en la Antigua Alianza. | Mateo agrupa la materia como en discursos, Mateo es el de los discursos, entonces presenta el discurso evangélico, el discurso misionero, el discurso escatológico, y en esos discursos, pues Cristo va adelantando su enseñanza a la manera, en cierto sentido, de un nuevo Moisés; va como mostrando la renovación de todas las cosas en contínuo contraste con lo que se ofrecía en la Antigua Alianza. | ||
| − | Juan, en cambio, no tiene ese desarrollo en comparación con la Antigua Alianza, ni el esquema de Lucas, ni las narraciones de Marcos, ¿qué es lo quie tiene Juan? Signos, signo en griego se dice | + | Juan, en cambio, no tiene ese desarrollo en comparación con la Antigua Alianza, ni el esquema de Lucas, ni las narraciones de Marcos, ¿qué es lo quie tiene Juan? Signos, signo en griego se dice ____________,____________ es el plural; Juan lo que tiene es____________, signos, signos que se pueden mirar. |
Porque hay esta ventaja: después de que se explica una teoría, pues ya quedó entendida; después de que se dijo un discurso, pues ya quedó escuchado y ya se supo qué quería decir; después de que se cuenta una narración, pues ya se entiende el hecho. | Porque hay esta ventaja: después de que se explica una teoría, pues ya quedó entendida; después de que se dijo un discurso, pues ya quedó escuchado y ya se supo qué quería decir; después de que se cuenta una narración, pues ya se entiende el hecho. | ||
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Hay que saber recibir los signos de Dios como flores, como rosas en las cuales se mueve, en las cuales se pasea un determinado misterio. Y la rosa le dice más a la que tiene más amor y le dice menos a la que tiene menos amor. | Hay que saber recibir los signos de Dios como flores, como rosas en las cuales se mueve, en las cuales se pasea un determinado misterio. Y la rosa le dice más a la que tiene más amor y le dice menos a la que tiene menos amor. | ||
| − | Recibamos, pues, todas estas palabras de Juan como una primavera de Cristo, recibámoslas como rosas de su amor, de su vida nueva, y pidámosle al Espíritu de Dios que nos enseñe a mirar esas rosas, a darles la vuelta, y también nosotros a girar en torno a ellas, a sumergirnos en torno a ellas, a esas rosas que Dios nos dio, de manera que podamos mudarnos a ese Cristo. | + | ''Recibamos, pues, todas estas palabras de Juan como una primavera de Cristo, recibámoslas como rosas de su amor, de su vida nueva, y pidámosle al Espíritu de Dios que nos enseñe a mirar esas rosas, a darles la vuelta, y también nosotros a girar en torno a ellas, a sumergirnos en torno a ellas, a esas rosas que Dios nos dio, de manera que podamos mudarnos a ese Cristo.'' |
| − | Aprendamos ya en esta tierra lo que será la eternidad en los cielos. Así nos lo conceda Dios que ya nos regala esta Palabra mientras vamos de camino, para luego ofrecerla como alimento definitivo cuando hayamos llegado a la Patria. | + | Aprendamos ya en esta tierra lo que será la eternidad en los cielos. Así nos lo conceda Dios, que ya nos regala esta Palabra mientras vamos de camino, para luego ofrecerla como alimento definitivo cuando hayamos llegado a la Patria. |
Revisión actual del 12:37 20 abr 2010
Fecha: 19970417
Título: Los evangelios del tiempo de la Pascua son especialmente contemplativos
Original en audio: 9 min. 42 seg.
¿Qué lecturas, qué evangelios hemos escuchado en la Pascua? Durante la primera semana, es decir, durante la Octava, escuchamos relatos de las apariciones de Nuestro Señor Jesucristo a sus Discípulos.
Después, en la segunda semana, durante tres días, escuchamos apartes de la conversación entre Nuestro Señor y Nicodemo, lecturas, entonces, tomadas todas del evangelio según San juan.
Y hemos seguido con San Juan, pero ya no del capítulo tercero, en esas conversaciones entre este maestro judío y Jesús, sino del capítulo sexto.
Es un relato que narra la multiplicación de los panes y que se despliega en un discurso que podemos llamar "el discurso del Pan de Vida".
Durante de la Pascua seguiremos escuchando el evangelio según San Juan. Este capítulo sexto nos va a acompañar durante toda esta tercera semana y luego, en la cuarta semana de Pascua, abordaremos el capítulo décimo de San Juan, donde se nos presenta el Señor Jesucristo como ese Buen Pastor que está unido al Padre Celestial y que se encarga de sus ovejas.
¿Cuál es entonces el sentido de estos evangelios? Que todos están tomados de San Juan, así sucede en la Pascua, porque en el tiempo Ordinario, los evangelios que escuchamos durante las ferias, son los evangelios sinópticos: primero Marcos, luego Mateo y luego Lucas.
Empieza por Marcos, porque de los versículos que tienen en común los tres evangelios, está la mayor proporción en Marcos, es decir, la mayor parte del evangelio de Marcos es común a los otros Evangelistas. Luego se pasa a escuchar al Evangelista Mateo y luego a Lucas, eso sucede en el tiempo Ordinario.
