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San Juan Damasceno, el primero de la larga fila de aristotélicos cristianos, fue también uno de los dos grandes poetas de la Iglesia oriental.
El Santo pasó su vida entera bajo el gobierno de un califa mahometano. Este hecho muestra el extraño caso de un Padre de la Iglesia cristiana, protegido de las venganzas de un emperador, cuyas herejías podía atacar impunemente, ya que vivía bajo el gobierno musulmán.
Fue uno de los más grandes y fuertes defensores del culto de las sagradas imágenes en la amarga época de la controversia iconoclasta.
Como escritor teológico y filósofo, no intentó nunca ser original, ya que su trabajo se redujo más bien a compilar y poner en orden lo que sus predecesores habían escrito.
A pesar de su formación teológica, no parece haber considerado al principio otra carrera sino la de su padre, jefe del departamento de recaudación de impuestos, a quien sucedió en su oficio.
En la corte podía llevar libremente una vida cristiana, y ahí se hizo notable por sus virtudes, especialmente, por su humildad.
Sin embargo, el Santo renunció a su oficio y se fue de monje a la "laura" de San Sabas, lugar donde escribió las primeras obras contra los iconoclastas, compuso himnos y poemas.
El resto de la vida la pasó escribiendo teología y poesía en San Sabas, donde murió a una edad avanzada.
Bogotá, Colombia - Tía, que Dios la bendiga mucho y que le conceda muchos años más de vida, y que le conceda la gracia de acercarse a El, a través de los sacramentos.
Bogotá D.C. Colombia (1999) - Hijo tu sabes que mi amor es muy grande por ti. Sigue siendo ese hombre noble y alegre, sin importar lo que pase.
Recuerda que Dios te ama y protege siempre.
Tunja-Boyacá, Colombia - Querida mamita, gracias por todo aquello que has hecho por tus hijos, Dios te colme de bendiciones y de mucha salud porque todavía te necesitamos, te amamos, tus hijos: Wilson, Giovanni y Luz Arlette Vega Salcedo
Ordenación Sacerdotal. Bogotá, Colombia - Padre "chucho" gracias a Dios por tan precioso regalo del sacerdocio en su persona, por siempre su amado sacerdote. Que Dios en su infinita misericordia le siga bendiciendo y aumentando los dones tan preciosos que comparte con nosotros su pueblo. En Cristo Jesús feliz aniversario sacerdotal. lilia
Ordenación Sacerdotal. Bogotá, Colombia (1995) - Feliz día padre en aniversario de ordenacion, cada día sirviendo como todo un Cristo en la tierra, con obediencia y entrega total, gloria a Dios en este día.
Tunja Boyacá, Colombia (2009) - No hay palabras suficientes para expresar el gran amor que siempre he sentido por ti, amado papito, sé que partiste al cielo para Gloria y Honra de Nuestro Señor Jesucristo, gracias por enseñarme que el verdadero y gran amor esta en Nuestro Padre Celestial y que el mayor mandamiento es el amor.
Así dice el Señor: "Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, el vergel parecerá un bosque; aquel día, oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos. Los oprimidos volverán a alegrarse con el Señor, y los más pobres gozarán con el Santo de Israel; porque se acabó el opresor, terminó el cínico; y serán aniquilados los despiertos para el mal, los que van a coger a otro en el hablar y, con trampas, al que defiende en el tribunal, y por nada hunden al inocente."
Así dice a la casa de Jacob el Señor, que rescató a Abrahán: "Ya no se avergonzará Jacob, ya no se sonrojará su cara, pues, cuando vea mis acciones en medio de él, santificará mi nombre, santificará al Santo de Jacob y temerá al Dios de Israel. Los que habían perdido la cabeza comprenderán, y los que protestaban aprenderán la enseñanza."
El Señor es mi luz y mi salvación, / ¿a quién temeré? / El Señor es la defensa de mi vida, / ¿quién me hará temblar? R.
Una cosa pido al Señor, / eso buscaré: / habitar en la casa del Señor / por los días de mi vida; / gozar de la dulzura del Señor, / contemplando su templo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor / en el país de la vida. / Espera en el Señor, sé valiente, / ten ánimo, espera en el Señor. R.
