Diferencia entre revisiones de «Pablo 20 siglos después - 14»
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"El magisterio ordinario no tiene una competencia definitva, no es vinculante en realidad, entonces esperemos: esperemos a que se muera Juan Pablo, esperemos a que se mueran unos cuantos", ahora dirán: "Esperemos a que se muera Ratzinger, y en algún momento llegará un Papa que entre en la realidad de las cosas y que admita lo que es". | "El magisterio ordinario no tiene una competencia definitva, no es vinculante en realidad, entonces esperemos: esperemos a que se muera Juan Pablo, esperemos a que se mueran unos cuantos", ahora dirán: "Esperemos a que se muera Ratzinger, y en algún momento llegará un Papa que entre en la realidad de las cosas y que admita lo que es". | ||
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| + | Sin embargo, va a ser muy difícil que eso suceda, hablando en términos humanos, -aquí todavía no hemos empezado a discutir la Teología del asunto-, porque poco después de este documento del Papa Juan Pablo sobre la negativa de la Iglesia a ordenar de mujeres, Ratzinger, como cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dice que la calificación de eso es vinculante. | ||
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| + | Es decir, aunque no tiene la formalidad de una declaración dogmática, porque se trata de un asunto no de fe, sino que tiene un característica de disciplina y de régimen de la Iglesia, la enseñanza de Juan Pablo II debe considerarse vinculante y definitiva. | ||
Revisión del 02:34 29 jul 2009
Fecha:20090209
Título:
Original en audio: 55 min. 30 seg.
Tenemos varias tareas que completar en estos minutos de nuestra última predicación. Tenemos que terminar la serie de los doce errores que aquí se señalan, que pueden servir de marco de referencia o comienzo de una conversación sobre el tema; y luego tenemos una conclusión, una conclusión sobre esa tarea de la predicación que hemos heredado de nuestro Padre Santo Domingo, pero, junto con él y a través de él, la hemos heredado de San Pablo y de Jesús mismo.
Entonces estamos en el error número diez, que es un tema bastante discutido en algunos centros académicos. La impresión que yo tengo es que es una solución de escritorio que se da muchas veces en facultades de Teología, pues yo de esto oigo allá en Irlanda.
El esquema que se plantea es este: la distribución del poder en la Iglesia está concentrada en el clero, está concentrada en el sacerdote, y esto ha llegado a convertirse en un obstáculo para el avance del Evangelio.
La solución, por consiguiente, es distribuir más equitativamente ese poder eclesiástico, de manera que el laico alcance su mayoría de edad, sea miembro de pleno derecho dentro de la Iglesia, asuma por cosiguiente sus reponsabilidades.
Algunos van tan lejos como para decir que, en ciertas circunstancias, que no son tan excepcionales si se piensa en la geografía, en ciertas circunstancias, pues, debería simplemente autorizarse que los laicos presidieran la Eucaristía.
Y el argumento es más o menos este: es absurdo que en lugares donde no hay sacerdote se impida que un laico presida la Eucaristía. ¿Por qué privar de la celebración central y fuente de nuestra fe a esa pobre gente, sólo porque falta un cura? Es decir, se plantea la solución de escasez de sacerdotes, con laicos.
Por supuesto, el problema es distinto en su presentación en los distintos lugares. Hay lugares donde la proporción entre clero y laicos no hace este tema tan agudo. Entiendo yo que, por ejemplo, aquí en Taiwán, la proporción entre presbíteros o sacerdotes y laicos, pues no es angustiosa; pero en algunos lugares, sobre todo, simpre se menciona a África, y también en regiones de Suramérica, hay muchísimos laicos, hay muy pocos sacerdotes, y a esto se añade que la disciplina actual en Occidente pide que el sacerdote sea célibe.
Entonces resulta muy difícil conseguir sacerdotes célibes que estén ahí, y entonces estas comunidades quedan con muy poca celebración de la Eucaristía. No hay que negar que ahí hay un tema, pues, delicado, ahí hay un tema que merece atención.
