Diferencia entre revisiones de «I181001a»
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| − | La Primera lectura no parece muy edificante. Lo que nos encontramos es gente renegando, gente | + | La Primera lectura no parece muy edificante. Lo que nos encontramos es gente renegando, gente renegando de su suerte; los israelitas quejándose porque ya estaban fastidiados del maná; y Moisés quejándose porque no tenía cómo responder a las lamentaciones de su pueblo. |
Es decir, estamos ante una lectura que nos presenta las murmuraciones, que nos presenta los lamentos, que nos presenta gente que protesta. Y uno se pregunta para qué nos puede servir esa lectura. | Es decir, estamos ante una lectura que nos presenta las murmuraciones, que nos presenta los lamentos, que nos presenta gente que protesta. Y uno se pregunta para qué nos puede servir esa lectura. | ||
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Porque conocer cuáles son las causas y cuál es el estilo de nuestra murmuración, de nuestra manera de quejarnos, es también conocer de qué nos estamos perdiendo. Tal vez no descubrimos fácilmente lo que nos perdemos cuando nosotros nos quejamos, tal vez lo podemos descubrir más fácilmente cuando miramos la vida de otros. | Porque conocer cuáles son las causas y cuál es el estilo de nuestra murmuración, de nuestra manera de quejarnos, es también conocer de qué nos estamos perdiendo. Tal vez no descubrimos fácilmente lo que nos perdemos cuando nosotros nos quejamos, tal vez lo podemos descubrir más fácilmente cuando miramos la vida de otros. | ||
| − | Es como cuando uno mira una película. Recordemos aquella situación tan terrible que vivieron unos náufragos. Fueron a dar a una isla perdida | + | Es como cuando uno mira una película. Recordemos aquella situación tan terrible que vivieron unos náufragos. Fueron a dar a una isla perdida en medio del océano, y después de alegrarse por haberse salvado, empezó el problema gravísimo: había que conseguir agua. |
| − | Y empiezan a buscar y a buscar agua, agua potable, con una | + | Y empiezan a buscar y a buscar agua, agua potable, con una desesperación terrible en una isla que no era muy grande pero tampoco era muy pequeña. Finalmente, exhausto, insolado y deshidratado, fallece uno de estos náufragos. |
Y por no dejar que su cuerpo se pudra así, empiezan a escabar para sepultar el cuerpo, y cuando escaban encuentran un pozo y encuentran agua. Este hombre había muerto a dos metros o a tres metros del agua que le hubiera salvado la vida. Estuvo muy cerca de su salvación, pero desfalleció. | Y por no dejar que su cuerpo se pudra así, empiezan a escabar para sepultar el cuerpo, y cuando escaban encuentran un pozo y encuentran agua. Este hombre había muerto a dos metros o a tres metros del agua que le hubiera salvado la vida. Estuvo muy cerca de su salvación, pero desfalleció. | ||
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Cuando uno mira en una película la vida de otras personas, como podemos nosotros mirar la vida de los hebreos, nos parecen exageradas y nos parecen injustas las quejas que ellos emiten, pero nuestras propias quejas siempre nos parecen justificadas. | Cuando uno mira en una película la vida de otras personas, como podemos nosotros mirar la vida de los hebreos, nos parecen exageradas y nos parecen injustas las quejas que ellos emiten, pero nuestras propias quejas siempre nos parecen justificadas. | ||
| − | Lo que otro murmura nos puede parecer exagerado; lo que nosotros murmuramos de nuestra suerte y de la vida que nos ha tocado, eso sí nos parece lógico. Para romper con esa dicotomía, para terminar con ese engaño habría que escribir un tratado dee la murmuración, y en ese tratado tendría que estar este capítulo catorce | + | Lo que otro murmura nos puede parecer exagerado; lo que nosotros murmuramos de nuestra suerte y de la vida que nos ha tocado, eso sí nos parece lógico. Para romper con esa dicotomía, para terminar con ese engaño habría que escribir un tratado dee la murmuración, y en ese tratado tendría que estar este capítulo catorce del libro de los Números. |
¿Por qué se quejan los israelitas? Los israelitas se quejan porque ellos sienten que Dios los mantiene, que Dios los alimenta, pero están cansados de ese alimento. Es una cosa muy humana, ¿quién de nosotros soportaría la misma comida o el mismo menú todos los días? Es una cosa muy humana. | ¿Por qué se quejan los israelitas? Los israelitas se quejan porque ellos sienten que Dios los mantiene, que Dios los alimenta, pero están cansados de ese alimento. Es una cosa muy humana, ¿quién de nosotros soportaría la misma comida o el mismo menú todos los días? Es una cosa muy humana. | ||
Revisión del 16:22 14 jul 2009
Fecha: 20030804
Título: ¿Por que debemos admirar y agradecer siempre el milagro de existir?
Original en audio: 14 min. 32 seg.
CONTINUARÁ LA TRANSCRIPCIÓN
Hermanos:
La Primera lectura no parece muy edificante. Lo que nos encontramos es gente renegando, gente renegando de su suerte; los israelitas quejándose porque ya estaban fastidiados del maná; y Moisés quejándose porque no tenía cómo responder a las lamentaciones de su pueblo.
