Diferencia entre revisiones de «Anun001a»
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¡Habría tanto qué comentar sobre esto! Pero por decir sólo una palabra, el misterio de lo femenino, el misterio de lo materno, el misterio de lo esponsal sólo encuentra su lugar justo en María. | ¡Habría tanto qué comentar sobre esto! Pero por decir sólo una palabra, el misterio de lo femenino, el misterio de lo materno, el misterio de lo esponsal sólo encuentra su lugar justo en María. | ||
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La Iglesia quisiera en este día que nosotros pudiéramos levantar nuestro corazón y nuestros ojos hacia María y descubrir en ella lo que significa ser mujer. | La Iglesia quisiera en este día que nosotros pudiéramos levantar nuestro corazón y nuestros ojos hacia María y descubrir en ella lo que significa ser mujer. | ||
Revisión del 17:32 20 mar 2007
Fecha: 19960325
Título: La Anunciación
Original en audio: 19 min. 4 seg.
Nos reúne la Iglesia en este día para escuchar la palabra de salvación y para alimentarnos del sacramento que es la vida misma: el sacramento de la Eucaristía.
Las lecturas que hemos escuchado nos hablan bien del misterio que se celebra. Dice el texto del evangelio: "A los seis meses fue enviado el Ángel Gabriel a una cuidad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José; y la virgen se llamaba María" (véase San Lucas 1,26-27).
A los seis meses, dice, ¿a los seis meses de qué? Pues precisamente a los seis meses de otra anunciación. Este mismo Arcángel había sido antes enviado a otra pareja: Zacarías e Isable. Pero ahí hay una gran diferencia: Zacarías oye el anuncio del Ängel y le cuesta trabajo creer, y por esopregunta casi con violencia: "Yo cómo voy a estar seguro de esto?" (véase San Lucas 1,18).
Zacarías e Isabel eran de edad avanzada; parecía imposible que tuvieran ya hijos. Zacarías, probablemente resentido contra Dios que le había negado el ser papá, y eso sólo podía ser visto como una maldición en el pueblo judío, tenía en el fondo de su alma una pregunta: "Por qué si yo cumplo con los mandamientos de Dios, Dios me castiga así?" "¿Por qué si yo soy bueno Dios me trata mal?"
Y por eso, cuando llegó Dios a tratarlo bien, a Zacarías le salió lo que tenía en el alma: hiel, amargura, y le dijo al Arcángel: "Y cómo voy a estar seguro de eso?" (véase San Lucas 1,18); El Ángel le dice: "Mis palabras se cumplirán en su momento, tú por ahora vas a quedar mudo" (véase San Lucas 1,19-20); y Zacarías quedó mudo hasta que nació su hijo y ese hijo fue el Precursor del Mesías: San Juan Bautista.
Seis meses después tenemos de nuevo a este Arcángel enviado por Dios para un nuevo anuncio, para un nuevo nacimiento; esta vez ya no se trata del Precursor, sino se trata del Señor en persona.
El Arcángel se refiere, habla directamente a la Virgen: "Alégrate" (véase San Lucas 1,28), le dice; ese era el saludo común en el griego del siglo primero, y como este evangelio fue escrito primero en griego, ese "alégrate", que en griego se dice jáire, en parte es un saludo, pero en parte es la noticia maravillosa de que por fin llega la alegría a este mundo.
Porque si uno lee el conjunto del Antiguo Testamento, el balance del Antiguo Testamento es triste; el Antiguo Testamento es la historia de cómo Dios hace cosas y la humanidad no le entiende; dice cosas y la humanidad no le cree; manda cosas y la gente no le obedece, ese es el Antiguo Testamento.
Y por eso el Antiguo Testamento es una historia de intentos fallidos. El modelo Patriarcal, el modelo de los Jueces, el modelo de los Profetas, el modelo de los Reyes, el modelo de los Sacerdotes, ¿qué no falló en el Antiguo Testamento? Parece que todo lo que Dios hubiera intentado, hubiera fallado.
Y por eso el Antiguo Testamento se parece mucho a nuestra vida, porque no todos los que estamos aquí en este día, estamos en el Nuevo Testamento ni todo en nuestras vidas está en el Nuevo Testamento.
Hay mucho en nosotros de ese resentimiento en Zacarías, hay mucho de ese sentir que somos buenos y nos tratan mal, hay mucho de esa amargura y hay mucho de esa sensación de que el mundo entero y la humanidad entera se derrumba bajo su propio peso como una estructura de concreto mal diseñada.
De manera qye cuando el Ángel le dice a María: "Alégrate" (véase San Lucas 1,28), también nos dice a cada uno de nosotros: "Deja que se quiebre la cadena de las malas noticias en tu vida, deja que se rompa ese saco de hiel que tiene tu alma; no entres tú en la mudez de Zacarías, entra mejor en el cántico de la Santa Virgen".
Y no le dice el nombre, no le dice: "Alégrate, María", la llama Kejáritomene, en griego; la llama "llena de gracia" (véase San Lucas 1,28). Parece que el nombre de esa niña, María debía tener unos trece o catorce años, para Dios no es María, sino Kejáritomene; el nombre de ella es muy amada, la amadísima, la predilecta, la agraciada; así le habla el Señor.
"El Señor está contigo" (véase San Lucas 1,28), dice el Ángel. Estas mismas palabras habían aparecido muchas veces en el Antiguo Testamento, siempre que se trate de una misión difícil. Así por ejemplo en el libro de los jueces leemos que a Gedeón un Ángel también le dice: "El Señor está contigo" (véase Jueces 6,12), porque Gedeón va a tener que emprender una terrible lucha y necesita del auxilio divino.
Parece como si se tratara de una batalla que va a empezar, y en realidad esa va a ser toda la vida de Cristo, el Ángel le dice a María: "El Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres" (véase San Lucas 1,28-30).
¡Habría tanto qué comentar sobre esto! Pero por decir sólo una palabra, el misterio de lo femenino, el misterio de lo materno, el misterio de lo esponsal sólo encuentra su lugar justo en María.
Hay muchas mujeres y niñas y esposas y madres hoy aquí, ¿a usted quién le está enseñando a ser mujer? Perdón que hable en estas palabras sólo al público femenino; ¿a tí, mujer, seas esposa, madre, hija, amiga, novia, quién te está enseñando a ser mujer? ¿Qué modelo de mujer es el que marca tu vida y tu ritmo?
La Iglesia quisiera en este día que nosotros pudiéramos levantar nuestro corazón y nuestros ojos hacia María y descubrir en ella lo que significa ser mujer.
¿A ti te está enseñando a ser mujer, dime la verdad, una cantante por ahí? ¿Es una ejecutiva por ahí la que te está enseñando a ser mujer? ¿Es una actriz, la actriz de moda, la que te está enseñando a ser mujer? ¿Quién te está enseñando a ser mujer? ¿Qué mujeres te han enseñado a ser mujer a ti?
¿Tu vida ha sido esculpida por la miradad de Dios, como es el caso de la Virgen? ¿O han sido las miradas de deseo, de ira, de venganza, de plata las que han hecho tu cuerpo y tu alma mujer?
Porque las mujeres se esculpen, se tallan no con cincel y martillo cual si fueran trozos de mármol, sino con miradas. ¿Qué miradas aceptas tú? ¿Qué miradas han modelado tu cuerpo, tus ojos? ¿Qué miradas te han enseñado a amar? ¿Ha sido la mirada de Dios? Esa es María, una mujer hecha por los ojos de Dios, hecha por la mirada de Dios.