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Algo típico en los cristianos es la gran devoción a la Virgen María. Ninguno de nosotros puede prescindir de su intercesión para desarrollar nuestra vida espiritual como respuesta al amor de Dios. En el Venerable Padre Luis Variara, la situación se dio igual.
Nació el 15 de enero de 1875 en la ciudad de Viarigi, provincia de Asti, Italia.
En el año1887, el primero de octubre, ingresó en el Oratorio Salesiano de Valdocco, Turín, en donde afortunadamente pudo conocer en sus últimos meses de vida a Don Bosco, quien moriría el 31 de enero de 1888.
Se ordenó salesiano y fue enviado a Colombia, teniendo como principal actividad el leprosario de Agua de Dios. Muestra especial de su amor a los leprosos, resultó ser el fundar la Congregación de las "Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María".
Murió en Cúcuta, Colombia, el primero de febrero de 1923, a los 48 años de edad.
. En su familia
Una familia profundamente cristiana, hizo que la devoción de Luis por la Virgen María creciera cada día más. El Padre Luigi Castano en una anotación dice: "Era una de aquellas casas a la antigua, en donde reina el temor de Dios, donde la Virgen es Madre y Reina..." (L. Castano, Un grande cuore..., [Torino: Ed. SEI 1964] p. 12).
Las palabras del padre de Luis, cuando éste se iba al Oratorio de Valdocco, confirman la devoción: "Pórtate bien, estudia y encomiéndate a la Virgen; quizás un día llegues a ser sacerdote".
La respuesta de Luis fue que no se sentía llamado al sacerdocio, por lo que su padre le dijo: "Tú pórtate bien y reza a la Virgen. Ella proveerá lo que sea mejor para ti". En ese momento, el padre confió a su hijo al cuidado y protección de la Virgen de una manera sencilla pero a la vez convencida.
.En la escuela de Don Bosco
"Nadie podrá valorar nunca adecuadamente cuánto influyó en su maduración espiritual el Santuario de María Auxiliadora, con toda su historia de gracias y milagros, con el esplendor de sus ceremonias, el encanto de sus ejecuciones musicales en las que él participaba activamente, y el ritmo continuo de peregrinaciones, especialmente en el mes de María.
Ese fervor de vida y de culto en torno al altar de la Virgen, traían a su mente la inscripción que Don Bosco había visto en sueños: "Esta es mi casa. De aquí saldrá mi gloria". También él, un día, llevaría por el mundo el nombre y la gloria de la augusta Reina que aparecía gloriosa entre los Apóstoles en el cuadro de Lorenzone, tras el altar mayor del Santuario".
El Padre Castano nos habla de esa gran devoción que Luis le tenía a María Auxiliadora, devoción mariana que se acrecentó durante el tiempo que estuvo en el Oratorio de Valdocco.
El tiempo sucesivo que Luis pasó en el noviciado, fue un tiempo de conversión. El Beato, en su diario escrito en Valsálice, escribe: "No descansaré nunca, nunca, hasta haber conseguido un amor muy profundo hacia mi Madre, María Santísima".
Scavone dijo que recibió de Luis un gran mensaje: "Si quieres amar verdaderamente al Sagrado Corazón, ama tiernamente a su Mamá. No hay otro camino: confianza en la Mamá como la de un niño con su madre".
.Su vocación misionera
Luis deseaba de corazón vivir el servicio con los leprosos en Colombia, y su deseo fue atendido por la Virgen:
"Estaba por iniciar el mes de María Auxiliadora. El 23 de Abril, con otros compañeros, quedé encargado de preparar el altar de la Virgen para el comienzo del mes. Habiendo sentido muy fuerte el deseo de ser misionero, me entusiasmaron tanto las cosas que se contaban de los que habían partido para América, que terminado el arreglo del altar, escribí de prisa sobre un trozo de papel mi deseo de marchar a Colombia".
"Le pedí esta gracia a la Virgen. Puse el papel junto al Corazón de Ella, -entre la Virgen y el Niño-, y me dispuse a esperar con una fe y confianza grandísimas. Mi oración fue escuchada".
Poco tiempo después lo eligieron entre 188 compañeros para ir a Colombia, y él nunca dudó en afirmar: "Esta gracia la he atribuido siempre a María Auxiliadora".
