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De Wiki de FrayNelson
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La primera lectura de hoy está tomada del capítulo 38 de Isaías. Nos cuenta una hermosa historia sobre uno de los reyes, debemos decir que uno de los pocos reyes piadosos y obedientes a Dios que hubo en la casa de Judá, en la antigüedad del pueblo elegido.

Básicamente el relato es que Ezequías cae gravemente enfermo y a las puertas de la muerte suplica al Señor, le pide misericordia, viene una curación y se prolonga la vida de Ezequías al menos por unos 15 años más. No solamente está ese milagro, sino que como confirmación de la curación, Dios realiza otro milagro, el reloj de sol que había en el palacio de Ezequías retrocedió, algo así como que el reloj se echó de para atrás, como que el tiempo se detuvo y retrocedió, un milagro que resulta absolutamente incomprensible, algo que no podemos entender, algo para lo que no hay una explicación muy fácil y cualquier persona que intente explicar este tipo de milagros luego va a tener más dificultades en otros textos de la Biblia.

Causa un poco de gracia, aquellos que pretenden andar explicando milagros, por ejemplo, los que dicen que la multiplicación de los panes fue solamente un acto de solidaridad que hizo que la gente repartiera lo que cada uno llevaba, supongamos que esa fue la multiplicación de los panes, pero y cuando Cristo caminó sobre el agua, ¿Qué fue? Entonces que había unas piedrecitas y Cristo le tenía el tino de ir acertando en las piedras y eso ¿Fue lo que sucedió? y en la transfiguración fue que ¿Un relámpago detrás de Cristo le alumbró harto la ropa? dejemos las bobadas y definamos si vamos a creer o no en la Palabra de Dios.

De modo que es un milagro ciertamente y no lo podemos explicar cómo sucede ese retroceso del tiempo en el reloj de sol del palacio de Ezequías, pero hay una enseñanza mucho más bella y profunda aparte del hecho de que Dios efectivamente hace sus milagros, y esa enseñanza más profunda es que Dios es el Señor del tiempo. Dios es quien le da un futuro a Ezequías y Dios es quien visita e incluso le permite a Ezequías visitar su propio pasado. En el fondo la gran enseñanza es que Dios es el Señor del tiempo y esa gran enseñanza es importante porque también nosotros muchas veces necesitamos que Dios sane nuestra historia y por nuestras fuerzas no podemos devolvernos a la época en que éramos adolescentes, no podemos devolvernos a la época donde cometimos errores graves, pero Dios sí tiene poder para visitar por encima de nosotros desde su eternidad, Él tiene poder, para visitar por encima de nosotros, lo que hemos sido y lo que seremos y desde ese Señorío Dios hace distinto nuestro camino.

Así que el gran lenguaje que Dios establece en este pasaje es el lenguaje de su señorío y majestad sobre la historia humana. Que sea este momento de entregarle a Dios nuestro pasado, decirle a Dios que dejamos nuestro pasado a su misericordia, dejo mi presente a tu sabiduría y dejo mi futuro a tu providencia porque Tú Señor, Tú eres el Señor de mi vida. Amen.