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Revisión del 03:59 23 oct 2008
Fecha: 19961110
Título: "Ya no habrá más tiempo"
Original en audio: 6 min. 55 seg.
Queridos Hermanos:
Las parábolas son un recurso pedagógico maravilloso de la predicación de Jesús, para imprimir en los corazones de los oyentes una enseñanza, al mismo tiempo profunda y fácil de recordar y de transmitir.
Hoy, la Santa Iglesia nos ofrece esta Parábola de las diez doncellas, -igual podría traducirse las diez vírgenes-, y así quizás las recordamos por la traducción que solía leerse en el evangelio del domingo.
Las costumbres judías en torno al matrimonio, suponían entre otras, esta clase de ceremonia, en la que el novio con una especie de corona de flores, iba a buscar en una determinada hora del día o de la noche, a su prometida o a su novia, y eso servía de comienzo para una celebración, para una fiesta.
No se trata, entonces, de la costumbre que tenemos nosotros de celebrar el matrimonio tal día, a tal hora, en tal iglesia, sino que tenían como ese tipo de juego.
Las celebraciones matrimoniales, por otra parte, eran muy largas. Se convertían en algo parecido a pequeñas ferias y fiestas, como cuando tenemos nuestras ferias y fiestas en Chinácota, o en Sutatá, o en La Palma, que son celebraciones, no de un instante. Consistían en un conjunto de momentos en los que participaban de la familia de él y de la familia de ella.
Este ambiente era bien conocido por todos los oyentes de Cristo cuando por primera vez predicó esta Parábola. Para nosotros suena un poco extraño y por ello, hay que añadir algunas explicaciones como las que estamos haciendo.
Pues bien, viene a suceder que en esta comparación, Cristo logra describir con maestría un profundo contraste. De lo que concierne en realidad, es de que quede en el ánimo de sus oyentes el contraste entre la modorra, la pereza con que toca esperar a que sucedan las cosas, y la prisa cuando ya llegó el novio, hay que correr y no les alcanzan las piernas para llegar a la tienda, para volver a la fiesta, para tocar y para decir si pueden o no ser recibidas.
Se trata del contraste entre ese tiempo en la historia, en el que parece que nada sucede; y ese es el tiempo en el que también quizá estamos nosotros. Ya la Segunda Carta de Pedro hace la advertencia: "Algunos", dice, "piensan que ya no va a suceder nada, porque desde la creación del mundo, el mundo sigue igual" (véase 2 San Pedro 3,3-4).
Así pueden sentir muchas personas: Sale el sol, se pone el sol. Nace gente, se muere gente. Se cae un presidente o termina su período, eligen otro presidente, llega otro presidente. Cae un imperio, se levanta otro imperio. Y por eso, se puede creer que nada está sucediendo. Por eso, uno se va adormeciendo en la fe, uno se va adormeciendo en el amor y se va limitando al mínimo. Esa es la lámpara que está a punto de apagarse.