Diferencia entre revisiones de «Sppd002a»
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Por eso al celebrar conjuntamente a Pedro y a Pablo, estaríamos festejando cómo el evangelio es al mismo tiempo el cumplimiento de lo prometido al pueblo judío y la extensión de esa promesa a todos los pueblos, los pueblos gentiles, nosotros. | Por eso al celebrar conjuntamente a Pedro y a Pablo, estaríamos festejando cómo el evangelio es al mismo tiempo el cumplimiento de lo prometido al pueblo judío y la extensión de esa promesa a todos los pueblos, los pueblos gentiles, nosotros. | ||
Revisión del 20:21 1 jul 2007
Fecha: 19970629
Titulo: La solemnidad y la gracia de los Apóstoles Pedro y Pablo
Original en audio: 7min. 5seg.
Queridos hermanos, en esta solemnidad de los Apóstoles por excelencia, Pedro y Pablo, meditemos un momento los textos que nos ofrece la Iglesia:
En primer lugar, esta el relato del Capítulo 12 del Libro de los Hechos de los Apóstoles, que nos cuenta la liberación del Apóstol Pedro, cuando Herodes se ensaña contra la Iglesia y la persigue, tortura a Santiago para darle gusto a los judíos y como el evento es bien recibido por ellos, entonces tiene listo a Pedro para presentarlo también al pueblo como un segundo trofeo de su gestión como rey.
Recordemos que este rey Herodes no tenía autoridad alguna para presentarse como rey, este Herodes no pertenecía a la dinastía del rey David, era de descendencia idumea y era rey porque sus antepasados habían usurpado ese puesto hacía algún tiempo, por esta razón tenía que mantener satisfechos de un lado al imperio romano y por el otro a los judíos, triste gobierno que cuando se da cuenta de que a los judíos les deleitaba la persecución de la Iglesia, entonces pretende darles gusto de esa manera.
Pero Dios veía las cosas de otro modo, resulta que Pedro estaba encadenado en la cárcel y el día antes de ser presentado a los judíos El lo saca de la prisión, acontecimiento que tiene un sentido irónico porque resulta que de todas formas Herodes lo iba a sacar de la cárcel. Sin embargo y de esta forma, el Senor reafirma la fe de Pedro y muestra una vez más que por encima de cualquier autoridad terrenal y de cualquier pueblo está su palabra y su poder.
En segundo lugar, nada de extraño tiene reconocer la obra de Jesucristo en un santo como Pedro, a quien tantos pasajes nos lo muestran con su carácter impetuoso, pero al mismo tiempo incrédulo, apasionado, cobarde y valiente, o que haya una celebración litúrgica para aclamar la obra de Cristo en San Pablo, para contar quién fue y todo lo que la gracia de Dios construyó en él; lo que sí puede parecer paradójico es que habiendo tanto que celebrar en cada uno de estos Santos, la Iglesia los haya reunido en una misma solemnidad y esto desde tiempos antiguos.
¿Por qué los unimos si había tanto que celebrar en cada uno de ellos? ¿Por qué una misma celebración para ambos?, se pueden dar varias explicaciones, voy a comentar dos.
La primera, porque no estamos celebrando ni a Pedro ni a Pablo sino precisamente la gracia en ellos. Puede decirse que en Pedro y en Pablo están las obras mas acabadas de "la gracia de Dios" entre sus apóstoles y por eso, como queremos celebrar la gracia que hace apóstoles, se escogió a los que son los príncipes entre ese grupo, esa es una razón.
La otra razón, es porque Pedro y Pablo en su complementariedad, nos ayudan a mirar en conjunto el misterio de la Iglesia. Si empezamos a mirar detenidamente, encontramos en Pedro a aquel gran predicador que confirma el anuncio de Jesucristo como respuesta del Padre Celestial a las antiguas promesas, esto para los judíos. Pablo es el que entreabre esas riquezas para que también fluya el manantial de la gracia en medio de los no judios.
De manera que en Pedro encontraríamos la respuesta generosa del pueblo de Israel a la promesa de Dios cumplida en Cristo, mientras que en Pablo encontraríamos cómo esa riqueza se extiende mas allá de las fronteras de Israel virtiéndose en los demás pueblos, incluídos nosotros.
Por eso al celebrar conjuntamente a Pedro y a Pablo, estaríamos festejando cómo el evangelio es al mismo tiempo el cumplimiento de lo prometido al pueblo judío y la extensión de esa promesa a todos los pueblos, los pueblos gentiles, nosotros.