.Al comienzo de su misión
El 29 de mayo de 1894 partió de Italia rumbo a Colombia, llegando el 6 de agosto del mismo año. Con él viajaron el Padre Unia y la Virgen, ya que hubo una estatua de María Auxiliadora, la cual fue colocada en un pedestal en la plaza de la Iglesia Parroquial de Agua de Dios.
Durante la bendición del monumento, el 8 de septiembre, Luis cantó por primera vez en público la melodía popular: "Sei pura, sei pia, sei bella, Maria".
Muchos años más tarde comentaría este acontecimiento escribiendo: "Creí entonces que a pesar de este éxito, no podría continuar por ese camino, vistas las dificultades para la música instrumental. ¡No sabía yo cuántas bendiciones iba a derramar sobre mí la Madre del Cielo!"
Luis tuvo un momento cumbre en su vida, el 24 de abril de 1898, en su ordenación sacerdotal, en Bogotá. Así concluyó la preparación a la vida sacerdotal acogida por intercesión de María Auxiliadora, en el Oratorio de Valdocco.
.Entre dificultades y contrastes
En su vida encontró grandes dificultades, como en el año 1901 para construir la Casa "Don Miguel Unia", pero se entregó fielmente a la Virgen escribiendo: "Ahora más que nunca, tengo confianza en el éxito de esta obra. María Auxiliadora me ayudará".
"Tengo dinero sólo para pagar una semana; después..., ya pensará María Auxiliadora, pues la obra está en sus manos". En los momentos dolorosos, el Padre Variara entregaba su devoción a la Virgen, encontrando así la serenidad y confianza en Dios para continuar la misión.
En los grandes obstáculos hallados para fundar la Congregación de la Hijas de los Sagrados Corazones, el Padre Variara actuó de la misma forma que las otras veces al momento de tener que alejarse de Agua de Dios.
Igualmente actuó cuando se dijo que había contraído la lepra: "Algunos días", -confesó-," me asalta la desesperación, con pensamientos que me apresuro a alejar invocando a la Virgen".
Y a sus hijas espirituales, lejanas y sustraídas a su guía paterna, les escribe: "Jesús será vuestra fuerza, y María Auxiliadora extenderá su manto sobre vosotras. ¡Ánimo!".
"No me hago ilusiones", -anotaba en otra ocasión-, "todo lo dejo en manos de la Virgen. ¡Qué sean benditos mil veces Jesús y María! Vivan siempre en nuestros corazones".
.En la Congregación fundada por él
En la "Congregación de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús", fundada el 7 de mayo de 1905, que luego en el año 1908 tomaría la denominación de "Congregación de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María", el Padre Variara tuvo una gran intervención mariana, por lo que se lo podría considerar su Fundador.
En la nueva Congregación, el Padre Variara supo infundir el amor a la Virgen, en particular a María Auxiliadora, la Virgen de Don Bosco y de la Familia Salesiana.
Ya la Congregación había quedado muy vinculada a la Familia Salesiana, ya que su estilo de vida fue inspirado en las Constituciones, Reglamentos y Manuales de las Hijas de María Auxiliadora, la segunda Congregación fundada por San Juan Bosco.
El Venerable Padre Luis Variara culminó su gran peregrinación en la tierra consumido por una enfermedad, pero a la vez con la gran convicción de haber realizado en este mundo la misión que el Señor le había confiado.
Leemos en un testimonio, cómo en los últimos días de su vida, "sufrió muchísimo, pero como un santo, sin dejar de invocar a Jesús y María".
Desde el Cielo, el Padre Variara ha continuado la misión a favor de quienes sufren en el cuerpo y en el alma. Recordando su profunda devoción a María Auxiliadora, unamos nuestras oraciones y celebremos con júbilo su beatificación el 14 de abril del 2002.
Atlanta, Estados Unidos (2009) - Esposa gracias por estos 20 años de matrimonio, los mejores de mi vida. Gracias a Dios por regalarnos su compañía y su amor. Te amo Tulio.
Hermanos: La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve. Por su fe, son recordados los antiguos. Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba. Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas -y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa-, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios. Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.
Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra. Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver. Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad. Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: "Isaac continuará tu descendencia." Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos. Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.
Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios (Hebreos 11,1-2.8-10)
Salmo
Nos ha suscitado una fuerza de salvación / en la casa de David, su siervo, / según lo había predicho desde antiguo / por boca de sus santos profetas. R.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos / y de la mano de todos los que nos odian; / realizando la misericordia / que tuvo con nuestros padres, / recordando su santa alianza. R.
