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Revisión del 17:43 22 oct 2009

Fecha: 19990924

Título: Cuatro Libros del Antiguo Testamento

Original en audio: 16 min. 48 seg.


Cuatro pequeños libros del Antiguo Testamento nos ayudan a encontrarnos con el ambiente espiritual después del retorno a Jerusalén; son los libros de Esdras, Nehemías, Ageo y Zacarías. Esos libros resultan menos familiares que otros al pueblo cristiano.

Pienso que muchos bautizados, si se les preguntara por el profeta Zacarias o si se les preguntara quién fue Nehemías, tal vez el que se acuerde diria: "Zacarías debe ser el esposo de Isabel, y Nehemías debe ser algún profeta.

Esta ignorancia es lamentable, porque el tiempo que se cuenta aquí y la reconstrucción del Templo tienen un significado espiritual muy profundo; la destrucción del Templo y el destierro fueron algo así como la muerte del pueblo de Israel. Ya comentábamos, en otra ocasión, que los libros que narran este destierro son los que también prefiguran mejor la muerte de Cristo.

El desastre nacional de la destrucción del Templo y el destierro a Babilonia es algo así como la figura más completa que tenemos de lo que habría de ser la muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Por eso esta época en la que estamos ahora, según las lecturas de la reconstrucción del Templo, nos da claves de interpretación de la victoria de Dios después de la muerte.

Dicho con otras palabras, lo que el Señor nos está regalando a través de estas lecturas, es ni más ni menos que una serie de pistas para encontrarnos con el misterio de la Resurrección y con el misterio de la Pascua.

Si la destrucción del Templo fue la muerte, la reconstrucción del Templo algo nos podrá decir sobre la Resurrección, y por lo tanto sobre la Pascua y sobre la vida nuestra.

Nosotros somos fruto de una reconstrucción, y Cristo mismo se comparó con el Templo: "Destruid este Templo, y yo lo reconstruiré en tres días" San Juan 2,19. "Se estaba refiriendo al Templo de su Cuerpo" San Juan 2,21, nos dice el Evangelista.

Son pocas las predicaciones que se escuchan sobre la reconstrucción del Templo del Jersualén, es poco lo que sabemos sobre estos acontecimientos y ahí estan profundos mensajes para nosotros.

Por ejemplo, cuando Nehemías en esa noche memorable pasa revista a la ciudad destruida, ahí hay una imagen preciosa del comienzo de la reconstrucción de la vida en la toma de conciencia del desastre del pecado, por dar una interpretación alegórica.

Primera conclusión: hay que hacerse más amigos de estos libros de Esdras, Nehemías, Ageo y Zacarías y hay que descubrir, en esos libros, un mensaje sobre el poder que tiene Dios para reconstruir.

Además, estos libros están llenos de un profundo realismo sobre la situación psicológica interior; no es sólo una descripción exterior del Templo lo que nos interesa, no es pensar o lamentar qué sucedió con esa construcción. Lo maravilloso de estos libros es que nos ayudan a percibir el desastre moral, la situación anímica y psicológica que queda.

Eso se ve bien en la lectura de hoy: "¿Quién entre vosotros vive, de los que vieron este templo en su esplendor primitivo? ¿Y qué veis vosotros ahora?" ¿No es como si no existiese ante vuestros ojos?" Ageo 2,3.

Esa contemplación del Templo devastado frente al cual se retira la mirada, esa es la situación anímica, psicológica, interior, espiritual, en que queda uno.

No es así, por ejemplo, no es esa la actitud que tomamos cuando retiramos la mirada de nuestros ideales primeros; ese Templo de Salomón es como el primer amor del pueblo, es un Templo enamorado de Dios; el Templo que edificó Salomón el templo del esplendor primitivo, es la imagen de los ideales primeros, es la imagen de esa etapa de la vida, uno enamorado y todo resulta fácil.

Esa descripción que hacen los libros de los Reyes o de las Crónicas sobre la edificaiación del Templo primitivo; los Reyes haciendo énfasis en la figura de Salomón, y Crónicas haciendo énfasis en la figura de David, esa descripción es como la de una enamorada.

Realmente, el pueblo era como una novia enamorada, y esa construcción transcurre con la presteza, con la eficacia, con la alegría y la percepción con que se hacen las cosas cuando se tiene ese amor primero.

Que hubo que tomar cientos de cedros del Líbano y trastearlos, mover piedras, hubo que hacer muchas cosas pero todo se hizo rápido, facil, bien y todo quedó lleno de esplendor; ahí está la imagen del corazón humano cuando se vuelve al principio hacia Dios, ese es el corazón humano, todo se hace fácil, pero ese Templo primitivo ha quedado destruido.