En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando: "Ten compasión de nosotros, hijo de David." Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: "¿Creéis que puedo hacerlo?" Contestaron: "Sí, Señor." Entonces les tocó los ojos, diciendo: "Que os suceda conforme a vuestra fe." Y se les abrieron los ojos.
Jesús les ordenó severamente: "¡Cuidado con que lo sepa alguien!" Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.
Dios cura de la sordera ante todo para que podamos escuchar su Palabra; y cura de la ceguera ante todo para que podamos contemplar sus maravillas. 4 min. 35 seg.
El adviento redefine la vida cristiana como peregrinación interior que vence la esterilidad y supera desde dentro el deseo de oprimir y usar a los demás. 5 min. 24 seg.
Con humildad y confianza dile a Jesús: solo en Tí reposa la unción del Padre, solo en Tí pongo mi esperanza, solo contigo se realizan todos mis anhelos y llegan los verdaderos bienes. 4 min. 24 seg.
Al proclamar a Cristo como superior a tu problema realmente estás creyendo en Él y abres la puerta para que llegue su obra en plenitud a tu vida con toda su belleza y su fuerza. 4 min. 30 seg.
En la curación de los ciegos que nos cuenta Mateo, capítulo 9, hay acciones de Cristo que al principio nos parecen extrañas pero que dejan grandes enseñanzas. 32 min. 57 seg.
Los errores, las manipulaciones, los miedos, la ignorancia, las pasiones me enceguecen y por ello puedo hacer algo más por vencer la ceguera buscando la verdad, suplicando a Jesús poder ver lo que no veo. 5 min. 39 seg.
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1.1 Es interesante recordar la etimología de la palabra "enfermedad". El enfermo es el "in-firmus", el que no está firme, el que tambalea. Y así sucede: la enfermedad nos quebranta, es decir: nos quiebra. Por ello los milagros de curación física tienen una fuerza persuasiva particular, pues no sólo se trata del bien de la salud sino de devolver "firmeza" al que decaía y se derrumbaba. El Dios que se muestra capaz de vencer a la enfermedad es el Dios que así se revela capaz de devolver a su vigor y firmeza la obra que Él mismo ha creado.
1.2 Las lecturas de ayer nos hablaban de la firmeza que sólo Dios concede; hoy nos hablan de la fortaleza que sólo Él restaura.
1.3 Es interesante destacar en la primera lectura que la salud tiene un propósito, según vemos. Por ejemplo, los sordos no recuperan simplemente la capacidad de oír, esto es, de oír cualquier cosa, sino que recuperan el oído para oír la palabra del Señor. La salud recobrada, pues, no es sólo un bien que Dios da, sino un camino que abre para que a través de sus dones le conozcamos a Él mismo.
2. La fe como puerta al mundo de Dios
2.1 En evangelio de hoy nos presenta una de muchas sanaciones que realizó Cristo. Evidentemente para que veamos cumplido lo que prometió Dios por boca del profeta, pero en este milagro de hoy hay una enseñanza peculiar: es el único caso en que Cristo pregunta a un enfermo sobre la posibilidad de su propia curación: "¿crees que puedo hacerlo?" (cf. Mt 9,28). Esta pregunta es como la puerta que ellos deben franquear si desean pasar a otro modo de existencia.
2.2 Lo que vale para ellos vale para nosotros. Sólo la fe nos abre la puerta hacia la lógica de Jesús y hacia el mundo de Dios. La pregunta, pues, está tácita pero realísima en toda la fe de la Iglesia. Nuestra Iglesia, en efecto, está llena d eprodigios que son, si quiere, mayores que una curación física. Lo que acontece en la Eucaristía, lo que sucede cuando recibimos la absolución, lo que Dios hace en una ordenación sacerdotal, lo que pasa en el corazón humano cuando verdaderamente ora. Estamos rodeados de misterios, pero para que la vida plena que Cristo nos prometió se cumpla en nosotros hay una puerta: la fe. ¿Qué decir, sino la súplica de los apóstoles: "Señor, ¡auméntanos la fe!" ?