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Fue San Agustín el que alguna vez hizo esa maravillosa predicación sobre la Voz y la Palabra, que encontramos en algunos textos recogidos en el Oficio de Lectura: "Pasa la voz y queda la Palabra", así también, nos dice Juan el Bautista: "Yo tengo que menguar y Cristo tiene que crecer" (''véase''  ).
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Porque él estaba anunciando a Jesucristo, no podía infinitamente quedarse anunciando al que ya estaba presente; una vez que se hace presente Jesús, aquellos que le anunciaban han de menguar.
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Y así como Juan Bautista hubo de menguar, así también todo aquello que se acerca a la misión de Juan, sigue el mismoo camino. Es también anuncio de Jesucristo, por ejemplo, la vida sacramental que tenemos en esta tierra. Pero los sacramentos, una vez que termine nuestro camino, ya no tendrán más lugar, allí donde sea plenamente manifiesto lo que aquí apenas entrevemos.
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Y la palbra del Señor

Revisión del 23:30 29 dic 2008

Fecha: 19980110

Título:

Original enaudio: 7 min. 11 seg.

Fue San Agustín el que alguna vez hizo esa maravillosa predicación sobre la Voz y la Palabra, que encontramos en algunos textos recogidos en el Oficio de Lectura: "Pasa la voz y queda la Palabra", así también, nos dice Juan el Bautista: "Yo tengo que menguar y Cristo tiene que crecer" (véase ).

Porque él estaba anunciando a Jesucristo, no podía infinitamente quedarse anunciando al que ya estaba presente; una vez que se hace presente Jesús, aquellos que le anunciaban han de menguar.

Y así como Juan Bautista hubo de menguar, así también todo aquello que se acerca a la misión de Juan, sigue el mismoo camino. Es también anuncio de Jesucristo, por ejemplo, la vida sacramental que tenemos en esta tierra. Pero los sacramentos, una vez que termine nuestro camino, ya no tendrán más lugar, allí donde sea plenamente manifiesto lo que aquí apenas entrevemos.

Y la palbra del Señor