Es decir, estamos ante una lectura que nos presenta las murmuraciones, que nos presenta los lamentos, que nos presenta gente que protesta. Y uno se pregunta para qué nos puede servir esa lectura.
Pues nos puede servir porque nostros mismos estamos hechos del mismo barro que esos hebreos, y estamos hechos del mismo barro que ese Moisés.
En esta vida uno siempre es o rebaño o pastor; uno siempre es el que tiene que animar, dirigir, motivar; o el que tiene que obedecer, hacer equipo, ir detrás de otros. Y por eso el ser humano se queja o murmura de los dos modos que nos muestra la primera lectura de hoy.
No sé si alguien haya escrito alguna vez un tratado sobre la quejumbre, sobre el reniegue, sobre la murmuradera. Uno puede pensar que una obra así sería inútil pero de pronto es demasiado útil.
Porque conocer cuáles son las causas y cuál es el estilo de nuestra murmuración, de nuestra manera de quejarnos, es también conocer de qué nos estamos perdiendo. Tal vez no descubrimos fácilmente lo que nos perdemos cuando nosotros nos quejamos, tal vez lo podemos descubrir más fácilmente cuando miramos la vida de otros.
Es como cuando uno mira una película. Recordemos aquella situación tan terrible que vivieron unos náufragos. Fueron a dar a una isla perdida en medio del océano, y después de alegrarse por haberse salvado, empezó el problema gravísimo: había que conseguir agua.
Y empiezan a buscar y a buscar agua, agua potable, con una desesperación terrible en una isla que no era muy grande pero tampoco era muy pequeña. Finalmente, exhausto, insolado y deshidratado, fallece uno de estos náufragos.
Y por no dejar que su cuerpo se pudra así, empiezan a escabar para sepultar el cuerpo, y cuando escaban encuentran un pozo y encuentran agua. Este hombre había muerto a dos metros o a tres metros del agua que le hubiera salvado la vida. Estuvo muy cerca de su salvación, pero desfalleció.
Cuando uno mira en una película la vida de otras personas, como podemos nosotros mirar la vida de los hebreos, nos parecen exageradas y nos parecen injustas las quejas que ellos emiten, pero nuestras propias quejas siempre nos parecen justificadas.
Lo que otro murmura nos puede parecer exagerado; lo que nosotros murmuramos de nuestra suerte y de la vida que nos ha tocado, eso sí nos parece lógico. Para romper con esa dicotomía, para terminar con ese engaño habría que escribir un tratado dee la murmuración, y en ese tratado tendría que estar este capítulo catorce del libro de los Números.
¿Por qué se quejan los israelitas? Los israelitas se quejan porque ellos sienten que Dios los mantiene, que Dios los alimenta, pero están cansados de ese alimento. Es una cosa muy humana, ¿quién de nosotros soportaría la misma comida o el mismo menú todos los días? Es una cosa muy humana.
El ser humano está diseñado no sólo como para sobrevivir, no sólo para sostenerse en la existencia, sino para disfrutar de la vida. Pero entre sobrevivir y disfrutar de la vida hay un espacio grande; y a veces, porque no podemos disfrutar de la vida, perdemos la óptica, perdemos la perspectiva para gozarnos en el hecho de estar existiendo.
Dios nos concede las dos cosas: Dios nos concede el vivir, el permanecer en la existencia, el ser; y Dios nos concede también el disfrutar de la vida. Pero lo grave está en que cuando falta el gozo de vivir, cuando falta la posibilidad de disfrutar la vida, se nos olvida agradecer e milagro de existir, se nos olvida agradecer el milagro de ser.
Nuestro ser es una victoria sobre la nada; nuestro ser es un participación de lo que Dios es; nuestro ser es nuestra posibilidad de entrar en comunión en comunicación con el que es. Pero poco agradecemos esto.
La falta de deleite, la falta de variedad, la falta de placer, la falta de alegría, la falta de futuro oscurecen de tal manera nuestra mirada, que perdemos de vista el milagro de existir, el gozo de ser y las posibilidades que nos da el solo hecho de haber sido creados.
Y esa es la manera como entramos en la murmuración, entramos en la quejumbre. Solución: admirar siempre, agradecer siempre el milagro de existir.
En este sentido, nos da ejemplo y nos conmueve Santa Clara de Asís. Cuando esta mujer con alma de niña se pone a componer sus versos y le dice a Dios, con el corazón jubiloso, no gracias por el favor de los alimentos, ni por el esplendor del amanecer, ni por tener buena salud, lo primero que ella agradece es: "Gracias porque me creaste".
Permanecer en la gratitud por el ser; permanecer en la gratitud por haber sido creados. "Gracias porque me creaste", decía santa Clarea de Asís. Y si aprendemos a disfrutar, a agradecer, a bendecir el primer milagro, el que abre la puerta a todos los otros milagros, que es el milagro de existir, el demonio encontrará nuestra puerta sellada cuando quiera venir a darnos clases de murmuración y de quejumbre. 8:00