Diferencia entre revisiones de «Cruz006a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
Línea 33: Línea 33:
  
 
Esto, -si se quiere-, nos desconcierta todavía más. Porque, para nosotros, lo que quisiéramos, -creo que la mayoría-, no es un camino que primero baje y luego suba, sino un camino que solamente suba, aunque sepamos que alguna vez tiene que bajar.
 
Esto, -si se quiere-, nos desconcierta todavía más. Porque, para nosotros, lo que quisiéramos, -creo que la mayoría-, no es un camino que primero baje y luego suba, sino un camino que solamente suba, aunque sepamos que alguna vez tiene que bajar.
 +
 +
Las personas que tienen éxito en esta tierra, lo que hacen es un movimiento de subir y luego bajar. Suben, porque escalan el poder. Y luego bajan, porque envejecen, o enferman, o los derriban, o lo que sea. Entonces, ya bajan.
 +
 +
Lo mismo la belleza y lo mismo el éxito en la música. Ninguna estrella de la canción, o ningún actor o actriz, permanece por los siglos de los siglos. ¡No! Crecen en su popularidad, alcanzan como un pináculo, y después empiezan a descender.
 +
 +
La lógica del mundo es ésa: que hay que subir todo lo que se pueda, hasta que el cuerpo no dé más, hasta que la inteligencia no dé más, hasta que el dinero se agote, o hasta que la popularidad se extinga. En ese momento nos derribarán, y entonces, para abajo.
 +
 +
Esa es la situación con todo lo de este mundo. Incluso, uno puede hablar de las teorías científicas o filosóficas de esa manera. Hace poco estaba leyendo un artículo, porque me gustan mucho los temas de ciencia. Estaba leyendo un artículo sobre Albert Einstein, el genio más grande de la ciencia en el siglo veinte.
 +
 +
Pero, en los últimos veinte años de su vida no hizo nada, prácticamente. Decía un gran científico que estudió y trabajó en Princeton, New Jersey, donde estuvo Albert Einstein, que él fue a ese lugar porque quería como recorrer los campos donde había estado el físico.
 +
 +
Y se encontró con uno que había sido compañero de trabajo de Albert Einstein. Le preguntó: "Bueno, ¿y cómo era?" Le respondió: "Era..., era una pena. ¡Era una pena verle!"
 +
 +
Mostró los papeles que escribió el gran genio, el gran genio de la relatividad especial y la relatividad general, los papeles del gran genio Einstein en sus últimos años. ¡No meses, años! Y dice: "No valen más que una pila de basura".
 +
 +
Einstein quería lograr lo que se llama, "la teoría del campo unificado". No lo consiguió y empezó a aislarse del resto de la comunidad científica.
 +
 +
El hecho concreto es que, incluso, en ese terreno tan serio de la intelectualidad, lo que hay es la subida y luego la bajada. No tengo que citar ejemplos, creo yo, en el campo de las artes, o de la filosofía, o de otras actividades humanas.
 +
 +
''Pero, lo que Jesús propone es lo contrario. No primero subir para que luego nos derriben y venir en picada a hundirnos en el olvido, o en el desprecio. Lo que Cristo vivió y de alguna manera lo que Cristo propone, es lo contrario. Es primero la bajada y luego la subida.''
 +
 +
Por supuesto, esto va en total contravía con la lógica del mundo. Mas, no cabe duda que fue lo que Jesús, de una manera muy consciente, asumió.
 +
 +
Así entendió Él su misión; como ese caminar a Jerusalén, sabiendo que allá no estaban sus entusiastas seguidores. Allá estaban sus enemigos acérrimos. Hacia allá se dirigió, y en Jerusalén, predicando en el Templo, no estaba haciendo otra cosa sino atrayendo lo que finalmente sucedió: el complot, la muerte, y la muerte humillante.
 +
 +
De nuevo, nos quedamos sin entender nada. ¿Por qué eso? Mire, Cristo llega a ser bastante popular. Ustedes saben que, por ejemplo, después de la multiplicación de los panes, la gente estaba dispuesta a proclamarlo Rey.
 +
 +
Faltó un genio que le dijera: "Capitalicemos esta popularidad. ¡Este es el momento! Mire, organicemos aquí un gobierno, un gobierno provisional en Cafarnaún. Luego, nos vamos conquistando la gente de Herodes".
 +
 +
"Y luego, hacemos un gobierno alternativo en Samaría, y un ejército. Después, vemos qué hacer con los romanos. Además, ante cualquier problema, pues tú extiendes tu mano, le dices a tu Papá que tire fuego del Cielo, y se acabó el problema. ¡Seguimos avanzando en victoria!"

