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La oración tiene mucha fuerza y la aprovechamos muy poquito. Si pedimos en la misma dirección, es muy fácil para Dios complacernos. Además, que en el proceso de ponernos de acuerdo para orar, nuestro corazón aprende muchas cosas: aprende a ceder, aprende a ser humilde, aprende a descubrir que los otros también tienen una parte de verdad,; y todo esto que aprendemos nos hace más maduros como personas y nos hace mejores hijos de Dios.
 
La oración tiene mucha fuerza y la aprovechamos muy poquito. Si pedimos en la misma dirección, es muy fácil para Dios complacernos. Además, que en el proceso de ponernos de acuerdo para orar, nuestro corazón aprende muchas cosas: aprende a ceder, aprende a ser humilde, aprende a descubrir que los otros también tienen una parte de verdad,; y todo esto que aprendemos nos hace más maduros como personas y nos hace mejores hijos de Dios.
  
La priomesa de Jesús está vigente: "Si dos o tres de ustedes aquí en la tierra se ponen de curdo para pedirle una gracia, mi Padre del cielo se la concederá" [[:Category:Mateo 018_019|San mateo 18,19]]. Sin embargo, ponerse de acurdo no es solamente como quien hace un negocio.
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La priomesa de Jesús está vigente: "Si dos o tres de ustedes aquí en la tierra se ponen de curdo para pedirle una gracia, mi Padre del cielo se la concederá" [[:Category:Mateo 018_019|San Mateo 18,19]]. Sin embargo, ponerse de acurdo no es solamente como quien hace un negocio.
  
 
Jesús dijo esta frase dirigida a sus discípulos, los que estaban con Él, los que vivían con Él, los que lo oían todos los días, los que eran testios de su amor, de su poder y de la acción del Espíritu Santo en Él.
 
Jesús dijo esta frase dirigida a sus discípulos, los que estaban con Él, los que vivían con Él, los que lo oían todos los días, los que eran testios de su amor, de su poder y de la acción del Espíritu Santo en Él.
  
Cuando Jesús doce: "Si dos o tres se ponen de acuerdo para orar" [[:Category:Mateo 018_019|San mateo 18,19]], no nos etá dando una fórmula mágica; no es para que ustedes ahora salgan de la iglesia y entonces se den codazos el esposo y la esposa y digan: "Pues pongámosnos de acuerdo en que nos vamos a ganar la lotería, y pidámósle a Dios, los dos estamos de acuerdo en eso".  
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Cuando Jesús doce: "Si dos o tres se ponen de acuerdo para orar" [[:Category:Mateo 018_019|San Mateo 18,19]], no nos etá dando una fórmula mágica; no es para que ustedes ahora salgan de la iglesia y entonces se den codazos el esposo y la esposa y digan: "Pues pongámosnos de acuerdo en que nos vamos a ganar la lotería, y pidámósle a Dios, los dos estamos de acuerdo en eso".  
  
 
"-¿Usted quiere que nos ganemos la lotería, mija?", "-sí", "-¿y usted, mijo?", "-también". "Pongámonos de acuerdo, y vamos a pedirle a Dios que nos ganemos el gordo, para salir de las deudas gordas que tenemos".
 
"-¿Usted quiere que nos ganemos la lotería, mija?", "-sí", "-¿y usted, mijo?", "-también". "Pongámonos de acuerdo, y vamos a pedirle a Dios que nos ganemos el gordo, para salir de las deudas gordas que tenemos".
  
Cristo no nos dio una fórmula mágica. Cuando Él dijo: "Ponerse de acuerdo" [[:Category:Mateo 018_019|San mateo 18,19]], no significa solamente como el que va a hacer un negocio; se trata de ponerse de acuerdo los discípulos de Jesús, los que están con Jesús, los que oyen a Jesús y obedecen a Jesús.  
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Cristo no nos dio una fórmula mágica. Cuando Él dijo: "Ponerse de acuerdo" [[:Category:Mateo 018_019|San Mateo 18,19]], no significa solamente como el que va a hacer un negocio; se trata de ponerse de acuerdo los discípulos de Jesús, los que están con Jesús, los que oyen a Jesús y obedecen a Jesús.  
  
 
Esta no es una receta para logar uno lo que uno quiera; esta es una promesa que Cristo hace a sus discípulos, así como cuando dice que, "si tu hermano peca y no te hace caso, llama a oto o a otros dos" [[:Category:Mateo 018_015-016|San Mateo 18,15-16]], porque ahí hay una promesa de Dios, ahí hay un juicio de Dios, así también, en este caso, cuando se habla de la presencia de dos o tres, se refiere a la presencia de Dios reinando, la presencia eficaz de Dios entre nosotros.
 
Esta no es una receta para logar uno lo que uno quiera; esta es una promesa que Cristo hace a sus discípulos, así como cuando dice que, "si tu hermano peca y no te hace caso, llama a oto o a otros dos" [[:Category:Mateo 018_015-016|San Mateo 18,15-16]], porque ahí hay una promesa de Dios, ahí hay un juicio de Dios, así también, en este caso, cuando se habla de la presencia de dos o tres, se refiere a la presencia de Dios reinando, la presencia eficaz de Dios entre nosotros.
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Revisión del 15:56 16 feb 2009

Fecha: 20020908

Título: La oracion tiene mucha fuerza cuando la hacemos en comunidad y con un mismo proposito

Original en audio: 8 min. 25 seg.


Jesús, en el evangelio que hemos oído, nos muestra la fuerza de la comunidad. La comunidad es el lugar de la corrección, es el lugar de la verdad, es el lugar de la oración eficaz.