También aquí hay una imagen muy hermosa que nos permite relacionar la Biblia con nuestra vida. ¿Por qué se acabó el Templo? Porque llegó Nabucodonosor, arrasó con todo, profanó todo; el enemigo venía de afuera, sí, pero la debilidad estaba dentro, y en eso también se parece a lo que nos ha sucedido a nosotros.

Hubiéramos sido muralla inexpugnable si no hubiéramos traicionado nuestra propia alianza, si nuestras alianzas íntimas, si nuestras alianzas interiores con Dios no las hubiésemos roto, no hubiera tenido tampoco poder sobre nosotros ningún enemigo exterior, llámese Satanás, llámese la mediocridad de los otros, llámese las incoherencias, los antitestimonios, o todas esas cosas que dice uno.

Sentimos que las estructuras o la falta de estructuras, o el peso de las estructuras exteriores nos desanima, nos hace caer y finalmente derrumbó nuestro templo de ideales primitivos; no tenía que suceder eso, si nosotros hubiéramos permanecido fieles a nuestra alianza.

Pues bien, así como los israelitas tuvieron la debilidad interior, la incoherencia interior ante Dios, la infidelidad interior y al mismo tiempo el enemigo exterior.

Así pasa también con ese templo de los ideales primitivos. Y hoy el profeta Ageo toma un reto frente a nosotros: "¿Quién vive todavía?" Ageo 2,3.

Nosotros traduciríamos haciendo esta aplicación a nuestra alma: ¿Qué queda vivo en ti, de los que vieron este templo en su esplendor primitivo? ¿Queda viva en ti la memoria de los ideales del comienzo?

Y uno tiene que responder que sí, pero seguramente tiene que responder eso de lo que se queja Ageo: ¿No es como si no existiese ante vuestros ojos?" Ageo 2,3; ¿Por qué rechazas la mirada? ¿Por qué le has tomado miedo a tus sueños del comienzo?

Esto sí que se ve en las almas consagradas, hombres y mujeres, y para mí esta palabra es de plena actualidad: si hay algo a lo que le tenga miedo un sacerdote, después de años y años, es a volver los ojos y a pensar qué era lo que estaba creyendo, qué era lo que estaba intentando, qué era lo que pretendía cuando tuvo el templo primitivo.

A eso sí le toma miedo uno, y uno retira la mirada; "¿no es como si no existiese ante vuestros ojos?" Ageo 2,3. En el centro mismo de Jerusalén estaba esa vergüenza nacional, un pedazo de Templo hecho trizas; así también en el centro del alma humana hay una vergüenza, un escándalo, una llaga, y uno hace como si no existiera ante los ojos.

Nos dice Ageo: "Ánimo!" Ageo 2,4; le da ánimo a Zorobabel, el hijo de Sealtiel, que era el gobernador, y le da ánimo a Josué, hijo de Jeosadac, el sumo sacerdote. Esos dos personajes, Zorobabel el gobernador, y Josué, el sumo sacerdote, también indican en nosotros como dos tendencias.

Por ejemplo, uno podría buscar una alegoría y podría decir que lo propio de ese gobernador es lo que tiene que ver con la razón, que es la que gobierna; y podría decir que lo propio de ese Josué es el corazón, que es con el que se ora.

Pues Ageo hoy le manda órdenes, de parte de Dios le habla a nuestro entendimiento y a nuestra voluntad, a nuestra razón y a nuestro corazón, y dice: "Ánimo; viene de parte de Dios esta palabra, es un oráculo del Señor, ánimo, a la obra, yo estoy con vosotros" Ageo 2,4.

Y empieza a dar razones por las que podemos comprobar que Dios esta con nosotros; por ejemplo: La palabra pactada "con vosotros cuando salias de Egipto" Ageo 2,5 habita con vosotros. Uno siente que porque uno faltó se acabó la alianza, ¡no señor! las alianzas con Dios no se acaban; uno puede romper la parte de uno pero Dios no se desmiente, Dios está en el mismo sitio donde lo dejamos, donde lo abandonamos, y si volvemos a ese sitio ahí lo vamos a encontrar, no se ha movido, esta ahí donde lo dejamos.

"Pero no sólo la palabra pactada y el Espíritu mi espiritu habitan con vosotros; no te voy a dejar solo en la palabra, mi energía, mi gracia están contigo; agitaré cielo y la tierra, el mar y continentes; pondré en movimiento los pueblos vendrán las riquezas de todo el mundo; pondré en movimiento los pueblos" Ageo 2,5-7.