Revisión del 06:36 2 may 2009

Fecha: 20080914

Título: Un camino desde el servicio

Original en audio: 20 min. 11 seg.


Cuando uno piensa en las grandes obras de Cristo, seguramente recuerda los milagros, como eso de haber multiplicado los panes, haberle dado vista a los ciegos, o incluso haber sacado de su sepulcro a uno que ya llevaba tres días muerto, Lázaro. Para nosotros, esas son las grandes obras, las obras más memorables de Cristo.

La segunda lectura de hoy, tomada de la Carta a los Filipenses, nos muestra un cuadro distinto. Nos dice que, "Cristo es aquel que se humilló" (véase Carta a los Filipenses 2,8). Y el momento más profundo de su abajamiento, de su anonadamiento, el momento más desconcertante de su misión, fue el momento de la Cruz.

Desconcertante, porque los discípulos mismos, a pesar de haberlo oído a Él tantas veces, a pesar de haber vivido con Él tanto tiempo, quedaron completamente confundidos, asustados, y huyeron.

Esta es la reacción humana más natural frente al misterio de la Cruz. Cuando vemos tanto dolor, no sabemos qué hacer. El dolor, aunque sea de otra persona, nos enfrenta a nuestra propia impotencia.

Yo recuerdo, por ejemplo, una vecina de nuestro Convento, el de los dominicos, allá, en Colombia, en Bogotá. Esta mujer, siendo joven y muy exitosa profesionalmente, sufría de un cáncer.

En alguna ocasión fui a visitarla. Y estábamos hablando. Una conversación muy amigable, una conversación animada, cuando por alguna razón se disparó el dolor de ese tumor que ella tenía.

Esta mujer, -nos encontrábamos los dos en una habitación-, suspende lo que se conversaba, empieza prácticamente a gritar, -por no decir y lo hablo con respeto-, a aullar del dolor, a retorcerse.

Yo creo que es de las ocasiones en mi vida, en que me he sentido más dolorosamente impotente. ¡Es exasperante! Quieres hacer algo por la persona, llamas a la familia, tienen que aplicarle alguna droga, tienen que hacer alguna cosa. Pero, los minutos se te hacen eternos.

El dolor nos desconcierta; el dolor nos derriba. Y lo mismo le pasó, lo mismo le sucedió a los Apóstoles. Ellos quedaron completamente desconcertados frente a ese momento de la Cruz, el momento en el que todo parecía caer en el absurdo.

Todos los sueños de ellos, que eran sueños de victoria y que eran sueños de la restauración del reino de Israel, todo se volvió pedazos. No entendían por qué Cristo, siendo tan poderoso, no hacía nada. No entendían por qué había que pasar por eso.

Ese momento, ese momento de la Cruz, es sin embargo, el gran momento. En la segunda lectura de hoy nos dice San Pablo, que, "el Hijo de Dios, presentándose como uno más, presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar la muerte, y muerte de Cruz" (véase Carta a los Filipenses 2,8).

Ese es el momento más profundo de su abajamiento, repito; y es también el momento que nos desconcierta. Pero, la historia no acaba ahí. De ese momento, de ese hoyo tan oscuro, hay una salida. Y el texto de San Pablo continúa diciendo: "Por eso, Dios lo exaltó" (véase Carta a los Filipenses 2,9).

¡Claro! La parte más interesante es que San Pablo diga, "por eso" (véase Carta a los Filipenses 2,9), como indicando que sin la humillación, tampoco existe la exaltación. Como indicando que sin ese abajarse, tampoco sería posible la proclamación de su gloria y el reconocimiento de Cristo como Señor.

