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''Pues, ¡qué cosa tan grave es tener todo eso! El que tiene todo eso, es decir, aquella persona a la que el sistema le funciona, es la persona que está en mayor peligro de volverse impermeable a Dios. Ese es el gran mensaje de esto.''
 
''Pues, ¡qué cosa tan grave es tener todo eso! El que tiene todo eso, es decir, aquella persona a la que el sistema le funciona, es la persona que está en mayor peligro de volverse impermeable a Dios. Ese es el gran mensaje de esto.''
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Los poderosos, sobre todo la familia sacerdotal, con ese Anás que era una víbora, con una inteligencia penetrante, ése fue el que planeó la muerte de Cristo, Anás; el que diseño "cómo movemos aquí las fichas, con quién hablamos, qué hacemos, cómo nos ganamos a Pilato, cómo callamos a Herodes, cómo logramos que lo maten"; el que diseñó el asesinato de jesucristo fue Anás.

Revisión del 20:07 21 nov 2009

Fecha: 20081215

Título:

Original en audio: 22 min. 55 seg.

                         CONTINUARÁ LA TRANSCRIPCIÓN...

Jesús estaba enseñando en el Templo, y eso no gustaba mucho a los que se sentían dueños del Templo, dueños de la religión, dueños del acceso a Dios.

Las personas que confrontan a Jesús son llamados aquí "los sumos sacerdotes" y "los ancianos". "Ancianos" es una palabra técnica que se refiere no tanto a una edad determinada, sino más bien a una cualidad de un cierto liderazgo en la sociedad.

Los ancianos es como decir los "manda callar", la gente importante, "la ropita limpia" de un pueblo, los que se miraban a sí mismos como "la ropita limpia" del pueblo, los líderes, los principales.

Usted sabe que siempre sucede eso, que hay un grupo de personas que consideran: "Hombre, qué vamos a hacer, somos la élite, qué problema, hombre, pero nos toca, nos toca, somos la clase dirigente". Ese sería otro nombre que le podríamos dar a esta gente. "la clase dirigente".

Yo a veces sueño con una traducción de la Biblia que ponga esos equivalentes, ¿no? En vez de decir "los ancianos, debería decir: "Se le acercaron los sumos sacerdotes, y algunos de "la clase dirigente" para preguntarle". Inmediatamente uno se pone eléctrico y dice: "¡Uyy, eso me interesa!"

Los sumos sacerdotes, los sumos sacerdotes se sentían dueños del acceso a Dios, y la clase dirigente, es decir, los ancianos, se sentían dueños del futuro del pueblo.

Lo que unía a estos dos grupos, a los sumos sacerdotes y a los ancianos, es que ambos sentían que tenían poder, y el poder de ellos queda amenazado por el poder de Jesús; por eso ellos quieren saber qué clase de poder tiene jesús, porque Jesús no pertenecía a la casta sacerdotal.

Recordemos que en el Antiguo Testamento el sacerdocio no era un asunto de vocación, sino un asunto de nacimiento. Los hijos de la tribu de Leví, los descendientes de la tribu de Leví, los varones descendientes de esa tribu, ya eran, por el solo hecho de la sangre, ya eran sacerdotes.

Entonces, estos sumos sacerdotes se preguntan qué autoridad puede tener Jesús, dado que Él claramente no es de familia sacerdotal, es decir, Él no podía ser sacerdote, según las leyes del Antiguo Testamento.

Y los ancianos se preguntan qué clase de autoridad tiene Jesús, porque Jesús tiene una extracción humilde, es claramente de un origen humilde, es hijo de un artesano y viene de una región que tiene muy poco predicamento, viene de Galilea.

Tenemos aquí un galileo, campechano, mal hablado, -los galileos hablaban mal, hablaban mal el arameo-; fuentes dignas de crédito dicen que los galileos hablaban un poco como pasa en algunas regiones de Colombia, la gente que se come partes de las palabras, entonces no dan el mensaje completo, sino que dicen parte de las palabras.

Por ejemplo, cuando uno dice: "Bueno, yo estaba "parao", "parao" es, bueno, ahí ya te comiste una letra, ¿no? Entonces, eso parece que sucedía con los galileos. No nos imaginemos que Jesús tenía la más perfecta y castiza pronunciación del arameo, tal vez Él tenía un arameo deficiente para los altos estándares de la clase dirigente.