Por supuesto, una vez que las cosas llegan a este punto, también entran otros temas teológicos relacionados con el ministerio. Algunos darían una solución en términos de género: "Solucionemos la rigidez y el autoritarismo típicamente masculinos con ordenación de mujeres". Una proporción, yo diría no pequeña de los profesores que he tenido allá en Irlanda, ven como un hecho que esto sucederá tarde o temprano.
Es decir, más o menos lo que se mira es, de aquí a unos años, la Iglesia, entendiendo la jerarquía, tendrá" que ceder, ese es el famoso "tendrá", tendrá" que ceder en cuanto a que haya hombres casados que accedan al sacerdocio, y después de eso, "tendrá" que ceder, en algún momento "tendrá" que admitir la posición de mujeres ordenadas.
Los Anglicanos, en su conferencia anual, ellos tienen una conferencia cada diez años, en Lambeth, y en su conferencia anual de este año dos mil ocho, uno de los temas que estaba en discusión, era ya no el tema de las mujeres ordenadas, que ya las tenían, sino el tema de mujeres accediendo al episcopado.
Entonces había un sector, sobre todo de África, un sector bastante icisivo, bastante vigoroso en contra de esto de las mujeres obispo o las obispas; pero el hecho concreto es que la conferencia no detuvo el proceso, no dio una aprobación formal, pero no detuvo el proceso. De manera que en principio se espera que hacia el año dos mil diez, poco más, poco menos, serán ordenadas las primeras mujeres obispo.
Ahora, esto no es tampoco tan extraño porque la rama Anglicana en Estados Unidos, que son los Episcopalianos, hace rato tiene mujeres en el episcopado; de hecho, en la presidencia de la conferencia de obispos de los Episcopalianos, en Estados Unidos, la que está es una mujer; o sea, de hecho es una mujer la que está presidiedo.
O sea que casi que es una discusión bizantina dentro del Anglicanismo porque ya ahí es un hecho que eso sucede.
y el sentir común en muchos católicos en Inglaterra, y muchos católicos en Irlanda es que la Iglesia Católica, pues, dará sus pasos, buscará la manera de acomodar la Teología, pero finalmente... En mi propio convento hay unos cuantos que dicen: "Allá llegaremos; el proceso habrá que darlo paso a paso, pero allá llegaremos".
Y lo interesante es que para ellos el punto es de pedagogía; es decir, para ellos no hay ya obstáculo teológico, ni hay un obstáculo canónico propiamente.
Ahora, yo no entiendo muy bien por qué dicen eso. Porque resulta que, como sabemos, el Papa juan Pablo II, pues publicó un documento expresamente sobre esta materia; y luego, el que entonces era Cardenal Ratzinger, en su calidad de cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dio lo que se llama una calificación teológica de esa enseñanza, es decir, qué tan vinculante es esa enseñanza.
Porque lo que algunos decían cuando el Papa Juan Pablo sacó este documento, donde decía: "Mirad, el tema queda zanjado: la Iglesia no está autorizada para ordenar mujeres; cuando San Pablo dijo eso, entonces algunos teólógos, especialmente en Alemania, Inglaterra, en fin, este mismo sector, dijeron: "Bueno, está muy bien, es magisterio, pero es magisterio ordinario".
"El magisterio ordinario no tiene una competencia definitva, no es vinculante en realidad, entonces esperemos: esperemos a que se muera Juan Pablo, esperemos a que se mueran unos cuantos", ahora dirán: "Esperemos a que se muera Ratzinger, y en algún momento llegará un Papa que entre en la realidad de las cosas y que admita lo que es".
Sin embargo, va a ser muy difícil que eso suceda, hablando en términos humanos, -aquí todavía no hemos empezado a discutir la Teología del asunto-, porque poco después de este documento del Papa Juan Pablo sobre la negativa de la Iglesia a ordenar de mujeres, Ratzinger, como cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dice que la calificación de eso es vinculante.
Es decir, aunque no tiene la formalidad de una declaración dogmática, porque se trata de un asunto no de fe, sino que tiene un característica de disciplina y de régimen de la Iglesia, la enseñanza de Juan Pablo II debe considerarse vinculante y definitiva.