Diferencia entre revisiones de «Slor004a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
Línea 62: Línea 62:
 
Yo puedo dar testimonio de eso, un testimonio pequeño. En mi caso no del dinero, ciertamente, no es esa mi fortaleza, pero sí puedo dar testimonio de lo que Dios ha hecho con mi tiempo y con las acapacidades que ha querido darme.
 
Yo puedo dar testimonio de eso, un testimonio pequeño. En mi caso no del dinero, ciertamente, no es esa mi fortaleza, pero sí puedo dar testimonio de lo que Dios ha hecho con mi tiempo y con las acapacidades que ha querido darme.
  
Durante este tiempo que he estado aquí en Colombia he tratado de servir a todos lo que he podido
+
Durante este tiempo que he estado aquí en Colombia, he tratado de servir a todos lo que he podido, a todos los grupos, a todas las comunidades, y me parece casi irreal la cantidad de cosas que he tenido en este tiempo, y lo que me parece más irreal es que durante este mismo tiempo, el Señor me ha concedido los minutos y las horas para terminar un capítulo de mi tesis de doctorado.

Revisión del 01:58 8 dic 2009

Fecha: 20070810

Título:

Original en audio: 19 min. 53 seg.


Hermanos Amados:

Hoy somos invitados a la generosidad, la alegría y el servicio. Tres palabras, tres virtudes que están estrechamente relacionadas.

Es difícil encontrar la alegría cerca de los corazones egoístas o avaros; es difícil encontrar el servicio cerca de las personas que se abstienen de compartir de sus bienes, porque al fin y al cabo, el servicio no es otra cosa sino dar de nuestros talentos, dar de nuestro tiempo, dar de nuestros conocimientos o capacidades.

De modo que estos tres están relacionados: la generosidad, la alegría y el servicio.

Creo que todos queremos la alegría, de una o de otra forma, pero no todos queremos servir, y no todos queremos ser generosos. Y sin embargo, la puerta para una alegría verdadera está únicamente en el dar.

Porque uno siempre tiene algo que dar, no siempre, en cambio, encuentra quién le dé a uno, por eso es tan sabía esa oración que se atribuye a la inspiración de San Francisco de Asís: "Que yo no busque ser consolado sino consolar; que yo no busque ser amado sino amar".

Porque la persona que está esperando ser amada, será feliz muy poquitas veces, porque muy poquitas veces vamos a encontrar gente que nos exprese todo el amor que noostros quisiéramos recibir.

En cambio la persona que está dispuesta a amar, va a ser muy feliz, porque va a encontrar muchísimas ocasiones de amar.

Lo que tre la alegría a nuestra vida es el paso del amor, y el amor puede pasar de dos maneras: puede pasar llegando hacia nosotros, cuando alguien nos ama, o puede pasar saliendo de nosotros, cuando nosotros amamos.

Pero la gran diferencia es que si yo me quedo esperando a que el amor me visite, ahí puede pasar demasiado tiempo, puedo caer en frustración, puedo caer en desesperación, puedo caer en una cantidad de patologías en mi mente y en mi espíritu.

En cambio, la decisión de amar, esa sí está en mi mano; yo no puedo decidir por los demás, yo no puedo decidir que el mundo tiene que aceptarme, no puedo decidir que el mundo tiene que amarme, en cambio yo sí puedo decidir que voy a amar, yo sí puedo decidir que voy a entregar, yo sí puedo decidir que voy a dar.

Este es el primer pensamiento de hoy: la relación que hay entre generosidad, servicio y alegría, y, sobre todo, la conciencia de que eso está en nuestra mano, es decir, nosotros podemos tomar la decisión de amar.

Pasemos entonces al segundo punto de esta reflexión. Muchas veces uno no cree que tenga nada para dar. Es impresionantre cómo las personas, no importa en qué nivel económico se encuentren, siempre dicen: "Estoy apenas", o si no dicen: "Me falta mucho", "no tengo muchos bienes", "no puedo, apenas estoy pagando unas deudas".

La diferencia es que la persona que es muy pobre está pagando las deudas para poder alimentarse; el que tiene un poco más está pagando las deudas para poder tener una vivienda; el que tiene un poco más está pagando sus deudas para poder tener un lujoso automóvil; y el que tiene más también está pagando sus deudas para cubrir el último edificio que compró o el último yate que le gustó.