Entonces a Juan ¿cuándo lo oímos? Precisamente ahora, en la Pascua. Nuestros ojos, después de unos buenos llantos por la Cruz, por la Cuaresma, por los pecados, han sido como rebautizados por las lágrimas, y así se han podido despejar; y con la mirada recién despejada, podemos seguramente ahondar más en el misterio de Jesucristo.
Y por eso la Iglesia, siempre Maestra y siempre Madre, nos ofrece, en el tiempo de Pascua, este tesoro, este banquete suculento, estas facetas, estas miradas al misterio de Jesucristo como Aquel que nos permite nacer de nuevo, como Aquel que nos mantiene en esa vida nueva y que nos comunica esa vida nueva, como Aquel que guarda esa vida nueva.
Él suscita esa vida nueva por el Espíritu y por el agua, como lo dijo a Nicodemo; Él alimenta esa vida nueva, porque Él es el Pan de Vida, porque Él es la vida misma; Él guarda esa vida, porque Él y el Padre son uno y porque Él es el Buen Pastor.
Y de ese modo queda grabado en el corazón del creyente, queda profundamente grabado en su corazón el rastro y el rostro de su Salvador, de su Señor, de su Cristo.
Cristo como Pan de Vida, Cristo como Buen Pastor, Cristo como Aquel que comunica la nueva vida, la que no podíamos recibir ni siquiera de nuestros padres, aunque volviéramos a entrar a su seno, como cuenta allá la conversación entre Jesús y Nicodemo.
Por consiguiente, podemos decir que estos evangelios del tiempo de la Pascua son especialmente contemplativos. Estos evangelios, estos textos tomados del Evangelista Juan, más que para narrar una historia, para describir unos acontecimientos o para explicar una teoría, están puestos para que el corazón los pase y los repase como aprendiendo a descansar, aprendiendo a sosegar su ánimo precisamente en Aquel que es nuestra paz.
El estilo de Juan es absolutamente único. Como lo hemos comentado en otras ocasiones, él no sigue un desarrollo lineal, ordenado, esquemático, como suele tener Lucas.
Lucas es como el más ordenado de los Evangelistas, toma un determinado tema, y entonces desarrolla ese tema, punto final, pasa a otro tema; él va desarrollando su materia de una manera muy organizada, tanto en el evangelio como en los Hechos de los Apóstoles; es como muy esquemático, podríamos decir.
Tampoco Juan es tan narrativo como Marcos; Marcos quiere presentar a Jesús en plena acción, quiere que los hechos mismos sean los que hablen, y entonces nos narra, nos cuenta sobre todo las acciones de Jesús, y desde luego también, los padecimientos del mismo Jesús.
Mateo agrupa la materia como en discursos, Mateo es el de los discursos, entonces presenta el discurso evangélico, el discurso misionero, el discurso escatológico, y en esos discursos, pues Cristo va adelantando su enseñanza a la manera, en cierto sentido, de un nuevo Moisés; va como mostrando la renovación de todas las cosas en contínuo contraste con lo que se ofrecía en la Antigua Alianza.
Juan, en cambio, no tiene ese desarrollo en comparación con la Antigua Alianza, ni el esquema de Lucas, ni las narraciones de Marcos, ¿qué es lo quie tiene Juan? Signos, signo en griego se dice ____________,____________ es el plural; Juan lo que tiene es____________, signos, signos que se pueden mirar.
Porque hay esta ventaja: después de que se explica una teoría, pues ya quedó entendida; después de que se dijo un discurso, pues ya quedó escuchado y ya se supo qué quería decir; después de que se cuenta una narración, pues ya se entiende el hecho.
Aunque la Palabra de Dios es siempre inagotable, me parece que nunca es tan inagotable como en San Juan. Porque es que un signo se puede mirar y mirar y mirar, y uno puede sumergirse en él, puede entrase en él y puede mudarse a él, uno puede a pasarse a vivir en el signo.
Piense usted, por ejemplo, en lo que es un signo de amistad. Cuando el novio le regala a su novia una rosa, aparte de constatar el hecho o de explicar qué tipo de rosa es, hay en ese signo un algo que si la novia lo sabe leer, tiene mucho y mucho y mucho qué encontrar, como parecen sugerirlo los mismos pétalos concéntricos de la flor que ha recibido.
Hay que saber recibir los signos de Dios como flores, como rosas en las cuales se mueve, en las cuales se pasea un determinado misterio. Y la rosa le dice más a la que tiene más amor y le dice menos a la que tiene menos amor.
Recibamos, pues, todas estas palabras de Juan como una primavera de Cristo, recibámoslas como rosas de su amor, de su vida nueva, y pidámosle al Espíritu de Dios que nos enseñe a mirar esas rosas, a darles la vuelta, y también nosotros a girar en torno a ellas, a sumergirnos en torno a ellas, a esas rosas que Dios nos dio, de manera que podamos mudarnos a ese Cristo.
Aprendamos ya en esta tierra lo que será la eternidad en los cielos. Así nos lo conceda Dios, que ya nos regala esta Palabra mientras vamos de camino, para luego ofrecerla como alimento definitivo cuando hayamos llegado a la Patria.