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(New page: Fecha: 20010605 Título: La vida esta en la Biblia Original en audio: 24 min. 39 seg. Amados Hermanos: La Primera Lectura puede resultar un poco incómoda o difícil para nosotros. Es...)
 
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Tobías no quiere esa humillación, y entonces, como hemos oído tal vez en la Lectura del día de ayer (''véase'' Libro de Tobías 1 , 17 ), él iba y recogía esos cadáveres, los llevaba a su casa, esperaba a que fuera de noche, y entonces, los enterraba: un hombre valiente hasta llegar a poner en peligro su propia vida, con tal de ser obediente a Dios.
 
Tobías no quiere esa humillación, y entonces, como hemos oído tal vez en la Lectura del día de ayer (''véase'' Libro de Tobías 1 , 17 ), él iba y recogía esos cadáveres, los llevaba a su casa, esperaba a que fuera de noche, y entonces, los enterraba: un hombre valiente hasta llegar a poner en peligro su propia vida, con tal de ser obediente a Dios.
  
Este hombre es el que nos cuenta lo que oímos en la Primera
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Este hombre es el que nos cuenta lo que oímos en la Primera Lectura: "Cansado se recuesta, se tapa la cara", y dice entonces, la cosa más ridícula y humillante del mundo: "Cada excremento de ave que traspasa y que le daña los ojos" (''véase'' Libro de Tobías 2 , 9-10 ).
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Y en medio de esa desgracia, está la falta de entendimiento con su esposa. La actitud de él no es buena. Él juzga a la esposa, y el Libro de la Biblia es honesto en mostrar el error que él comete:
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A la esposa le toca ponerse al frente de los gastos de la casa, y en un momento feliz, le dan un animalito, un cabrito de regalo. Y Tobías no le cree a la esposa que sea un cabrito de regalo, sino piensa que es un cabrito robado, y ahí se forma una pelea. Ahí es donde la esposa se burla, entonces, cruelmente de él: "Ahora sí se ve claro...", le dice a su esposo que ya está ciego, "ahora sí se ve claro, en dónde fueron a parar todas sus limosnas, señor" ( ''véase'' Libro de Tobías 2 , 14 ).
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Es una escena, como diría Nietzsche, humana, demasiado humana. A veces uno cree que en la Biblia todo lo que aparece es espectacular, maravilloso, sobrenatural. Y resulta que en la Biblia está retratada la vida.
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Aquí hay muchas personas que están casadas, y estoy seguro de que si leyéramos las historias de las peleas de los casados, también nos parecerían, de pronto, injustas y ridículas.
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La Biblia nos retrata de una manera, si se quiere, demasiado fuerte, demasiado clara,  la realidad humana.
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Primera enseñanza de este día, entonces: La Biblia no es un cohete que nos hace escapar de las realidades de este mundo; no es una especie de droga, llámese éxtasis o lo que sea; no es una droga que nos saca, por allá, a una estratosfera, donde no se ven los problemas.
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El que quiera leer la Biblia, el que quiera escudriñar la Palabra, se encontrará con las realidades de la vida humana, crudamente expuestas muchas veces.
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Y ahí apareció una realidad profundamente humana. Ahí apareció un hombre que tuvo un accidente, y como todos los accidentes, ridículo, absurdo, humillante. ¿Por qué pasa eso?
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Pero, ¡qué bueno que esté eso en la Biblia! Porque si la Biblia no nos contara de accidentes ridículos y humillantes, ¿qué haríamos nosotros? Porque en nuestra vida hay cantidad de accidentes ridículos y humillantes. Además, si no nos hubieran acontecido, ¿quién de nosotros tiene un seguro en contra de accidentes ridículos y humillantes?

Revisión del 23:38 2 jun 2007

Fecha: 20010605

Título: La vida esta en la Biblia

Original en audio: 24 min. 39 seg.


