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Homilías de Fr. Nelson Medina, O.P.Derechos Reservados © 1997-2026
Miércoles, Septiembre 17 de 2053[Lectio Divina] [Laudes] [Vísperas] [Completas] Sobre las fechas y horas de publicación de estas oraciones mira aquí Ten presente en tus intenciones de este día:
Para esta fecha hay 2 posibles celebraciones litúrgicas. Esquema No. 1 Tiempo Ordinario, Año Impar,
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Lectura: |
Haz click en la referencia bíblica: |
|---|---|
1a. |
Grande es el misterio que veneramos (1 Timoteo 3,14-16) |
Salmo |
Grandes son las obras del Señor. (Salmo 110) |
Evangelio |
Tocamos y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis (Lucas 7,31-35) |
Núm. |
Datos |
Escuchar |
Más... |
|---|---|---|---|
1 |
2003/09/17 |
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2 |
2011/09/14 |
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3 |
2013/09/18 |
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4 |
2015/09/16 |
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5 |
2017/09/20 |
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6 |
2019/09/18 |
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7 |
2023/09/19 |
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8 |
2025/09/17 |
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Versión |
Homilía para leer: |
|---|---|
1 |
1. Columna de la Verdad1.1 Con ser tan breve, la primera lectura de hoy contiene dos bellísimos elogios, uno para Jesucristo y otro para su Esposa, la Iglesia. 1.2 De la Iglesia se dice que es "casa del Dios vivo" y también que es "columna y fundamento de la verdad". Dos afirmaciones fuertes que muestran a la vez la grandeza del misterio y la profundidad de la vocación que ha recibido la Iglesia. Vienen bien estas afirmaciones en estos tiempos en que se suele mirar y juzgar de la Iglesia de un modo muy simplista, pragmático y externo, incluso por los mismos miembros de la Iglesia. 1.3 Si uno examina a la luz de la historia de dónde proviene esa actitud de recelo y distancia frente a la Iglesia, pronto se llega a una conclusión: la Reforma Protestante. En su valiente pero también cuestionable postura, Lutero hace valor los derechos de su conciencia (lo cual está muy bien) y los derechos de la Escritura (cosa loable, desde luego). Pero omitió a la Iglesia. Habló como si la Palabra y su conciencia pudieran encontrarse de una manera ideal y directa, y por eso no tomó en cuenta todo el tema hermenéutico de la mediación de la comunidad en la proposición y adquisición de sentido de la Palabra. 1.4 Casi cinco siglos después, entendemos, tanto del punto de vista racional-hermenéutico como estrictamente teológico, el tamaño del error del Lutero, pero también la profundidad de su intención. Una Iglesia enajenada de la Palabra se desnaturaliza; una Iglesia sustraída del mundo de la existencia y la conciencia de sus fieles languidece. Lutero tenía razón en ello. Pero una conciencia sin Iglesia o una Biblia sin Iglesia serán todo, menos la casa de Dios y el fundamento de la verdad. 2. El misterio de Cristo2.1 La primera lectura tiene también un magnífico himno cristológico que probablemente, piensan los estudiosos, es anterior a la redacción misma de esta Carta a Timoteo. Son seis calificativos de Cristo, en dos series de tres, que recorren con admiración enamorada el ser, la obra y la presencia gloriosa del Señor. 2.2 La primera serie se refiere a las manifestaciones que el Señor hizo de sí mismo, según el designio del Padre: "hecho hombre, santificado por el Espíritu y contemplado por los ángeles". Esta trilogía contiene el abajamiento de la encarnación, la exaltación de la resurrección y la entronización propia de su ascensión a los cielos. Es como una flecha que nos hace recorrer en un instante desde lo hondo del sepulcro y el cuerpo humillado de Cristo hasta el cielo altísimo, allí donde se pierde extasiada la mirada de los santos ángeles. 2.3 La segunda serie pertenece al misterio de Cristo en su Iglesia: "anunciado a todas las naciones, aceptado en el mundo mediante la fe y elevado a la gloria". Es hermoso ver que este himno, al utilizar este género de adjetivos-participios, sitúa nuestros ojos como en el cielo, como en la eternidad. En efecto, todavía Cristo no ha sido "anunciado a todas las naciones", ni se la ha "aceptado en el mundo mediante la fe". El punto de vista de este cántico es el del triunfo final en el que el universo entero, integrado en la Iglesia que lo recapitula todo, es lo que san Agustín llamaba el "Cristo total", ese que habrá de ser, como ya lo fue la humanidad misma de nuestro redentor, "elevado a la gloria". |