Hay un refrán quie todos conocemos: "La unión hacela fuerza", y en ninguna parte es tan cierto ese refrán, como entre los discípulos de Jesucristo. Somos fuertes cuando estamos unidos; somos demasiado débiles cuando estamos separados. Allí donde dos o tres están en el nombre de Cristo, allí donde dos otres se ponen de acuerdo para rezar, allí suceden cosas extraordinarias.

Y esta fuerza deberíamos aprovecharla más, porque a veces en nuestras familias no nos ponemos de acuerdo para rezar en la misma dirección, sino que hay alguien pidiendo una cosa y hay otro pidiendo ottra cosa.

Y así es difícil, porque Dios es un Papá, ¿y qué hace un papá si el hijo mayor le dice: "Salgamos de paseo", y el hijo menor le dice: "Quedémonos y hagamos un asado en la casa"? Lo mínimo que siente el papá es: "No los voy a poder complacer a ambos".

la petición pierde fuerza cuando estamos rotos, cuando estamos divididos; la oración tiene mucha fuerza cuando nos ponemos de acuerdo.

el Padre Darío Betancur cuenta que en un país conoció el odio en grandes dimensiones, estoy hablando de Suráfrica; las cosas empezaron a cambiar cuando muchísima gente se puso de acuerdo para orar.

Como no lograban ponerse de acuerdo sobre si católicos, protestantes o lo que fuera, digamos que aplazaron esa discusión y dijeron: "Tal día, a tal hora, vamos a orar; pero es a orar, y vamos a orar todos, y vamos a pedirle a Dios por la reconciliación, por la paz en Suráfrica".

Y lo cierto del caso es que este país, que conoció mucha violencia, pues indudablemente ha mejorado mucho en su situación, en su realidad, en su problemática.

La oración tiene mucha fuerza y la aprovechamos muy poquito. Si pedimos en la misma dirección, es muy fácil para Dios complacernos. Además, que en el proceso de ponernos de acuerdo para orar, nuestro corazón aprende muchas cosas: aprende a ceder, aprende a ser humilde, aprende a descubrir que los otros también tienen una parte de verdad,; y todo esto que aprendemos nos hace más maduros como personas y nos hace mejores hijos de Dios.

La priomesa de Jesús está vigente: "Si dos o tres de ustedes aquí en la tierra se ponen de curdo para pedirle una gracia, mi Padre del cielo se la concederá" San Mateo 18,19. Sin embargo, ponerse de acurdo no es solamente como quien hace un negocio.

Jesús dijo esta frase dirigida a sus discípulos, los que estaban con Él, los que vivían con Él, los que lo oían todos los días, los que eran testios de su amor, de su poder y de la acción del Espíritu Santo en Él.

Cuando Jesús doce: "Si dos o tres se ponen de acuerdo para orar" San Mateo 18,19, no nos etá dando una fórmula mágica; no es para que ustedes ahora salgan de la iglesia y entonces se den codazos el esposo y la esposa y digan: "Pues pongámosnos de acuerdo en que nos vamos a ganar la lotería, y pidámósle a Dios, los dos estamos de acuerdo en eso".

"-¿Usted quiere que nos ganemos la lotería, mija?", "-sí", "-¿y usted, mijo?", "-también". "Pongámonos de acuerdo, y vamos a pedirle a Dios que nos ganemos el gordo, para salir de las deudas gordas que tenemos".

Cristo no nos dio una fórmula mágica. Cuando Él dijo: "Ponerse de acuerdo" San Mateo 18,19, no significa solamente como el que va a hacer un negocio; se trata de ponerse de acuerdo los discípulos de Jesús, los que están con Jesús, los que oyen a Jesús y obedecen a Jesús.

Esta no es una receta para logar uno lo que uno quiera; esta es una promesa que Cristo hace a sus discípulos, así como cuando dice que, "si tu hermano peca y no te hace caso, llama a oto o a otros dos" San Mateo 18,15-16, porque ahí hay una promesa de Dios, ahí hay un juicio de Dios, así también, en este caso, cuando se habla de la presencia de dos o tres, se refiere a la presencia de Dios reinando, la presencia eficaz de Dios entre nosotros.

O sea que, en últimas, no es el misterio, no es solamente la fuerza de ponernos de acuerdo, no es solamente la fuerza de la unión de opiniones humanas, es la fuerza que nace de estar en Dios, es la fuerza que nace de consolidarnos en Él, de aceptarle sin condiciones y de obedecerle sin condiciones.

Entonces, ¿cúal será el sentido más profundo de estas palabras de Cristo? Pues parece que la cosa va por este lado: los discípulos de jesús saben de la presencia de Dios en sus vidas, pero aún les puede tentar un cierto orgullo, un cierto sentido de individualizarse. Pero si uno es discípulo de Cristo y renuncia a toda forma de soberbia y no quiere imponer sus planes ni a Dios ni a nadie, entonces la oración de un discípulo así, es una oración que cambia el mundo.

Y esto es lo que hemos visto en las vidas de muchos santos, santos que han cambiado la historia, santos que, siendo unos pocos, han hecho maravillas, empezando por el grupo de los Apótoles.

¿Quién iba a pensar que de ese grupo de doce pobres pescadores, y cobradores de impuestos, y medio guerrilleros, quién iba a pensar que de ese grupo de hombres pobres, ignorantes, iba a salir una revolución de amor, que mire que ya nos alcanzó a nosotros? Porque nosotros creemos en Dios por la predicación de ellos.

Si los discípulos de Jesús creen en la acción de Dios, y si renuncian a ese individualismo y a ese orgullo que nos puede tentar a todos, entonces la oración se hace increíblemente eficaz, porque Dios mismo realiza sus planes entre nosotros.