Amados Hermanos:

La Primera Lectura puede resultar un poco incómoda o difícil para nosotros. Es la continuación de la historia de un hombre bueno, apasionadamente bueno, que le va desesperadamente mal. Ese hombre se llama Tobías, y el comienzo de sus grandes desgracias, es lo que hemos escuchado en la Primera Lectura ( véase Libro de Tobías 2 , 9-14 ).

No es una lectura simpática, porque no nos cuenta nada espectacular, sino simplemente un accidente que le echó a perder la salud a este pobre hombre; además, de una manera absurda y humillante, como son los accidentes.

Él, preocupado por la Ley de Dios, es un hombre que se dedica a hacer obras buenas, incluso poniendo en peligro su propia vida.

El contexto del Libro de Tobías es el destierro. Los israelitas estaban desterrados, y en medio de ese destierro, Tobías no soporta la humillación a la que los están sometiendo sus opresores, que cuando mataban a un israelita, dejaban el cuerpo al aire libre para que fuera comido por los buitres, por los chulos ( decimos en mi país), esos animales que se alimentan de carroña.

Tobías no quiere esa humillación, y entonces, como hemos oído tal vez en la Lectura del día de ayer (véase Libro de Tobías 1 , 17 ), él iba y recogía esos cadáveres, los llevaba a su casa, esperaba a que fuera de noche, y entonces, los enterraba: un hombre valiente hasta llegar a poner en peligro su propia vida, con tal de ser obediente a Dios.

Este hombre es el que nos cuenta lo que oímos en la Primera Lectura: "Cansado se recuesta, se tapa la cara", y dice entonces, la cosa más ridícula y humillante del mundo: "Cada excremento de ave que traspasa y que le daña los ojos" (véase Libro de Tobías 2 , 9-10 ).

Y en medio de esa desgracia, está la falta de entendimiento con su esposa. La actitud de él no es buena. Él juzga a la esposa, y el Libro de la Biblia es honesto en mostrar el error que él comete:

A la esposa le toca ponerse al frente de los gastos de la casa, y en un momento feliz, le dan un animalito, un cabrito de regalo. Y Tobías no le cree a la esposa que sea un cabrito de regalo, sino piensa que es un cabrito robado, y ahí se forma una pelea. Ahí es donde la esposa se burla, entonces, cruelmente de él: "Ahora sí se ve claro...", le dice a su esposo que ya está ciego, "ahora sí se ve claro, en dónde fueron a parar todas sus limosnas, señor" ( véase Libro de Tobías 2 , 14 ).

Es una escena, como diría Nietzsche, humana, demasiado humana. A veces uno cree que en la Biblia todo lo que aparece es espectacular, maravilloso, sobrenatural. Y resulta que en la Biblia está retratada la vida.

Aquí hay muchas personas que están casadas, y estoy seguro de que si leyéramos las historias de las peleas de los casados, también nos parecerían, de pronto, injustas y ridículas.

La Biblia nos retrata de una manera, si se quiere, demasiado fuerte, demasiado clara, la realidad humana.

Primera enseñanza de este día, entonces: La Biblia no es un cohete que nos hace escapar de las realidades de este mundo; no es una especie de droga, llámese éxtasis o lo que sea; no es una droga que nos saca, por allá, a una estratosfera, donde no se ven los problemas.

El que quiera leer la Biblia, el que quiera escudriñar la Palabra, se encontrará con las realidades de la vida humana, crudamente expuestas muchas veces.

Y ahí apareció una realidad profundamente humana. Ahí apareció un hombre que tuvo un accidente, y como todos los accidentes, ridículo, absurdo, humillante. ¿Por qué pasa eso?

Pero, ¡qué bueno que esté eso en la Biblia! Porque si la Biblia no nos contara de accidentes ridículos y humillantes, ¿qué haríamos nosotros? Porque en nuestra vida hay cantidad de accidentes ridículos y humillantes. Además, si no nos hubieran acontecido, ¿quién de nosotros tiene un seguro en contra de accidentes ridículos y humillantes?