Diferencia entre revisiones de «Sjos002a»
m («Sjos002a» protegido: transcribiendo [edit=sysop:move=sysop]) |
|||
| Línea 27: | Línea 27: | ||
Es en relación con el ministerio y con el misterio de Jesucristo, como podemos asomarnos mejor al ministerio y al misterio de San José. | Es en relación con el ministerio y con el misterio de Jesucristo, como podemos asomarnos mejor al ministerio y al misterio de San José. | ||
| + | |||
| + | Una devoción que fuera puramente externa y que se quedara sólo en una especie de piedad, de recuerdo nostálgico de aquellos días buenos de San José, no agarraría la perla, no percibiría la riqueza que se encuentra allí. | ||
| + | |||
| + | ''¡Es en relación con Jesucristo! No puede ser de otro modo. Toda la santidad cristiana hace referencia a Jesucristo. Y por eso, sólo a medida que van avanzando los siglos, se van descubriendo en su verdadero valor, se van apreciando como debe ser, esos dones de gracia y de redención de Cristo.'' | ||
| + | |||
| + | Mis hermanos; ¿saben? Yo he encontrado rostros de sorpresa en algunos ambientes cuando he debido, o cuando he tenido que predicar sobre la Santísima Virgen. Y digo, entonces, que la Virgen es la obra más acabada de la Redención realizada en Cristo. | ||
| + | |||
| + | Hay personas, que por un exceso de piedad, -llamémoslo así-, creen que María no fue salvada. O, creen que el misterio de la Redención se aplica a nosotros y no se aplica a Ella. | ||
| + | |||
| + | ''Esto muestra hasta dónde, lamentablemente, hemos separado la santidad personal de la santidad de Jesucristo. La santidad personal la hemos visto como una especie de pila de cualidades, una montaña de cualidades, mientras que la santidad en Jesucristo es la obra de la gracia del Señor operando en una persona, transformándola, transfigurándola.'' | ||
| + | |||
| + | Pues, bien. Si existe ese malentendido con respecto a la Santísima Virgen, entonces no sé cuántas décadas, cuántos siglos habrá que esperar hasta que aparezca en su plena plenitud, en su completa belleza, éso que Dios hizo en San José. | ||
| + | |||
| + | Nosotros tardaremos mucho tiempo. Y yo creo que esa especie de santidad como montaña de virtudes, esa santidad como pila de cualidades, termina alejando a los Santos de nosotros. Porque, si hay algo que nos incorporó a la vida cristiana, fue el hecho de sabernos redimidos. | ||
| + | |||
| + | Es inevitable, que si yo miro la santidad como una montaña de cualidades, pues la Virgen María está lejísimos de mí. Pero, si miro en Ella la obra acabada de la Redención, entonces la siento infinitamente cerca del misterio y de la vida que Dios me ha dado por la fe. | ||
Revisión del 04:28 11 mar 2009
Título: 19980319
Título: Descubrir los tesoros del misterio de Jesucristo en San Jose
Original en audio: 9 min. 28 seg.
El Apóstol San Pablo dice, que, "en Jesucristo se encuentran todos los tesoros de la gracia y de la sabiduría de Dios" (véase Carta a los Colosenses 2,3).
Lo que no dice San Pablo es, cuántos siglos va a necesitar la Iglesia para ir encontrando esos tesoros.
San Juan de la Cruz, quince siglos después de San Pablo, tiene un escrito maravilloso en el que manifiesta que Jesucristo es como una especie de mina, en la cual se van encontrando venas, vetas de yacimientos.
Pero, dice también, que cada una de esas venas o vetas, se abre a otras venas, a otras galerías; y que por eso, la labor de encontrar la riqueza de Jesucristo, es una labor inacabada, y no sólo inacabada, sino inacabable.
Efectivamente, hoy los científicos toman conciencia cada vez mejor de la grandeza del universo que conocemos. Y aparecen nuevos fenómenos.
Hace cincuenta o cien años, no se oía hablar de este fenómeno de los llamados agujeros negros; es decir, esas acumulaciones casi inimaginables de materia, que implotan, que terminan congregándose en una especie de singularidad del espacio, con una fuerza gravitacional tal, que ni siquiera la luz puede salir de ahí.
Esa es como una especie de flor que no se había descubierto en el jardín del universo. Y así, aparecen otros misterios.
¿Quién ha dicho que ya tenemos el inventario completo de la materia estelar? ¿Quién ha dicho que tenemos el universo completo de las partículas subatómicas? ¿Quién ha dicho que tenemos una teoría completa sobre las fuerzas, sobre las leyes que rigen el universo que conocemos? ¡No tenemos nada de esto!
Pues, si eso sucede en el universo visible, podemos decir que en el universo de la gracia, con mayor razón, sucede lo mismo.
Que Jesucristo, Nuestro Señor, en el cual Dios ha fundado el universo visible y por el cual ha creado el nuevo universo, es doblemente inagotable. Es el Infinito al cuadrado, en el que podemos sumergirnos y tenemos que sumergirnos sin nunca alcanzar plenamente, ni el fondo ni la orilla.
Es en relación con el ministerio y con el misterio de Jesucristo, como podemos asomarnos mejor al ministerio y al misterio de San José.
Una devoción que fuera puramente externa y que se quedara sólo en una especie de piedad, de recuerdo nostálgico de aquellos días buenos de San José, no agarraría la perla, no percibiría la riqueza que se encuentra allí.
¡Es en relación con Jesucristo! No puede ser de otro modo. Toda la santidad cristiana hace referencia a Jesucristo. Y por eso, sólo a medida que van avanzando los siglos, se van descubriendo en su verdadero valor, se van apreciando como debe ser, esos dones de gracia y de redención de Cristo.
Mis hermanos; ¿saben? Yo he encontrado rostros de sorpresa en algunos ambientes cuando he debido, o cuando he tenido que predicar sobre la Santísima Virgen. Y digo, entonces, que la Virgen es la obra más acabada de la Redención realizada en Cristo.
Hay personas, que por un exceso de piedad, -llamémoslo así-, creen que María no fue salvada. O, creen que el misterio de la Redención se aplica a nosotros y no se aplica a Ella.
Esto muestra hasta dónde, lamentablemente, hemos separado la santidad personal de la santidad de Jesucristo. La santidad personal la hemos visto como una especie de pila de cualidades, una montaña de cualidades, mientras que la santidad en Jesucristo es la obra de la gracia del Señor operando en una persona, transformándola, transfigurándola.
Pues, bien. Si existe ese malentendido con respecto a la Santísima Virgen, entonces no sé cuántas décadas, cuántos siglos habrá que esperar hasta que aparezca en su plena plenitud, en su completa belleza, éso que Dios hizo en San José.
Nosotros tardaremos mucho tiempo. Y yo creo que esa especie de santidad como montaña de virtudes, esa santidad como pila de cualidades, termina alejando a los Santos de nosotros. Porque, si hay algo que nos incorporó a la vida cristiana, fue el hecho de sabernos redimidos.
Es inevitable, que si yo miro la santidad como una montaña de cualidades, pues la Virgen María está lejísimos de mí. Pero, si miro en Ella la obra acabada de la Redención, entonces la siento infinitamente cerca del misterio y de la vida que Dios me ha dado por la fe.