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Fecha: 20101221
Título: Tendremos Navidad si esperamos y recibimos a Jesus como al Amado de nuestro corazon
Original en audio: 4 min. 14
Hay quienes dicen de manera hermosa que celebrar la Navidad es celebrar el cumpleaños de Jesucristo, y efectivamente, así como recordamos y celebramos los cumpleaños de los demás y nuestras propias fechas de cumpleaños, así también creo que ninguna vida y ninguna historia, más digna de ser contada y celebrada que la vida y la historia de nuestro Señor Jesucristo.
Y por eso hemos tenido Adviento, por eso nos hemos acompañado de la Palabra de Dios, y por eso hemos querido purificar nuestros corazones con la fuerza del Espíritu, para poder celebrar apropiadamente con el corazón jubiloso, la llegada de nuestro Salvador. No se trata, por supuesto, de un simple recuerdo, se trata de recibir en nosotros, de una manera nueva, la presencia de Aquel que salva, Aquel que cambia la historia.
Así como en la historia humana se dice que hay unos años que son antes de Cristo y años después de Cristo, así como Cristo,pues, ha partido la historia de la humanidad en dos, así también Cristo quiere partir tu propia historia en dos, que tú puedas decir: “Antes de Cristo fue una cosa, después de Cristo algo muy diferente”.
Esta alegría de la salvación está muy presente en el evangelio de hoy, que es el famoso pasaje de la visitación; María, embarazada de Cristo, llena de la presencia del Dios hecho carne, visita a su parienta Isabel, y en el saludo de María a Isabel está presente la donación del Evangelio, podríamos decir; María, que ha sido evangelizada por el Ángel, se convierte en evangelizadora de su prima Isabel.
También nosotros, que hemos sido llamados a ser discípulos, tenemos que convertirnos en misioneros; discípulos que recibimos en su integralidad el mensaje de Dios, misioneros que testificamos desde el corazón de la Iglesia, la gracia y la hermosura del Señor. Ese es el evangelio.
Pero conviene decir una palabra sobre la primera lectura, que está tomada del capítulo segundo del Cantar de los Cantares, este libro pertenece a ese grupo de textos del Antiguo Testamento que llamamos los Sapienciales; junto los Proverbios, el Eclesiastés, el Eclesiástico, la Sabiduría, los Salmos, el libro de Job, el Cantar de los Cantares es uno de esos textos que quiere, desde una clave distinta, enseñarnos qué es lo que Dios trae a nuestra vida.
Y por ejemplo, en el texto de hoy del capítulo segundo, encontramos la emoción de una enamorada que ve llegar a su amado; ella se alegra al sentir los pasos, al sentir la cercanía, la proximidad de su amado. Es una de las claves hermosas, es una manera muy bella de describir lo que siente también el alma cristiana cuando experimenta la cercanía del Salvador.
Que también nosotros encontremos en Cristo a nuestro Amado, a Aquel que puede llenarnos de alegría, a Aquel a quien hay que abrazar y nunca soltar, Aquel cuya cercanía nos va a llenar de gozo y cuyo amor nos va a ser verdaderamente fecundos.
Si así lo vivimos, verdaderamente tendremos Navidad.