Y todos sienten: "Estoy apenas pagando mis deudas". En realidad esta es una trampa, esta es una trampa del enemigo, porque cuando uno siente que apenas tiene para pagar las propias deudas, lo que está implícito es: "No tengo nada para dar, a duras penas alcanza para mí mismo; mi tiempo a duras penas da para solucionar mis necesidades; mi dinero a duras penas cubre lo más urgente de mi vida y de mi familia".

Ahí hay un pretexto que viene de nuestro egoísmo y que tiene su raíz última en Satanás, y ese es el prtexto que consiste en: "No des nada, porque fíjate que ni siquiera te alcanza para ti". Y lo mismo repiten todos, y el que gana muchísimo dinero dice: "No, no, no, no puedo dar nada porque a duras penas alcanza para mí".

Y sí, son duras esas penas, efectivamente no tiene nada para dar porque todo lo gasra en sí mismo.

Pero también podemos mirarlo de este otro modo:" La persona dice: "No tengo nada para dar, no tengo alegría para dar, no tengo inteligencia para dar, no tengo talentos para dar", y es verdad que no los tiene, no los tiene porque uno sólo puede decir que tiene una cosa cuando puede disponer de ella.

Este florero hermoso, por ejemplo, ahí se tendrá que quedar, yo no puedo disponer de él, yo no puedo decirte: "Margarita, mira, llévate este florero; no puedo disponer de él porque no es mío.

Cuando las personas dicen que no pueden disponer de su tiempo, es porque en realidad no sienten que su tiempo sea suyo; cuando la gente dice que no puede dar dinero, es porque tampoco siente que el dinero es suyo. Y esta es una gran paradoja, porque suele suceder que las personas muy pobres son muy generosas.

Eso quiere decir qe las personas pobres en realidad sí tienen al dinero, mientras que muchas de las personas ricas no tienen al dinero, el dinero las tiene a ellas, el dinero se ha adueñado de ellas, el dinero se ha apoderado de ellas.

Y esto que decimos del dinero hay que decirlo de los demás bienes. Si yo tengo una gran inteligencia, pero esa inteligencia no está al servicio de mis hermanos, entonces yo no tengo mis ideas o mis conocimientos, sino que ellos se adueñaron de mí, y con razón entonces digo que yo no puedo dar esas ideas, no las puedo dar porque tampoco las poseo. Uno sólo posee aquello de lo que puede disponer.

Terminemos esta segunda parte de nuestra reflexión con una conclusión muy concreta: uno sólo puede empezar a disponer de las cosas cuando empieza a regalarlas. Es en el acto de donar cuando yo descubro lo que tengo, es en el acto de dar cuando caigo en la cuenta de todo lo que sí poseo.

Y empezar, tomar la resolución de dar es tomar la resolución de agradecer lo que ya la vida me ha dado, lo que ya la sociedad me ha dado y sobre todo lo que ya Dios mismo me ha dado.

Por eso, especialmente en los círculos protestantes, se ha puesto cada vez más de moda el diezmo. Nosotros miramos con escepticismo o miramos a veces con ironía esa actitud de los protestantes, pero probablemente los que estamos equivocados somos nosotros.

Ellos recomiendan a menudo a una persona, no importa cuál sea su nivel de ingreso, no importa cuáles sean sus problemas: "Asegure el diezmo, y usted experimentará bendición". Pero hay una condición, que es la que nos ha dicho San Pablo en la primera lectura de hoy, tomada de su Segunda Carta a los Corintios: "Dalo, pero dalo con bendición; da tu diezmo, pero con alegría".

Acuérdate: generosidad, alegría, servicio, hay que unir los tres. "Da tu diezmo". Y algunos predicadores protestantes, que son así fogosos, entonces le dicen a la gente: "Pon a prueba a Dios, pónlo a prueba, Él no te va a dejar caer, da lo que tienes, dalo con alegría, dalo".

Yo puedo dar testimonio de eso, un testimonio pequeño. En mi caso no del dinero, ciertamente, no es esa mi fortaleza, pero sí puedo dar testimonio de lo que Dios ha hecho con mi tiempo y con las acapacidades que ha querido darme.

Durante este tiempo que he estado aquí en Colombia, he tratado de servir a todos lo que he podido, a todos los grupos, a todas las comunidades, y me parece casi irreal la cantidad de cosas que he tenido en este tiempo, y lo que me parece más irreal es que durante este mismo tiempo, el Señor me ha concedido los minutos y las horas para terminar un capítulo de mi tesis de doctorado.