Diferencia entre revisiones de «I161002a»

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De manera que en el conocimiento, y sobre todo en la obediencia de la voluntad de Dios, está toda nuestra plenitud cristiana, toda la obra del Espíritu Santo en noostros. Hay que conocer de la divina voluntad.
 
De manera que en el conocimiento, y sobre todo en la obediencia de la voluntad de Dios, está toda nuestra plenitud cristiana, toda la obra del Espíritu Santo en noostros. Hay que conocer de la divina voluntad.
  
Lo extraño del caso es que el texto sagrado dice: "El Señor hizo que el faraón se empeñase en perseguir a los israelitas" [[:Catregory:Exodo    ]]. La dureza del faraón aparece causada por Dios. Esto es muy propio de la Sagrada Escritura que atribuye todas las cosas a su causa primera y no le da tanto relieve o tanta importancia a las causas segundas
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Lo extraño del caso es que el texto sagrado dice: "El Señor hizo que el faraón se empeñase en perseguir a los israelitas" [[:Catregory:Exodo    ]]. La dureza del faraón aparece causada por Dios. Esto es muy propio de la Sagrada Escritura que atribuye todas las cosas a su causa primera y no le da tanto relieve o tanta importancia a las causas segundas.
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La Sagrada Escritura no obra como los sutiles teólogosque disciernen, que distinguen causas primeras y segundas; algo puede ser causa segunda, y sin embargo deja espacio para tener su causa en otra que es la causa primera.
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Donde mejor se entiende esto es en los instrumentos. Si una persona es apuñaleada, le causó la muerte el puñal, pero ese puñal no se movió solo, hubo otro, que fue el asesino, que fue el que movió ese puñal.
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La existencia del puñal como causa segunda, no elimina la causa primera, que en este caso sería el asesino. Y así podríamos dar muchos otros ejemplos.
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Esto sería suficiente para calmar nuestra conciencia. Dios obra como causa primera y el faraón obra como causa segunda. El faraón, libremente, desde su libertad, en este caso viciada por la codicia, por el rencor, sale a perseguir a los israelitas.
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Pero hay una causa primera, que no elimina la causa segunda, que es Dios nuestro Señor, y que a través de esa acción del faraón, quiere hacer una manifestación de su gloria para que crezca la fe de los israelitas y para que los israelitas, aumentando su fe en Dios, se consoliden como pueblo testigo de sus maravillas en la humanidad, y así ese bien mayor que se va abriendo paso

Revisión del 16:09 7 jul 2009

Fecha:19990719

Título:

Original en audio: 13 min. 56 seg.


El relato de la primera lectura, tomado del libro del Éxodo, es conocido. Desde los libros de Historia Sagrada sabemos de esa salida de Egipto.

El punto es que hay algo muy misteriosos ahí y es lo que va diciendo Dios, que va a endurecer al faraón para cubrirse de gloria.

Y en ese punto conflictivo quisiera yo fijar mi mirada y la de ustedes para que descubramos un poco sobre la voluntad de Dios. Porque toda nuestra vida, toda nuestra eternidad está en la realización de la voluntad de Dios.

De manera que en el conocimiento, y sobre todo en la obediencia de la voluntad de Dios, está toda nuestra plenitud cristiana, toda la obra del Espíritu Santo en noostros. Hay que conocer de la divina voluntad.

Lo extraño del caso es que el texto sagrado dice: "El Señor hizo que el faraón se empeñase en perseguir a los israelitas" Catregory:Exodo . La dureza del faraón aparece causada por Dios. Esto es muy propio de la Sagrada Escritura que atribuye todas las cosas a su causa primera y no le da tanto relieve o tanta importancia a las causas segundas.

La Sagrada Escritura no obra como los sutiles teólogosque disciernen, que distinguen causas primeras y segundas; algo puede ser causa segunda, y sin embargo deja espacio para tener su causa en otra que es la causa primera.

Donde mejor se entiende esto es en los instrumentos. Si una persona es apuñaleada, le causó la muerte el puñal, pero ese puñal no se movió solo, hubo otro, que fue el asesino, que fue el que movió ese puñal.

La existencia del puñal como causa segunda, no elimina la causa primera, que en este caso sería el asesino. Y así podríamos dar muchos otros ejemplos.

Esto sería suficiente para calmar nuestra conciencia. Dios obra como causa primera y el faraón obra como causa segunda. El faraón, libremente, desde su libertad, en este caso viciada por la codicia, por el rencor, sale a perseguir a los israelitas.

Pero hay una causa primera, que no elimina la causa segunda, que es Dios nuestro Señor, y que a través de esa acción del faraón, quiere hacer una manifestación de su gloria para que crezca la fe de los israelitas y para que los israelitas, aumentando su fe en Dios, se consoliden como pueblo testigo de sus maravillas en la humanidad, y así ese bien mayor que se va abriendo paso