Y el juramento que juró / a nuestro padre Abrahán. / Para concedernos que, libres de temor, / arrancados de la mano de los enemigos, / le sirvamos con santidad y justicia, / en su presencia, todos nuestros días. R.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo. (Lucas 1)
Evangelio
Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: "Vamos a la otra orilla." Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?" Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: "¡Silencio, cállate!" El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?" Se quedaron espantados y se decían unos a otros: "¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!"
¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen! (Marcos 4,35-41)
La fe es defensa, alimento, lámpara y soporte para el camino de la vida. Testimonio elocuente de esa certeza en Dios es Abraham, nuestro padre en la fe. Jesús pide de nosotros esa clase de fe: si él se ha subido a nuestra barca ninguna tormenta debe hacernos desfallecer. 4 min. 22 seg.
Los grandes creyentes de otras épocas avanzaron en la fe porque se fiaban de las promesas del Señor. ¿Cuáles son las promesas y expectativas que nos sostienen a nosotros? 9 min. 51 seg.
1.1 Hay dos dimensiones en la fe, podemos decir. Por una parte, la fe implica unos contenidos, porque uno no cree en el vacío, sino que cree afirmando algo. Eso que uno afirma es un contenido, por ejemplo: "Dios existe"; "María, la Madre de Jesús, es siempre virgen"; "Cristo está real y verdaderamente presente en la Eucaristía". Todos estos son "contenidos".
1.2 Mas, en otro sentido, la fe es una fuerza, un ímpetu que surge de la confianza, la entrega de sí mismo, la obediencia. No sólo creemos algo, sino que en primer lugar le creemos a alguien. Este es el aspecto "existencial" o vivencial de la fe, y por él la fe nos pone en camino, nos ayuda a superar barreras, nos levanta de nuestras caídas, nos conduce finalmente hasta la meta.
1.3 El autor de la Carta a los Hebreos conoce muy bien estos dos aspectos y por eso nos dice: "la fe es el fundamento de lo que se espera y la prueba de lo que no se ve". En cuanto es "prueba de lo que no se ve", nos entreabre e introduce en la verdad de unos contenidos que sobrepujan a nuestra razón, como por ejemplo: Cristo es Dios y hombre. No se trata de una ilusión, ni de una fantasía, ni mucho menos de una mentira; es algo que es cierto, pero comprender ese enunciado hasta el fondo es como hundirse en un abismo de luz que nunca acaba.
1.4 Y sin embargo, antes de ser "prueba de lo que no se ve", la fe es "fundamento de lo que se espera". Es el cimiento y el nuevo piso sobre el que avanzan con audacia maravillosa y con serenidad sorprendente los santos, de los cuales esta carta nos ofrece algunos ejemplos, sobre todo el de Abraham, en el capítulo 11.
2. ¿Todavía no tienen fe?
2.1 Y el mismo tema de la fe como confianza radical lo encontramos en el evangelio de hoy. ¡Qué pregunta la del Señor! "¿Todavía no tienen fe?". A esa pregunta, que es también un reproche, le viene, de parte de los discípulos, a modo de respuesta, otra pregunta, que en realidad es una alabanza: "¿quién es éste...?". Sobrecogidos de admiración descubren que no conocen a su Señor. Y fue maravilloso regalo del Cielo que hicieran este descubrimiento porque la conciencia de la ignorancia suele ser principio de conocimiento.
2.2 El viento y el lago obedecen a la voz de Jesús; ¿yo obedezco la voz de Jesús? Los astros y los planetas lejanos obedecen la voz del Jesús; ¿obedece la humanidad a la voz de Jesús?
2.3 A los discípulos les maravilló que el lago obedeciera a Jesús; ¿debe admirarnos menos o más que un corazón humano llegue a obedecer a Jesús? ¿No es cierto que es un milagro bellísimo encontrar una sola alma que le diga a Jesús: "Yo quiero hacer tu voluntad; yo quiero creer en tu palabra"? ¿y qué tal que esa alma fueras tú hoy?
Hermanos: La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve. Por su fe, son recordados los antiguos. Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba. Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas -y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa-, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios. Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.
Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra. Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver. Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad. Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: "Isaac continuará tu descendencia." Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos. Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.
Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios (Hebreos 11,1-2.8-10)
Salmo
Nos ha suscitado una fuerza de salvación / en la casa de David, su siervo, / según lo había predicho desde antiguo / por boca de sus santos profetas. R.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos / y de la mano de todos los que nos odian; / realizando la misericordia / que tuvo con nuestros padres, / recordando su santa alianza. R.
Y el juramento que juró / a nuestro padre Abrahán. / Para concedernos que, libres de temor, / arrancados de la mano de los enemigos, / le sirvamos con santidad y justicia, / en su presencia, todos nuestros días. R.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo. (Lucas 1)
Evangelio
Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: "Vamos a la otra orilla." Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?" Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: "¡Silencio, cállate!" El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?" Se quedaron espantados y se decían unos a otros: "¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!"
¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen! (Marcos 4,35-41)
La fe es defensa, alimento, lámpara y soporte para el camino de la vida. Testimonio elocuente de esa certeza en Dios es Abraham, nuestro padre en la fe. Jesús pide de nosotros esa clase de fe: si él se ha subido a nuestra barca ninguna tormenta debe hacernos desfallecer. 4 min. 22 seg.
Los grandes creyentes de otras épocas avanzaron en la fe porque se fiaban de las promesas del Señor. ¿Cuáles son las promesas y expectativas que nos sostienen a nosotros? 9 min. 51 seg.
1.1 Hay dos dimensiones en la fe, podemos decir. Por una parte, la fe implica unos contenidos, porque uno no cree en el vacío, sino que cree afirmando algo. Eso que uno afirma es un contenido, por ejemplo: "Dios existe"; "María, la Madre de Jesús, es siempre virgen"; "Cristo está real y verdaderamente presente en la Eucaristía". Todos estos son "contenidos".
1.2 Mas, en otro sentido, la fe es una fuerza, un ímpetu que surge de la confianza, la entrega de sí mismo, la obediencia. No sólo creemos algo, sino que en primer lugar le creemos a alguien. Este es el aspecto "existencial" o vivencial de la fe, y por él la fe nos pone en camino, nos ayuda a superar barreras, nos levanta de nuestras caídas, nos conduce finalmente hasta la meta.
1.3 El autor de la Carta a los Hebreos conoce muy bien estos dos aspectos y por eso nos dice: "la fe es el fundamento de lo que se espera y la prueba de lo que no se ve". En cuanto es "prueba de lo que no se ve", nos entreabre e introduce en la verdad de unos contenidos que sobrepujan a nuestra razón, como por ejemplo: Cristo es Dios y hombre. No se trata de una ilusión, ni de una fantasía, ni mucho menos de una mentira; es algo que es cierto, pero comprender ese enunciado hasta el fondo es como hundirse en un abismo de luz que nunca acaba.
1.4 Y sin embargo, antes de ser "prueba de lo que no se ve", la fe es "fundamento de lo que se espera". Es el cimiento y el nuevo piso sobre el que avanzan con audacia maravillosa y con serenidad sorprendente los santos, de los cuales esta carta nos ofrece algunos ejemplos, sobre todo el de Abraham, en el capítulo 11.
2. ¿Todavía no tienen fe?
2.1 Y el mismo tema de la fe como confianza radical lo encontramos en el evangelio de hoy. ¡Qué pregunta la del Señor! "¿Todavía no tienen fe?". A esa pregunta, que es también un reproche, le viene, de parte de los discípulos, a modo de respuesta, otra pregunta, que en realidad es una alabanza: "¿quién es éste...?". Sobrecogidos de admiración descubren que no conocen a su Señor. Y fue maravilloso regalo del Cielo que hicieran este descubrimiento porque la conciencia de la ignorancia suele ser principio de conocimiento.
2.2 El viento y el lago obedecen a la voz de Jesús; ¿yo obedezco la voz de Jesús? Los astros y los planetas lejanos obedecen la voz del Jesús; ¿obedece la humanidad a la voz de Jesús?
2.3 A los discípulos les maravilló que el lago obedeciera a Jesús; ¿debe admirarnos menos o más que un corazón humano llegue a obedecer a Jesús? ¿No es cierto que es un milagro bellísimo encontrar una sola alma que le diga a Jesús: "Yo quiero hacer tu voluntad; yo quiero creer en tu palabra"? ¿y qué tal que esa alma fueras tú hoy?