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En cambio en San Juan, la teología es distinta, el enfoque es diferente:unocree porque ve, o mejor dicho, lo que uno ve lo lleva a creer.
 
En cambio en San Juan, la teología es distinta, el enfoque es diferente:unocree porque ve, o mejor dicho, lo que uno ve lo lleva a creer.
  
Cuando Tomás, el Apóstol, dice: "Si no veo el agujero de los clavos, si no meto mi mano en su costado" [[:Category:Juan 020_025|San Juan 20,25]], aparece Jesucristo y le muestra las manos. se postra el Apóstol y dice: "¡Señor mío y Dios mío!" [[:Category:Juan 020_028|San Juan 20,28]],
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Cuando Tomás, el Apóstol, dice: "Si no veo el agujero de los clavos, si no meto mi mano en su costado" [[:Category:Juan 020_025|San Juan 20,25]], aparece Jesucristo y le muestra las manos. se postra el Apóstol y dice: "¡Señor mío y Dios mío!" [[:Category:Juan 020_028|San Juan 20,28]].
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Responde Jesús: "Porque me has visto has creído" [[:Category:Juan 020_029|San Juan 20,29]]. No se opone.Lo que le está diciendo Jesús al Apóstol es: "Tu ver te llevó a creer". Entonces pregunta San Agustín, seguramente lo recordamos: "Bueno, ¿pero cómo pudo haber creído si vio? Y responde el mismo santo: Es que lo que creyó fue más que lo que vio

Revisión del 15:58 31 dic 2009

Fecha: 19990107

Título:

Original en audio: 23 min. 56 seg.


He pensado que el gran enemigo de la meditación de la Palabra es considerar ya conocida esa Palabra. Por lo mismo, el gran remedio para despertarnos de la pereza y para movernos a la meditación, a la contemplación, es hacer preguntas a la Palabra y también dejar que ella nos pregunte a nosotros.

Tratarla como lo que es, como una persona que tiene preguntas y que tiene respuestas para nosotros.

La contemplación no es un estado mental que se puede conseguir por otros medios: por drogas, o por ejercicios físicos, ritmicos, por hipnósis, o qué sé yo. La contemplación es una obra del Espíritu Santo en el alma que se deleita en la Palabra de Dios.

Con ese criterio acerquémonos a la primera lectura del día de hoy, que seguramente suena muy familiar a nuestros oídos. Quién no ha oído y seguramente quién de nosotros no ha dicho aquello que está en la Primera Carta de Juan. "¿quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve"? 1 San Juan 4,20.

Pero esa palabra, no por repetida, ya es comprendida, ni tampoco, por comprendida, ya es vivida.

Intentemos ver qué quiere decir eso, sobre todo relacionándolo con el tema que ha traído esta Primera Carta de Juan y con su ubicación en el Año Litúrgico.

Estamos leyendo este pasaje en el contexto de la Navidad, y específicamente, en el contexto de la Epifanía del Señor.

¿Qué quiere decir que se presente esto? ¿Qué quiere decir esta afirmación del Apóstol en el mistero de la Carne de Jesucristo? ¿Qué quiere decir: "Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amara a Dios, a quien no ve"? 1 San Juan 4,20.

Pues, ¿Por qué no puede amar a Dios, a quien no ve? No es tan elemental esa frase, no es elemental. "No puede amar a Dios, a quien no ve" 1 San Juan 4,20. Si fuéramos incluso un poco críticos, preguntaríamos: "Bueno, pero Moisés, por ejemplo, no pudo ver a Dios. Si él dice que no puede amar a Dios, a quien no ve, entonces ¿qué está diciendo?

¿Está diciendo que no hay amor a Dios? ¿Qué quiere decir estO? ¿Y qué quiere decir eso de que: "Quien no ama a su hermano, a quien ve"? 1 San Juan 4,20. Ese "ver" puede tener una resonancia, un significado demasiado profundo. Recordemos que el verbo "ver", en san Juan, tiene una connotación abismal.

"Vio y creyo" San Juan 20,8, y tiene una connotación tan grande, porque lo que hace jesús en el Evangelio es dar señales, y las señales son para verlas; luego "ver", en el evangelio de Juan, "ver", en la teología de San Juan, es descubrir la señal de Dios.

"El que no ama a su hermano, a quien ve" 1 San Juan 4,20, el que no ha descubierto al hermano como una señal de Dios, entonces no puede descubrir al Dios que le está dando señales, no lo puede descubrir.

Si tu hermano no es una señal de Dios, entonces ese Dios, a quien dices amar, es un engaño, y te estás engañando. O sea que la frase no es tan elemental.

¿Pero por qué se dice esta expresión en el contexto de la Navidad y concretamente de la Epifanía? Podemos decir que la Primera Carta de Juan es como una meditación en la Carne de Jesucristo, en el misterio de la Encarnación.

"Debemos distinguir los espíritus"1 San Juan 4,1, nos dice San Juan. "Si un espíritu dice que Jesús ha venido en carne humana, ese espíritu viene de Dios" 1 San Juan 4,2; "si se niega la carne de Cristo, ese espíritu no viene de Dios" 1 San Juan 4,3.

O sea que esta Primera Carta es como una meditación en la Carne de Jesucristo, en la encarnación de Jesucristo. Con eso en mente, volvamos a nuesro versículo: "Quien no ama a su germano, a quien ve"1 San Juan 4,20, ese verbo "ver", en San Juan, tiene como un eco distinto al que tiene en la mayor parte de la Biblia.

Nosotros estamos acostumbrados a que creer supone que uno no está viendo. A ver, hay un versículo de San Pablo que dice: "Una esperanza, que no estuviera a la vista, no sería esperanza" [[:Category:]], en donde parece que sólo es posible tener esperanza de lo que no está a la vista.

En otrolugar dice poéticamente san Pablo: "Nosotros nos fijamos en lo que no se ve" [[:Category:]]. Pero resulta que en San Juan es como al revés. En San Juan, ver y creer, no son ni antagónicos ni antagónicos, ni opuestos, ni incompatibles.

Cuando San Pablo dice: "Nosotros nos fijamos en lo invisible", o cuando dice: "Una esperanza a la vista ya no es esperanza", daría la impresión de que el ejercicio de las virtudes teologales es incompatible con el ver: o se da lo uno, o se da la otro.

En cambio en San Juan, la teología es distinta, el enfoque es diferente:unocree porque ve, o mejor dicho, lo que uno ve lo lleva a creer.

Cuando Tomás, el Apóstol, dice: "Si no veo el agujero de los clavos, si no meto mi mano en su costado" San Juan 20,25, aparece Jesucristo y le muestra las manos. se postra el Apóstol y dice: "¡Señor mío y Dios mío!" San Juan 20,28.

Responde Jesús: "Porque me has visto has creído" San Juan 20,29. No se opone.Lo que le está diciendo Jesús al Apóstol es: "Tu ver te llevó a creer". Entonces pregunta San Agustín, seguramente lo recordamos: "Bueno, ¿pero cómo pudo haber creído si vio? Y responde el mismo santo: Es que lo que creyó fue más que lo que vio