"Nosotros somos los que hablamos bien, nosotros somos los que pensamos bien, nosotros somos "la ropita limpia", y ahora viene este campechano, que no sabe ni hablar bien, con una cantidad de milagros, con una cantidad de historias, y sobre todo, con una cantidad de gentecita, una cantidad de gentecita que anda detrás de Él.

"Una multitud ahí que se le reúne, y es ahí detrás de Él, y arriba y abajo, y es un desorden, y esto aquí se va a volver un despelote; y van a venir los romanos y van a acabar con todo; hay que ponerle orden a este desorden". Es decir, estaban preocupados por la autoridad.

Entendemos muy bien este pasaje: ellos, sumos sacedotes y ancianos, eran la gente con autoridad, y ahora llega Jesús con otra clase de autoridad. "¿Con qué autoridad haces esto?" [[ ]], es decir,"si tú no perteneces al club, ¿por qué mandas tanto? Si tú no estás en la rosca, ¿qué es lo que haces aquí? Si tú no pediste permiso para entrar, ¿por qué obras como si fueras dueño?"

Es decir, le están reclamando que no pertenece a el statu quo, no pertenece a la clase que manda.

¿Entonces qué responde Jesús? "Bueno, ustedes hacen una pregunta, yo también sé preguntar, ustedes no son los únicos". Y la pregunta que les hace se refiere a Juan el Bautista. Lo más interesante de esa pregunta tal vez es que deja en claro una cosa: los que tenían el poder, los que tenían, los que detentaban el poder, no hicieron caso al mensaje de Juan.

¿y el mensaje de juan cuál era? Un mensaje de arrepentimiento, un mensaje de reconocimiento de los propios excesos y pecados.

Eso era lo que Juan pedía, que cada uno entrara en su corazón, que cada uno dejara hablar a la propia concincia, que cada uno escuchara con verdadera atención a la Palabra de Dios, y que cada uno se se arrepintiera, y que desde ese arrepentimiento preparara un corazón, como dijo el mismo Juan, o como se aplica el texto de Isaías, "que allanara el camino para que pudiera entrar Dios".

La clase dirigente no allanó el camino, la clase dirigente fue incapaz de reconocer las propias culpas. Y aquí uno se pregunta por qué. En otro pasaje dice Jesús: "Los publicanos y las prostitutas van delante de ustedes camino del Reino de Dios" [[:Category: ]], y también dice: "Ellos sí entendieron el mensaje de Juan, ellos sí se arrepintieron" Category .

¿Entonces qué podemos aprender nosotros de este pasaje? Muchas cosas. De este evangelio podemos aprender, por ejemplo, que es muy peligroso gustar las mieles del poder.

Cuando a uno el sistema le funciona, cuando a uno las cosas le salen bien, es cuando es más difícil convertirse.

Porque cuando a uno el sistema le funciona, y a los sumos sacedotes el sistema les funcionaba, ellos tenían casas muy buenas y tenían ingresos muy buenos, y ellos tenían su propia rosca, la familia sacerdotal, que estaba dirigida fundamentalmente por Anás, Anás era elhombre que mandaba ahí, era la eminencia gris, era el poder oscuro detrás del trono, era el que movía las fichas, Anás.

Él era el que determinaba quién quedaba como títere, haciendo el papel de sumo sacerdote. Y entorno a la familia de Anás, había todo un círculo de cortesanos, palabra que es muy elegante para decir: lambones, metiches. Una cantidad de lambones, metiches, aprovechados, aduladores, y eso se había convertido en una red de conveniencias, intrigas y manejo de poder.

Pero el sistema les funcionaba, y les funcionaba quiere decir que todo el mundo les respetaba; tenían las cosas que suelen ser deseables en esta vida: tenían poder, tenían dinero, tenían prestigio, tenían placer.

Pues, ¡qué cosa tan grave es tener todo eso! El que tiene todo eso, es decir, aquella persona a la que el sistema le funciona, es la persona que está en mayor peligro de volverse impermeable a Dios. Ese es el gran mensaje de esto.

Los poderosos, sobre todo la familia sacerdotal, con ese Anás que era una víbora, con una inteligencia penetrante, ése fue el que planeó la muerte de Cristo, Anás; el que diseño "cómo movemos aquí las fichas, con quién hablamos, qué hacemos, cómo nos ganamos a Pilato, cómo callamos a Herodes, cómo logramos que lo maten"; el que diseñó el asesinato de jesucristo fue Anás.