Esto, -si se quiere-, nos desconcierta todavía más. Porque, para nosotros, lo que quisiéramos, -creo que la mayoría-, no es un camino que primero baje y luego suba, sino un camino que solamente suba, aunque sepamos que alguna vez tiene que bajar.

Las personas que tienen éxito en esta tierra, lo que hacen es un movimiento de subir y luego bajar. Suben, porque escalan el poder. Y luego bajan, porque envejecen, o enferman, o los derriban, o lo que sea. Entonces, ya bajan.

Lo mismo la belleza y lo mismo el éxito en la música. Ninguna estrella de la canción, o ningún actor o actriz, permanece por los siglos de los siglos. ¡No! Crecen en su popularidad, alcanzan como un pináculo, y después empiezan a descender.

La lógica del mundo es ésa: que hay que subir todo lo que se pueda, hasta que el cuerpo no dé más, hasta que la inteligencia no dé más, hasta que el dinero se agote, o hasta que la popularidad se extinga. En ese momento nos derribarán, y entonces, para abajo.

Esa es la situación con todo lo de este mundo. Incluso, uno puede hablar de las teorías científicas o filosóficas de esa manera. Hace poco estaba leyendo un artículo, porque me gustan mucho los temas de ciencia. Estaba leyendo un artículo sobre Albert Einstein, el genio más grande de la ciencia en el siglo veinte.

Pero, en los últimos veinte años de su vida no hizo nada, prácticamente. Decía un gran científico que estudió y trabajó en Princeton, New Jersey, donde estuvo Albert Einstein, que él fue a ese lugar porque quería como recorrer los campos donde había estado el físico.

Y se encontró con uno que había sido compañero de trabajo de Albert Einstein. Le preguntó: "Bueno, ¿y cómo era?" Le respondió: "Era..., era una pena. ¡Era una pena verle!"

Mostró los papeles que escribió el gran genio, el gran genio de la relatividad especial y la relatividad general, los papeles del gran genio Einstein en sus últimos años. ¡No meses, años! Y dice: "No valen más que una pila de basura".

Einstein quería lograr lo que se llama, "la teoría del campo unificado". No lo consiguió y empezó a aislarse del resto de la comunidad científica.

El hecho concreto es que, incluso, en ese terreno tan serio de la intelectualidad, lo que hay es la subida y luego la bajada. No tengo que citar ejemplos, creo yo, en el campo de las artes, o de la filosofía, o de otras actividades humanas.

Pero, lo que Jesús propone es lo contrario. No primero subir para que luego nos derriben y venir en picada a hundirnos en el olvido, o en el desprecio. Lo que Cristo vivió y de alguna manera lo que Cristo propone, es lo contrario. Es primero la bajada y luego la subida.

Por supuesto, esto va en total contravía con la lógica del mundo. Mas, no cabe duda que fue lo que Jesús, de una manera muy consciente, asumió.

Así entendió Él su misión; como ese caminar a Jerusalén, sabiendo que allá no estaban sus entusiastas seguidores. Allá estaban sus enemigos acérrimos. Hacia allá se dirigió, y en Jerusalén, predicando en el Templo, no estaba haciendo otra cosa sino atrayendo lo que finalmente sucedió: el complot, la muerte, y la muerte humillante.

De nuevo, nos quedamos sin entender nada. ¿Por qué eso? Mire, Cristo llega a ser bastante popular. Ustedes saben que, por ejemplo, después de la multiplicación de los panes, la gente estaba dispuesta a proclamarlo Rey.

Faltó un genio que le dijera: "Capitalicemos esta popularidad. ¡Este es el momento! Mire, organicemos aquí un gobierno, un gobierno provisional en Cafarnaún. Luego, nos vamos conquistando la gente de Herodes".

"Y luego, hacemos un gobierno alternativo en Samaría, y un ejército. Después, vemos qué hacer con los romanos. Además, ante cualquier problema, pues tú extiendes tu mano, le dices a tu Papá que tire fuego del Cielo, y se acabó el problema. ¡Seguimos avanzando en victoria!"