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De Wiki de FrayNelson
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El 8 de septiembre nuestra Iglesia Católica, recuerda y celebra el nacimiento de la Santísima Virgen María. La Inmaculada Concepción se celebra el 8 de diciembre, y nueve meses después, el 8 de septiembre se celebra el nacimiento de María Santísima.

Cuando uno habla de nacimiento, inmediatamente piensa en los papás, y por eso es natural que pensemos en los felicísimos papás de María Santísima, es decir, según la tradición, San Joaquín y Santa Ana.

Pero yo estoy pensando en lo que sucede al comienzo del Evangelio según San Mateo. Cuando se trata de describir de dónde viene Jesucristo, el evangelista Mateo, no nos habla únicamente de José y María, sino que presenta toda la historia de la familia de Cristo, toda la genealogía (cf. Mt 1,1-16), porque es verdad que cada uno de nosotros viene, pues de su papá y su mamá, pero por otro lado, hay que tener en cuenta que también nuestros papás tuvieron su propio origen, y por eso cuando miramos los orígenes de María, no debemos pensar solamente en el papá y la mamá, sino debemos pensar de qué raíz viene ella, de dónde viene ella, de qué clase de gente viene ella.

La respuesta evidente, es que ella es descendiente de Abraham, ella pertenece al pueblo elegido, pero no me refiero a eso, sino a quién era esa población, quién era esa raíz, quiénes estaban ahí. Y me hago esta pregunta, por qué si nosotros nos damos cuenta, en la historia del Antiguo Testamento, no todos los miembros del pueblo de Dios respondieron igualmente al llamado del Señor.

Más o menos en el siglo X A.C., hubo una gran división entre el Reino del Norte y el Reino del Sur, y prácticamente diez tribus de las doce tribus de Israel se perdieron porque esas diez tribus del Reino del Norte, finalmente fueron invadidas por los Asirios, y desaparecieron de la faz de la Tierra. Desaparecieron, quiere decir que fueron aniquiladas, o mezcladas, o asimiladas con otros pueblos, y quedaron sólo dos tribus: la pequeñísima tribu de Benjamín, que quedó prácticamente incorporada a la única tribu, la tribu de Judá. Es decir, que la tribu de Judá y algo de la familia de Leví, es decir, de la familia sacerdotal, fue lo que quedó del pueblo de Dios. En ese sentido, María Santísima tiene que provenir de esas dos tribus, tiene que tener raíces en esas dos tribus: la tribu de Leví y la tribu de Judá.

Por otra parte, si seguimos la historia del pueblo de Dios, nos encontramos con que en el siglo VI A.C., se da un acontecimiento gravísimo, que fue el destierro a Babilonia, y lo que volvió de ese destierro, fue un pueblo empobrecido. Ellos eran el pueblo elegido, pero era un pueblo empobrecido, era un pueblo humilde. A ese pueblo humilde, castigado, doblegado, pero al mismo tiempo, fortalecido en su fe, más convencido que nunca, de que sólo Dios es Dios, la Biblia lo llama “El pequeño resto”.

La Virgen María pertenece al pueblo de Abraham, seguramente tiene raíces en la tribu de Leví y en la tribu de Judá, y podemos decir, que ella pertenece a esos humildes, a esos que son el pequeño resto. De modo que cuando pensamos en los orígenes de María, debemos caer en cuenta que ella pertenece a esa vena humilde y humillada del pueblo de Dios, que se conocen como “Los pobres de Yahvé”, “El pequeño resto”, incluso, a veces se oye la palabra en hebreo, “Los anawin”. Y esos pequeñitos, esos humildes y humillados que sólo tienen su confianza en Dios, son los que aprenden el lenguaje de Dios de un modo distinto, son los que creen en las promesas de Dios de una manera diferente, son los que ponen su esperanza en Dios como nadie más podría ponerla, esos son los “anawin”.

Es muy hermoso pensar, que María proviene precisamente de ese sector, el más humilde; de esa raíz, la más golpeada, pero al mismo tiempo la más creyente. Solamente así podemos entender cuál es el contexto en el que luego se podrán pronunciar las frases que le hemos oído a ella, eso de que “Aquí está la esclava del Señor” (cf. Lc 1, 38), eso no lo dice cualquiera, eso sólo lo dice el que ha aprendido a poner toda su esperanza en Dios.