Smar013a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

El 29 de julio la Iglesia Católica recuerda a una santa mujer, perteneciente a una familia que era muy cercana a Jesucristo en esta tierra, una familia que vivía en la población de Betania, recordamos a su hermana llamada María, ésta a la que celebramos hoy se llamaba Marta y el hermano de ambas se llamaba Lázaro y estos tres hermanos eran amigos de Jesucristo y el Señor Jesús junto con sus Apóstoles se hospedó en más de una ocasión en la casa de Martha, María y Lázaro.

Esta es la Martha a la que el Cristo corrigió una vez, diciéndole: “Marta, Marta, estas afanada por muchas cosas, solo una es necesaria” (Lc 10,41-42) Ese es un pasaje donde Cristo se dirige a Marta, pero hay otro pasaje que es el que nos interesa en éste caso y es el que se menciona en el Evangelio de hoy, es el capítulo 11 de San Juan, precisamente cuando se da la resurrección de Lázaro.

Destaquemos la frase final que dice Marta, ella dice: “Yo creo que tú eres el Mesías el Hijo de Dios, El que tenía que venir al mundo” (Jn 11,27) Esta frase es hermosa y sorprendente porque resulta que la misma Marta le ha dicho antes a Cristo: “Si tu hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.( Jn 11,21) Es decir que, a los ojos de Martha, Cristo es aquel que en el momento decisivo, en el momento doloroso y de la agonía, no estuvo, Cristo no llego, no llego cuando se le esperaba, no llegó cuando se le mandó razón porque le mandaron razón y le dijeron: “Señor aquel a quien tú quieres, está enfermo” (Jn 11,3) y no llego. Es decir, desde una perspectiva humana, Marta tuvo una decepción porque vió lo que había hecho el Mesías o mejor dicho lo que no ha hecho, no apareció, no ayudo, no aportó en esta tragedia de la enfermedad, la agonía y muerte del hermano.

Lo maravilloso es que, a pesar de esa decepción, a pesar de esa frustración, Marta pronuncia estas palabras: “Yo creo que Tu, eres el Mesías” (Jn 11,27) ése que Marta hubiera querido que llegara antes, ese que hubiera podido aliviar el dolor, ahorrar la tragedia en la estaba Marta, ese humanamente hablando, ese carnalmente hablando que Marta está decepcionada sigue siendo el Mesías para ella.

Ahí está el testimonio, la herencia valiosa que nos deja Marta, muchos de nosotros hemos tenido la experiencia de pedirle a Dios cosas que consideramos completamente razonables y completamente necesarias y por supuesto completamente al alcance de Él, es decir que Dios podría ayudarnos en lo que le estamos pidiendo, podría rescatarnos en una situación y ser la respuesta que estamos esperando, sin embargo esa respuesta no ha llegado, creo que muchos hemos tenido esa experiencia. Incluso un hombre tan virtuoso, ya beatificado, el Papa Pablo VI, cuenta abiertamente el dolor que sintió cuando su amigo personal llamado Aldo moro, que había sido secuestrado por las Brigadas rojas allá en Italia, pues no fue liberado y de hecho fue asesinado y por supuesto el papa había orado con lo mejor de su corazón por la liberación de Aldo Moro y no sucedió, ese tipo de decepción, ese tipo de dolor es el que aparece en la vida de Marta, Dios según el modo humano de nosotros, pensamos que Dios nos falló y no era lo que queríamos. Lo hermoso es sobreponerse, no quedarse ahí, entender que aunque no entendamos, Dios sigue siendo Dios y el Mesías y en Él sigue estando mi esperanza, que Marta de Betania así nos lo conceda. Amen.