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1a. |
Grande es el misterio que veneramos (1 Timoteo 3,14-16) |
Salmo |
Grandes son las obras del Señor. (Salmo 110) |
Evangelio |
Tocamos y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis (Lucas 7,31-35) |
Núm. |
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1. Columna de la Verdad1.1 Con ser tan breve, la primera lectura de hoy contiene dos bellísimos elogios, uno para Jesucristo y otro para su Esposa, la Iglesia. 1.2 De la Iglesia se dice que es "casa del Dios vivo" y también que es "columna y fundamento de la verdad". Dos afirmaciones fuertes que muestran a la vez la grandeza del misterio y la profundidad de la vocación que ha recibido la Iglesia. Vienen bien estas afirmaciones en estos tiempos en que se suele mirar y juzgar de la Iglesia de un modo muy simplista, pragmático y externo, incluso por los mismos miembros de la Iglesia. 1.3 Si uno examina a la luz de la historia de dónde proviene esa actitud de recelo y distancia frente a la Iglesia, pronto se llega a una conclusión: la Reforma Protestante. En su valiente pero también cuestionable postura, Lutero hace valor los derechos de su conciencia (lo cual está muy bien) y los derechos de la Escritura (cosa loable, desde luego). Pero omitió a la Iglesia. Habló como si la Palabra y su conciencia pudieran encontrarse de una manera ideal y directa, y por eso no tomó en cuenta todo el tema hermenéutico de la mediación de la comunidad en la proposición y adquisición de sentido de la Palabra. 1.4 Casi cinco siglos después, entendemos, tanto del punto de vista racional-hermenéutico como estrictamente teológico, el tamaño del error del Lutero, pero también la profundidad de su intención. Una Iglesia enajenada de la Palabra se desnaturaliza; una Iglesia sustraída del mundo de la existencia y la conciencia de sus fieles languidece. Lutero tenía razón en ello. Pero una conciencia sin Iglesia o una Biblia sin Iglesia serán todo, menos la casa de Dios y el fundamento de la verdad. 2. El misterio de Cristo2.1 La primera lectura tiene también un magnífico himno cristológico que probablemente, piensan los estudiosos, es anterior a la redacción misma de esta Carta a Timoteo. Son seis calificativos de Cristo, en dos series de tres, que recorren con admiración enamorada el ser, la obra y la presencia gloriosa del Señor. 2.2 La primera serie se refiere a las manifestaciones que el Señor hizo de sí mismo, según el designio del Padre: "hecho hombre, santificado por el Espíritu y contemplado por los ángeles". Esta trilogía contiene el abajamiento de la encarnación, la exaltación de la resurrección y la entronización propia de su ascensión a los cielos. Es como una flecha que nos hace recorrer en un instante desde lo hondo del sepulcro y el cuerpo humillado de Cristo hasta el cielo altísimo, allí donde se pierde extasiada la mirada de los santos ángeles. 2.3 La segunda serie pertenece al misterio de Cristo en su Iglesia: "anunciado a todas las naciones, aceptado en el mundo mediante la fe y elevado a la gloria". Es hermoso ver que este himno, al utilizar este género de adjetivos-participios, sitúa nuestros ojos como en el cielo, como en la eternidad. En efecto, todavía Cristo no ha sido "anunciado a todas las naciones", ni se la ha "aceptado en el mundo mediante la fe". El punto de vista de este cántico es el del triunfo final en el que el universo entero, integrado en la Iglesia que lo recapitula todo, es lo que san Agustín llamaba el "Cristo total", ese que habrá de ser, como ya lo fue la humanidad misma de nuestro redentor, "elevado a la gloria". |
-Fr. Nelson Medina, OP
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