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Fecha: 19980423
Título: La manifestacion abierta del mal previene y produce aferrarse mas a Dios
Original en audio: 6 min. 34 seg.
En nuestro tiempo se escuchan noticias aterradoras sobre el avance expreso del mal, especialmente, a través de sectas satánicas.
Parece que son sectas satánicas, las que están detrás del intento de asesinato de muchos sacerdotes en la pasada Semana Santa, intento que, lamentablemente, alcanzó su objetivo, por lo menos, en la persona de un sacerdote de Villavicencio.
Muchas personas, muchos católicos han tenido la sensación de que estamos llegando al colmo; algo así como: ¿qué más se puede esperar? ¿Qué más puede sucedernos después de que el mal se descara de esa manera?
Y en el ministerio de la Confesión, uno tiene ocasión de encontrarse con algunas personas, que estuvieron durante un tiempo más o menos largo, por esos grupos, por esas actividades. Desde luego, es evidente el daño familiar, afectivo, psicológico, prácticamente la destrucción de la personalidad en estos hombres, en estas mujeres, que quedan como marcados por su incursión.
Sin embargo, pesando con atención y ante Dios cada cosa, y sin quitarle nada de lo terrible a la obra de estos grupos, que seguramente intentarán nuevas y más escandalosas cosas, yo creo que esta no es, ni la obra más grave, ni la más maligna, ni la más astuta del enemigo.
Por consiguiente, pienso que demasiado escándalo puede convertirse en propaganda. Creo, que demasiado comentario y volver a comentar, puede más bien paralizar las fuerzas guías de nuestra fe, puede paralizar las fuerzas de la evangelización, y eso sería peor que el mismo hecho satánico que realicen las sectas.
De manera que yo creo descubrir en los textos de los Hechos de los Apóstoles, una estrategia, un modo, una dureza, que es mucho más dañina. Porque precisamente, en la medida en que estos grupos diabólicos logran sus objetivos, -torturan, drogan, prostituyen, ensucian, asesinan-, esos objetivos logrados se vuelven contra ellos.
No tiene mucho de confesional católico, o nada de confesional católico, el periódico El Tiempo. Pero ya en días pasados, el periódico "El Tiempo" sacaba un artículo, alertando a los padres de familia sobre los síntomas de que sus hijos estuvieran entrando en sectas satánicas.
Y en tiempo de Semana Santa, el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, repartió en los retenes, papeles, volantes, advirtiendo a las familias sobre el peligro de las sectas.
Lo que quiero decir es, que es un mal; -claro que es un mal; es un mal escandaloso, grande, terrible-, pero es un mal que efectivamente, en la medida en que es manifiesto, en la medida en que se muestra, pues vacuna a las personas. Las previene, y a muchos les hace orar, les hace rezar, les hace unirse más a Dios, a nosotros mismos.
O sea que diciéndolo en términos muy horribles, es un mal negocio para el demonio una secta domoníaca. Porque cuanto más se muestre abiertamente su obra, nadie lo va a querer, nadie lo va a buscar. Huirán de él, huiremos de él, y nos aferraremos más a Dios.
Eso no es lo más grave; eso es feo. Es feo, es asqueroso, es abominable. Pero exactamente, porque le podemos decir esas palabras, significa que carece de algo de eficacia.
El que quiera conocer otro tipo de obras, que son más astutas, que son más ocultas, que son más ponzoñosas, pero que también están vencidas, -como todas las artimañas del demonio-, por la Cruz, por la Pascua, por la Sangre de Jesucristo, que mire los Hechos de los Apóstoles.